miércoles, 4 de enero de 2012

CURIOSIDADES -1-




¿Por qué eran pequeñas las camas de los siglos XVIII y XIX? Es una pregunta que se suele hacer el turista-visitante de turno cuando descubre el reducido tamaño de los catres en castillos y palacios abiertos al público, y suelen recibir una respuesta errónea: "porque en aquella época eran más bajitos que nosotros." ¡Falso! La realidad es bien distinta. Por aquel entonces, la gente de alcurnia y miembros de las familias reales dormían casi sentados en sus lujosas camas con dosel y cortinajes, porque existía la convicción generalizada de que aquellos que dormían totalmente tumbados se arriesgaban a tragarse su propia lengua y morir ahogados.

Las camas tenían dosel y cortinas sencillamente para que el usuario se pudiera resguardar del frío, de la humedad y de las corrientes de aire, y eran dispuestas sobre tarimas por el mismo motivo, además de la preservación de su intimidad.

Alcoba del rey en el Palacio de Versailles, según una pintura de 1861.


Las alcobas, por otro lado, eran las habitaciones más relevantes de cualquier mansión o palacio ya que, desde siglos atrás, se había convertido en el "salón" por excelencia del señor o de la señora para recibir a las visitas (de parientes y amigos, se entiende), y allí se socializaba entorno a la cama. El rey de Francia, cuya alcoba de gala se encontraba en el corazón mismo de Versailles, recibía incluso a los embajadores extranjeros, firmaba tratados o armaba caballeros de sus órdenes a personalidades relevantes a pie de cama. Muchos cuadros de entonces atestiguan de esa tradición.

Cama del rey Carlos X de Francia para el Palacio de Las Tulerías, 1824 (Museo del Louvre).

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