martes, 30 de julio de 2013

PÉREZ DE LOS COBOS Y SUS PESADILLAS NACIONALISTAS

Francisco Pérez de Los Cobos
o la magistratura por los suelos
 
 

Artículo de Pere Ríos / in elpais.com .

Más allá de los motivos jurídicos que exponga la Generalitat en la anunciada recusación del presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos escribió en 2006 varias reflexiones en las que arremete contra los catalanes y el nacionalismo, al que define como una “pesadilla”.

“Cuando un catalán está satisfecho lo expresa diciendo: “a mí, ya me va bien”, escribió en Parva memoria, una breve obra de 42 páginas que contiene 368 aforismos sobre temas diversos y que constituye su único libro ajeno al Derecho. La frase se antoja un abono del tópico sobre la insolidaridad catalana, pero no es la única. “El dinero es el bálsamo racionalizador de Cataluña”, dice en otra página.

El libro contiene frases despectivas con ciudadanos de otros países, aunque ninguna tan contundente como la que afirma que “los ingleses han aprendido de sus gatos a lavarse”. La cita evoca la que pronunció en 2003 otro presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga. “Cuando en Andalucía teníamos fuentes de distintos colores y olores algunas de esas nacionalidades históricas no sabían lo que era el baño semanal”, dijo. Parva memoria fue publicado en 2006 por la editorial valenciana Tirant lo Blanch, cuando el magistrado hacía ya casi una década que vivía en Barcelona.

En 2005, Pérez de los Cobos pronunció el discurso oficial con motivo de la celebración del día de la Constitución, en Yecla, su localidad natal. El exdiputado murciano del PSOE Domingo Carpena recuerda que fue “durísimo” el tono empleado contra Cataluña y el nacionalismo. “No había oído nada igual hasta que escuché a Alejo Vidal-Quadras”, recuerda Carpena.

De los Cobos recaló en Barcelona en 1997 al acceder a la cátedra de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Autónoma (UAB), en una época que compaginó la docencia con el asesoramiento a organismos públicos, asociaciones empresariales y sociedades diversas. En aquellos años nació una estrecha amistad que perdura con el profesor de la misma especialidad Javier Thibault, actual director general de Empleo y considerado su discípulo más fiel. No en vano se cree que fue él quien lo propuso a la ministra Fátima Báñez.

De la etapa en Barcelona queda también la enemistad manifiesta del actual presidente del Tribunal Constitucional con el abogado Salvador del Rey, que tiene su origen en el concurso por la cátedra, y que luego se amplificó por otros motivos. Del Rey es ahora socio de Cuatrecasas Gonçalves Pereira, uno de los bufetes con más proyección internacional y preside desde 2010 el Instituto Mundial del Trabajo.

A finales de la década de 1990 Del Rey era ya un reconocido jurista que competía con Pérez de los Cobos por la misma cartera de clientes a los que asesorar, aunque tenían diferencias ideológicas. Del Rey se implicó a fondo en el diseño estratégico del empresariado catalán y mantuvo una estrecha relación con CiU y el presidente de la Generalitat Jordi Pujol, mientras que Pérez de los Cobos ya era reconocido en el PP como un laboralista de referencia.

EL PAÍS ha intentado que Del Rey evocara aquel desencuentro con el magistrado pero lo ha rechazado. Los profesores que en aquellos años compartieron despachos con él también son reticentes a emitir valoraciones. “Yo lo traté muy poco pero entonces ya se sabía en la facultad que era un señor muy de derechas”, explica una catedrática.

“La única ideología capaz de seguir produciendo pesadillas es el nacionalismo”, sentencia en otro aforismo. Con otro tono, rayando lo soez, Pérez de los Cobos afirma en Parva memoria: “No hay en Cataluña acto político que se precie sin una o varias manifestaciones de onanismo”.

La obra también contiene referencias a los españoles. Una de las más desafortunadas dice: “No es que los españoles seamos antibelicistas, es que las guerras que realmente nos gustan son las civiles”. En otro momento, Cobos asegura que “los españoles hablamos el castellano en América con actitud imperial” y arremete contra las banderas, sin concretas a cuáles se refiere. “¡Cuánta mediocridad tapan las banderas! Quizás se inventaran para eso”. El magistrado asegura de sí mismo: “Soy el único liberal que conozco” y define la corrupción como “el término de una sucesión de compromisos”.

De 1994 a 1997 pasó por la Universidad de las Islas Baleares. El recuerdo que guarda tampoco parece muy grato. "El mallorquín ve en su propio interés una fatalidad, algo inevitable de lo que no se puede escapar. “I jo què hauria de fer?" (¿Y yo qué debería hacer?), escribe.

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