miércoles, 13 de agosto de 2014

EL CONDE DE VERGENNES: o la rocambolesca historia de una familia

LOS CHEVIGNARD DE CHAVIGNY
o la historia de una suplantación de identidad
 
 

Charles Gravier, conde de Vergennes, nació en Dijon el 29 de diciembre de 1719, su familia habiéndose ilustrado tanto en Borgoña como en los grandes empleos parisinos. Había surgido de la oscuridad gracias a las intrigas exentas de delicadeza del vecino de un anciano embajador de alto linaje, primo de los Rohan, el conde de Chavigny. Este gentilhombre terminaba tristemente sus días tras enterrar a sus dos hijos y, con la cabeza un poco perdida, sucumbía bajo el peso de los años y las deudas. Entre los acreedores de ese señor, figuraba el vecino llamado Pinchon, procurador de la ciudad burgunda de Beaune muy versado en las escrituras. Este señor Pinchon tenía a cargo dos sobrinos que respondían al nombre de Philippe y Anne-Théodore Chevignard*. Por supuesto, amaba el dinero y buscaba los medios para asegurar el porvenir de sus pupilos y, como prestaba mucho al conde de Chavigny, consiguió hacerse reembolsar los préstamos mediante la cesión de la tierra y señorío de Besvres.

Aún fresca la tinta de las actas notariales, el conde de Chavigny exhaló su último suspiro sin dejar herederos cercanos. Chevignard, Chavigny..., la tentación era demasiado fuerte. Desde el momento en que sus dos sobrinos poseían un feudo de la ilustre casa, la suplantación se ponía en bandeja.

Monsieur Pinchon, al precio de algunas alteraciones en las actas, envió, bajo el usurpado nombre de Chavigny, a sus dos protegidos al afamado Colegio de Clermont dónde los jesuitas formaban a la más brillante juventud del Gran Siglo Francés. Puestos al corriente o no en ese secreto asunto de suplantación, los maestros jesuitas dan a conocer y promueven el reconocimiento de los dos alumnos Chevignard alias "de Chavigny", y el Príncipe de Soubise no es el último en consolar y patrocinar a los supuestos dos hijos de su difunto primo el conde de Chavigny. En Versailles, se recuerda con cierto remordimiento al pobre difunto al que habían dejado irse sin pensión ni favores. Luis XIV, a instancias del Príncipe de Soubise, intenta compensar a los dos herederos colmándoles con su protección y favor: Philippe, el mayor, ingresa en el clero y es provisto de la abadía de Bellefontaine, que le aporta una renta de 20.000 libras; en cuanto al menor, Théodore, llamado "el Caballero de Besvres", es promovido corneta en el regimiento de los gendarmes de la Casa del Rey.

A sabiendas de que el favor engendra la envidia, y porque quizá el abate de Chavigny se ha mostrado demasiado a sus anchas en la corte, algunos cortesanos se pusieron a investigar quién era ese "abate de Chavigny", buscando cualquier cosa que pudiera servir para meterle palos en las ruedas. La superchería de Pinchon fue finalmente descubierta y desvelada al Rey quien, casi de inmediato, les expulsa de la corte y borra de la lista de pensiones. Si el monarca concede, y se sabe, la venta y reventa de erecciones de feudos (de ahí la ridiculización de los marqueses de reciente cuño, esos nuevos ricos de la época, de mano del gran dramaturgo Molière), no tolera en absoluto que un subterfugio como el de Pinchon perjudique la dignidad del segundo orden y al Tesoro Real.

 
Retrato de Jean-Baptiste Colbert de Torcy, 1er Marqués de Torcy (1665-1746), Ministro de Asuntos Exteriores entre 1696 y 1715; óleo de Hyacinthe Rigaud.


No queda más remedio a los dos hermanos Chevignard que hacer sus baúles para huír y llevar a Holanda su falsa identidad y su auténtica falta de medios. Pero la suerte les sonríe de nuevo cuando el marqués de Torcy, excelente representante de la tribu de los Colbert y ministro en funciones, que ya había reparado en el supuesto Caballero de Besvres, decide enrolarle junto con su hermano el ex-abad de Bellefontaine, entre su pléyade de corresponsales en el extranjero que sería inapropiado aunque conforme a la realidad tildar de espías.

