miércoles, 7 de agosto de 2013

LA ESPINA LLAMADA GIBRALTAR


LO QUE HAY QUE SABER SOBRE GIBRALTAR
 
 

La intervención del rey Juan-Carlos I ante la Asamblea General de la ONU en 1991, lamentando la situación colonial de Gibraltar, tiene su origen en el Tratado de Utrecht de 1713, con motivo de la Guerra de Sucesión Española.

Si el Gobierno Español considera anacrónico este tratado y aspira a su derogación, habrá que recordarle que en su Artículo X se determina la entrega a perpetuidad de Gibraltar a Gran-Bretaña, a cambio de que ésta retire su ayuda militar y económica al Principado de Cataluña.



En virtud del Art. XIII del mismo tratado, se autoriza al entonces rey Felipe V a desposeer a los habitantes de Cataluña de sus constituciones, leyes y privilegios, asimilándolos a los castellanos e incorporándolos así a la Corona de España y, por tanto, a promover el Decreto de Nueva Planta (1716), de triste memoria.

Si el Estado Español recuperase Gibraltar, mediante la derogación del Tratado de Utrecht, por lógica y norma jurídica internacional, tendría también que restituír las libertades nacionales de los catalanes, derogadas por Felipe V tras la firma del mismo tratado.

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