lunes, 26 de mayo de 2014

ACTUALIDAD: La podredumbre de las Fuerzas Armadas Españolas

LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS:
CARCOMIDAS Y PODRIDAS ÍNTEGRAMENTE
 
 

Artículo de Rodrigo Carretero in El Huffington Post / 18-05-2014.

El teniente que denuncia corrupción en el Ejército: "La institución está carcomida y podrida íntegramente"

Luis Gonzalo Segura no es escritor, pero su primer libro está siendo todo un éxito. Este teniente en activo del Ejército lleva lanzados al mercado en tres semanas cerca de 10.500 ejemplares de Un paso al frente, una obra que se ha situado entre las más exitosas de Amazon y que ha conseguido que los soldados no hablen de otra cosa en los cuarteles españoles.

En su libro, Segura denuncia un funcionamiento de las Fuerzas Armadas plagado de malas prácticas. El Ejército es, según lo describe, una organización de castas en la que los altos mandos viven como semidioses con todos los privilegios del mundo, se gastan el dinero público o el destinado a la comida de la tropa como les viene en gana y utilizan los coches y helicópteros oficiales para su uso privado mientras se sirven de los soldados como chóferes. Segura describe una especie de mundo paralelo lleno de abusos, desvíos de dinero público, corrupción y acosos sexuales y laborales.

Militares consultados por El Huffington Post aseguran que, por su contenido, Un paso al frente es una especie de libro prohibido dentro de los cuarteles y afirman que pueden "dar fe" de que lo que se cuenta en sus páginas es cierto. "Llevo años viendo esa clase de cosas día sí y día también. Todo lo que cuenta relacionado con un teniente que hace trabajos sucios [sicario] me parece un poco exagerado y un poco peliculero, pero vete tú a saber", explica un soldado.

"Todos los de mi entorno se sienten identificados con lo que dice. Están de acuerdo de forma unánime, aunque a algunos no les gusta porque creen que daña la imagen del Ejército", indica otro. Todos hablan de forma anónima porque temen represalias. Aseguran que muchos han sido advertidos de que asistir a las presentaciones del libro es sancionable. "Es posible que sea verdad porque hay ordenanzas que prohíben la libertad de expresión de los soldados", subrayan.

El autor, por su parte, asegura que ya presentó a la justicia militar varias denuncias que no tuvieron ningún resultado y que tras la publicación del libro está recibiendo represalias. Afirma que le han bajado el sueldo, que le han denegado las vacaciones y que le han cambiado de su puesto de trabajo a otro "totalmente intrascendente". Fuentes de su entorno explican que ya le han abierto un expediente y que es cuestión de tiempo que acabe en la prisión militar. Defensa, de momento, guarda silencio.



Criticar al Ejército en público es falta grave. ¿Era consciente de ello y de las consecuencias que ello podría traerle?
Sí, esto es así. Pero yo no estoy criticando al Ejército. Para mí los problemas que tenemos de privilegios, de abusos, de corruptelas, corrupción generalizada.. es secundario. Yo lo que realmente quiero es que se cambie el modelo. El modelo de las Fuerzas Armadas está obsoleto, es una estructura del siglo XX porque no hay independencia judicial y los sistemas de auditorías hay que externalizarlos al ministerio de Hacienda, porque hasta ahora los hacemos nosotros. Sumemos eso que no hay libertad de expresión y las consecuencias son las que digo: abusos, privilegios, corrupción...

En el libro mezcla realidad y ficción para denunciar comportamientos muy graves. ¿Por qué eligió ese formato?
Por hacerlo más ameno, porque necesitaba que la sociedad se enterase de lo que pasa. Quizá con un ensayo no lo iba a conseguir. El formato novela es atractivo para el público, es ligero, fácil de leer, para que quien lo lea llegue hasta el final. No ha sido un formato para protegerme porque en las entrevistas hablo con total claridad.

Por ejemplo, el hecho de que en un cuartel los oficiales dispongan de sauna para su único disfrute, o que haya escaleras sólo para los generales... ¿No es ficción?
Eso es una realidad y es una vergüenza. A veces se informa de que se gastan 400.000 euros de dinero público en un campo de golf, en un club militar o en una residencia, pero la gente no sabe que todo eso, en realidad, es para uso exclusivo de los oficiales.

En el libro también se cuenta que hay oficiales que usan coches oficiales, o incluso helicópteros, para su uso personal o para que sus esposas vayan de compras. Y que utilizan a soldados como chóferes. ¿Es cierto eso?
Sí, sí, sí. Todos están para servir a las Fuerzas Armadas, pero las Fuerzas Armadas sólo están para servir a esta casta privilegiada. Las Fuerzas Armadas son su chalet. Puede sonar amarillo, pero es que es verdad. El uso de medios militares para usos particulares es una falta grave. Pero no se les sanciona. Ha llegado un punto en que esto se tiene que reconducir, entre otras cosas porque esto lo pagan todos los ciudadanos.


También denuncia en su libro que el Ejército sufre una enorme macrocefalia.
Claro. Es que el modelo es económicamente insostenible. Tenemos 250 coroneles para 130.000 militares de tropa. Los chinos tienen 190 para 2,3 millones de militares. A lo que se dedican desde que estamos asfixiados económicamente es a expulsar soldados, cuando es una aberración porque estamos en el límite de tener más mandos que soldados. Ellos no quieren mirar ese problema, sino atacar a mi voz, que les molesta. Como en cualquier dictadura. A mí, si pudieran, me fusilarían.


