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viernes, 23 de octubre de 2015

CURIOSIDADES -196-

"Emilia para los amigos"



El Duque Emil Leopold August de Sajonia-Gotha-Altenburg (1772-1822), abuelo materno tanto del Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha como de la reina Victoria I de Gran-Bretaña, se convirtió accidentalmente en heredero de sus estados germanos gracias a la prematura muerte de su hermano mayor. Pese a sus dos matrimonios, a una educación estricta y orientada a la carrera militar sin dejar de lado las ciencias y las artes, el duque dejó bien claro sus inclinaciones: detestaba la caza y la equitación, más aún la vocación militar tan anclada en su familia, y todo lo que tuviera que ver con ocupaciones viriles. Convertido en mecenas de poetas y escritores, rehusó tomar parte activa en las guerras napoleónicas y unirse al ejército prusiano mientras sus ducados eran ocupados por el enemigo. En vez de enfundar un uniforme y desenvainar la espada, prefirió aprovechar el tiempo haciendo una gira europea y dejarse influir por las ideas liberales de Madame de Staël o de Bettina von Arnim que, por otro lado, le animaron a escribir poesía y a rebelarse contra los parámetros tradicionales. Dado que era gay, que le encantaba la danza, disfrazarse de mujer y permitir que su círculo de amigos le llamase Emilia en la intimidad, el duque August escribió y publicó la primera novela poética de temática gay conocida, titulada Kyllenion, un año en Arcadia.

miércoles, 26 de agosto de 2015

CURIOSIDADES -185-

"El Rey de Mayo"



El último Rey de Italia, Humberto II de Saboya (1904-1983), alias "El Rey de Mayo" como se le conoce por la brevedad de su reinado (33 días en mayo-junio de 1946), figura en la lista de los ilustres personajes de la historia que fueron gays desde que el francés Didier Godard le incluyera en su "Diccionario de los Jefes de Estado Homosexuales o Bisexuales". En él, el autor habla de un escarceo amoroso entre el futuro monarca, entonces Príncipe de Piamonte (título del heredero del trono italiano), con el no menos célebre director de cine y de ópera Luchino Visconti di Modrone, Conde de Lonate Pozzolo, y el actor francés Jean Marais entre otros. Sin embargo, el autor de ese diccionario no ha sido el único en apuntar al rey como homosexual, ya que existía con anterioridad un dossier redactado para el entonces primer ministro-dictador Benito Mussolini sobre la vida privada de Humberto con la perversa intención de utilizarlo para chantajearle en el momento adecuado. Se dice que ese dossier de Mussolini era conocido en los círculos políticos y periodísticos italianos, y que los partisanos se lo confiscaron cuando lo pillaron intentando huir de Italia con la ayuda de los soldados alemanes.

Por otro lado, Humberto casó oficialmente "por amor" en 1930 con la guapa y moderna Princesa Maria-José de Bélgica (1906-2001), sin embargo, el matrimonio nunca estuvo unido. Él, educado por estrictos y obtusos militares desde la tierna infancia, aparecía como un hombre frío, envarado y reservado conservador, amante de la etiqueta cortesana, a sus anchas con el boato, el lujo, las altas jerarquías eclesiásticas, con la alta aristocracia, los militares y los académicos, mientras que ella, simpatizante de la ideología socialista que rehuía de todo lo que oliera a tradición, clericalismo y boato real, bebía y fumaba para mayor escándalo de la nobleza italiana, y llevaba una vida mucho más espartana y retirada, gustando rodearse de gente intelectualmente avanzada, inteligente e inquieta. De hecho, Humberto llevó una vida de militar que casi siempre le hacía estar alejado de ella, siempre rodeado de apuestos asistentes y oficiales jóvenes y guapos por los que sentía auténtica y mal disimulada pasión a decir de las malas lenguas. Para colmo, sufría con aparente estoicismo del constante espionaje de los servicios secretos y de la campaña de desprestigio lanzada por los fascistas contra su persona. Pese a la enorme brecha cultural existente entre ambos cónyuges, tanto Humberto como Maria-José se guardaron muy mucho de hablar de su vida matrimonial y de sus pequeñas miserias personales aunque, según algunos historiadores contemporáneos, los hijos concebidos por la real pareja se hicieron gracias a la revolucionaria fecundación in vitro y en el mayor de los secretos. Cierto o no, cuando el breve reinado de Humberto II terminó al cabo de un mes y 9 días (del 9 de mayo al 18 de junio de 1946) gracias a un controvertido plebiscito popular que notificaba el fin de la monarquía en Italia, la real pareja se separó en agosto de 1947: Maria-José se instalaba en Suiza mientras que Humberto II hacía lo propio en Portugal.

domingo, 1 de febrero de 2015

CURIOSIDADES -175-

"Paco Natillas"



Francisco de Asís de Borbón y Borbón-Dos-Sicilias, 2º Duque de Cádiz (1822-1902), fue el rey consorte de España tras contraer matrimonio con su prima Isabel II, Reina de las Españas (1830-1904). Los madrileños, siempre al tanto de los trapitos sucios de la corte -difundidos por cortesanos y criados de palacio-, se hicieron eco de su homosexualidad y de su proverbial amaneramiento desde la famosa y catastrófica noche de bodas gracias a la bocazas de Isabel II. Pronto corrió por Madrid y alrededores una cancioncilla sobre Don Francisco de Asís, que rezaba así: "Paco Natillas es de pasta flora y se mea en cuclillas como una señora". La frase burlona hacía referencia al hecho de que el rey consorte se había hecho instalar un váter en sus aposentos y que siempre meaba sentado. De hecho, había una razón de peso: el real consorte padecía hipospadias peneana y, en consecuencia, estaba obligado a hacer pipí sentado si no quería hacerse encima. Ese defecto de nacimiento en su miembro viril consistía en una malformación del conducto urinario que, en vez de expulsar la orina normalmente, lo hacía a mitad de camino, entre el escroto y el glande, cosa que no facilitaba para nada que orinase de pie como el resto de los hombres. 

sábado, 6 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -168-

"Bodas Blancas"



Cuando el 30 de junio de 1670, falleció súbitamente la Duquesa de Orléans (Enriqueta-Ana, nacida Princesa de Inglaterra, Escocia e Irlanda), Luis XIV se puso a buscar una nueva esposa para su hermano, con la idea de asegurar la sucesión al trono galo. El rey mismo no había tenido más que un hijo varón superviviente de los seis habidos con su consorte española, y su bella cuñada inglesa, la difunta "Madame", solo pudo dar a luz a cuatro retoños de los que solo sobrevivieron dos niñas. La situación era pues crítica.



