viernes, 12 de diciembre de 2014

MARAT: de médico a revolucionario

JEAN-PAUL MARAT
1743 - 1793
 
 
Nació en 1743, en la localidad suiza de Boudry, Cantón de Neuchâtel, y falleció asesinado en París, en 1793. Marat era un francés de origen suizo, hijo de un médico calvinista español que huyó de Cerdeña para instalarse en Suiza.

En 1759, abandona el hogar familiar para cursar sus estudios de medicina en Toulouse, Burdeos y París, viajando posteriormente por Europa antes de afincarse en Gran-Bretaña, en 1765, en calidad de médico y veterinario. Viviría durante un tiempo en Newcastle, rindiendo servicios bastante apreciados como para recibir un diploma de ciudadano de honor.

Paralelamente, escribiría "The Chains of Slavery" (Las Cadenas de la Esclavitud) en 1774, que no llegaría a publicarse en Francia hasta el año 1792; era un panfleto bastante violento denunciando los "oscuros atentados de los príncipes contra los pueblos". Se puede decir que, por entonces, ya daba muestras de lo que iba a ser su ideología.

 
Retrato del Príncipe Carlos Felipe de Francia, Conde d'Artois (1757-1836).


Regresado en Francia en 1776, se convierte en médico de los Guardias-de-Corps del Conde de Artois (hermano menor del rey Luis XVI), de 1777 a 1783. Intentará entonces confirmar su reputación científica, intentando experimentos sobre el fuego (Búsquedas Físicas sobre el Fuego, 1780), sobre la Luz (Descubrimientos sobre la Luz, 1780) y sobre la electricidad (Búsquedas sobre la electricidad, 1782). Publicaría también memorias sobre las verdaderas causas de los colores que presentan los objetos de vidrio, las pompas de jabón y otras materias diáfanas extremadamente finas. Rechazado por la Academia de las Ciencias, que desaprueba sus trabajos, se convierte en un personaje frustrado y extremista.



Las condiciones creadas por la reunión de los Estados-Generales y la liberalización más o menos relativa del régimen de prensa, hicieron de Marat un periodista implicado y uno de los teóricos más escuchados del pueblo parisiense. Las ideas políticas que difundía en su periódico, "L'Ami du Peuple" (El Amigo del Pueblo), evolucionan a medida que se precisan los ataques de los aristócratas, contra los cuales no cesó jamás de poner en guardia, hasta el punto de ser apodado "Casandro-Marat" por su rival Camille Desmoulins. Denunció a los ricos que militaban en las filas del Tercer Estado, y que pasaban su tiempo sacando provecho de los cambios políticos y sociales. Criticó los falsos ídolos de la opinión pública, tales como Jacques Necker, el Marqués de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. Acusó a la reina Maria-Antonieta de intrigar con su "comité austríaco", y al general Dumouriez de trahición.



A partir de la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, Marat adopta una posición clara: según él, unas quinientas cabezas cortadas permitirían romper con el pasado. En 1791, hace un llamamiento para que se aplique la prohibición de voto de los prelados, de los financieros y de los oficiales del Rey. En 1792, confiesa su esperanza en una "dictadura suprema" que permita instaurar la auténtica revolución. Sus posiciones extremistas conducirían a las tremendas Masacres de Septiembre, en 1792.



Elegido en la Convención, sienta con los Montañeses que, en su mayoría, desconfían de él. Elegido presidente del Club de los Jacobinos el 5 de abril de 1793, promueve enseguida una encarnizada lucha contra los Girondinos, pidiendo la destitución de sus miembros. En respuesta, los Girondinos atacan a la dictadura montañesa simbolizada por el triumvirato de los diputados parisinos: Robespierre, Danton y Marat.

Su combate contra los Girondinos acaba el 2 de junio de 1793, fecha en que la Convención, bajo amenaza de insurrección parisina que Marat ha atizado y promueve, los elimina. Este acontecimiento lleva a la formación de un gobierno mayoritariamente jacobino.



Marat nunca lo sabría, pero los odios que suscitó conducirían a su asesinato a manos de Marie-Anne-Charlotte de Corday d'Armont, "Charlotte Corday", el 13 de julio de 1793. La República le concedería unos grandiosos funerales, siendo su cuerpo inhumado en los jardines del antiguo convento de los Cordeliers. Sobre su tumba se grabaron esas palabras: Aqui yace Marat, el amigo del pueblo asesinado por los enemigos del pueblo, el 13 de julio de 1793.

El 21 de septiembre de 1794, un decreto le hace "inmortal" y se desentierran sus restos para darle nueva sepultura en el Panteón. El 16 de noviembre, la República le hace el siguiente elogio: "Como Jesús, Marat amó ardientemente al pueblo y tan solo le quiso a él. Como Jesús, Marat odió a los reyes, los nobles, los sacerdotes, los ricos, los canallas y, como Jesús, no cesó de combatir a esas pestes de la sociedad".

El 8 de febrero de 1795, la reacción thermidoriana hizo votar un decreto estipulando que los honores del Panteón no podrían ser concedidos a cualquier ciudadano, con un mínimo de diez años después de su muerte. En consecuencia, y de nuevo, los restos de Marat fueron exhumados y llevados al cementerio contiguo de Sainte-Geneviève.


Charlotte Corday, la vengadora de los inocentes


Marie-Anne Charlotte Corday d'Armont nació el 27 de julio de 1768, en la localidad de Les Champeaux, en la granja du Ronceray, una casa típica comprada por su padre en 1765. Charlotte era el cuarto retoño de una familia de la pequeña nobleza provincial: su madre se llamaba Charlotte-Marie Gautier des Authieux y su padre Jacques-François de Corday d'Armont, biznieto de Marie Corneille, hermana de Thomas y de Pierre Corneille, el célebre dramaturgo francés del siglo XVII.

En pleno Terror, Charlotte Corday se hizo célebre asesinando a Jean-Paul Marat, "el Amigo del Pueblo", en su bañera el 13 de julio de 1793. Ese gesto la convirtió en la heroína de todo un pueblo. Inmediatamente arrestada, su juicio se tradujo en una predecible condena a muerte. El 17 de julio de 1793, hacia la 19 h 00, fue guillotinada. En un gesto del verdugo, que quiso así humillarla, abofeteó su cabeza recién decapitada y sus mejillas enrojecieron para sorpresa de los testigos. Tenía 25 años.

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