Leyendo el libro da la impresión de que los oficiales son y viven como semidioses y la tropa pasa todo tipo de penurias...
Eso es totalmente así, que no quede la menor duda. Las Fuerzas Armadas son una sociedad feudal que se sustenta en una sociedad de castas. Están los señores feudales, que no hacen ni caso al ministro, que hacen lo que les viene en gana sin atender a las órdenes ministeriales. Los oficiales al final son dioses y los soldados no tienen ningún derecho, son auténticos siervos, chusma para los altos mandos.

En el libro denuncia que esas 'castas dirigentes' se quedan con parte del dinero destinado a la comida, así que luego en los cuarteles la tropa no come bien. ¿Es cierto?
Por supuesto. Mi gran petición cuando hago denuncias y cuando publico este libro es que se haga una auditoría externa a las Fuerzas Armadas. Pero nadie va a tener suficiente valor para hacerlo. Hay mucho miedo porque se sabe lo que van a encontrar si levantan la alfombra. Eso no creo que se lleve a cabo, pero es el primer paso que hay que dar.

Si se hiciera esa auditoría, ¿qué cree que se encontraría?
Lo peor es que ningún militar me ha dicho: 'Te has pasado. Lo que cuentas en el libro yo no lo he visto nunca'. Lo que me dicen es: '¡Bfff. Madre mía! Tú cuentas eso, pero en mi cuartel hay mucho más'. El problema es que lo que cuento es totalmente conocido y asumido por los militares porque es cotidiano. Y de lo cotidiano que es, es hiriente. Además, es totalmente desconocido por los ciudadanos. Cualquiera piensa que las Fuerzas Armadas funcionan como la Policía Nacional. Y no, no es así y es inadmisible.


¿Cuándo empezó a ver que la estructura no funcionaba?
Al principio es difícil. Sales de la academia, te han inculcado valores cerrados... y sales pensado que las cosas funcionan. Pero empiezas a ver que en un sitio no funcionan. Y dices: 'A lo mejor es en este sitio y con esta persona'. Pero pasa el tiempo y llega un momento en que te das cuenta de que la institución, de manera íntegra, está carcomida, podrida. Y cuando voy al juzgado y veo que tampoco resuelve los problemas, me termino de dar cuenta de que las Fuerzas Armadas no funcionan en su conjunto.

Pero, ¿cuál fue el primer caso que le escandalizó?
Yo hice un inventario de un determinado material y descubrí que había cuatro o cinco millones de euros de desfase. Pero si eso fuese lo único, no pasaría nada. El problema es que esto pasa en prácticamente todos los cuarteles, es terrible. El problema es todo. Por ejemplo, que auditen el gasto que han tenido los vehículos militares. Te digo yo que puede haber Citroen Berlingo que, en teoría, han consumido 50 y 60 litros a los 100 kilómetros. A ver eso quién lo puede sostener.

Usted ha presentado varias denuncias. ¿Qué resultados ha conseguido?
Es como pegarte contra un muro. Como querer traspasarlo. Porque el fiscal no te hace caso, el juez no ve ningún delito por ningún lado. En una de las denuncias, planteo: 'Mire, que tengo un disco duro con información'. Pues el juez y el fiscal cerraron el caso sin pedirme el disco duro. Así que hice un escrito solicitando que se reabriese el caso y volví a subrayar que tenía un disco duro, por si lo querían mirar. ¿Puede creerse alguien que volvieron a cerrar el caso sin pedir el disco duro? Si te estoy diciendo que tengo un disco con información y no lo quieres... ¿esto qué es? Es de locos, de tener un problema muy serio.


Dice que el acoso laboral en el Ejército es una herramienta de mando y no un delito. ¿Qué casos ha visto?
Eso por supuesto. ¿Lo que están haciendo conmigo no es acoso laboral? Es que esto no es un ataque a la institución. Al contrario, es un acto de amor a la institución porque me estoy jugando mi carrera, que me van a insultar, difamar y a meter en la cárcel porque quiero que cambien las Fuerzas Armadas. Yo tengo hasta prohibida la entrada a una sala en la que desayunaba con amigos míos y soy el único que no puede entrar en esa sala.

También habrá quien diga que estas cosas ya pasaban en la mili...
El problema es ese, que la sociedad ha avanzado y el Ejército sigue igual que entonces. Los militares no tienen libertad de expresión, por lo que no pueden contar lo que les están haciendo. Así que hay 46 millones de españoles que ya no saben lo que pasa dentro porque ya no existe el servicio militar, que por otra parte está muy bien suprimido. Hay mucha gente que piensa que esto sucedía en la mili pero ya no sucede, que las Fuerzas Armadas se han modernizado. Pero no es así.

Defensa dice que si tiene pruebas vaya a los tribunales...
Yo ya he ido al juzgado y ellos lo saben, así que les recomiendo que sean conscientes del problema que tienen y lo resuelvan. El problema no soy yo, sino que tienen unas Fuerzas Armadas obsoletas que tienen que ser reformadas en su totalidad.

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