Gracias a la oportuna intromisión de la intrigante Princesa Ana de Gonzaga, Princesa Viuda del Palatinado, que defiende la candidatura de su sobrina política, Luis XIV negociará con ésta el enlace de "Monsieur" con la Princesa Elisabeth-Charlotte del Palatinado (1652-1722), de 19 primaveras y apodada "Liselotte".
Lejos de ser guapa y femenina, más bien todo lo contrario, la futura novia alemana tampoco aporta una sustanciosa dote, y para colmo es protestante y culta. A esto se une un carácter fuerte, sin dobleces, y un habla franca, amén de un andar de "granadero" que resulta chocante. La casan igualmente y por poderes en Metz, después de haber abjurado de su religión para abrazar la fe católica en un par de horas. El encuentro con el novio se produce finalmente en Châlons-sur-Saône y es en su catedral que ambos son casados (21 de diciembre de 1671).

Felipe de Francia, Duque de Orléans (1640-1701) tiene entonces 12 años más que su flamante esposa germana, y no siente ningún interés por las mujeres. Es una "loca" perfumada y enjoyada, rodeada de solícitos favoritos bien plantados, que le encanta disfrazarse de mujer y perder su tiempo en frivolidades. Se casa por deber dinástico, no por gusto, igual que en 1661, cuando casó con la Princesa Enriqueta-Ana de Inglaterra. Por eso la noche de bodas, en la que los recién casados son ceremonialmente conducidos a la cámara nupcial y acostados en el mismo lecho para consumar su unión, ambos se mirarán como dos perros de porcelana y, finalmente, dormirán plácidamente sin tocarse ni un pelo, como dos perfectos extraños. Del mismo modo que se acostó, Liselotte se despertó: virgen.

En el viaje hacia la capital, el duque y la duquesa irán al encuentro del rey Luis XIV y de la corte en el Castillo de Villers-Cotterets (una de las propiedades de los Orléans), y después de las formalidades, Monsieur le enseñará su propio Versailles, el fabuloso Castillo de Saint-Cloud, que será el nuevo hogar de Liselotte y del cual se siente extraordinariamente orgulloso. Será entonces cuando la flamante duquesa caerá en la cuenta que su extraño marido prefiere dormir con sus favoritos antes que con ella, al sorprenderle en la cama con dos de ellos.



Puesto que en ese matrimonio no hay lugar para el placer pero sí para el deber, el Duque de Orléans se esforzará en cohabitar con ella para cumplir con su objetivo: obtener descendencia masculina apta a la sucesión real. Para ello, Monsieur recurrirá a un remedio sorprendente, rodeando su miembro viril con rosarios y medallitas de santos previamente bendecidas para obtener la deseada erección.
Prueba de que el remedio funcionó, fue el nacimiento del primer hijo: un varón llamado Alejandro-Luis en 1673! Un segundo nacería en 1674 y, después de dar a luz a una niña en 1676, Monsieur y Madame deciden, de mutuo acuerdo, separarse amigablemente y llevarse bien, cada uno en sus respectivos aposentos.

Los cortesanos dijeron entonces con humor, sobre la extraña pareja: "...que Monsieur es mucho más Madame, y Madame es mucho más Monsieur!"
 

domingo, 16 de noviembre de 2014

LULLY, un genio florentino en Versailles


JEAN-BAPTISTE LULLY

SUPERINTENDENTE DE LA MÚSICA DEL REY



Jean-Baptiste Lully, nacido Giovanni Battista Lulli en Florencia el 28 de noviembre de 1632 y fallecido en París el 22 de marzo de 1687, fue un compositor francés de origen florentino en el período barroco que desempeñó el cargo de superintendente de la Música Real durante el reinado de Luis XIV de Francia.

Por sus dones de músico y de organizador, asi como de cortesano e intrigante, Lully dominó el conjunto de la vida musical francesa siendo el orígen de varias formas que concibió y organizó: la tragedia lírica, el gran motet y la obertura a la francesa. Su influencia sobre toda la música europea de su época fue grande y numerosos son los que le deben algo, de un modo u otro... Henry Purcell, Georg Friedrich Haendel, Johann Sebastian Bach y Jean-Philippe Rameau se cuentan entre ellos.

Hijo de una pareja de molineros florentinos, Maldo Lulli y Caterina del' Sera, es descubierto en 1645 por el príncipe Roger de Lorena-Guisa, caballero de Malta (1624-1653). Se lo lleva consigo a Francia en 1646, consiguiendo empleo como "chico" de cámara al servicio de la Gran Mademoiselle, Duquesa de Montpensier, que deseaba perfeccionar sus conocimientos del idioma italiano.

 
Retrato de la Princesa Anne-Marie-Louise de Orléans, Duquesa de Montpensier (1627-1693).


A la edad de 13 años, manifestando serias disposiciones para la música, aprendió a tocar el violín, la guitarra y el clavicémbalo, demostrando ser un excelente bailarín, por lo que pronto se unió a la Gran Banda de los Violines del Rey, compuesta por 24 instrumentos. En 1653, Lully bailó con el rey Luis XIV en el Ballet de la Nuit. Poco después, obtuvo la dirección de la Banda de los Pequeños Violines.

Cortesano aplicado y hábil empresario, se convirtió en el primer compositor de la corte, y sus arias y ballets consagraron su reputación. Respaldado por Luis XIV, fue nombrado compositor de la Cámara y, finalmente, superintendente de la Música Real.

Naturalizado francés en 1661, casó meses más tarde con Madeleine Lambert, hija del director de la Música de la Duquesa de Montpensier. Tuvieron 6 hijos: 3 varones y 3 hijas. Una de ellas, Catherine-Madeleine Lully, casaría en 1684 con Jean-Nicolas Francine, sucesor de Lully al frente de la Real Academia de Música.

