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jueves, 1 de mayo de 2014

CURIOSIDADES -146-

"Un regalo de 45 centímetros"

 
Retrato de la Reina Enriqueta María de Inglaterra (1609-1669), acompañada por su paje Sir Jeffrey Hudson, Kt. (1619-1682).


En la primavera de 1626, el rey Carlos I de Inglaterra y su joven consorte la reina Enriqueta María de Francia fueron los invitados de honor de un espléndido banquete ofrecido por los Duques de Buckingham en su residencia londinense. En el momento más algido de la celebración, se presentó ante la reina una enorme tarta y se le ofreció un cuchillo para cortarla. Pero, antes de que pudiera hundir el cuchillo en el pastel, éste se resquebrajó repentinamente emergiendo de él un hombrecillo perfectamente proporcionado y enfundado en una armadura en miniatura. Saltó sobre la mesa y, frente a la sorprendida reina, ejecutó una profunda reverencia y pidió que le tomara a su servicio. El hombrecillo que respondía al nombre de Jeffrey Hudson, contaba con tan solo 7 años de edad y medía exactamente 18 pulgadas (45 cms. de estatura).

La sorpresa resultó tan grata a la reina que el niño fue inmediatamente admitido a su servicio e instalado en palacio. Poco después, el hombrecillo aquejado de enanismo fue armado caballero y retratado junto a su dueña y señora por el pintor Van Dyck.

1625: EL ESCÁNDALO BUCKINGHAM

AMIENS, 1625:
LA ACCIDENTADA ENTREVISTA DEL DUQUE DE BUCKINGHAM
CON LA REINA ANA DE AUSTRIA.
 
 
Retrato de George Villiers, 1er Duque de Buckingham (1592-1628), favorito y Principal Ministro de los reyes Jacobo I y Carlos I de Inglaterra.
 
A mediados del año 1625, el Duque de Buckingham, junto con Sir John Eliot y un nutrido séquito de caballeros ingleses, fue enviado a la corte francesa como representante extraordinario de su flamante soberano, el rey Carlos I de Inglaterra y Escocia, recién aupado al trono tras la muerte de su padre y predecesor Jacobo I, acaecida el 27 de marzo. La misión diplomática del duque era la de casar por poderes con la Princesa Enriqueta María de Francia, en nombre de su representado, el rey de Inglaterra. El matrimonio, planeado por Jacobo I después del estrepitoso fracaso con la corte española, seguía entonces su curso en medio de discusiones y acuerdos entre París y Londres, no exento de polémica por ser la princesa francesa una católica. Fue cosa hecha el 13 de junio; Luis XIII concedió la mano de su hermana al nuevo rey inglés, representado por el apuesto y arrogante Duque de Buckingham.

 
Retrato de la Princesa Enriqueta María de Francia (1609-1669), Reina de Inglaterra, de Escocia e Irlanda; obra según A. Van Dyck, entre 1636-1638.


Convertida en nueva Reina de Inglaterra, de Escocia e Irlanda, la princesa hizo sus baúles y se encaminó, escoltada por la familia real francesa y la corte, hasta las costas para embarcar y viajar hacia su nueva patria. Entre los acompañantes de Enriqueta María se encontraba obviamente su hermosa cuñada española, la Reina Ana de Austria, esposa de su hermano el rey Luis XIII.


 
Retrato de Ana de Austria, Infanta de España y de Portugal (1601-1666), Reina de Francia y de Navarra; obra de P.P. Rubens.
 
 
Retrato de la Princesa Marie de Rohan-Montbazon, Duquesa de Chevreuse (1600-1679).
 

Gracias a la complicidad de la intrigante amiga de la reina, la Duquesa de Chevreuse, el galante Duque de Buckingham, prendado de la belleza de la Reina de Francia, consiguió obtener un "tête-a-tête" particular con Ana de Austria, aprovechando que estaba menos vigilada, la tarde-noche del 15 de junio en Amiens. El encuentro, arreglado por la Duquesa de Chevreuse, se produjo en un parque al anochecer, aprovechando que la Reina de Francia andaba paseando sola. Allí, el insolente duque intentó lo impensable: cortejar a la soberana. En un momento dado y, sin duda, porque las cosas se salieron de madre, la reina gritó para atraer la atención de sus damas y caballeros, que acudieron a su rescate poniendo brutalmente fin al encuentro galante.

