viernes, 7 de febrero de 2014

CATALINA II DE RUSIA

CATALINA II "la Grande"
EMPERATRIZ AUTÓCRATA DE RUSIA
1729 - 1796
 
 
Nacida el 21 de abril de 1729 en Stettin, Pomerania, y fallecida de un infarto el 6 de noviembre de 1796, en San-Petersburgo, Rusia, fue bautizada con los nombres de Sofía Augusta Federica, Princesa von Anhalt-Zerbst (de la Casa de Ascania), y apodada familiarmente "Figchen". Era hija del Príncipe Christian-Augusto von Anhalt-Zerbst y de la Duquesa Johanna-Elisabeth de Holstein-Gottorp-Eutin, hermana del rey Adolfo-Federico I de Suecia, del Príncipe-Obispo de Lübeck y del Duque de Oldenburgo.



En 1744, la entonces emperatriz Isabel I Petrovna la escoge como futura esposa de su sobrino y heredero, el zarevich Carlos Pedro Ulrico, duque de Holstein-Gottorp que, además, era primo de ésta. Convertida a la fe ortodoxa, fue rebautizada con el nombre de "Catalina Alexeievna". El matrimonio se tradujo en un completo fracaso: el zarevich presentaba abiertamente a su amante y Catalina atrajo a su alrededor a muchos partidarios y simpatizantes. A esto se unía la disparidad de intereses y caracteres: Catalina leía a Voltaire y a Montesquieu, se interesaba por la cultura y los asuntos de su país adoptivo, mientras que Pedro, personaje excéntrico y pueril, mostraba un total desprecio por todo lo ruso y su incondicional admiración hacia el rey Federico II "el Grande" de Prusia y todo lo alemán.

Para que la pareja pudiera engendrar un heredero, Catalina tuvo que emborrachar a Pedro para llevarle a una mesa de intervención quirúrgica, con el fin de zanjar su problema con una oportuna circuncisión.

 
Retrato del Zar Pedro III Feodorovich, Emperador de Rusia (1728-1762).


El 28 de junio de 1762, a favor de un golpe de Estado urdido por el conde Orlov que destronó a su marido el zar Pedro III, Catalina Alexeievna fue inmediatamente catapultada al trono ruso.


Personalidad

 
En su infancia, fue ignorada por su madre quien se preocupó más por sus hijos varones. Sin embargo, el interés que suscitó en la corte prusiana cuando Elisabeth I Petrovna buscaba una novia para su sobrino y sucesor, cambiaron las relaciones entre madre e hija. El rey Federico II de Prusia intervino sutilmente en el asunto y propuso a la princesa von Anhalt-Zerbst como una "buena oportunidad", debida a su relativa insignificancia en el ajedrez europeo.

Sofía-Federica-Augusta von Anhalt-Zerbst no era una gran beldad, pero tenía tal encanto que conquistaba sin demasiada dificultad a sus interlocutores, fuesen hombres o mujeres; enormemente curiosa y ávida por aprender, gozaba del don del ingenio verbal, una de las más reverenciadas virtudes del siglo XVIII, algo de coquetería y ansias de agradar a los demás.

Si hay un rasgo característico en el físico de Catalina II, fue su perfil griego, noble y su majestuoso porte. Quizá su peor defecto consistió en ser emprendedora y llena de buenas e innovadoras ideas que, a la larga, se traducían en un pronto hastío y un cambio de parecer que la hacían voluble. Adherida a las ideas de la Ilustración más a título personal que a título de soberana, Catalina II supo ver que el pueblo ruso no estaba preparado para ser "liberado" y que tan solo podía ser gobernado con mano dura.

También habría que reseñar sus ansias de amor, puede que por las carencias sufridas en su infancia como en su adolescencia, al estar casada con un hombre que la menospreciaba; cada vez que tuvo una aventura sentimental, lo vivió como un primer flechazo: Saltykov, Orlov y Potemkin fueron sus grandes amores, pero no los únicos ya que la lista es más extensa. Catalina II no sabía vivir sin pasiones carnales.

Desde su llegada a Rusia y tras su conversión a la fe ortodoxa, Catalina II, tuvo empeño en rusificarse pese a su orígen alemán. Si bien aprendió a hablar el ruso, a leerlo y a escribirlo, nunca pudo deshacerse de su áspero acento germano.