 
Retrato del dramaturgo y comediógrafo Jean-Baptiste Poquelin aka Molière (1622-1673).


A partir de 1664, Lully trabajó regularmente con Molière, creando el género de comedia-ballet sin por ello renunciar a los ballets de la corte. Después de una fructífera colaboración, Lully y Molière se enfadaron y se convirtieron en enemigos irreconciliables en 1671.

Desde 1672, Lully se hizo con el privilegio de la Real Academia de Música. Colmado de honores y riquezas, compuso una tragedia musical al año y eclipsó, gracias al favor real, a todos los demás compositores dramáticos de su época como Marc-Antoine Charpentier, André Campra y Louis-Nicolas Clérambault. En 1681, Lully llegaba al zénit de su carrera convirtiéndose en secretario del Rey.

 
Retrato del rey Luis XIV de Francia y de Navarra (1638-1715).


Pese a tener esposa y seis hijos, fue conocida y muy criticada su pronunciada inclinación por los de su sexo. Para colmo, Luis XIV tenía en horror lo que entonces se llamaba el "vicio italiano"; lo toleraba a duras penas ya que su propio hermano Felipe, duque de Orléans, era uno de los más notables homosexuales de la corte y el gran protector de los que eran perseguidos por sus aficiones sodomitas. Pero, cuando en 1685 las relaciones entre Lully y Brunet, joven y hermoso paje de la Capilla Real, fueron destapadas públicamente, el favor del Rey menguó hasta el punto de negarse a asistir al estreno de su última ópera Alcide, en 1686.

 
Retrato del Gran Delfín Luis de Francia (1661-1711).


No obstante, consiguió el favor del Gran Delfin, ante quien estrenó su última pastoral Acis y Galatea el mismo año.

La causa de la muerte de Jean-Baptiste Lully fue particularmente curiosa, ya que se originó en un accidente mientras dirigía el ensayo de un Te Deum que debía tocarse en la corte para celebrar la recuperación del Rey tras una enfermedad. No consiguiendo obtener lo que quería de los músicos, Lully, con su característico temperamento explosivo, se puso furioso y se golpeó violentamente un dedo gordo del pie con su "bastón de dirección" (larga y pesada vara engalanada con lazos anudados y un pomo de plata ricamente decorado, que servía para dar el compás o cadencia golpeando el suelo). La herida se infectó y, pese a una amputación, la gangrena se propagó al resto de su cuerpo hasta infectar gran parte de su cerebro.

Pese a su fallecimiento, Lully permaneció en la memoria como el verdadero creador de la ópera francesa. Había compuesto 14 tragedias líricas y más de 20 motetos entre los cuales destaca su famoso Te Deum de 1677, así como 11 motetos de un estilo más italiano.

Admirado por los músicos de su época, sus obras siguieron escuchándose en la corte sin discontinuidad hasta la Revolución de 1789. Su influencia fue inmensa en Francia, sobretodo sobre sus compatriotas como François Couperin, Marin Marais, Michel-Richard Delalande y Jean-Philippe Rameau. Muchos de sus alumnos contribuyeron a la difusión de su estilo en el extranjero, tanto en Inglaterra como en Alemania e Italia. Su orquesta se había convertido en un modelo de perfección por su disciplina y ritmo, por lo que su papel en la historia de la música instrumental del siglo XVII es considerable. De hecho, se le sigue admirando como el fundador de la orquesta moderna.

Fanfarria para el Carrusel Real (1662) / Primera pieza para trompetas, timbales y oboes:


jueves, 4 de septiembre de 2014

FEDERICO II DE PRUSIA: Una vida privada largamente censurada


EL TABÚ SOBRE LA SEXUALIDAD
DE FEDERICO II "EL GRANDE"




Federico II, rey de Prusia y elector de Brandenburgo (1712-1786), gobernó entre 1740 y 1786, sucediendo en el trono a su padre el rey Federico-Guillermo I apodado "El Rey Sargento". Su fama de gran estratega militar y de monarca ilustrado es de sobras conocida en la historia moderna. Sus hazañas, aventuras y desventuras militares llenan varios tomos, así como sus innovaciones en el arte de gobernar un pueblo con justicia y equidad. Pero, en cuanto a su aspecto privado, durante largo tiempo se ha silenciado su sexualidad, que chocaba frontalmente con su reputación de aguerrido soldado y rey.

En lo que toca a su vida privada, no se le conoce ninguna amante del sexo femenino en una época en que eran una verdadera institución real, a excepción de una, la Condesa Anna Karolina Orzelska, hija natural del Elector Federico-Augusto I de Sajonia y Rey de Polonia como Augusto II "El Fuerte". De hecho, a Federico II le interesaba más la compañía masculina que la femenina.

 
Retrato del Tnte. Peter Karl Christoph von Keith (1711-1756).


En su adolescencia y con 16 años, Federico encuentra en Peter Karl Christoph von Keith un amigo sincero y fiel cuya familiaridad, a decir de su hermana mayor la Princesa Wilhelmina, va más allá de los límites exigidos entre un príncipe heredero y un joven paje. Su padre el rey Federico-Guillermo I, haciéndose eco de la particular amistad que une su heredero al joven, zanja brutalmente el tema y exilia a Von Keith. A éste le sucederá un joven soldado, el teniente Borcke, del cual el Kronprinz caerá enamorado a juzgar por el contenido de una carta en la que se le sincera abiertamente. Se ignora si el joven teniente le respondió en los mismos términos. Poco después, se produce el encuentro con el hijo de un general, Hans Hermann von Katte, 22 años; es un flechazo para un Federico de 18 años. Ambos planean huir juntos a Inglaterra para escapar de la tiranía paterna y proseguir con su idilio. La aventura acaba brutalmente y en tragedia: Federico y Von Katte son arrestados, encarcelados y torturados en Küstrin, juzgados por alta traición y, aunque los jueces se inhiben y declaran su incompetencia para juzgar al joven príncipe heredero, Federico-Guillermo I irá más allá. El Príncipe heredero se verá condenado a prisión y a asistir, horrorizado, a la ejecución capital de su amigo.


