domingo, 11 de mayo de 2014

MEUDON: La residencia del Gran Delfín de Francia

EL CASTILLO DE MEUDON
 
 

Situado en la localidad del mismo nombre en el departamento de los Altos-del-Sena, el castillo de Meudon fue la residencia del Marqués de Sablé, del Marqués de Louvois y del Gran Delfín Luis de Francia, heredero de Luis XIV. Constaba originalmente de dos edificaciones conocidas como "Castillo Viejo" y "Castillo Nuevo". Uno y otro fueron respectivamente incendiados en 1795 y en 1871. Programada la demolición del "Castillo Nuevo" al principio de la IIIª República, fue finalmente restaurado y transformado en observatorio (1876), antes de ser asociado al Observatorio de París en 1927.

 
El Castillo de Meudon en 1708, según una recreación en 3D.


La finca, situada entre París y Versailles, en el corazón de una abundante reserva de caza y gozando de una topografía ideal para vastos jardines, se benefició de las suntuosas construcciones por parte de sus sucesivos propietarios. El conjunto de la finca fue finalmente inscrito en la lista de los Monumentos Históricos de Francia en 1972.

Remontando hasta el Renacimiento, se sabe que la vetusta mansión señorial que entonces existía en Meudon fue arrasada en 1520 por su propietario, Antoine Sanguin, quien mandó construir en su lugar otra más grande y en el gusto de la época, a la italiana. Siete años después, Antoine Sanguin da su castillo a su sobrina Anne de Pisseleu, amante oficial del rey Francisco I de Francia. Para alojar con más comodidad a su amante, el rey ordenará una ampliación del castillo con 2 pabellones cuadrados y 2 alas terminadas con pabellones idénticos.

 
Retrato de Anne de Pisseleu, Duquesa d'Étampes (1508-1580). 


Tras la muerte del rey Francisco I, la Duquesa d'Etampes cae en desgracia y se ve forzada a vender su mansión al Cardenal Carlos de Guisa en 1552. Su nuevo propietario ampliará aún más el castillo siguiendo el gusto por la arquitectura italiana. En 1654, sus herederos lo venden a Abel Servien, Marqués de Sablé y Superintendente de las Finanzas, quien adopta el título de Barón de Meudon. Su contribución al embellecimiento de la residencia será notable al contratar al arquitecto Louis Le Vau. Se cavan entonces lagos artificiales, estanques y grandes fuentes.

 
Retrato de Abel Servien, Marqués de Sablé y Barón de Meudon (1593-1658).


Muerto Abel Servien en 1658, su hijo tendrá que vender la finca al Marqués de Louvois en 1679. La ubicación de ésta es ideal para el ministro, ya que está cerca de Versailles y de su castillo familiar de Chaville. Como su anterior propietario, Louvois contribuirá en gran medida a convertir Meudon en una gran residencia señorial, enriqueciendo tanto su arquitectura exterior con balcones y bustos, como su interiorismo con salones ricamente decorados con obras maestras. También se emprenden grandes trabajos hidráulicos para alimentar sus estanques y fuentes. Los jardines, diseñados por Le Nôtre, se renuevan entre 1679 y 1681 con creaciones de bosquecillos y parterres a la francesa. Se incluye la instalación de un huerto a lo largo de la avenida principal del castillo.

 
Retrato oval de Luis, Gran Delfín de Francia (1661-1711).


En 1695, y sobre la propuesta del rey Luis XIV, la Marquesa Viuda de Louvois, Anne de Souvré, intercambia su finca de Meudon por el Castillo de Choisy. De este modo, Meudon recae en manos del presunto heredero del trono, el Gran Delfín. El castillo conocerá entonces el más brillante de sus periodos.

 
 

El hijo y heredero de Luis XIV invertirá de su propio bolsillo para llevar a cabo grandes obras de remodelación. En total se gastaría 1 millón ciento cuarenta mil libras en Meudon, pese a que su padre incluye la finca en la lista de los Reales Sitios y a cargo del departamento de los Reales Edificios de la Corona. El Gran Delfín dará rienda suelta a su temperamento de artista y a sus propias concepciones artísticas, rompiendo con la grandiosidad del estilo Luis XIV. Por primera vez se utilizarán paneles esculpidos y barnizados, de madera de roble y doradas con pan de oro para revestir paredes, precursores del estilo Regencia. En Meudon, el heredero reunirá sus ricas colecciones de arte que rivalizan con las de su padre el rey: jarrones de ágata, telas de las Indias, tapicerías de Los Gobelinos, porcelanas de China, cuadros de grandes maestros y, sobretodo, su soberbia colección de gemas.


