lunes, 23 de enero de 2012

EL FANTASMA DE SCHÖNBRUNN



No es solamente una leyenda la historia que vamos a citar aqui, sino un hecho atestiguado por un relevante personaje de inicios del siglo XX: la emperatriz Zita de Borbón-Parma, esposa del último kaiser del Imperio Austro-húngaro, Carlos I.

No vamos a hablar de la famosa a la par que misteriosa "Dama Blanca" del palacio de invierno de Viena, aunque si de otra dama que tan solo comparte con la anterior el mismo estado fantasmagórico.

Dícese que el fantasma de una hermosa dama de la época de la emperatriz Maria-Teresa de Austria, lleva desde finales del siglo XVIII vagando y apareciéndose en varias habitaciones de la planta noble de una de las alas del castillo de Schönbrunn, residencia veraniega de la corte de los Austria-Lorena. La historia era de sobras conocida por la servidumbre, la guardia y la corte. En las veladas de invierno, aprovechando las reuniones familiares, los miembros de la familia imperial recordaban que tal o cual persona había tenido un encontronazo con la famosa "Dama de Schönbrunn". De esas conversaciones, Zita de Borbón-Parma, entonces recién casada con el archiduque Carlos de Austria, sobrino y presunto heredero del emperador Francisco-José I, tuvo algún que otro dato anecdótico aportado tanto por la familia de su marido como por el personal de palacio.



Por aquel entonces, la archiduquesa Hda. Zita de Borbón-Parma (1892-1989) -en la imagen superior- residía en el castillo de Hetzendorf hasta que, por cuestiones de seguridad, el emperador decidió que ésta debía imperativamente mudarse de residencia. La policía imperial temía que, al ser demasiado fácil penetrar en el perímetro del castillo y burlar el cordón de seguridad, algún intruso con malas ideas atentase contra la vida de la archiduquesa. Ya en el Schloss Hetzendorf, tanto Zita como otros parientes suyos y el personal del castillo sufrieron en sus propias carnes sobrenaturales y desagradables experiencias. Le pareció entonces una excelente idea la de mudarse a una residencia mucho más segura y mejor vigilada. El caso es que, cuando se le anunció que debía partir para Schönbrunn, sólo pensó en la belleza de sus jardines y en las frías estancias palaciegas del castillo imperial.

Fotografía del Schloss Hetzendorf (Viena). Antiguo pabellón de caza de la Familia Imperial construído a finales del siglo XVII, se remodeló para ampliarlo al gusto de la emperatriz Maria-Teresa en el siglo XVIII, convirtiéndolo en un palacio barroco de espléndidos interiores. Actualmente, es sede de la Escuela Nacional de Moda de Viena.


Es pues junto con su dama de compañía, la Condesa Nora von Nostitz-Rieneck, que la archiduquesa Zita se traslada con sus baúles, sus hijos y séquito a Schönbrunn en plena época estival. A la condesa le asignan entonces una serie de habitaciones del segundo piso del palacio, que conforman el llamado "Apartamento Braunschweiger"; se trataba del antiguo apartamento de la emperatriz viuda Elisabeth-Christine von Braunschweig-Wolfenbüttel (1691-1751), consorte del emperador Carlos VI y madre de Maria-Teresa I, cuyas ventanas están orientadas a los parterres de los jardines de palacio, con vistas al lejano pabellón o glorieta de José II que domina los jardines desde un promontorio. Huelga por tanto decir que aquellas habitaciones conservaban su antigua decoración rococó, con sus paneles tallados y dorados con pan de oro, amén de sus arañas de cristal de Bohemia y sus sedas damasquinadas.

El Castillo Imperial de Schönbrunn -a vista de pájaro-; residencia de verano de la Familia Imperial Austríaca desde el reinado de Maria-Teresa hasta la caída de la monarquía austro-húngara en 1918. / Abajo, otra fotografía de un ala lateral del Castillo de Schönbrunn, dónde se ubica el famoso Apartamento "Braunschweiger" o de Brünswick.



Durante varias noches, la Condesa von Nostitz-Rieneck tuvo el mismo y repetitivo curioso sueño: soñaba que una dama joven de hermosísimas manos, con lujoso atuendo dieciochesco, recorría el cuarto y se dirigía por salones contiguos, pasillos y galerías una y otra vez.

Extrañada, la condesa confió su misterioso sueño a la archiduquesa Zita.

Una semana después, Zita de Borbón-Parma, usó el pretexto de la llegada del frío otoñal para solicitar al emperador que su dama pudiese trasladarse a unas habitaciones más cálidas, a sabiendas que en el apartamento "Braunschweig" estaba terminantemente prohibido encender las vetustas estufas rococó por temor a que provocasen un incendio. Cuando el personal doméstico de palacio estaba trasladando las pertenencias de la condesa a su nuevo apartamento, los guardias abordaron a la dama expresándole su admiración por haber dormido tanto tiempo en unas habitaciones que se sabían "encantadas" por el fantasma de una gran dama del siglo XVIII. Sorprendida, Nora von Nostitz-Rieneck se enteró por boca de éstos que nadie, hasta entonces, había podido ocupar aquel apartamento regio más de dos noches seguidas.



Fachada principal del Schloss Prugg, en la localidad de Bruck an der Leitha (Baja-Austria), castillo de los Condes von Harrach./ Abajo, fotografía de la Condesa von Nostitz-Rieneck en 1917.


Tiempo después, y durante la época primaveral del año siguiente, la archiduquesa Zita y la condesa von Nostitz-Rieneck viajaron para visitar a los condes de Harrach en su castillo de Bruck-an-der-Leitha, Schloss Prugg, en Baja-Austria. El conde y la condesa de Harrach ofrecieron a sus insignes visitantes un almuerzo seguido de una visita guiada por su castillo. De repente, al entrar en un salón de cuyas paredes colgaban retratos de las damas de compañía de la emperatriz Maria-Teresa, la condesa Nora von Nostitz-Rieneck se estremeció cuando reconoció en uno de ellos a la joven mujer con quién había soñado durante tantas noches en Schönbrunn. Los condes de Harrach y la archiduquesa Zita le preguntaron qué había visto, y la condesa señaló el retrato de la Princesa Wilhelmina von Auersperg, identificándola como la "Dama de Schönbrunn" sin dudarlo un solo instante.

Retrato de la Condesa Wilhelmina von Neipperg, Princesa von Auersperg (1738-1775), la supuesta "Dama de Schönbrunn"...


Desde entonces, gracias a la identificación de Nora von Nostitz-Rieneck, se supo quién era esa fantasmal dama que se paseaba, noche tras noche, por el apartamento "Braunschweig" del castillo de Schönbrunn, aunque nunca se ha descubierto por qué desde su muerte, acaecida en octubre de 1775, sigue vagando por las habitaciones haciendo siempre el mismo recorrido.

Doscientos ochenta y cinco años después, hay quien asegura haber visto aún hoy a la famosa dama vagar por las estancias de la segunda planta, sirviendo de atracción turística suplementaria para los millones de visitantes que suelen acudir al castillo de Schönbrunn y sus jardines.

1 comentario:

  1. Es ua historia genial, que me causa mucha curiosidad y ganas de investigar mas *.*

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