De este modo, los hermanos Chevignard se ven convertidos en espías de Su Cristianísima Majestad el Rey de Francia y de Navarra.

Luis XIV fallece el 1 de septiembre de 1715 en Versailles, y es trasladado a su última morada de Saint-Denis, sucedido por un niño-rey de cinco años de edad llamado Luis XV, y los hermanos Chevignard siguen trabajando en la sombra por cuenta del Regente Felipe II de Orléans. Lo que viene después justificará la reflexión del ministro Guizot: "¿Queréis novelas? ¡Leed la historia!".


Los Hermanos Chevignard, espías de Su Majestad y la rocambolesca aventura del armario

 
Retrato de Anne-Théodore Chevignard de Chavigny, alias "Conde de Chavigny", 1er Conde de Toulongeon y Señor de Besvres (1687-1771).

Instalados en La Haya, los Chevignard se han hospedado en un hostal donde Philippe**, aquejado de una enfermedad de languidez, se beneficia de los cuidados generosamente dispensados por una sirviente. Théodore recompensará a la devota sirviente: le brinda su amistad, su reconocimiento y, finalmente, la tomará entre sus brazos.

Un día en que se están prodigando caricias y besos, la dueña del hostal irrumpe en la habitación de los enamorados y ordena que se disponga, en un cuarto de hora, lo necesario para dar de cenar a dos diplomáticos extranjeros que acaban de llegar. La señora apenas ha abierto la puerta de la habitación para dejar pasar a los dos caballeros, que la del armario se cierra sobre Théodore. Estando la cena servida, los dos importantes que se han quedado solos no pierden el tiempo en cumplidos y empiezan a entablar una curiosa conversación: ¿qué hacer para obligar al duque de Orléans a renunciar a la regencia en favor del duque de Maine y, a través de éste, promover la coronación del Rey Felipe V de España si el joven Luis XV, de salud tan delicada, viniera a morir?

Para Théodore, no hay duda, se trata de un complot contra la seguridad del Estado... En realidad, las primeras negociaciones a las que ha asistido secretamente agazapado en el armario Théodore "de Chavigny", no son más que los inicios de la conspiración del príncipe de Cellamare, embajador de España en París, con la complicidad de los duques de Maine.

 
Retrato del Príncipe Felipe II, Duque de Orléans (1674-1723), Regente de Francia entre 1715 y 1723; óleo de Hyacinthe Rigaud.


Puesto que la "empresa" debe ejecutarse con todo detalle y en el mayor de los secretos, los dos caballeros deciden que lo mejor es volver a citarse alrededor de la misma mesa y en la misma habitación. Théodore, por su parte, obtendrá de su amante el favor de esconderse en el armario para cada una de esas entrevistas secretas. Al final, cuando ya ha acumulado toda la información necesaria para redactar su dossier sobre el proyecto que inspira, en provecho de Felipe V de España, el cardenal Alberoni, y considerando la gravedad del asunto, escribe al Regente para solicitar una entrevista con el objetivo de revelarle la conspiración que se trama y que pone en peligro el Estado Francés. Una segunda y luego una tercera carta son enviadas por Théodore a París, pero no obtienen respuesta. Decidido, Théodore cruza la frontera para llegar hasta París, yendo del castillo de Vincennes al Palais-Royal, del Palais-Royal a Versailles dónde, algunas veces, el Regente pasea al pequeño Luis XV. Finalmente, el Señor de Chavigny ve abrirse las puertas del despacho del Regente. Éste encuentra su historia poco seria, preguntándose dónde ha conseguido el señor de Chavigny semejantes informaciones. No pudiendo explicar sus rocambolescas estancias en el armario mágico, Théodore señala sus relaciones, recuerda su presencia en el congreso de Utrecht. En absoluto convencido, Felipe II de Orléans le pide que se retire y le prohibe de paso que vuelva a La Haya. En ese mismo momento, Théodore decide jugarse la última carta y suplica al Regente que le mande encerrar en La Bastilla y que le retenga allí de por vida si todo lo que ha desvelado no es corroborado. Su Alteza Real acepta el trato y Chavigny no ha pasado aún su tercera semana en una celda de La Bastilla cuando se descubre la conspiración del embajador español Cellamare, conducida por la intrigante duquesa de Maine. El duque de Orléans consigue desbaratar con astucia la intriga española, libera al prisionero, le confía importantes misiones tan eficazmente cumplidas que "el Señor Conde de Chavigny", que por fin ha dejado de ser Chevignard***, se convierte en embajador de Su Cristianísima Majestad Luis XV.