Política Interior

 
Basado sobre los pensamientos de los enciclopedistas y filósofos franceses, Catalina II hizo establecer un programa de reformas para modernizar el Estado Ruso. Una comisión legislativa representando a todas las clases sociales, excepto a los siervos, fue instituida pero prontamente disuelta antes de que fuera efectiva, quizás porque Catalina II se había vuelto repentinamente conservadora tras la revuelta de Pugachev (1773-1774).

Reorganizó la administración provincial, otorgando al Gobierno mayor control sobre las zonas rurales para combatir cualquier foco de revuelta campesina. En 1785, Catalina II creó una Carta Magna que permitía a los nobles presentar sus peticiones al monarca, además de otorgarles mucho más poder y derechos. Impulsó la colonización de Alaska, de los Alemanes del Volga y de los territorios conquistados.

Bajo su reinado, Rusia se convirtió en el primer productor mundial de hierro y de cobre, contando más de 200 fábricas, talleres y manufacturas. La producción industrial había doblado en poco tiempo y el valor del comercio interior y exterior se había triplicado. Los Estados occidentales se vieron entonces forzados a acoger a Rusia en el "Concierto Europeo".


Asuntos Externos



 
Retrato del Conde Nikita Ivanovich Panin (1718-1783), Ministro de Asuntos Exteriores, según A. Roslin.


El ministro de Asuntos Extranjeros, Conde Nikita Panin, ejerció una influencia considerable. Gastó considerables sumas de dinero para crear el "Acuerdo del Norte" entre Rusia, Prusia, Polonia, Suecia y Gran-Bretaña, con el fin de hacer contrapie a la liga de los Borbón-Habsburgo. Cuando se percataron de que semejante plan no podía funcionar, Panin fue despedido en 1781.

En 1764, Catalina II impuso a su ex-amante el conde Estanislao Augusto Poniatowski, como nuevo soberano "títere" de Polonia. Tras aquella magistral jugada, Rusia se anexionó grandes regiones de Polonia en los años 1772, 1793 y 1795.

Catalina II hizo de Rusia una potencia dominante en el Oriente Medio, tras la primera guerra contra el Imperio Otomano (Turquía). Incluso intentó despedazar el territorio turco a imagen y semejanza de Polonia, pero no obtuvo un éxito determinante. Se anexionó Crimea en 1783, nueve años después de que obtuviera su independencia. El Imperio Otomano declaró la 2ª guerra ruso-turca en 1787, terminándose en 1792 con el Tratado de Jassy.

También intervino la soberana como mediadora en el conflicto sucesorio de Baviera (1778-1779), entre Prusia y Austria. En 1780 montó un grupo naval armado con la finalidad de defender los navíos independientes de las agresiones británicas durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

Entre 1788 y 1790, Rusia se vió envuelta en una guerra contra la Suecia de su primo el rey Gustavo III, quien intentaba recuperar los territorios perdidos en 1720. Tras la batalla de Svensksund, en Finlandia, entre el 9 y 10 de julio de 1790, un tratado de paz ruso-sueco fue firmado.

Al término de su reinado, Catalina II había agrandado el territorio ruso con 518.000 Km2 de tierra.


Arte y Cultura





Catalina II se presentó como una auténtica mecenas de las artes, la literatura y de la educación rusas, basándose en la Enciclopedia de Diderot y de D'Alembert. A ella se debe la fabulosa colección de cuadros y esculturas que conforman hoy lo mejor del Museo del Hermitage. Supo, incluso, convencer al matemático Leonhard Euler para que regresara a Berlín.

Sin embargo, cuando Radishchev publicó su "Viaje de San-Petersburgo a Moscú", en 1790, presentando las deplorables condiciones de vida de los siervos rusos, éste fue exiliado a Siberia.


Vida Personal





Como muestra de su valentía, y con tal de introducir en Rusia la vacunación contra la viruela, fue la primera en ofrecerse para dar ejemplo a los demás.

Catalina II era de sobras conocida por su apetito sexual y por sus numerosos amantes masculinos. Ella misma hizo construir y decorar una estancia secreta llena de pinturas y esculturas pornográficas, con escenas incluyendo la violación, la pedofilia y la zoofilia. También se encontraban consoladores gigantes, especialmente realizados por un artesano que decoraba las iglesias. Sin embargo, la leyenda según la cual habría fallecido tras hacerse penetrar por un caballo, parece no tener fundamento. En realidad, Catalina II murió tras sufrir un ataque al corazón en su trasalcoba. Se apagaría el 6 de noviembre de 1796 sin haber recuperado el conocimiento.

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