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sábado, 10 de octubre de 2015

CURIOSIDADES -193-

"La fascinante Ninon"



La bella, fascinante y sensual Ninon de Lenclos (1620-1705), fue toda una celebridad en su época, tanto que, cuando la reina Cristina I de Suecia abandonó su trono para vagar por Europa, lo primero que quiso ver al llegar a París fue a Ninon de Lenclos y que se la presentaran. Ninon era la Number One de las cortesanas, lo más de lo más, la flor y nata de su profesión y la más cara, por cuyo salón y alcoba pasaban todos los jóvenes pubertos de lo más granado de la aristocracia, para ser desvirgados y enseñados en el arte del sexo. Mujer libre, culta, independiente, inteligente y rica (era toda una bróker a la hora de invertir su dinero en negocios muy rentables), fue la envidia de sus semejantes. Su poder de seducción era tal que, cuando la reina-regente Ana de Austria mandó encerrarla en un convento, la tuvieron que sacar de allí deprisa y corriendo porque había convertido a las monjas, con las que convivía, ¡en flamantes lesbianas!

No le hacía ascos a nada. De hecho, enamoraba a hombres y mujeres por igual, haciéndoles descubrir los placeres del sexo en todas sus facetas. Célebre fue su corpiño de satén negro y ¡qué decir de sus puestas en escena para excitar a sus amantes! Entre sus numerosos amantes masculinos, despuntan dos mujeres de gran relieve: la ex reina Cristina I de Suecia y la Viuda Scarron, Françoise d'Aubigné, más conocida como la Marquesa de Maintenon, esposa morganática de Luis XIV. También se cuentan entre ellos a ilustres homosexuales y bisexuales de la corte que, pese a estar convencidos de sus gustos, no renunciaron a pasar un buen rato con ella.

Preocupada por su salud y su aspecto, Ninon de Lenclos se embadurnaba a diario de pies a cabeza con una pomada hecha a base de aceite de almendras dulces, manteca de cerdo y agua de rosas. El aceite le otorgaba suavidad y la manteca la elasticidad a su blanquísima piel; y el agua de rosas servía obviamente para perfumarla, ya que la manteca de cerdo no huele precisamente a gloria. También se cuidaba de tener una sonrisa impecable cepillándose los dientes con sal de alumbre. Y, sin saber aún de la importancia de la vitamina C (cosa que se desconocía en la época), consumía a diario nada menos que 12 naranjas! Había descubierto el aspecto energético y benéfico de esa fruta consumiéndola en zumos o directamente.

En cuestiones de aseo íntimo, Ninon utilizaba siempre el bidet, cosa muy novedosa y práctica en la época y totalmente desconocida. Y, para evitar caer embarazada o contraer infecciones venéreas, solía utilizar lana de oveja empapada en vino a modo de espermicida y desinfectante.

En cuanto al sexo, su deporte favorito y el ejercicio más benéfico para la salud mental y física, lo practicó hasta sus 74 años de edad. A los 75, decidió que ya no le satisfacía y que, más que mantenerla espiritualmente joven, la deprimía recordando tiempos pasados y su propia vejez.

domingo, 1 de febrero de 2015

CURIOSIDADES -175-

"Paco Natillas"



Francisco de Asís de Borbón y Borbón-Dos-Sicilias, 2º Duque de Cádiz (1822-1902), fue el rey consorte de España tras contraer matrimonio con su prima Isabel II, Reina de las Españas (1830-1904). Los madrileños, siempre al tanto de los trapitos sucios de la corte -difundidos por cortesanos y criados de palacio-, se hicieron eco de su homosexualidad y de su proverbial amaneramiento desde la famosa y catastrófica noche de bodas gracias a la bocazas de Isabel II. Pronto corrió por Madrid y alrededores una cancioncilla sobre Don Francisco de Asís, que rezaba así: "Paco Natillas es de pasta flora y se mea en cuclillas como una señora". La frase burlona hacía referencia al hecho de que el rey consorte se había hecho instalar un váter en sus aposentos y que siempre meaba sentado. De hecho, había una razón de peso: el real consorte padecía hipospadias peneana y, en consecuencia, estaba obligado a hacer pipí sentado si no quería hacerse encima. Ese defecto de nacimiento en su miembro viril consistía en una malformación del conducto urinario que, en vez de expulsar la orina normalmente, lo hacía a mitad de camino, entre el escroto y el glande, cosa que no facilitaba para nada que orinase de pie como el resto de los hombres. 