 
Retrato del oficial Hans Hermann von Katte (1704-1730), según Georg Lisiewski.
 
 
Retrato de la Duquesa Elisabeth Christine von Brunswick-Wolfenbüttel-Bevern, Reina consorte de Prusia y Electriz de Brandenburgo (1715-1797); obra de Antoine Pesne.
 


Aunque su matrimonio forzoso con la Princesa Elisabeth-Christine de Brünswick-Wolfenbüttel-Bevern haya sido probablemente consumado a lo largo de sus primeros años de vida conyugal en el Castillo de Rheinsberg, su esposa es rápidamente relegada a sus aposentos del Palacio Real de Berlín y literalmente abandonada a partir de su ascenso al trono en 1740. Si no le rinde visita, Federico insiste para que ésta sea tratada con respeto y reciba las atenciones debidas a una reina. La homosexualidad del rey Federico II de Prusia permanecerá, durante mucho tiempo, como un secreto de Estado que la decencia de los manuales de historia, el pudor de los biógrafos y los prejuicios de los historiadores prusianos condenan al silencio. De manera alusiva, se la mencionaba: "un rumor pudiendo explicar el misterio que rodea su vida privada, indica una herida mal curada como causante de la impotencia." Más valía un rey eunuco que invertido.



Voltaire no se anda con rodeos ni alusiones floreadas para abordar los gustos sexuales de Federico II. En 1759, escribía:

"Cuando Su Majestad era vestida y calzada, el estoico concedía algunos momentos a la secta de Epicuro: mandaba que vinieran ante él dos o tres favoritos, fuesen tenientes de su regimiento, pajes o jóvenes cadetes. Tomaban café. A aquél a quien se echaba el pañuelo se quedaba un cuarto de hora a solas con el rey. Las cosas no iban hasta las últimas consecuencias, dado que el príncipe, en vida de su padre, había sido muy maltratado en sus amoríos fugaces y no menos mal curado. No podía jugar el primer papel: tenía que contentarse con los secundarios."

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Su médico privado, el Doctor Johann Georg Zimmermann, publicó un libro después de su muerte (1786) para cortar de raíz lo que consideraba una calumnia lanzada por los franceses, y habla de una supuesta gonorrea mal curada y de una castración accidental. Sin embargo, los médicos forenses anotaron claramente, en negro sobre blanco, que el cuerpo del monarca no había sufrido mácula alguna.

 
Retrato de Michael Gabriel Fredersdorf (1708-1758); obra de A. Pesne.


Cuando se encuentra prisionero en la plaza fuerte de Küstrin, y siendo aún Príncipe Heredero de Prusia, Federico conoce a dos personas que jugarán un importante papel en su vida: Michael Gabriel Fredersdorf y el Conde von Keyserlingk. Del primero, Voltaire escribió: "Ese soldado, joven, hermoso, bien proporcionado y que tocaba la flauta, sirvió en más de una manera para divertir al prisionero." Aunque hijo de campesinos, y cuando Federico II sube al trono, es elevado del cargo de paje del rey al de chambelán privado y tesorero, director del teatro real y, finalmente, canciller del reino y coordinador de los servicios secretos prusianos.

Del segundo, un poema escrito por el propio Federico a su llegada al castillo de Charlottenburg, deja clara la naturaleza de su amistad e intimidad. Siendo la homosexualidad considerada cosa contra natura en el siglo XVIII, el poema prueba que, para Federico II, no lo era en absoluto, desmarcándose así de la opinión general de su tiempo.


lunes, 15 de octubre de 2012

Anécdotas Históricas -196-



El actor Clark Gable fue el guapo galán con mayúsculas de la gran pantalla, especialmente recordado por su papel de Rhett Butler en "Lo que el viento se llevó" (1939) junto a la actriz Vivien Leigh. Tuvo la reputación de dejarse guiar por su miembro viril en cuanto a aventuras sentimentales se refiere, asi que las conquistas femeninas fueron numerosas y se casó en cinco ocasiones. Su aura de "macho", sin embargo, no impidió que se supiera en los estudios de Hollywood de sus escarceos secretos con otros hombres: su relación con una gran estrella del cine mudo, el actor Billy Haines, fue ampliamente publicitada por este último entre sus amistades y, la gran amiga de ambos, la actriz Joan Crawford, lo confirmaría más tarde.

Fotografía del actor William "Billy" Haines (1900-1973).


Fue por ese oscuro motivo que, durante el rodaje de "Lo que el viento se llevó", un molesto y susceptible Clark Gable exigió el despido del director George Cukor, sabedor éste de sus intimidades más secretas y amigo de William "Billy" Haines.



Curiosamente, el mismo año de hacerse aquella gran película, se enamoró y casó con la actriz Carol Lombard, formando la pareja más atractiva de Hollywood. No obstante, el feliz matrimonio Gable-Lombard no rebasaría los 3 años: Carol fallecería en un accidente de avión en 1942.

A propósito de su marido, al que la prensa americana había coronado "Rey de Hollywood", Carol Lombard dijo bromeando:

-"Si su polla hubiera sido una pulgada más corta, le habrían llamado la Reina de Hollywood. Dios sabe que me encanta Clark pero, ¡es el peor de todos los que hay en la ciudad!"

Anécdota de: Carol Lombard, actriz (1908-1942) y de Clark Gable, actor (1901-1960).

martes, 31 de mayo de 2011

LA LEYENDA ROSA DE ENRIQUE III DE FRANCIA

Enrique III de Francia,
¿una leyenda rosa no merecida?




Los rumores sujetos a revisión


Retrato del rey Enrique III de Francia (1551-1589), el último representante de la Casa de Valois-Angulema inaugurada por su abuelo el rey Francisco I.


¿Qué interés hay, quizás os preguntéis, en volver sobre la cuestión después de tantos siglos? Por rechazo a los clichés o estereotipos facilones. Enrique III de Francia era un hombre refinado y sus adversarios hicieron de él un hombre afeminado. Es víctima de una homofobia que confunde feminidad y homosexualidad.

