viernes, 6 de noviembre de 2015

ALFONSO XIII, ese golfo que fue rey

EL BORBÓN CALAVERA Y VIVIDOR
 

 

Alfonso XIII financió el precedente del cine de suecas de José Frade y tuvo cinco hijos bastardos.

“La biografía de don Alfonso XIII está todavía oscurecida por la pasión”

-FERNANDO DÍAZ-PLAJA-

Alfonso XIII fue rey borbón, fumador y putero que hacía trampas en las apuestas de los galgos y tenía halitosis y el barman Emile del Hotel París de Montecarlo le puso su nombre a un cóctel hecho con ginebra y dubonet. Alfonso XIII financió pelis porno con putas del barrio chino de Barcelona que eran medio pandorgas y bigotudas y fue buen tirador de pichón y de pájara. Por lo demás, era prognato, su labio inferior obedecía a la gravedad, le barruntaba el hocico y tendía a perder dientes. Lo que le gustaba era hacer bastardos con las suripantas, jugar mal al bridge y ponerse uniformes de coracero como si fuera el káiser Guillermo mandando tropas en una guerra bonita y colonial. Alfonso XIII tuvo su guerra colonial en el moro, pero no le salió bonita porque se le llenó de muertos capaos y se la protestaron en casa y cuando los quintos morían en los blocaos del Rif él estaba en las playas de Deauville, jodiendo modistas. Apreció, sin embargo, que le dijeran el Africano, como a Escipión, igual porque le pareció postizo de reconquista en comparación con el Piernitas, que era como le llamaba el popular por enclenque. Su madre María Cristina, que te quiere gobernar, le decía Bubi, que tampoco es nombre de Miura. Alfonso XIII intuyó, en cambio, la campechanía borbónica y pensó que reinar era bajar al castizo, comerse un cocido con un simple y contarle dos chistes verdes, pero juraba la constitución por la mañana y por la tarde consentía la dictadura de Primo de Rivera. Al rey Manuel II de Portugal le aconsejó salir en los ecos de sociedad y meterse a sus súbditos en el bolsillo porque “en nuestros reinos no se reina por la tradición, sino por la simpatía y los actos personales del soberano”. Alfonso XIII fue simpático de oficio, pero sus actos personales eran los de un señorito un poco calavera que salía de noche al cañí a rendir una juerga de peleón y putas y esencialmente se conducía con el sentido de la superioridad natural de quien ha sido rey desde la niñez. Gregorio Marañón dijo que era un botarate educado entre faldas y sotanas y le vio hacer apuestas de mil duros por disparo en el tiro al pichón. Una tarde ganó sesenta mil pesetas porque no era mal tirador y en una cacería en Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real, cobró 450 perdices, 130 conejos y 40 liebres.
 
 
Alfonso XIII fue a buscarse novia al extranjero y le arreglaron una cita con la princesa Patricia de Connaught, que le rechazó por feo (según el historiador Juan Balansó) y porque le apestaba el pico a retrete por la halitosis y el rey se trajo a casa a Victoria Eugenia de Battenberg de trofeo de consolación, que era pechugona y rubia. La casó y le atinó siete aciertos que culminaron con irregular suerte y casi no perpetuó la estirpe porque le salieron dos hijos hemofílicos y uno sordo, pero enseguida le perdió el interés y se puso a merendar fuera de casa. Dejó preñadas a dos institutrices de los infantes, una de ellas era escocesa y sabía tocar el piano, y tuvo dos hijos con la actriz Carmen Ruiz Moragas y otro con Mélanie de Vilmorin que cuando creció se hizo botánico. Carmen Ruiz Moragas debutó en el María Guerrero y estuvo casada seis meses con el torero Rodolfo Gaona, el Califa de León, y el rey le puso un chalet en la avenida del Valle. La leyenda quiere que cuando murió en 1936 de cáncer de útero, se untó los labios de canela y el rey se los besó como el príncipe necrófilo de la Bella Durmiente, pero para entonces ya estaba casada con el periodista comunista Juan Chabás y se había hecho republicana. El rey brioso adornó su lista de queridas con abundamiento y pudo presumir entretenimientos con Celia Gámez y con la Bella Otero, con la marquesa de Craymayel, con Beatriz de Sajonia-Coburgo, con la viuda del duque de Fernán-Núñez y con la bailarina Carmen de Faya, que en un concurso hípico en San Sebastián le regaló sus zapatos de raso en un arranque de fetichismo y él le devolvió flores. Cuando se iba de putas usaba el nombre de Monsieur Lamy y le gustaban merinas y a medio lavar y encomendó al conde de Romanones la misión de encargarles a los hermanos Baños, propietarios de la productora Royal Films, el rodaje de pelis porno con rameras del barrio chino de Barcelona que salían enseñando los parruses selváticos y sin peinar y tocándole la flauta a un cura. El clero debió apreciarlas, en todo caso, porque tres de ellas (las películas, no las golfas) aparecieron sesenta años después en el monasterio de Moncada y hoy se conservan en la Filmoteca Valenciana.
 