 
Recreación en 3D del Gabinete de los Espejos, del Castillo de Meudon, 1700.
 
 
Recreación en 3D de la Alcoba de Gala del Gran Delfín, del Castillo de Meudon en 1709.


En su nueva morada, el Gran Delfín Luis aprecia rodearse de sus amigos, artistas y cortesanos, alojando también entre sus muros a su amante y esposa morganática Mademoiselle de Choin. A imagen y semejanza de su padre en Marly, el príncipe hace de Meudon una residencia donde el ambiente es mucho más distendido y familiar, lejos de la férrea etiqueta de Versailles. Pero, para alojar a tanta gente, se verá obligado a llevar a cabo grandes ampliaciones. Una capilla sería también construída por Jules Hardouin-Mansart.




En 1705, con la acuciante falta de espacio, se destruye el pabellón de la gruta juzgado pasado de moda y, en su lugar, se erige el "Castillo Nuevo" con la colaboración de Hardouin-Mansart. Su sobria arquitectura es enriquecida por esculturas sobre los pabellones laterales y ángeles sosteniendo las armas del Delfín sobre el pabellón central. Es sobretodo la disposición interior donde se acomete la sorprendente innovación del edificio nuevo. Toda una serie de apartamentos se abren sobre un corredor central que conecta con grandes salones de reunión. La decoración interior que pone en relieve las colecciones artísticas del heredero del trono, es compuesta por paredes recubiertas de paneles barnizados o pintados con colores claros y realzados por relieves esculpidos y dorados. Casi de manera inmediata, el Castillo Nuevo provoca la admiración de toda Europa y lanza un nuevo estilo de interiorismo.



Los jardines también sufrirán notables y hermosas transformaciones. A la finca se sumará la vecina de Chaville, que servirá de reserva para la caza del venado. Finalmente, su extensión hará que Meudon enlace de manera directa con el Real Sitio de Versailles.

Al morir en 1711 el Gran Delfín, el Castillo de Meudon es abandonado por la familia real. Luis XV, biznieto de Luis XIV, prefiere construir un nuevo castillo en Bellevue, para alojar allí a su amante oficial, la Marquesa de Pompadour. Meudon tan solo seria utilizado para proporcionar alojamiento a los cortesanos y a los reales infantes. Los que serían a la postre los tres últimos reyes de Francia, Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X, entonces Duque de Berry, Condes de Provenza y d'Artois respectivamente, pasarían parte de su infancia en Meudon bajo la supervisión de la Condesa de Marsan. El parque y sus jardines sufrirían un progresivo destrozo en provecho del venado.

Durante la Revolución Francesa (1792), el Castillo de Meudon es saqueado y vaciado de sus tesoros. En 1793, la Convención convierte sus dos edificios en una fábrica de aerostáticos, y un taller de artillería es instalado. Las tierras de alrededor servirán de campo de entrenamiento y de pruebas donde se procede a los ensayos de obuses.

En 1795, un incendio reduce a cenizas el Castillo Viejo. Es arrasado en 1803, tras rescatar de sus ruinas elementos ornamentales reutilizables. Sus columnas de mármol serían supuestamente empleadas para el Arco de Triunfo del Carrusel, frente al Palacio de Las Tulerías. Otras columnas de piedra serían empleadas para la pequeña rotonda del Palacio de Luxemburgo.

En 1807, el emperador Napoleón ordena la restauración de los jardines y la rehabilitación del Castillo Nuevo. En 1811, se instala entre sus paredes al pequeño Rey de Roma. Tras la caída de Napoleón I, Meudon vuelve a caer en desuso.

Durante la guerra franco-prusiana, el invasor alemán descubre Meudon como un sitio estratégico que domina la capital francesa e instala allí una batería de artillería prusiana en 1870. El Castillo sería incendiado por los Prusianos en 1871. Sus ruinas ennegrecidas serían confiadas al astrónomo Jules Janssen en 1875. Entre 1880 y 1885, el astrónomo instala allí un observatorio gracias a la colaboración del arquitecto Constant Moyaux.

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