domingo, 11 de enero de 2015

CURIOSIDADES -172-

"Pene Real Defectuoso"



El Rey Enrique II de Francia (1519-1559), nació con un defecto de fabricación que hizo creer que le afectaría en el momento de la procreación. En efecto, el soberano padecía lo que su médico personal, el doctor Jean Fernel, calificó de hipospadias peneana. Eso quería decir que, en vez de que la uretra llegase hasta la punta del prepucio como sería lo normal, la suya desembocaba en la parte inferior y a medio camino entre su escroto y la punta de su miembro viril; esto hacía que en vez de orinar o eyacular por el conducto habitual, lo hiciera por ese canal defectuoso. En consecuencia, el médico le aconsejó al rey que practicase el coitus more ferarum con su consorte para que tuviera más probabilidades de fecundarla. La expresión latina se refería más exactamente a una postura sexual hoy conocida como "el estilo perro" (doggy style) y que imitaba a los animales en el coito.


 
Ilustración de 3 tipos de hipospadias.
 
 
Ilustración sobre la postura sexual "Estilo Perro".
 

En realidad, Enrique II no tuvo problemas para engendrar. Su aventura amorosa con una italiana llamada Filippa Duci, en octubre de 1537, produjo una bastarda nacida un 25 de julio de 1538: Diana de Francia. Pero con su esposa Catalina de Médicis, con la que se casó en 1536, no consiguió tener su primer hijo hasta el año 1544. Durante esos años de inquietante esterilidad por parte de la reina, Enrique II se sometió a una pequeña intervención quirúrgica para corregir su hipospadias, con tal de mejorar sus expectativas como procreador.

domingo, 4 de enero de 2015

CURIOSIDADES -171-

"El Primer Amor de Un Rey"

 
Retrato del Rey Luis XIII de Francia y de Navarra (1601-1643); según Frans Pourbus II, en 1620.


Cuando el rey Luis XIII de Francia conoce al futuro Duque de Luynes, tiene 10 años. De sobras se conoce la historia: Charles d'Albert de Luynes se interesa por la caza y las aves que fascinan al rey-niño. Cuenta entonces 34 años. El joven monarca se encapricha y no quiere separarse de él. Son inseparables. Sus habitaciones comunican por una escalera interior, al abrigo de las miradas de los cortesanos. Que tuvieran relaciones sensuales (o sexuales?), no cabe duda. Luynes, como su lejano sucesor el Marqués de Cinq-Mars, es heterosexual. Pero no alcanzamos a medir hoy la precocidad de los niños en un siglo en que se muere joven, y sobretodo lo que podía representar de primordial ser "escogido" por el príncipe.

 
Retrato de Charles d'Albert, Marqués y 1er. Duque de Luynes (1578-1621), Gran Halconero y Condestable de Francia; según Frans Pourbus II.


Luis XIII detestaba el universo femenino. Por el contrario, muy ligado a su padre el rey Enrique IV, cuyo asesinato le deja tempranamente marcado, se complace en el mundo masculino, tranquilizador, con la virilidad de los olores fuertes (cuadras, caballos, cuero, brutales emanaciones corporales de los criados), y en una especie de masoquismo también, que le llevan a sus cinco años a "jugar" con un soldado llamado Descluzeaux, gustando de su contacto físico. Luynes compartió la cama de Luis XIII cuando éste apenas tenía 13 años de edad. Es también Luynes quien obligó al rey de casi 20, a consumar un matrimonio celebrado seis años atrás.

 
Retrato de Doña Ana de Austria, Infanta de España, Reina consorte de Francia y de Navarra (1601-1666), vistiendo luto por la muerte de su padre Felipe III; según Frans Pourbus II, en 1621.


Luis XIII tuvo hijos de Ana de Austria y se mostró ciertamente orgulloso de haber dado el paso hacia la heterosexualidad pero, en lo que atañe el amor, jamás lo sintió por ella ni por ninguna otra y si por el Duque de Luynes, hasta la muerte de éste, y escondió magistralmente su dolor entonces. Su amor por él había durado una década.

 
Retrato de María de Médicis, Reina Viuda de Francia y de Navarra (1573-1642); según una miniatura sobre pergamino de Frans Pourbus II.