Vergennes, el sobrino aventajado de Chavigny

El primo-hermano del flamante conde de Chavigny, Jean Chevignard de Charodon, se había labrado una buena carrera y una posición al conseguir casar a su hija Anne-Marie-Françoise con un consejero de la Cámara de Cuentas del Parlamento de Dijon, Charles Gravier, Señor de Vergennes. Dos hijos nacen de esa unión y al segundo se le impone el mismo nombre del padre, Charles, en la pila bautismal. Infancia seria, adolescencia estudiosa pese a las tentaciones que ofrece una ciudad donde se multiplican los espectáculos, los conciertos, los bailes y se escarcia el buen vino, el caballero de Vergennes acaba de presentar dos tesis, una en derecho canónico y la otra en derecho civil, cuando su tío Chavigny le invita a secundarle en su embajada de Lisboa. Oferta aceptada con alegría, el joven caballero de Vergennes hace allí su "bautizo diplomático", seguido de una instructiva estancia en Frankfurt y un retorno a orillas del Tajo que constituyen un sólido aprendizaje.

Su claridad y perspicacia en un informe sobre un diferente hispano-luso enviado a Francia, provocan el entusiasmo del ministro de Asuntos Exteriores, conde d'Argenson, quien le manda a Treveris, a Hannover. Allí, consigue retrasar cuanto sea necesario la designación del archiduque José de Austria como rey de los Romanos... La alteza imperial no recibirá el título que le otorga la sucesión imperial hasta que Francia lo considere necesario.

 
Retrato de Charles Gravier, Caballero de Vergennes (1717-1787), Embajador de Francia en Constantinopla; óleo de Antoine de Favray.


El caballero de Vergennes (1) se ha enfrentado con fortuna a todos los diplomáticos europeos; conocedor del más nimio principículo, maniobra con sutileza. ¿Su cualidad primordial? practica la alta política sin ignorar los recursos de unos y de otros. Ministro plenipotenciario, conoce también el oficio consular. Es una enciclopedia viva que maneja y domina perfectamente la genealogía, la geografía, la geología... con esa simplicidad de hombre comedido y una lentitud calculada. Está tan a sus anchas en Europa que le envían a Constantinopla para encabezar allí la delegación francesa. En territorio Otomano, donde es decano del cuerpo diplomático, Vergennes desvela el talón de aquiles de la Sublime Puerta, siente una real simpatía por los Turcos y consigue mantener al Sultán en la neutralidad, inquieto por la alianza franco-imperial ya que está tradicionalmente enemistado con la Casa de Austria.

 
Retrato del Conde Étienne-François de Choiseul-Stainville, 1er Duque de Choiseul-Amboise (1719-1785), Secretario de Estado, Ministro de Asuntos Exteriores, de la Marina y de la Guerra; óleo de Louis-Michel Van Loo.


Sin embargo, fracasa en el asunto polaco que el ministro Choiseul le ha encomendado, cuando la gran y golosa Catalina II de Rusia instala en el trono electivo a su antiguo suspirante, Estanislao II Augusto Poniatowski. Pese a sus gestiones, la guerra es declarada y el duque de Choiseul llama a Vergennes a consulta en Versailles, sin darle más misiones. Según el ministro, el caballero de Vergennes ha comprometido la dignidad de su cargo al desposarse con la viuda de un médico de Péra, condenándole al retiro forzoso.

 
Retrato de Emmanuel-Armand de Vignerot Du Plessis de Richelieu, 8º Duque d'Aiguillon (1720-1788), Secretario de Estado, Ministro de Asuntos Exteriores y de la Guerra.


