domingo, 1 de abril de 2012

EL ENIGMA DE JUAN I "EL PÓSTUMO"


EL NIÑO QUE REINÓ CINCO DÍAS



¿EL RECIÉN NACIDO ASESINADO ERA JUAN I ?

Rey desde su nacimiento, Juan I encuentra la muerte cinco días más tarde en condiciones misteriosas, probablemente asesinado. Sin embargo, 40 años después, un sienés llamado Giannino Guccio pretende ser el rey Juan I de Francia. Aporta pruebas sorprendentes y es reconocido por varias cortes europeas.


Cuando murió Luis X de Francia, el 5 de junio de 1316, su segunda esposa Clemencia de Hungría, estaba embarazada de tres meses. Todos esperaban que el niño fuera un varón: Luis X no había dejado ningún otro heredero varón y la ley excluía a las mujeres del trono de Francia. El duque Carlos de Valois, hermano del rey Felipe "el Hermoso", convocó una asamblea de altos dignatarios que nombró gobernador del reino a Felipe "el Largo", Conde de Poitiers y hermano del difunto Luis X. Si Clemencia daba a luz una niña, Felipe sería reconocido rey, si era un varón, Felipe desempeñaría la regencia hasta la mayoría de edad legal del niño, los 13 años.

Una muerte extraña



Al cabo de casi seis meses de espera, el 15 de noviembre de 1316, la reina Clemencia dio a luz. Era un varón. París estaba alborozado, el pueblo tenía un rey: Juan I. El niño gozaba de muy buena salud y, según la tradición, debía ser presentado a los Grandes del Reino. La Condesa Mahaut d'Artois solicitó a la reina Clemencia el privilegio de presentar al niño. Lo obtuvo y el 19 de noviembre ella llevó al recién nacido delante de la asamblea de los altos barones. Esa misma noche, el niño enfermó gravemente y expiró al alba. No reinó más que cinco días.



Inmediatamente, se esparcieron rumores en la corte. ¿por qué Mahaut d'Artois insistió tanto en presentar al niño?¿para tener la oportunidad de asesinarlo? Personaje controvertido y temido, la Condesa d'Artois era conocida por sus intrigas, razón de más para sospechar que fuera la asesina del rey. Se pensó en el envenenamiento o en una fuerte presión que habría alcanzado algún órgano vital del recién nacido. La hipótesis es plausible: la ambiciosa Mahaut era la suegra del conde Felipe de Poitiers, es decir, del hombre que se convertiría en el rey Felipe V si Juan I moría. Algunos incluso sospechaban que el mismo Felipe era cómplice, pero tales rumores cesaron apenas el nuevo rey fue coronado.

El niño sustituído

Cuarenta años más tarde, cuando ya nadie pensaba en el pequeño rey muerto, el caso recobró actualidad. En 1356, un sienés llamado Giannino Guccio se presentó como el rey Juan. El relato que narró estaba inspirado en sus propios recuerdos y en hechos que le fueron contados por un ermitaño de San Agustín llamado Jordán, confesor en 1345 de una dama noble que agonizaba, una tal María de Carsi, en otro tiempo la efímera nodriza del rey Juan I.

El 19 de noviembre de 1316, algunas horas antes de que el niño fuera presentado a los grandes del reino, dos barones, preocupados por su seguridad, habrían decidido no confiar a Juan a la temible Mahaut d'Artois. Habrían sustituido al rey por Giannino, el hijo de la propia María de Carsi y de un italiano llamado Guccius di Miri. Durante la noche, después de la muerte de su hijo, María, loca de dolor, habría sido convencida por los dos conspiradores para que educara al pequeño rey clandestinamente, al abrigo de nuevos intentos de asesinato, hasta que estuviera en edad de reaparecer.

Sin embargo, los dos barones habrían muerto en la guerra sin haber podido confesar su secreto. Diez años más tarde, el niño le habría sido arrebatado por su padre, Guccius di Miri, ignorante de su identidad. Desde entonces, Giannino habría vivido en Siena, lejos de su madre.

El Rey Giannino



En todo caso, auténtico o falso, el relato es plausible. Y convenció a algunos poderosos personajes de Europa que, por otra parte, no desdeñaban sembrar la confusión en el demasiado poderoso reino de Francia.

Uno de los primeros defensores de la teoría de la supervivencia de Juan I fue Cola di Rienzo, senador de Roma y, por un tiempo, dictador de la Ciudad Eterna. Fue el primero en recibir el relato del emisario del hermano Jordán, hizo buscar a Giannino, y habiéndolo encontrado en Siena, lo puso al tanto. Después de haber visto al hombre y analizado todos los documentos del archivo, redactó finalmente en 1354 una carta en la que exponía el caso y afirmaba su convicción: Giannino Guccio era el rey Juan I "el Póstumo".

