sábado, 25 de enero de 2014

EL CONDE DE NARBONNE-LARA: ¿de quién fue hijo?


UN PADRE PARA UN BASTARDO

  


 

Claude Ignace Garnier de Falletans (1731-1770), Señor de Falletans y de Choisey, entró el 24 de mayo de 1749 en la Cia. de Mirepoix, de los Guardias-de-Corps del Rey Luis XV y, el 1 de octubre 1756, ascendió al rango de corneta en el regimiento de caballería de Harcourt. El 22 de marzo de 1758, fue nombrado capitán de la misma que, al año siguiente, fue rebautizado como Regimiento de Preissac. En 1761 fue mencionado por su jefe de cuerpo como "gentilhombre del Franco-Condado, pocos bienes, soltero y con talento". Cuando ese cuerpo de caballería fue reformado e incorporado junto con el Regimiento de La Rochefoucauld para constituir el Royal-Champagne, fue trasladado al regimiento de los carabineros conservando su antigüedad de capitán. A partir del 1 de diciembre de 1762, obtiene el mando de una de las seis compañías de la 5ª brigada, la de Montaigu. En 1764, es positivamente mencionado por el Marqués de Poyanne: "Muy buen oficial, muy exacto, ama su tropa y la mantiene bien". El 20 de agosto de 1768 obtiene el rango de mayor. El 25 de abril de 1770, es sustituído al frente de su compañía pero sigue percibiendo su remuneración de manera regular en mayo y junio. Fallece el 2 de julio siguiente, sin lugar a dudas a consecuencia de un duelo a espada acaecido en abril, y del cual salió tan malherido que se encontró en la imposibilidad de ejercer sus funciones y que murió de sus heridas dos meses y medio más tarde.

 
Retrato de Charles Léonard de Baylens, Marqués de Poyanne (1718-1781).


Claude Ignace Garnier de Falletans era, según diversos testimonios de la época, un apuesto oficial de hermoso semblante que habría llamado la atención de la Princesa Luisa de Francia, (Madame Louise última de las hijas de Luis XV), hasta el punto de enamorarla. Tras un soplo de un indiscreto (?), el rey ordenó el traslado del hermoso oficial a un regimiento de caballería con la expresa prohibición de aparecer en donde se encontrase la corte. No se le tenía por un caballero adinerado pero, sin jamás contraer una sola deuda, llevaba un tren de vida sin restricciones y tan dispendiosa que llamó la atención sobre el origen de sus recursos.

 
Retrato del Rey Luis XV de Francia y de Navarra (1710-1774).


Desde el momento en que se entera de la muerte del oficial, el Marqués de Poyanne, teniente-general e inspector general de la caballería y de los dragones, habría enviado a un oficial de confianza para poner los sellados sobre los papeles del finado. Sin embargo, tres de sus camaradas de brigada tuvieron, al parecer, el tiempo de examinar la correspondencia que probaba formalmente la relación que habría facilitado la carrera y holgada vida del oficial. Seis meses después de la muerte del caballero, Madame Luisa profesó en las Carmelitas de Saint-Denis, muy a pesar de los ruegos de su padre el rey.

 
Retrato de la Princesa Luisa María de Francia (1737-1787), conocida en la corte como Madame Louise.
 
 
Retrato de la Princesa Luisa Elisabeth de Francia, Infanta de España y Duquesa de Parma, de Piacenza y de Guastalla (1727-1759).
 

Estos hechos nos llevan a concluir que en el otoño de 1754, la más joven de las hijas de Luis XV se dejó seducir por el joven y guapo guardia-de-corps, y que abandonó la corte de Versailles para pasar su preñez en casa de su hermana mayor, la Duquesa de Parma, discretamente instalada en el Palacio de Colorno.

 
El Palacio Ducal de Colorno, residencia de verano de los Duques de Parma.


Curiosamente, el 23 de agosto de 1755, nace en el Palacio de Colorno un niño: Louis Marie Jacques Amalric de Narbonne-Lara, supuesto hijo del Conde y 1er Duque Jean-François de Narbonne-Lara (1718-1806), coronel del Regimiento del Soissonais, gentilhombre de cámara del Duque Felipe I de Parma y brigadier a las órdenes del teniente-general del Alto Languedoc. En julio, éste recibe su promoción de mariscal-de-campo, como si se tratase de un reconocimiento a su complacencia por haber aceptado oficialmente la paternidad del recién nacido, al que habían bautizado con mucha pompa y ceremonia apadrinado por el entonces Duque de Berry -futuro rey Luis XVI- y Madame Adelaida de Francia, hija mayor de Luis XV. Se sabe, además, que el primer documento que atestigua de su existencia no fue redactado hasta siete años después de su nacimiento, en el momento de su bautizo en la capilla real de Versailles.


 
Retrato de Françoise de Châlus, Condesa y 1ª Duquesa de Narbonne-Lara, Grande de España (1734-1821).


La supuesta madre del neonato, Françoise de Châlus, Condesa de Narbonne-Lara, era entonces primera dama de palacio de la Duquesa de Parma (pasando a ser, posteriormente, dama de honor de Madame Adelaida de Francia por 4 décadas).

