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lunes, 12 de agosto de 2013

ACTUALIDAD: España reconoce el derecho a la autodeterminación

¿Por qué es legal el derecho de autodeterminación en España?
 
 



Primero debo decir que no es un tema que me preocupe mucho. La legalidad está vinculada a cumplir las leyes y estas no tienen por qué ser ni justas ni democráticas (los que todavía vivimos unos años en la época de Franco lo tenemos claro). Yo mismo he practicado la "desobediencia civil", en aquellos años en que existía una cosa que se llamaba mili, no cumpliendo y enfrentándome a posibles penas de cárcel por no acatar una ley claramente injusta.

Por tanto, priorizo la justicia y la democracia a la legalidad. Las leyes tienen que adaptarse a esos principios y no al revés. La democracia no es lo que las leyes digan.

Como segundo paso previo decir que no soy jurista. La mía es una interpretación de alguien que lee textos legales dado que me ha tocado hacerlo habitualmente a lo largo de mi vida, pero que no tengo una formación eminentemente jurídica. Dado que es evidente que hay otras personas que hacen una interpretación totalmente contraria (en estos momentos, aquellos que no quieren permitir que las personas de Catalunya podamos decidir nuestro futuro), creo que es necesario mostrar que en temas de "legalidad" nadie tiene la verdad absoluta, que es una cuestión de interpretación y que a menudo las leyes se contradicen.

Vamos al asunto.

Mi argumento principal, para defender que el derecho de autodeterminación es legal en España, se basa en que el artículo 10 de la Constitución Española reconoce que en cuanto a "los derechos fundamentales y a las libertades … se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España"

Además, el artículo 96 dice que "Los Tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno".

Estos dos artículos vienen a decir que, los tratados internacionales que firma España no son "brindis al sol", son ley y además son la forma de interpretar los "derechos fundamentales y libertades". No es moco de pavo. Es la base de nuestro estado de derecho. Y que sea así no es casual. Cabe recordar que la Constitución se redactó y se aprobó saliendo de 40 años de dictadura con un aislamiento internacional importante. La Comunidad Internacional quería cerciorarse que lo que firmara España no era papel mojado.


Por tanto, los tratados internacionales aprobados y ratificados por España no son solo ley, sino que es la forma en que debemos interpretar nuestros derechos fundamentales y libertades.
Pues bien, entre estos tratados, España ha aprobado y ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Publicado en el BOE y válido desde el 30 de abril de 1977, muerto Franco y con la Constitución todavía por aprobar).

El artículo 1 del citado pacto dice textualmente: "Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural."

Habrá quien quiera negar la evidencia, pero con estos redactados está claro que, si se quiere, la propia legislación española reconoce el derecho a cualquier pueblo (incluido el catalán) a la libre determinación … y a establecer libremente su condición política …

Un pirata como yo, firme defensor de la democracia directa, a menudo se pregunta ¿se pueden llamar demócratas a aquellos que solo buscan excusas para impedir que el pueblo puede expresar su voluntad libremente?


Artículo de Santi Casas.


jueves, 8 de agosto de 2013

ACTUALIDAD: España no debe pagar la deuda de la banca!



"Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg. España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima".

Con esta aplastante contundencia despacha Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su particular análisis del actual momento histórico.

La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo inquisidor a los ‘culpables’ de la crisis sistémica.

"No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación".

En su último libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), que Ziegler presentó ayer en Madrid, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las que otros diplomáticos ni siquiera se atreven a hablar en los pasillos de la ONU.

Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo, Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente.

Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más que su tesis sobre la generación de las desigualdades: " Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros".

Una extremista postura que lo lleva incluso a criticar la incapacidad de movimientos de la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados Unidos.

"Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general indefinida.

Hay que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la resistencia pacífica".

La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su último libro, "es el origen de esta crisis genocida porque han disparado el precio de los alimentos básicos".

A pesar de la ‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para "multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial".

La insurrección será por el hambre o no será

El primer paso, explica, es darse cuenta de que "los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos".

Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento de una nueva forma de solidaridad internacional entre todos los pueblos, que posteriormente se transformará en un "frente de resistencia intercontinental".

Un convencimiento "total", pero que se transforma en duda cuando se le pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este alzamiento popular.

"Es un misterio, no puedo hablar de la revolución porque se trata de la libertad liberada en el hombre y los procesos revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes y no son conocidas".

Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá por el hambre.

"La hambruna ya es una realidad en las banlieues parisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como el resto de Europa".

En este contexto, indica, la lucha de clases es "absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar permanentemente las cadenas".

"España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima"

Las "cadenas" a las que retóricamente se refiere este diplomático de la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la austeridad, que califica como "absurdas y destructoras".

Los teóricos del neoliberalismo, añade, "nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite objetivo y no van a resolver los problemas".


 
En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas políticas centradas en el crecimiento.

Esta es la única esperanza que deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma "extremadamente leve".

Sus protagonistas no podrían ser otros que François Hollande y Barack Obama. "Ambos deben formar una alianza por el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la lucha contra la desindustrialización".

Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU estas políticas no son la solución final si no van acompañadas de un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda.

"Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima.

Esto es, se ha creado, en gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin materializarse en inversiones reales".

Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de recomendar a los españoles que objeten en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada desde el 15M que califica de "necesaria, inteligente y eficaz". Todos estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con las "deudas injustas".

Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial

La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el futuro escenario mundial.

Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos.

Sin embargo, "los mercenarios han pervertido su papel y destruido su credibilidad moral".

Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario general Ban Ki-moon o al presidente del consejo de selección de los relatores, el hondureño Roberto Flores, "quien apoyó el golpe de Estado en su país en 2009".

Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle "mucha más democracia" eliminando el poder de veto de las naciones integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de "golpistas" y eliminando las prebendas del FMI y el BM.

El neoliberalismo delictivo, concluye el diplomático, "se cura con política".