Choiseul cae, reemplazado por el duque d'Aiguillon quien, muy por encima de los excesos de las exigencias nobiliarias, se otorga el doble placer de reparar una injusticia cometida por su predecesor y de reintegrar en la carrera diplomática a uno de sus mejores ornamentos. Luis XV encantado por la idea, Vergennes es destinado en Suecia para ayudar al rey Gustavo III a restaurar la autoridad real caída en girones. Para ello, el flamante embajador tendrá que partir para Estocolmo sin su esposa pero será desde entonces saludado con el título de Conde de Vergennes. Trabajando en perfecta harmonía con Luis XV y d'Aiguillon, el diplomático ayudará a Gustavo III a recuperar todas sus prerrogativas. Artífice del mayor éxito de la política exterior de finales del reinado de Luis XV, acabará por reemplazar al duque d'Aiguillon al frente del ministerio de Asuntos Exteriores tras su forzada dimisión, y le demostrará su gratitud y reconocimiento al declarar su inocencia durante el asunto de Guines.

Mal visto por Maria-Antonieta, porque considera la alianza con el Imperio como una cooperación razonada y no como una historia de amor, es apreciado por Luis XVI por su calma, su precisión, su rigor, y en quien reconoce algunos de sus rasgos. Vergennes permanecería al frente del ministerio hasta su muerte, acaecida en 1787.

Notas Aclaratorias:

(*)_Philippe y Anne-Théodore Chevignard eran hijos del procurador Théodore Chevignard y de Jeanne Pourcher, nietos de Pierre Chevignard, notario y alcalde de la ciudad de Beaune entre 1592 y 1667, y de Vivande Parisot. La familia Chevignard poseía el rango de "escuderos", perteneciendo por tanto al estamento noble, y varios de sus miembros estuvieron al frente de la alcaldía del municipio burgundo de Beaune. Deberíamos precisar que Théodore Chevignard "Padre" fue procurador alternativo del Rey en el granero de sal de Beaune y de Chagny, ejerciendo como tal entre 1627 y 1678; se desconocen las fechas de nacimiento y óbito del progenitor de Philippe y Anne-Théodore.

El hermano de Théodore y tío de Philippe y Anne-Théodore, Regnault o Renaud Chevignard (1624-1717), casado con Marguerite Lorenchet (1634-1669) fue padre de Blaise Chevignard (1657-1699) y del tesorero Jean Chevignard, Señor de Charodon (1669-1750) suegro, a partir de 1718, de Charles Gravier, Señor de Vergennes, consejero en la Cámara de Cuentas de Dijon.

(**)_Philippe o Philibert Chevignard "de Chavigny" (1684-1745), abad de Bellefontaine, tras ser privado de su abadía y rentas, contrajo más tarde matrimonio con Françoise Bonaventure Jobelot de Montureux (1703-1758), de la que nació una niña llamada Jeanne-Claude Chevignard de Chavigny (1727-1784), casada el 30 de mayo de 1746 con Jean Gravier de Vergennes, marqués de Vergennes y diplomático (1718-1794), hermano mayor del conde de Vergennes, y al que le dio 7 retoños.



(***)_Anne-Théodore Chevignard de Chavigny (1687-1771), nació el 3 de abril de 1687. Inicialmente conocido como el "Caballero de Besvres" antes de descubrirse el engaño, fue autorizado a tomar el nombre de "De Chavigny" añadido a su apellido paterno a razón de sus eminentes servicios diplomáticos, y luego recompensado con el señorío de Toulongeon que sería erigido en condado el 5 de mayo de 1757 por el rey Luis XV. Se le consideró como uno de los más grandes políticos y más hábiles negociadores del siglo XVIII. Enviado extraordinario en Inglaterra, en Italia y en España, fue sucesivamente ministro plenipotenciario en la Dieta Imperial de Ratisbona, embajador del Rey en Gran-Bretaña en 1731, en Dinamarca, en Baviera, en Portugal, en Venecia y en Suiza. Retirado en 1751, fue nombrado gobernador de Beaune con un sueldo de 14.000 libras, cargo que desempeñó hasta su muerte. Falleció soltero.