El Conde de Narbonne-Lara no estaba en situación de tener descendencia. En septiembre de 1746, en el asedio de Namur (Bélgica), el joven capitán había recibido en la parte baja del abdomen una herida que le quitaba, para siempre, la posibilidad de procrear. Eso no le impidió, dos años más tarde y a la edad de 30 años, casarse con una joven quinceañera de buena familia que se separó de él antes del final del invierno siguiente. Narbonne-Lara no había conseguido adaptarse a sus nuevas funciones en la corte de Parma y, por ese sencillo motivo, dimitió de sus cargos para volver solo a Francia dejando a su joven esposa en Italia que, poco después, daría a luz a un primer hijo. La identidad del padre natural quedó sepultada en el secreto y la condesa no debía volver a ver a su marido más que en ocasiones excepcionales. De hecho, ella se encontraba exiliada en Trieste cuando su esposo falleció en la ciudad de Agen en 1806, a la edad de 87 años.

 
Retrato de Felipe I de Borbón Farnese, Infante de España, Duque de Parma, de Piacenza y de Guastalla (1720-1765), según Laurent Pécheux.


Se cuenta y rumorea entonces, sin aportar la menor prueba, que los dos hijos de la condesa podrían ser, o bien del Duque de Parma o bien del Conde d'Angivillier. El padre legal, instalado en sus tierras, jamás puso objeción alguna a esos dos nacimientos; sus dos hermanos menores eran eclesiásticos y deseaba perpetuar sus apellidos, títulos y armas a través de herederos varones.

Muchos fueron los que supusieron que el joven Louis de Narbonne-Lara era uno de los numerosos hijos bastardos del rey Luis XV, pero no se sabe a ciencia cierta de ninguna relación íntima entre éste y la condesa que, aunque residente en Parma, venía a menudo y durante largas temporadas a Versailles con su señora, siempre nostálgica del animado ambiente de la corte francesa.

A nadie se le ocurrió la idea de que, para salvar del deshonor a una princesa de la Familia Real, la Condesa de Narbonne-Lara habría simulado un embarazo y guardado seguidamente el hijo del pecado. Las modas femeninas de la época facilitaban la superchería y la residencia ducal de Colorno era lo suficientemente discreta y alejada de Versailles para que una mujer y su embarazo pasaran desapercibidos.


 
Retrato de la Princesa Adelaida de Francia, aka Madame Adélaïde (1732-1800).


Madame Adelaida tuvo, respecto a ese misterioso niño, un comportamiento lo suficientemente extraordinario como para indicar que podría ser la madre. Sin lugar a dudas, esa princesa de mente abierta y costumbres relajadas, siempre protegió de manera sistemática a todos los hijos naturales de su padre el rey pero, con Louis de Narbonne-Lara, se extralimitó al convertirle en su caballero de honor, ocupándose de su carrera y escogiéndole una esposa con mucha diligencia cuando ya empezaba a llevar una vida tan disipada como dispendiosa.

 
Retrato de la Princesa Luisa María de Francia, Madame Louise (1737-1787), con el hábito de monja carmelita.


Pero más que la princesa Adelaida, sobre la que corrió también el rumor de una aventura de juventud con un apuesto oficial, la madre de Louis bien pudiera ser la princesa Luisa. El 11 de abril de 1770, se presentó en el convento de las Carmelitas de Saint-Denis y el 11 de septiembre siguiente tomó el hábito de novicia. Sería en ese cenobio donde habría expiado, durante 17 años, una falta de juventud y rogado por el descanso del alma de su seductor: Claude Ignace Garnier de Falletans.

El Conde de Narbonne-Lara



 
Retrato del General Louis, Conde de Narbonne-Lara (1755-1813).


Extremadamente culto, conocedor de casi todas las lenguas de Europa, es admitido en 1771 en la Escuela de Artillería de Estrasburgo. De teniente pasa a capitán en 1773, en el Regimiento de Monteclin-Dragons. En 1778, es coronel segundo en el Regimiento del Angoumois. En 1791, acompaña a las tías del rey Luis XVI hasta Roma y regresa a París. Luis XVI le nombra ministro de la Guerra a finales del año. Simpatizante de las ideas revolucionarias, quiere participar activamente en la guerra. Tras la caída de la monarquía y el destronamiento de Luis XVI (1792), opta por refugiarse en Londres con la ayuda de Madame de Staël. Regresado a Francia en 1800, el Primer Cónsul le admite en las filas del ejército republicano y le asciende al rango de general de división. En mayo de 1809 es nombrado gobernador de Raab, luego obtiene el mando de una división en las provincias Ilirianas. Ministro plenipotenciario en Munich (1810), conde del Imperio, es escogido por el Emperador para ser su ayuda-de-campo en 1811. Es uno de los que desaconsejan a Napoleón I la campaña de Rusia. Destinado a la embajada francesa en Viena en 1813, saldría de ella para asumir el mando de la plaza de Torgau tras la ruptura de la paz. Moriría de las heridas sufridas por una caída de caballo, el 17 de noviembre de 1813.

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