Enrique III no era, probablemente, un homosexual a secas. Aquello habría entrado en contradicción con su gran piadosidad que, todo hay que decirlo, fue tardía y correspondió en el momento en que las cosas le iban muy mal. Era sobretodo un rumor alimentado por sus adversarios políticos para desprestigiarlo, justificando así su reemplazo y evitar a un rey protestante en el trono de Francia, en la persona de su sucesor y primo (y cuñado) el rey Enrique III de Navarra (futuro rey Enrique IV de Francia). Las críticas eran, de hecho, fruto de los partidarios de la familia de Guisa y de los católicos opuestos a la relativa tolerancia del rey hacia los protestantes o hugonotes.


Baile en la corte del rey Enrique III, según una pintura de la época.


Dos fundamentos fueron esenciales a estos rumores. Primero el extremado refinamiento de su corte. Fue él quien introdujo en Francia el uso del tenedor para comer, impuso a su entorno el uso del jabón y el frecuente cambio de ropa interior (camisas, medias, calzones, etc..), y lleva al colmo del refinamiento el vestuario para los hombres e imponiendo un ceremonial cortesano complejo. Pero las mentalidades de entonces no estaban preparadas para asimilar esas nuevas normas de aseo y comportamiento: no se podía ser a la vez limpio y bravo, elegante y heterosexual. Hoy día, Enrique III de Francia habría pasado por ser un "metrosexual": un hombre que, cuidadoso de su apariencia física y de su aseo personal, habría sido igual de ambiguo para nuestra prensa.


Dibujo representando al rey Enrique III con atuendo de fémina, haciendo referencia al rumor de su peculiar afición por el travestismo...


Luego están los favores políticos y financieros prodigados a sus amigos, escogidos entre los más jóvenes por su fidelidad y devoción, no por su cuna ni procedencia linajística. Para los príncipes de entonces, furiosos de verse apartados del poder y del favor real, echando por tierra el orden social y la jerarquía de las edades, aquello debía ser necesariamente fruto de una naturaleza degenerada. Al manifestar un gran dolor cuando 8 de sus amigos se mataron entre sí en el "Duelo de los Mignons", se comporta como un particular aplastado de dolor y no como un rey, que no debería manifestar ningún sentimiento aparente. Las circunstancias políticas hicieron el resto. Su sucesor siendo tan solo un lejano primo, nadie estimó necesario restablecer la verdad y rehabilitar la figura de Enrique III, como tampoco restaurar el honor perdido del último Valois de cara a la posteridad.


Enrique III de Francia retratado por Clouet hacia 1589. En sus últimos años, el monarca cambió sus lujosos y coloridos trajes por otros de paño, terciopelos y sedas negras, y los desmedidos cuellos rizados por un simple cuello de camisa como señal de austeridad en tiempos tan aciagos.


Una última precisión sobre el vocabulario. A principios del siglo XVI, el término "mignon" estuvo reservado al hijo predilecto. La juventud e indulgencia paternal de Enrique III hacia sus fieles, hizo que se les apodasen por boca de su corte, "los mignons del Rey", lo que venía a ser "los favoritos". No es hasta después del asesinato del monarca por un monje fanático, que el término "mignon" fue utilizado para designar al joven amante de un hombre.


Todo esto está fundado sobre trabajos históricos recientes, rigurosos y serios, aunque encuentren todo lo contrario escrito en todas partes. Sin embargo, para quien le interese, siempre se puede echar mano de la última y excelente biografía de Enrique III escrita por Jean-François Solnon, publicada en francés por las Ediciones Perrin (París) en abril del 2001, aunque aún hoy no se ha encontrado una traducción en lengua castellana.

domingo, 3 de abril de 2011

JUAN VI DE PORTUGAL: ¿un monarca gay?

JUAN VI DE PORTUGAL & SU MASTURBADOR REAL


Retrato del rey Juan VI de Portugal (1767-1826), entonces Príncipe del Brasil y de Beira, según Delerive en 1803.

Según el historiador Tobias Monteiro*, Don Juan VI de Portugal tuvo un "affaire" con el General Francisco José Rufino de Sousa Lobato (1773-1830), que figuraba como su favorito desde antes de la marcha de la familia real portuguesa a Brasil, y "(...) que le masturbaba regularmente."


Don Juan VI concedió a Sousa Lobato el título de Vizconde de Vila Nova da Rainha, elevando al rango de nobleza, por vez primera, a un servidor particular de palacio.

Ese dato llevó a Luiz Mott, del Grupo Gay de Bahía, a incluír a Juan VI de Portugal en la lista de los 100 gays más célebres de Brasil. Uno de los descendientes del monarca luso, en una entrevista de la revista Isto É (Esto es), salió por la tangente afirmando que el "caso" pasó hace 200 años y que no existían pruebas de ello.

Sin embargo, fue un tal Padre Miguel, que servía en aquella época como capellán real en la Hacienda de Santa-Cruz, localidad de retiro y de veraneo de la familia real, quien dejó testimonio de los escandalosos ratos de intimidad entre el rey y el favorito, al pillarles in fraganti en plena sesión homoerótica... Mera coincidencia o no, el Padre Miguel sería posteriormente exiliado a Angola, por haber divulgado lo que había visto.

Para más datos, Sousa Lobato fue teniente general, gobernador de la fortaleza de Santa-Cruz, de Rio de Janeiro, alcaide mayor de Castro Marim, del consejo del rey Don Juan VI, maestre de la guardarropa del rey, portero de la real cámara, mantero y tesorero del real bolsillo, maestre del guardajoyas y tapicerías del rey; secretario de Estado de los asuntos de la Casa y Estado del Infantado y su administrador en tiempos de la regencia, escribano y diputado de la Mesa de la Conciencia y del Orden de Brasil (tribunal), oficial mayor de la Casa Real y superintendente del palacio-monasterio de Mafra, entre otros cargos. Resumiendo, Sousa Lobato, que empezó siendo un simple criado de palacio, fue gradualmente elevado hasta ser ennoblecido con el título de barón y luego de vizconde, y destinado a los mejores cargos militares y palatinos.

Sousa Lobato estuvo casado con la hermana del 1er Vizconde de Santarém, Mariana de Barros Leitao e Carvalhosa, con la que tuvo un hijo. Tendría otro hijo pero adulterino, habido con una de sus criadas.

