¿Has pensado alguna vez cuantas historias se esconden tras un retrato? Pues ésas son las que componen lo que llamamos "Historia".
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sábado, 28 de diciembre de 2013
RUSIA: La construcción de un imperio
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martes, 3 de diciembre de 2013
1779: EL GABINETE DE LOS SECRETOS
EL GABINETE-SECRETAIRE "BERLÍN"
DE DAVID ROENTGEN, 1778-1779
David Roentgen (1743-1807) fue un célebre y virtuoso ebanista alemán creador de auténticas joyas de maderas nobles y bronces dorados que, siguiendo los pasos de su padre y predecesor Abraham en el negocio familiar, ingenió junto con el relojero Peter Kinzing los más increíbles "gabinetes" y "secrétaires" para el uso y disfrute de la realeza y aristocracia europea de la segunda mitad del siglo XVIII. Aunque su taller radicaba en la ciudad germana de Neuwied (cerca de Coblenza), tenía su boutique en París y vendía sus muebles a las cortes de San-Petersburgo, de La Haya, de Viena y de Versailles. Su fama y renombre le auparon a la altura de Jean-Henri Riesener y Jean-François Oeben -proveedores de la Corte de Francia-, convirtiéndole en uno de los ebanistas más buscados y apreciados del Viejo Continente.
Entre sus principales clientes encontramos al rey Luis XVI, a su esposa la reina Maria-Antonieta y al cuñado de ésta, el Conde de Artois.
Para ilustrar su trabajo, no hay mejor muestra que el gabinete-secretaire "Berlín", un imponente mueble destinado al rey Federico-Guillermo II de Prusia y cuyo retrato figura en él pintado. En el siguiente vídeo lo podéis ver en plena acción doscientos treinta y cinco años después de su creación.
lunes, 8 de julio de 2013
CURIOSIDADES -100-
"Tirar la casa por la ventana"
Don Mariano Téllez-Girón y Beaufort, XIIº Duque de Osuna y Grande de España (1814-1882) supo dar mucho sentido a esa célebre frase de "tirar la casa por la ventana" por culpa de sus interminables extravagancias; pasó por ser la mayor fortuna del país al cumular en su persona una prodigiosa cantidad de palacios, títulos, grandezas y, sobretodo, extensas fincas que le permitían atravesar media España sin salir de sus tierras. Para desgracia de su casa, este duque vivía a golpe de "caprichitos" rodeado de un lujo inimaginable que no tardaría en causar el previsible hundimiento de toda la fortuna familiar.
Nombrado embajador extraordinario de España en la corte de San-Petersburgo en 1856, rehusó cobrar su sueldo anual de diplomático (400.000 Reales) aún a sabiendas de que no estaba precisamente para hacerle ascos, y permaneció doce años como representante de Isabel II ante el zar Alejandro II. Decir que su embajada fue una sucesión de fiestas extravagantes, es quedarse corto.
En una ocasión, Osuna invitó a su palacio de San-Petersburgo, a los zares y a lo más granado de la corte imperial a una gran cena de gala servida en una suntuosa vajilla de oro. Al final del banquete, los criados del duque, en lugar de llevar a cocina la vajilla para que la lavaran, la tiraron directamente por las ventanas de palacio a las aguas del Neva para mayor sorpresa y escándalo de sus atónitos invitados.
Don Mariano Téllez-Girón y Beaufort, XIIº Duque de Osuna y Grande de España (1814-1882) supo dar mucho sentido a esa célebre frase de "tirar la casa por la ventana" por culpa de sus interminables extravagancias; pasó por ser la mayor fortuna del país al cumular en su persona una prodigiosa cantidad de palacios, títulos, grandezas y, sobretodo, extensas fincas que le permitían atravesar media España sin salir de sus tierras. Para desgracia de su casa, este duque vivía a golpe de "caprichitos" rodeado de un lujo inimaginable que no tardaría en causar el previsible hundimiento de toda la fortuna familiar.
Nombrado embajador extraordinario de España en la corte de San-Petersburgo en 1856, rehusó cobrar su sueldo anual de diplomático (400.000 Reales) aún a sabiendas de que no estaba precisamente para hacerle ascos, y permaneció doce años como representante de Isabel II ante el zar Alejandro II. Decir que su embajada fue una sucesión de fiestas extravagantes, es quedarse corto.
En una ocasión, Osuna invitó a su palacio de San-Petersburgo, a los zares y a lo más granado de la corte imperial a una gran cena de gala servida en una suntuosa vajilla de oro. Al final del banquete, los criados del duque, en lugar de llevar a cocina la vajilla para que la lavaran, la tiraron directamente por las ventanas de palacio a las aguas del Neva para mayor sorpresa y escándalo de sus atónitos invitados.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
CURIOSIDADES -85-
"NADA COMO EL CALOR HUMANO"
Durante lo más crudo del invierno báltico, la vida en el Palacio Imperial de San-Petersburgo era una auténtica tortura para sus ocupantes y, sobretodo, para la Emperatriz Catalina II. Para subsanar el temor de la zarina a morirse de hipotermia, cada noche se destinaba una parte de su guardia-de-corps a velar por su sueño. A los guardias, una vez dispuestos dentro del dormitorio imperial, el coronel les ordenaba escuetamente:
-"¡Respirad bien calentito!"
La idea era que, llenando la habitación de la zarina con todos aquellos fornidos y apuestos guardias, se mantuviera el calor de la estancia con sus alientos, evitando así que Catalina II amaneciera congelada.
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