(1)_Charles Gravier, caballero y luego conde de Vergennes, nació el 29 de diciembre de 1719 en Dijon y falleció el 13 de febrero de 1787 en Versailles, a la edad de 67 años. Era el hijo menor de Charles Gravier, Señor de Vergennes (1693-1745) y de Anne-Marie-Françoise Chevignard de Charodon (1694-1720). Sus abuelos paternos fueron Charles Gravier, Señor de Vergennes (1654-1733) y Anne Garnier (c.1657-1732), mientras que sus abuelos maternos fueron Jean Chevignard, Señor de Charodon y de La Grande-Dame-Guye (1669-1750) y Françoise Vaillant (+1715). Su hermano mayor fue Jean Gravier, 1er Marqués de Vergennes (1718-1794), presidente de la Cámara de Cuentas del Parlamento de Dijon y embajador en Venecia.

Inició su carrera como consejero de Asuntos Exteriores de la embajada francesa en Portugal, bajo su tío Anne-Théodore Chevignard de Chavigny, conde de Toulongeon, para luego ser destinado como embajador en Alemania de 1750 a 1754, en Constantinopla de 1755 a 1768 y en Suecia de 1771 a 1774. Nombrado ministro de Asuntos Exteriores por el rey Luis XVI el 21 de julio de 1774, se mantuvo en el cargo hasta su muerte en 1787. Convenció al rey para intervenir en la Guerra de Independencia Americana, apoyando y financiando a los insurgentes de las 13 colonias contra Gran-Bretaña. La guerra concluyó en 1783, firmándose los tratados de Versailles y París.



Charles Gravier, conde de Vergennes contraería matrimonio con Anne Duvivier-Testa (1730-1798), natural de Istanbul, hija de Henri Duvivier y de Maria Buló, viuda en primeras nupcias de Francesco Testa (c.1720-1754), médico afincado en Péra, antigua colonia genovesa vecina de Constantinopla, que le daría dos hijos varones:

-Constantin Gravier, 2º Conde de Vergennes (1761-1832)

-Louis-Charles Joseph Gravier, Vizconde de Vergennes (1765-1821)

Francesco Testa, primer marido de la condesa de Vergennes, era primo de otro Francesco Testa (1717-1787) "doctor physicus" de la Universidad de Viena y médico particular del conde de Vergennes. La familia Testa era propietaria del "Palacio de Venecia", que alquilaba como sede diplomática a la Serenísima República Veneciana, asi como de la reliquia de la "Santa Espina". Sus miembros eran "drogmans" (intérpretes) al servicio de las potencias europeas en territorio otomano.

Por otro lado, citar que varios autores han mencionado la ascendencia Comneno de la condesa de Vergennes, a través quizá de los Comneno de Chambéry (Saboya) o de los Comneno de Péra (?). Anne Duvivier, Viuda Testa y condesa de Vergennes nació el 27 de enero de 1730 en Istanbul, fue bautizada el 28 en Péra y falleció el 10 de septiembre de 1798 en Hamburgo a la edad de 68 años, siendo sepultada el 12 en el cementerio de Altona (Alemania). Su padre era natural de Chambéry y su madre de Péra.

El hijo mayor de los condes de Vergennes, Constantin Gravier, 2º conde de Vergennes (1761-1832), nació en Constantinopla el 1 de noviembre de 1761. Destinado a la carrera militar, fue oficial de las Guardias Francesas y ministro plenipotenciario en Coblenza en 1787. Durante la Revolución Francesa, emigró para servir como oficial en el Ejército de los Príncipes. Contrajo matrimonio en 1781 con Louise-Jeanne-Marie Catherine de Lentilhac de Sédières (1762-1788), que solo le dio dos hijas: Anne-Caroline-Constance Gravier de Vergennes (1782-1795) y Anne-Marie Philippine Claudine Gravier de Vergennes (1784-1796), muertas antes de la edad adulta. Se volvería a casar nuevamente el 10 de noviembre de 1803 con Claire-Philippine Caroline de Reculot (1786-1864), hija de los condes de Reculot y madre de dos hijos que no sobrevivieron al padre: Charles Pierre Gabriel Gravier de Vergennes (1805-1821) y otro varón nacido muerto en 1807.

El hijo menor de los condes de Vergennes, Louis Charles Joseph Gravier, vizconde de Vergennes (1765-1821), también nació en Constantinopla el 17 de marzo de 1765 y falleció en París el 25 de febrero de 1821. Casó en 1784 con Claire Gabrielle Pinel de La Palun (1767-1800), de la que tuvo 5 hijas. Poco antes de su muerte, contrajo nuevas nupcias con Marie Ledoux.

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