Pero Juan VI no fue el único que tenía sus escarceos extramatrimoniales; de sobras era conocida la conducta sexual de su mujer, la reina Carlota-Joaquina que, como digna hija de la "Mesalina" española Maria-Luisa de Parma, tenía reputación de putísima tanto en Lisboa como en Rio de Janeiro, y se disputaba los servicios sexuales de los "chulos" brasileiros con Joao de Almeida de Melo e Castro, 5º Conde de Galveas (1756-1814), fundador del primer laboratorio químico en Brasil y apodado despreciativamente "Doctor Pastorinhas" por ella.

Retrato de Maria-Leopoldina de Austria (1797-1826), Emperatriz consorte de Brasil.

Otra soberana, la emperatriz de Brasil Mª Leopoldina de Austria, infeliz consorte del emperador Pedro I, ha sido recientemente reconocida como "lesbiana", por las recientes investigaciones históricas llevadas a cabo sobre las historietas de alcoba de la corte brasileña. Por lo visto, las pruebas más contundentes son su voluminosa correspondencia con su dama de compañía, la inglesa Mary Graham, que parecía corresponderle en lo sentimental.

Juan VI fue un gran amante y mecenas de la música, tanto que contrató a un considerable número de castrati italianos para que le cantasen. Estos eunucos, con sus gestos amanerados, sus voces femeninas, sus maquillajes y ropas feminizadas, pululaban entonces por la corte brasileña y sus sueldos eran asumidos por el bolsillo del propio soberano.

Juan VI aparece ante la posteridad como un rey gordo, feo, glotón, cobarde, cornudo manso y poco apto al gobierno; sin embargo, ciertos historiadores no han faltado en resaltar su prudencia y habilidad política, su figura de pionero en la modernización de Brasil, como el fundador de la primera universidad brasileña, del Banco de Brasil y de la indústria nacional. Muchos testigos contemporáneos, en su mayoría foráneos, recalcaron su gran bondad y amabilidad, su generosidad, su sensibilidad, su humanidad... como la vez que rescató a una esclava, cuyos gritos de dolor llamaron su atención cuando pasaba con su carruaje por una finca, y que estaba siendo cruelmente azotada por su señor.


Doble retrato de Juan VI de Portugal y su esposa Carlota-Joaquina de Borbón.

Cierto es que su controvertida vida conyugal con aquella arpía española, Carlota-Joaquina de Borbón, fue desastrosa desde la noche de bodas; la infanta le mordió salvajemente la oreja al asustarse en el momento de la cópula. Pero, después, es de sobras conocido el "carrerón" de la reina que parió a nueve retoños de los cuales cinco proceden, supuestamente, de aventuras extra-conyugales. Por lo visto, le cogió mucho gusto a aquello que tanto le asustó en su primera noche de casada...



(*)_Tobias Monteiro fue el autor de "Historia del Imperio" (1939), y la citación fue sacada del tomo 1, página 97, Ed. Belo Horizonte, Itatiaia, 1981.

miércoles, 30 de marzo de 2011

LORD BEAUCHAMP: un escándalo amordazado -2-


Los Trapos Sucios de Lord Beauchamp



Aunque era vox populi en algunos cenáculos de la alta sociedad británica que Lord Beauchamp tenía más interés en el sexo masculino que en el femenino, éste mantenía las apariencias y, públicamente, jamás se les ocurrió a sus rivales políticos utilizar los chismorreos de salón para desacreditarle y, de paso, dar una mortal estocada al Partido Liberal. Convenientemente casado con una gran dama de muy buena familia, tan buena y honorable como la suya, Lord Beauchamp era entonces para los ingleses de a pie un respetable padre de familia con una numerosa prole compuesta por cuatro hijas y tres hijos, que disponía de una gran fortuna, que poseía varias mansiones y fincas señoriales y ostentaba importantísimos cargos públicos y cortesanos. Pero la realidad era otra o, mejor dicho, había algo más que era menester acallar, esconder: Lord Beauchamp era como Oscar Wilde, como Lord Rosebery, como Lord Alfred Douglas,... y ser de este modo era entonces severamente castigado por las leyes inglesas. Para hacerse una idea de lo que era entonces la opresiva sociedad británica de finales del s. XIX y principios del XX, con su esplendorosa Era Victoriana y su exigua Era Eduardiana, uno tiene que leer la biografía de Oscar Wilde, visionar películas como "Maurice" o series como "Downton Abbey".

 
Fotografía de la mansión de Madresfield Court, cerca de Malvern, Worcestershire.

Lejos de las miradas indiscretas de la capital, Lord Beauchamp daba rienda suelta a su sexualidad en la campiña inglesa. Sus fines de semana los pasaba en buena compañía masculina, fuese en su mansión solariega de Madresfield Court o en su otra residencia de Walmer Castle. En su cama era, de hecho, extremadamente democrático: sus "partners" solían ser desde sus propios sirvientes hasta sus invitados ocasionales, miembros de la élite de entonces, sin desdeñar a los lugareños, fuesen simples obreros o campesinos. Mientras fueran apuestos y compartieran sus gustos sexuales, la condición social poco importaba.


Fue a raíz de un viaje de Lord Beauchamp a Australia en 1930, en compañía de Robert Bernays, miembro de su mismo partido, cuando se supo comúnmente en la sociedad londinense que ambos eran, en realidad, amantes. El escándalo estaba servido... y el cuñado del conde, el duque de Westminster, no faltó en soplar los detalles del sucio "affaire" al rey Jorge V y a la reina Mary, en la secreta esperanza de hundir así al Partido Liberal a través de Lord Beauchamp y porque, a nivel personal, le tenía en aversión y, por qué no decirlo... envidia. Las revelaciones del duque sentaron como un bombazo en Buckingham Palace; Jorge V llegó incluso a murmurar: "Y yo que pensaba que los hombres así se pegaban un tiro..."

 
Fotografía de Jorge V y de Mary de Teck, Reyes de Gran-Bretaña e Irlanda, el día de su coronación (1911).