Retrato de Juan II "el Bueno", Rey de Francia (1319-1364).


A los 40 años, la vida de Giannino cambió completamente. El rey Luis I de Hungría, sobrino de la reina Clemencia, se dejó a su vez convencer y reconoció a Giannino. Por supuesto, el estado sienés respaldó al pretendido rey de Francia, y le otorgó un Consejo y una guardia. Los mercaderes de Venecia lo financiaron para reunir un ejército. En efecto, el rey titular de Francia, Juan II "el Bueno", no apreciaba en absoluto que un desconocido reivindicara su corona. Giannino entró en Provenza y se instaló en Durance, apoyado por los ingleses. Sin embargo, su débil ejército no resistió frente al de la reina Juana de Nápoles, condesa de Provenza, aliada de Juan II de Francia: el rey Giannino fue capturado cerca de Uzès en 1363. Probablemente nadie sabrá nunca si Giannino era el hijo de Luis X y de Clemencia de Hungría. El reconocimiento de su identidad por Cola di Rienzo y luego por Luis de Hungría es sorprendente. Sin embargo, los dos hombres habrían podido tener algún interés político en el asunto...







Francia en 1316



Bajo el reino de Felipe IV "el Hermoso" (1285-1314), la Francia medieval alcanza el apogeo de su poderío. El reino más poblado y rico de Europa no deja de expandirse, y sus estructuras de gobierno son reorganizadas. El rey se rodea de un consejo de juristas y, gracias a una acción en profundidad y durable sobre la administración, modifica poco a poco su propio status: el señor feudal se convierte verdaderamente en el soberano de un Estado centralizado. Gracias a vastas campañas de opinión llevadas a cabo por el rey y sus consejeros, nace el sentimiento de unidad nacional, la Francia de Oc y la Francia de Oil se unifican y París se transforma en la auténtica capital central del reino.

Se comprende entonces la importancia que reviste de ahí en adelante la persona del rey, asi como el desconcierto en que se encuentra el país a la muerte de Felipe IV. Su sucesor, Luis X, es un soberano bajo cuyo gobierno los grandes levantan la cabeza. Por otra parte, no reina más que dos años y, a su muerte, en 1316, la perspectiva de una larga regencia bajo un rey que ni siquiera ha nacido alimenta todas las inquietudes y todas las ambiciones.


La Maldición de los Templarios





"Papa Clemente, juez inicuo y cruel verdugo, caballero Guillermo de Nogaret, rey Felipe, antes de un año yo os emplazo a comparecer ante el tribunal de Dios, ¡sed malditos vosotros y vuestra descendencia!"

En los meses que siguen al 18 de marzo de 1314, se repite en París la maldición lanzada desde la hoguera por el Gran Maestre de la Orden de Los Templarios, Jacques de Molay. Después de 42 días, el Papa Clemente V muere a los 54 años, abatido por fiebres y ahogos. Poco tiempo después, el sutil consejero del rey de Francia, Guillermo de Nogaret, es envenenado. A principios de noviembre, Felipe IV "el Hermoso" es mortalmente herido en un extraño accidente de caza; agoniza y muere en Fontainebleau el día 29.

El mismo año, el "Caso de la Torre de Nesles" (el escándalo del adulterio de las nueras del rey) priva a Francia de la que se hubiera convertido en su nueva reina. Para dar un heredero al trono, Luis X manda asesinar a su primera esposa, Margarita de Borgoña, en el calabozo donde está prisionera desde el descubrimiento de su infidelidad, y desposa a la princesa Clemencia de Hungría. En menos de un año, mientras la reina Clemencia espera un hijo, Luis X muere a consecuencia de un ejercicio excesivo. Su hijo, el niño-rey Juan I, es asesinado cinco días después de su nacimiento. Luis X reinó menos de dos años; Juan I, menos de una semana.

El segundo hijo de Felipe IV "el Hermoso", Felipe V "el Largo", reina cinco años y no deja heredero alguno. Su hermano Carlos IV reina a su vez 5 años y muere también sin hijos. Los tres hijos de Felipe IV "el Hermoso" mueren prematuramente, con lo que el linaje directo de los Capetos se extingue. Finalmente, durante todos esos años, el país está en una situación económica y sanitaria crítica: hambrunas y epidemias (la peste negra y la peste bubónica) matan a decenas de miles de personas y comienza la guerra de los Cien Años. Para el pueblo, la maldición de los templarios se cumplió.

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