¿Qué pasó realmente entre el duque y la reina en el parque de Amiens? ¿Se había propasado físicamente el duque en el calor de sus declaraciones amorosas con la reina?

Cuatro testigos dan su particular versión de los hechos.

Según Madame de Motteville, favorita de la reina:

"La Reina fue importunada por algún sentimiento demasiado apasionado del duque y gritó para llamar a su lado a su caballerizo."

Según el Duque de La Rochefoucauld, moralista y cortesano:

"Intentó aprovecharse de la situación, con tan poco respeto que la Reina se vio obligada a llamar a su vera a sus damas."

Según La Porte, ayuda-de-cámara de la Reina Ana:

"El duque se aprovechó de la situación y llevó su audacia hasta querer acariciar a la soberana."

Según Tallemant des Réaux, escritor y poeta:

"El Galante se tiró a la Reina y le abrasó los muslos con los bordados de sus botas."

¿A quién creer? En cualquier caso, el incidente del parque de Amiens provocó la cólera del rey Luis XIII y, si cabe, enfrió aún más su relación con Ana de Austria.


lunes, 11 de abril de 2011

VICIOS, LOCURAS, MANÍAS & ENFERMEDADES REGIAS -12-



Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (1566-1625), tuvo 2 hijos y 2 hijas de su matrimonio con la princesa Ana Dagmar de Dinamarca, pero a este monarca le gustaba jugar a dos bandas. La prueba es que tuvo un buen puñado de favoritos a los que concedía oro a manos llenas, títulos y hasta el más nimio capricho.



Sir Robert Carr o Kerr, 1er Conde de Somerset, K.G. (1587-1645)

Célebre fue el hermoso Robert Carr, al que concedió el título de 1er conde de Somerset en 1611, un puesto en su consejo y un sitio en su cama. Enamorado como una colegiala, Jacobo I le escribía encendidas cartas de amor. Esa relación entre rey y cortesano no impidió que Robert Carr cayera bajo los encantos de la tenebrosa Lady Frances Howard, esposa del 3er conde de Essex. Sus planes de casarse con ella, una vez ésta obtuviese el divorcio, chocaron frontalmente con la oposición de su amigo y secretario Sir Thomas Overbury. En 1613, éste dió con sus huesos en una celda de la Torre de Londres, mientras el rey se pronunciaba a favor de la disolución matrimonial de los condes de Essex, muriendo envenenado (a instancias de Lady Frances Howard, según parece). Divorciada por fin, Frances Howard pudo casarse con Robert Carr y convertirse en la condesa de Somerset. Un año después, Carr era eclipsado por Buckingham en el favor del rey, y la pareja fue acusada de haber hecho envenenar a Overbury, que se había mostrado siempre contrario a la boda. Cuatro inculpados en el crimen cayeron, pero los Somerset, tras ser alejados de la corte, se beneficiaron del perdón real gracias a los gratos momentos que Carr había hecho pasar al monarca entre las sábanas...


Sir George Villiers, 1er Duque de Buckingham, K.G. (1592-1628)

George Villiers, 1er duque de Buckingham, conquistó el corazón de Jacobo I y apartó de en medio al conde de Somerset, tomando su puesto. Llegó incluso a superar a su antecesor, consiguiendo ser uno de los nobles más ricos de Inglaterra a partir de 1614. Su arrogancia y su confianza en la protección real, le atrajeron multitud de enemigos tanto en la corte como en la calle. También hizo un excelente matrimonio al obtener la mano de una de las hijas del conde de Rutland, Lady Katherine Manners, y ésta tuvo que compartir a su hermoso marido con el monarca.

Incluso después de la muerte de Jacobo I, Buckingham supo mantenerse en la cumbre con Carlos I, ganándose su favor y su confianza. Para colmo, se hizo con las riendas del poder donde demostró con creces no tener madera de estadista, aumentando si cabe el número de descontentos e irritando hasta el paroxismo la clase política. Su meteórica carrera fue bruscamente interrumpida por el puñal de un puritano llamado Felton (1628), en el momento en que iba a encabezar una flota encargada de socorrer a los protestantes franceses asediados por los ejércitos del cardenal de Richelieu.