Lady Beauchamp recibió dichas revelaciones como un jarro de agua fría. Ni por asomo habría sospechado de la doble vida de su esposo y toda esa repugnante historia de trasalcoba puntualmente contada por su hermano no hizo más que confundirla. Todas las juergas campestres, los encuentros sexuales, las fiestas subidas de tono de Lord Beauchamp con sus invitados masculinos en Madresfield Court habían sido documentadas hasta en el más insignificante detalle por los "detectives" a sueldo del asqueroso cuñado; listas de nombres que comprometían a muchas personas de altísimo rango, fechas,... aquello habría sido un festín para un tribunal londinense y, como no, para la prensa británica! Desde luego, el duque de Westminster no había destapado el pastel para hacerle un favor a su hermana y abrirle los ojos; lo había hecho por su visceral animadversión hacia su cuñado y porque pretendía aprovecharse políticamente de su caída, pensando que con él arrastraría a todo el Partido Liberal. El gesto define muy bien su catadura moral, asi que huelgan más calificativos.


Retrato oficial del rey Jorge V de Gran-Bretaña (1865-1936), en Gran Maestre de la Orden de la Jarretera, según R. Jack en 1926.

Horrorizados los reyes por la posibilidad de que saltase a la calle semejante escándalo y salpicase a la familia real, más teniendo en cuenta que dos de sus hijos -los príncipes Henry y George de Gran-Bretaña (1)- habían sido repetidas veces los distinguidos huéspedes de Lord Beauchamp en Madresfield Court y que, para colmo, el último andaba en estrecha relación con una de las hijas de su anfitrión ocasional, Lady Mary Lygon, Jorge V tomó cartas en el asunto más veloz que un rayo. Tras la bronca de rigor a sus dos retoños, el rey exigió que George interrumpiera de inmediato su relación con Lady Mary Lygon. El segundo paso fue llamar a palacio a Lord Beauchamp y exponerle su resolución a la vista de todas las pruebas reunidas contra él por el duque de Westminster: que se retirara del escenario político, que dimitiera de todos sus cargos, que se separara (sin divorcio formal) de su esposa Lady Lettice y abandonase el país inventándose cualquier pretexto creíble. Era menester evitar a toda costa el escándalo y, sobretodo, que Lord Beauchamp fuese públicamente denunciado por su cuñado (en cuyo poder obraban las pruebas incriminatorias de su homosexualidad) y pasara por un vergonzoso juicio de consecuencias más que previsibles...(2).

Lord Beauchamp rehusó en primera instancia pasar por el aro pero, poco después e imaginando la presión psicológica que se ejerció sobre él, tuvo que doblegarse ante las exigencias de Jorge V dimitiendo de sus cargos excepto al de Lord Guardián de los Cinco Puertos. Y puesto que no quería proceder a una separación amigable con su esposa, ésta obtuvo sin dificultades un divorcio en toda regla. Amenazó con suicidarse pero, finalmente, no cumplió con su amenaza y tuvo que hacer sus maletas para abandonar Inglaterra y trasladarse a París ante la posibilidad de verse procesado. La historia había felizmente acabado para todos, sin provocar apenas olas, gracias a la auto-immolación del conde de Beauchamp.

 
Fotografía de la familia de Lord y Lady Beauchamp al completo, en los jardines de su residencia de verano de Walmer Castle, Kent.

Epílogo


Divorciada la ex-condesa de Beauchamp, Lady Lettice Grosvenor vivió alejada de sus hijos convirtiéndose en una extraña para ellos. Tan solo su benjamín, el Honorable Richard Lygon (1916-1970), familiarmente apodado Dickie, estuvo en buena relación con ella. De hecho, sus otros seis hijos nunca le perdonaron que se divorciara de su padre y se dejase manejar por su hermano el duque de Westminster. Condenada al ostracismo por parte de su familia, obligada a vivir bajo la férula de su dominante hermano, llevó una existencia lamentable y triste, siempre enferma y psicológicamente hundida. Fallecería prematuramente a la edad de 59 años, tan solo cinco años después de su divorcio (1936), sin haber conseguido reconciliarse con sus hijos.

 
El 7º Conde Beauchamp junto a su hijo mayor William, Lord Elmeley, y futuro 8º conde.

En cuanto al Muy Honorable William Lygon, 7º conde de Beauchamp, dejó el continente europeo para cruzar el charco e instalarse en la costa Este de los Estados Unidos, ante el inminente conflicto que se avecinaba. Moriría al poco de cáncer a la edad de 66 años, en Nueva York, el 14 de noviembre de 1938. Su título recayó naturalmente en su hijo primogénito William (1903-1979), a la sazón Vizconde Elmeley, como 8º y último conde de Beauchamp puesto que éste no tuvo hijos de su esposa Mona, nacida Else Schiewe (muerta en 1989).


 

Su segundo hijo, el Honorable Hugh Patrick Lygon (1904-1936), que también era gay como su padre, murió de cirrosis en la localidad bávara de Rothenburg un 19 de agosto de 1936. Tan solo tenía 21 años. Su amigo el escritor Evelyn Waugh, autor de la novela Brideshead Revisited (Retorno a Brideshead), se inspiró en él para crear el personaje de Lord Sebastian Flyte.


Su hija Lady Lettice Lygon (1906-1973), había casado en 1930 con Sir Richard Charles Geers Cotterell, 5º Baronet, y tuvo hijos; se divorciaron en 1958.

La segunda, Lady Sibell Lygon (1907-2005), casaría en 1939 con Michael Rowley, sobrino de su tío materno el 2º Duque de Westminster, descubriendo al poco que éste ya estaba casado. El claro caso de bigamia fue finalmente resuelto en 1949, al pronunciarse legalmente su unión.

Lady Mary "Maimie" Lygon (1910-1982), la que estuvo sentimentalmente relacionada con el príncipe George, duque de Kent, casó finalmente en 1937 con el príncipe Vsevolod Ivanovich de Rusia, pero el matrimonio se tradujo prontamente en un divorcio.

La última hija, Lady Dorothy Lygon (1912-2001), permaneció soltera hasta que, a la edad de 73 años, contrajo matrimonio con Robert Heber-Percy de Faringdon (1985), separándose poco después.