Su odiosa y egoísta madre, María de Médicis, no conoció (a excepción de su real esposo Enrique IV) más que los placeres de Lesbos con su confidente de siempre: Leonora Dori Galigaï, esa misma que casó con Concino Concini, del que se decía que evitaba siempre el contacto con las mujeres.

sábado, 6 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -168-

"Bodas Blancas"



Cuando el 30 de junio de 1670, falleció súbitamente la Duquesa de Orléans (Enriqueta-Ana, nacida Princesa de Inglaterra, Escocia e Irlanda), Luis XIV se puso a buscar una nueva esposa para su hermano, con la idea de asegurar la sucesión al trono galo. El rey mismo no había tenido más que un hijo varón superviviente de los seis habidos con su consorte española, y su bella cuñada inglesa, la difunta "Madame", solo pudo dar a luz a cuatro retoños de los que solo sobrevivieron dos niñas. La situación era pues crítica.



Gracias a la oportuna intromisión de la intrigante Princesa Ana de Gonzaga, Princesa Viuda del Palatinado, que defiende la candidatura de su sobrina política, Luis XIV negociará con ésta el enlace de "Monsieur" con la Princesa Elisabeth-Charlotte del Palatinado (1652-1722), de 19 primaveras y apodada "Liselotte".
Lejos de ser guapa y femenina, más bien todo lo contrario, la futura novia alemana tampoco aporta una sustanciosa dote, y para colmo es protestante y culta. A esto se une un carácter fuerte, sin dobleces, y un habla franca, amén de un andar de "granadero" que resulta chocante. La casan igualmente y por poderes en Metz, después de haber abjurado de su religión para abrazar la fe católica en un par de horas. El encuentro con el novio se produce finalmente en Châlons-sur-Saône y es en su catedral que ambos son casados (21 de diciembre de 1671).

Felipe de Francia, Duque de Orléans (1640-1701) tiene entonces 12 años más que su flamante esposa germana, y no siente ningún interés por las mujeres. Es una "loca" perfumada y enjoyada, rodeada de solícitos favoritos bien plantados, que le encanta disfrazarse de mujer y perder su tiempo en frivolidades. Se casa por deber dinástico, no por gusto, igual que en 1661, cuando casó con la Princesa Enriqueta-Ana de Inglaterra. Por eso la noche de bodas, en la que los recién casados son ceremonialmente conducidos a la cámara nupcial y acostados en el mismo lecho para consumar su unión, ambos se mirarán como dos perros de porcelana y, finalmente, dormirán plácidamente sin tocarse ni un pelo, como dos perfectos extraños. Del mismo modo que se acostó, Liselotte se despertó: virgen.

En el viaje hacia la capital, el duque y la duquesa irán al encuentro del rey Luis XIV y de la corte en el Castillo de Villers-Cotterets (una de las propiedades de los Orléans), y después de las formalidades, Monsieur le enseñará su propio Versailles, el fabuloso Castillo de Saint-Cloud, que será el nuevo hogar de Liselotte y del cual se siente extraordinariamente orgulloso. Será entonces cuando la flamante duquesa caerá en la cuenta que su extraño marido prefiere dormir con sus favoritos antes que con ella, al sorprenderle en la cama con dos de ellos.



Puesto que en ese matrimonio no hay lugar para el placer pero sí para el deber, el Duque de Orléans se esforzará en cohabitar con ella para cumplir con su objetivo: obtener descendencia masculina apta a la sucesión real. Para ello, Monsieur recurrirá a un remedio sorprendente, rodeando su miembro viril con rosarios y medallitas de santos previamente bendecidas para obtener la deseada erección.
Prueba de que el remedio funcionó, fue el nacimiento del primer hijo: un varón llamado Alejandro-Luis en 1673! Un segundo nacería en 1674 y, después de dar a luz a una niña en 1676, Monsieur y Madame deciden, de mutuo acuerdo, separarse amigablemente y llevarse bien, cada uno en sus respectivos aposentos.

Los cortesanos dijeron entonces con humor, sobre la extraña pareja: "...que Monsieur es mucho más Madame, y Madame es mucho más Monsieur!"
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

FEDERICO II DE PRUSIA: Una vida privada largamente censurada


EL TABÚ SOBRE LA SEXUALIDAD
DE FEDERICO II "EL GRANDE"




Federico II, rey de Prusia y elector de Brandenburgo (1712-1786), gobernó entre 1740 y 1786, sucediendo en el trono a su padre el rey Federico-Guillermo I apodado "El Rey Sargento". Su fama de gran estratega militar y de monarca ilustrado es de sobras conocida en la historia moderna. Sus hazañas, aventuras y desventuras militares llenan varios tomos, así como sus innovaciones en el arte de gobernar un pueblo con justicia y equidad. Pero, en cuanto a su aspecto privado, durante largo tiempo se ha silenciado su sexualidad, que chocaba frontalmente con su reputación de aguerrido soldado y rey.

