lunes, 6 de enero de 2014

Anécdotas Históricas -235-



Al poco de estallar la IIª Guerra Mundial, tras la invasión de Polonia por parte de Adolf Hitler (septiembre 1939), Berlín se volvió contra los países aliados de Polonia que le habían declarado la guerra. Para sorprender y derrotar a Francia y Gran-Bretaña, Hitler puso en marcha su Blitzkrieg (guerra relámpago) que incluía la rápida invasión de los Países-Bajos y de Bélgica, naciones neutrales.

Es precisamente en Holanda dónde se encontraba exiliado, desde 1918, el ex emperador alemán Guillermo II de Prusia, el gran derrotado de la Gran Guerra. Ante la más que previsible amenaza de una invasión nazi en territorio neerlandés, el Gobierno Británico ofreció al káiser la posibilidad de exiliarse en Gran-Bretaña. Divertido por la ironía de la situación, recordando que los Aliados de la Iª Guerra Mundial le habían acusado de ser un criminal de guerra, Guillermo II declinó amablemente la oferta no sin dar su agradecimiento a Downing Street.
Casi al mismo tiempo, el ex soberano prusiano recibía una misiva del Führer invitándole a abandonar su residencia holandesa de Huis Doorn y escoger cualquier otro lugar en Alemania para proseguir con su retiro, garantizándole su tranquilidad. La contestación tampoco se hizo esperar demasiado: declinó la 'amable' oferta de Hitler.

Huelga decir que el telegrama del káiser rechazando la invitación disgustó bastante al Führer.



Anécdota de: Guillermo II, Rey de Prusia y Emperador de Alemania (1859-1941). 

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