En cuanto al benjamín de la familia, el Honorable Richard "Dickie" Edward Lygon (1916-1970), éste se casó en 1939 con Patricia Janet Norman; la hija de ambos, Rosalind Lygon (n.1946), actualmente Lady Morrison, acabó por heredar la finca y mansión ancestral de Madresfield Court en 1979.

 
Madresfield Court: fotografía del gran salón-recibidor de la mansión de los condes Beauchamp.

(1)_El Príncipe Henry de Gran-Bretaña (1900-1974) fue Duque de Gloucester, y su hermano el Príncipe George (1902-1942) fue Duque de Kent; este último tenía fama de bisexual y acabó casándose con la princesa Marina de Grecia.


(2)_La homosexualidad era entonces castigada por las leyes inglesas con penas de cárcel y trabajos forzados hasta bien entrado el siglo XX.

LORD BEAUCHAMP: Anotaciones & Anécdotas

Retrato del novelista Evelyn Waugh (1903-1966), autor de "Retorno a Brideshead"

Anotaciones y Anécdotas


El escritor Evelyn Waugh, que conoció muy bien a la familia de Lord y Lady Beauchamp dada su estrecha amistad con el Honorable Hugh Patrick Lygon, se inspiró en sus miembros para escribir su más popular novela "Retorno a Brideshead", publicada en mayo de 1945; asi no nos puede extrañar que el conde y la condesa de Beauchamp inspirasen los personajes del marqués y marquesa de Marchmain, y que el segundón diera lugar, por su orientación sexual y su abuso del alcohol, al personaje de Lord Sebastian Flyte, con el que comparte el mismo final.

 
Hon. Hugh Patrick Lygon (1904-1936)

De hecho, Evelyn Waugh conoció al Honorable Hugh Patrick Lygon en su época universitaria de Oxford y ambos mantuvieron una relación que no da lugar a dudas sobre su naturaleza. El segundogénito de Lord Beauchamp era rubio, guapo, rico, divertido y alocado, igual que Lord Sebastian Flyte en "Retorno a Brideshead", antes de que su adicción a la bebida le llevase prematuramente a la tumba.


Su padre, Lord Beauchamp, que dividía su tiempo entre su casa londinense de Belgrave Square y su castillo-fortaleza tudoriana de Walmer Castle en Kent, siempre andaba en la expectativa de compartir lecho con los invitados masculinos de su hijo Hugh. Y si éstos no le abrían las puertas de sus dormitorios (porque Hugh solía avisarles de las visitas nocturnas de su padre, y ellos, en consecuencia, echaban el cerrojo), espetaba a su hijo en el momento del desayuno: "Es muy agradable ese amigo tuyo, pero es condenadamente descortés."

Rt. Hon. William Lygon, 7º Conde Beauchamp (1872-1938)

Se sabe, por boca del diplomático y memorialista Harold Nicolson (también bisexual y marido de Lady Victoria Sackville-West), que el mayordomo de Lord Beauchamp, Bradford (hombre excepcionalmente apuesto y atractivo), mantenía relaciones sexuales con su señor de manera regular y que, en cierta ocasión, un invitado de Madresfield Court oyó al conde decirle a su mayordomo, en perfecto francés, "je t'adore" (te adoro). El atónito invitado preguntó entonces a Nicolson si había oído bien lo que acababa de decirle Lord Beauchamp a Bradford, y éste le replicó: "Nonsense. He said, 'Shut the door'." (traducido: "No, para nada. Le ha dicho, cierra la puerta.") De hecho, aunque no todos los criados varones de Lord Beauchamp eran gays, un buen número de ellos si lo eran.

En otra ocasión, fue un criado heterosexual quien, encontrándose con la puerta del salón de dibujos de la casa de Belgrave Square cerrada con llave, echó una mirada por la cerradura para ver quien se había encerrado en él y descubrió, oh sorpresa! a Lord Beauchamp y a su médico en plena coyunda sobre el sofá.
  
H.G. Hugh Richard Arthur Grosvenor, 2º Duque de Westminster (1879-1953)

En cuanto al cuñado de Lord Beauchamp, podemos afirmar que las bajezas del duque de Westminster respondieron a una necesidad de apaciguar una envidia insana que venía atormentándole desde hacía años, y principal causa de su animadversión por el marido de su hermana. Él que era uno de los hombres más ricos de Europa, al que apodaban "Bendor", se había visto repentinamente vetado en la corte tras divorciarse por dos veces y casarse una tercera vez, amén de su relación adúltera con Coco Chanel (entre 1925 y 1930), cosa que no era del agrado de Buckingham Palace, mientras su cuñado se acostaba con hermosos chavales de 19 años y gozaba impunemente del favor real... Inevitablemente, se sintió discriminado y utilizó los medios más viles para vengarse de lo que él consideraba una injusticia: destapó la bisexualidad del príncipe George, duque de Kent, aireando ante Jorge V la relación del príncipe con Noel Coward y muchos, muchos otros hombres, sin olvidarse de aquel chaval francés que anduvo chantajeandole al tener en su posesión cartas de amor harto comprometedoras y que amenazó con publicarlas si no se le untaba adecuadamente. Y luego, arremetió contra Lord Beauchamp exponiendo las aterradoras pruebas de sus actividades sexuales con sus propios criados, amigos y hombres locales a ojos de Jorge V.


Pero las vilezas de Hugh Richard Arthur Grosvenor, 2º Duque de Westminster (1879-1953), no sirvieron para cumplir con la totalidad de sus deseos, sobretodo en el ámbito político. Tapado el escándalo por la Casa Real, no hubo más consecuencias que el exilio de su cuñado y la prematura muerte de su hermana, a la que había contribuído en gran medida por sus maldades y malas artes. Su tercera mujer le abandonó como las otras dos (en 1919 y en 1926), y se divorció de él finalmente en 1947. Durante la IIª Guerra Mundial, se erigió como principal soporte de la derecha fascista y de grupos antisemitas. Casado por cuarta y última vez con Anne "Nancy" Winifred Sullivan (1915-2003), ésta le enterró seis años después disfrutando de su viudedad por espacio de cincuenta años. El duque murió sin heredero varón que pudiera heredar su título y su fortuna, por lo que todo cuanto poseyó en vida (título ducal incluído), fueron a parar a manos de su primo William Grosvenor.