En lo que toca a su vida privada, no se le conoce ninguna amante del sexo femenino en una época en que eran una verdadera institución real, a excepción de una, la Condesa Anna Karolina Orzelska, hija natural del Elector Federico-Augusto I de Sajonia y Rey de Polonia como Augusto II "El Fuerte". De hecho, a Federico II le interesaba más la compañía masculina que la femenina.

 
Retrato del Tnte. Peter Karl Christoph von Keith (1711-1756).


En su adolescencia y con 16 años, Federico encuentra en Peter Karl Christoph von Keith un amigo sincero y fiel cuya familiaridad, a decir de su hermana mayor la Princesa Wilhelmina, va más allá de los límites exigidos entre un príncipe heredero y un joven paje. Su padre el rey Federico-Guillermo I, haciéndose eco de la particular amistad que une su heredero al joven, zanja brutalmente el tema y exilia a Von Keith. A éste le sucederá un joven soldado, el teniente Borcke, del cual el Kronprinz caerá enamorado a juzgar por el contenido de una carta en la que se le sincera abiertamente. Se ignora si el joven teniente le respondió en los mismos términos. Poco después, se produce el encuentro con el hijo de un general, Hans Hermann von Katte, 22 años; es un flechazo para un Federico de 18 años. Ambos planean huir juntos a Inglaterra para escapar de la tiranía paterna y proseguir con su idilio. La aventura acaba brutalmente y en tragedia: Federico y Von Katte son arrestados, encarcelados y torturados en Küstrin, juzgados por alta traición y, aunque los jueces se inhiben y declaran su incompetencia para juzgar al joven príncipe heredero, Federico-Guillermo I irá más allá. El Príncipe heredero se verá condenado a prisión y a asistir, horrorizado, a la ejecución capital de su amigo.


 
Retrato del oficial Hans Hermann von Katte (1704-1730), según Georg Lisiewski.
 
 
Retrato de la Duquesa Elisabeth Christine von Brunswick-Wolfenbüttel-Bevern, Reina consorte de Prusia y Electriz de Brandenburgo (1715-1797); obra de Antoine Pesne.
 


Aunque su matrimonio forzoso con la Princesa Elisabeth-Christine de Brünswick-Wolfenbüttel-Bevern haya sido probablemente consumado a lo largo de sus primeros años de vida conyugal en el Castillo de Rheinsberg, su esposa es rápidamente relegada a sus aposentos del Palacio Real de Berlín y literalmente abandonada a partir de su ascenso al trono en 1740. Si no le rinde visita, Federico insiste para que ésta sea tratada con respeto y reciba las atenciones debidas a una reina. La homosexualidad del rey Federico II de Prusia permanecerá, durante mucho tiempo, como un secreto de Estado que la decencia de los manuales de historia, el pudor de los biógrafos y los prejuicios de los historiadores prusianos condenan al silencio. De manera alusiva, se la mencionaba: "un rumor pudiendo explicar el misterio que rodea su vida privada, indica una herida mal curada como causante de la impotencia." Más valía un rey eunuco que invertido.



Voltaire no se anda con rodeos ni alusiones floreadas para abordar los gustos sexuales de Federico II. En 1759, escribía:

"Cuando Su Majestad era vestida y calzada, el estoico concedía algunos momentos a la secta de Epicuro: mandaba que vinieran ante él dos o tres favoritos, fuesen tenientes de su regimiento, pajes o jóvenes cadetes. Tomaban café. A aquél a quien se echaba el pañuelo se quedaba un cuarto de hora a solas con el rey. Las cosas no iban hasta las últimas consecuencias, dado que el príncipe, en vida de su padre, había sido muy maltratado en sus amoríos fugaces y no menos mal curado. No podía jugar el primer papel: tenía que contentarse con los secundarios."

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Su médico privado, el Doctor Johann Georg Zimmermann, publicó un libro después de su muerte (1786) para cortar de raíz lo que consideraba una calumnia lanzada por los franceses, y habla de una supuesta gonorrea mal curada y de una castración accidental. Sin embargo, los médicos forenses anotaron claramente, en negro sobre blanco, que el cuerpo del monarca no había sufrido mácula alguna.

 
Retrato de Michael Gabriel Fredersdorf (1708-1758); obra de A. Pesne.


