martes, 4 de diciembre de 2012

EDITH WARTHON

EDITH WHARTON
1862-1937
 
 

 

¿Quién no ha visto la película "La Edad de la Inocencia" de Martin Scorsese? Quien lo haya hecho seguro que no podrá olvidar nunca esa trágica y hermosa historia que a mí me llevó a su magistral autora y su magnifica obra: Edith Warthon.

Edith Warthon, en su vida, en gran medida, encarnó las heroinas de sus novelas nada rosas, todas ellas jóvenes que se ven ahogadas por la sociedad a la que pertenecen en su búsqueda por la autorrealización personal. Edith, en su vida real, hija de la sociedad neoyorkina que refleja en sus novelas, se vió envuelta en esas redes que intentaron circunscribir su vida al rol de señora de sociedad, respetuosa con las normas sociales imperantes, aunque éstas ahogasen tu libertad de vivir. Pero, a diferencia de sus desgraciadas heroinas, Edith superó esas barreras y consiguió el éxito personal que se negaba a la mujer en sus círculos.

Edith Newbold Jones, de soltera, nació en Nueva York en 1862, en el seno de una rica familia de financieros norteamericanos. Fue la menor y única chica de tres hermanos, los dos mayores ya adolescentes cuando ella nació. La alta sociedad neoyorkina a la que pertenecía tenia aspiraciones de elegancia y "charme" europeo, y por ello, como se dice vulgarmente, era más papista que el Papa en cuestiones de etiqueta y comportamiento moral. Una moral de esas de "haz lo que quieras mientras no lo sepa nadie y aparentemente cumplas con lo establecido", detrás de lo cual no dejaba de haber un feroz provincianismo que tanto luchaban por dejar atrás. En esa sociedad de fiestas, reuniones sociales y cotilleo sin tregua y viajes de recreo por Europa, Edith recibió una mediana educación, encaminada a su formación de florero, que ella aumentó de forma autodidacta leyendo toda la biblioteca familiar, cosa que nadie le impidió. Muy pronto comenzó a escribir en solitario historias que transcendian la aburrida cotidianeidad de su "brillante" circulo, que daban salida de escape a inquietudes personales de las que no solia hablar porque no solia encontrar espíritus comprensivos con esas inquietudes. Tengamos en cuenta que en una sociedad donde el papel de la mujer era ser una perfecta esposa florero, una chica con inquietudes no prometia grandes dotes en ese aspecto.

Edith, sin embargo, vivió su juventud dentro de los cánones establecidos, aun teniendo una rica vida interior que plasmaba en sus escritos. A los 25 años se casó con Edward Robbins Warthon, un amigo de sus hermanos doce años mayor que ella. Durante su matrimonio, no excesivamente feliz, las inquietudes literarias de Edith crecen y en 1897 se atreve a darle salida publicando, no una novela, sino un manual de decoración, que fue bien acogido porque el buen gusto formaba parte de la educación de una dama.



Pero el gran salto de su vida lo dió al conocer en 1902 a Henry James, el gran novelista americano afincado en Londres, maestro del "retrato interior" de los personajes, quien al leer las historias de Edith adivinó su gran potencial literario y la animó sin reparos a escribir y publicar. Edith aprendió mucho de su maestro y así surgió "La casa de la alegria", publicada en 1905, que narra la historia de una hermosa muchacha sin fortuna, obligada a vivir en una sociedad donde el dinero lo es todo y sin el cual no puede pero debe moverse en el mundo al que pertenece por nacimiento, sociedad que no le ha dado una educación para valerse por si misma -pues las damas no trabajan- y fuera de la cual no puede encontrar el marido adecuado -al que ella desea amar, no a cualquier precio- que le de acceso a la unica vida que sabe vivir. Esa sociedad acaba poniendola entre la espada y la pared, sin darle ninguna salida digna ni comprensión hacia su situación. Es una historia estremecedora que consiguió un gran éxito, principalmente en Europa. Después publicaria "Etham Frome", un increible retrato humano fuera de los salones neoyorkinos, "El arrecife" -retrato de la sociedad de apariencias en la que creció y de la dificultad de relaciones sinceras en ella-, "Las bucaneras" -retrato de las jovencitas ricas americanas que terminaban casadas con la arruinada nobleza europea (de la que es ejemplo Jenny Jerome, madre de Sir Winston Churchill)- y en 1920 publicó "La edad de la inocencia" que le valió el Premio Pulitzer. Es el magnifico retrato de la condena de una mujer por desear ser libre y de su guapo enamorado, prometido de su prima, que, preso de las convenciones sociales, se ve obligado a renunciar a la mujer que ama sin darse cuenta de cómo ha caido en la trampa de esas convenciones hasta que es demasiado tarde.

Mientras su carrera literaria asciende, la personal no va tan bien. En 1913, a los 51 años, decide divorciarse acabando con un matrimonio infeliz y sus posteriores relaciones no fructificaran con éxito. Pero al contrario que sus desgraciadas heroinas, Edith Warthon consigue realizar sus sueños de éxito y realización personal. Durante la Iª Guerra Mundial, colaboró en la atención a los heridos y trabajó duramente a favor de la causa aliada, lo que le valió la Legión de Honor y de cuya etapa dejó la novela "Un hijo en el frente". Y dejó muchísimas otras novelas profundas y magníficas que ahora están publicándose en castellano.

Convertida en una personalidad, Edith murió en su casa de Francia en 1937. Pero sus novelas tienen tal actualidad en el reflejo del alma humana, no solo de la mujer, que merece un lugar entre los grandes literatos de la historia.

Camarada_Ane / Edith Wharton / in: Retratos de la Historia.

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