Cuando se encuentra prisionero en la plaza fuerte de Küstrin, y siendo aún Príncipe Heredero de Prusia, Federico conoce a dos personas que jugarán un importante papel en su vida: Michael Gabriel Fredersdorf y el Conde von Keyserlingk. Del primero, Voltaire escribió: "Ese soldado, joven, hermoso, bien proporcionado y que tocaba la flauta, sirvió en más de una manera para divertir al prisionero." Aunque hijo de campesinos, y cuando Federico II sube al trono, es elevado del cargo de paje del rey al de chambelán privado y tesorero, director del teatro real y, finalmente, canciller del reino y coordinador de los servicios secretos prusianos.

Del segundo, un poema escrito por el propio Federico a su llegada al castillo de Charlottenburg, deja clara la naturaleza de su amistad e intimidad. Siendo la homosexualidad considerada cosa contra natura en el siglo XVIII, el poema prueba que, para Federico II, no lo era en absoluto, desmarcándose así de la opinión general de su tiempo.


viernes, 20 de diciembre de 2013

CURIOSIDADES -121-

"Santos Padres nada ejemplares"



En el trono de San Pedro se han sentado papas que, por su procedencia ilegítima, su pasado, sus vicios y sus acciones en el ámbito de lo privado, han dejado mucho que desear como idóneos representantes de Cristo en la Tierra. La lista de los peores sujetos que ciñeron la triple tiara es, por lo menos, impresionante. Aquí, sin embargo, nos ahorraremos mencionarlos por su nombre (ya que la lista podría ser tediosa), pero sí podemos poner de relieve sus particularidades para hacernos una idea exacta de cuán corrupta llegó a ser la corte vaticana. Verán que hay para todos los gustos:

-22 papas homosexuales
-16 papas pederastas
-15 papas sadomasoquistas
-12 papas casados
-10 papas incestuosos
-10 papas proxenetas
-9 papas violadores
-7 papas fetichistas
-6 papas bastardos de curas
-4 papas bastardos de papas
-1 papa zoofílico
-2 papas encubridores de pederastas

Nótese que, de esta lista de viciosos, 23 fueron elevados a los altares y venerados como santos, y 2 fueron beatificados hasta la fecha.

Datos sacados del libro "Los Papas y el Sexo", de Eric Frattini.

sábado, 5 de mayo de 2012

CURIOSIDADES -29-



Fernando VII de España (1784-1833), que casó 4 veces, tenía los atributos tan enormes (macrosomía genital) que sus médicos le recomendaron que copulase utilizando un cojín especialmente agujereado en su centro para amortiguar el impacto de sus embestidas; al casarse con Maria-Josefa-Amalia de Sajonia, su beatísima tercera consorte, ésta se meó y cagó del susto la noche de bodas, al ver la sorpresa que tenía su real esposo entre las piernas. Tuvo mejor fortuna con su cuarta esposa, Maria-Cristina de las Dos-Sicilias que, aparte de saber apreciar semejante prodigio de la naturaleza, supo darle dos hijas.
El historiador, arqueólogo y escritor francés Prosper Mérimée (1803-1870) dijo, al respecto de la macrosomía genital del monarca español, que éste tenía un pene enorme y desproporcionado, con una base fina como una barra de lacre y que terminaba con un grosor del tamaño de un puño cerrado...

domingo, 3 de abril de 2011

JUAN VI DE PORTUGAL: ¿un monarca gay?

JUAN VI DE PORTUGAL & SU MASTURBADOR REAL


Retrato del rey Juan VI de Portugal (1767-1826), entonces Príncipe del Brasil y de Beira, según Delerive en 1803.

Según el historiador Tobias Monteiro*, Don Juan VI de Portugal tuvo un "affaire" con el General Francisco José Rufino de Sousa Lobato (1773-1830), que figuraba como su favorito desde antes de la marcha de la familia real portuguesa a Brasil, y "(...) que le masturbaba regularmente."


Don Juan VI concedió a Sousa Lobato el título de Vizconde de Vila Nova da Rainha, elevando al rango de nobleza, por vez primera, a un servidor particular de palacio.

Ese dato llevó a Luiz Mott, del Grupo Gay de Bahía, a incluír a Juan VI de Portugal en la lista de los 100 gays más célebres de Brasil. Uno de los descendientes del monarca luso, en una entrevista de la revista Isto É (Esto es), salió por la tangente afirmando que el "caso" pasó hace 200 años y que no existían pruebas de ello.

Sin embargo, fue un tal Padre Miguel, que servía en aquella época como capellán real en la Hacienda de Santa-Cruz, localidad de retiro y de veraneo de la familia real, quien dejó testimonio de los escandalosos ratos de intimidad entre el rey y el favorito, al pillarles in fraganti en plena sesión homoerótica... Mera coincidencia o no, el Padre Miguel sería posteriormente exiliado a Angola, por haber divulgado lo que había visto.

Para más datos, Sousa Lobato fue teniente general, gobernador de la fortaleza de Santa-Cruz, de Rio de Janeiro, alcaide mayor de Castro Marim, del consejo del rey Don Juan VI, maestre de la guardarropa del rey, portero de la real cámara, mantero y tesorero del real bolsillo, maestre del guardajoyas y tapicerías del rey; secretario de Estado de los asuntos de la Casa y Estado del Infantado y su administrador en tiempos de la regencia, escribano y diputado de la Mesa de la Conciencia y del Orden de Brasil (tribunal), oficial mayor de la Casa Real y superintendente del palacio-monasterio de Mafra, entre otros cargos. Resumiendo, Sousa Lobato, que empezó siendo un simple criado de palacio, fue gradualmente elevado hasta ser ennoblecido con el título de barón y luego de vizconde, y destinado a los mejores cargos militares y palatinos.

Sousa Lobato estuvo casado con la hermana del 1er Vizconde de Santarém, Mariana de Barros Leitao e Carvalhosa, con la que tuvo un hijo. Tendría otro hijo pero adulterino, habido con una de sus criadas.

Pero Juan VI no fue el único que tenía sus escarceos extramatrimoniales; de sobras era conocida la conducta sexual de su mujer, la reina Carlota-Joaquina que, como digna hija de la "Mesalina" española Maria-Luisa de Parma, tenía reputación de putísima tanto en Lisboa como en Rio de Janeiro, y se disputaba los servicios sexuales de los "chulos" brasileiros con Joao de Almeida de Melo e Castro, 5º Conde de Galveas (1756-1814), fundador del primer laboratorio químico en Brasil y apodado despreciativamente "Doctor Pastorinhas" por ella.

Retrato de Maria-Leopoldina de Austria (1797-1826), Emperatriz consorte de Brasil.

Otra soberana, la emperatriz de Brasil Mª Leopoldina de Austria, infeliz consorte del emperador Pedro I, ha sido recientemente reconocida como "lesbiana", por las recientes investigaciones históricas llevadas a cabo sobre las historietas de alcoba de la corte brasileña. Por lo visto, las pruebas más contundentes son su voluminosa correspondencia con su dama de compañía, la inglesa Mary Graham, que parecía corresponderle en lo sentimental.

Juan VI fue un gran amante y mecenas de la música, tanto que contrató a un considerable número de castrati italianos para que le cantasen. Estos eunucos, con sus gestos amanerados, sus voces femeninas, sus maquillajes y ropas feminizadas, pululaban entonces por la corte brasileña y sus sueldos eran asumidos por el bolsillo del propio soberano.

Juan VI aparece ante la posteridad como un rey gordo, feo, glotón, cobarde, cornudo manso y poco apto al gobierno; sin embargo, ciertos historiadores no han faltado en resaltar su prudencia y habilidad política, su figura de pionero en la modernización de Brasil, como el fundador de la primera universidad brasileña, del Banco de Brasil y de la indústria nacional. Muchos testigos contemporáneos, en su mayoría foráneos, recalcaron su gran bondad y amabilidad, su generosidad, su sensibilidad, su humanidad... como la vez que rescató a una esclava, cuyos gritos de dolor llamaron su atención cuando pasaba con su carruaje por una finca, y que estaba siendo cruelmente azotada por su señor.


Doble retrato de Juan VI de Portugal y su esposa Carlota-Joaquina de Borbón.

Cierto es que su controvertida vida conyugal con aquella arpía española, Carlota-Joaquina de Borbón, fue desastrosa desde la noche de bodas; la infanta le mordió salvajemente la oreja al asustarse en el momento de la cópula. Pero, después, es de sobras conocido el "carrerón" de la reina que parió a nueve retoños de los cuales cinco proceden, supuestamente, de aventuras extra-conyugales. Por lo visto, le cogió mucho gusto a aquello que tanto le asustó en su primera noche de casada...



(*)_Tobias Monteiro fue el autor de "Historia del Imperio" (1939), y la citación fue sacada del tomo 1, página 97, Ed. Belo Horizonte, Itatiaia, 1981.