En 1929 se mezcló en un asunto feo de galgos y mangantes y engordó la cartera con sus acciones de la sociedad la Liebre Mecánica, que recibía los réditos de las apuestas de las carreras de galgos organizadas por el Club Deportivo Galguero Español, una sociedad sin ánimo de lucro cuyos beneficios debían ir al fomento del galgo español y a la beneficencia en vez de al bolsillo de los jetas.
 
Cuando se proclamó la República en 1931, el rey quemó su colección de fotos de chavalas en cueros, dejó a la familia en la cama, recibiendo pedradas y guardada por veinticinco alabarderos, y se escapó del Palacio Real por una puerta de retaguardia que daba al Campo del Moro. Se montó en un Hispano Suiza y llegó a Cartagena, se embarcó en el “Príncipe Alfonso”, al mando del capitán Manuel Fernández Piña, y puso rumbo a Marsella, donde llegó a las tres de la mañana y se quejó de que estuviesen cerradas las casas de putas. Valle Inclán dijo que el pueblo le echó por ladrón. Alfonso XIII hizo un exilio decadente de hoteles, casinos, safaris en Sudán y viajes a Hollywood con Douglas Fairbanks, al que le pidió que le presentase a Fatty Arbuckle, su cómico favorito, y cuando le dijo que no era una compañía conveniente desde que se le había muerto una corista de una peritonitis provocada por la introducción de una botella de champán por la escotilla, le contestó que eso le podía haber pasado a cualquiera. Encontró que el exilio engordaba y la libertad le pareció una lata porque tenía que bajar a por el periódico. Se compró un Bugatti y lo guiaba a ciento veinte por hora y en Viena mató a un peatón y se apostaba cien libras por mano en las mesas de Deauville jugando al chemin, una variante del bacarrá. Murió el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma, de una angina de pecho, atendido por el doctor Frugoni y por sor Inés, una monja navarra del valle de Echauri, abrazado al manto de la Virgen del Pilar y diciendo según unos: “¡Dios mío, España!”, y según otros pidiendo agua fría. Baroja le encontró esencialmente cursi y dijo que tenía los gustos de un señorito de la burguesía y que sus andanzas de colchón no tenían mérito porque eran facilísimas por su posición de sultán, y que “anduvo con una cupletista tonta que en Cuba, según dicen, estuvo liada hasta con los negros”. La inclusión de los negros cimarrones en la ecuación de don Pío igual le confundió y tenía en la cabeza al príncipe Alfonso de Borbón y Battenberg, el primogénito del rey, que renunció a sus derechos sucesorios para casarse con la cubana Edelmira Sampedro, que le decían la Puchunga, de la que se divorció para reincidir en el Caribe y volverse a casar con la modelo Marta Rocafort, natural de La Havana, con la que solo duró seis meses. Don Alfonso se consoló en Miami con una cigarrera de un boliche de alterne que se llamaba Mildred Gaydon y le decían la Alegre y a la que pidió casorio que no llegó a celebrar porque se mató, el pobre, estampándose en coche contra una cabina.
 
MARTÍN OLMOS

9 comentarios:

  1. Tiene usted que escribir historia o escribir opiniones.
    Las dos muy loables, si están sin mezclar, claro.
    Como usted sabe, nuestra personalidad aparece en todas nuestras acciones: desde como vestimos, hasta como hablamos pasando como escribimos.
    Relea esta entrada y descubra el autorretrato que usted mismo ha dibujado bajo el título de Alfonso XIII.
    Eso es su espejo.
    Le voy a dar unas pistas:
    * Usted ha decidido fijarse en unos datos, y ha descartados otros.
    * Usted no ha sido objetivo o neutro al redactar o comentar esos datos.
    * Usted tiene unos intereses muy particulares para difamar así a alguien que usted no conoce ni le ha hecho daño.
    * Tal vez usted quiere retratarse como alguien mejor de quien critica resaltando sus pretendidos "vicios"
    (muy comunes en esa época, por otra parte, en España y en el extranjero), y "defectos", que tal vez lo sean solo para usted (o tal vez usted decide ver la paja en el ojo ajeno, pero no quiere ver la viga en el propio.
    * No critique defectos físicos: es de gentuza y crea mal clima para todos. Alfonso XIII murió hace mucho tiempo, pero nosotros vivimos en otra sociedad, y depende de nosotros hacerla un lugar agradable para vivir y prosperar, o convertirla en un infierno.
    Los pretendido "defectos" físicos tienen que ver con los genes, las enfermedades y la vejez. Y tarde o temprano los vamos a tener nosotros y nuestros hijos. Está en nuestro interés en no convertir la vida de las personas que los padecen en más infierno de lo que ya tienen.
    Tal vez el desprecio generalizado de la Iglesia Católica y su doctrina nos hace olvidar que en el resto de las civilizaciones, estas personas son despreciadas y están perseguidas. Hoy mismo, que no estoy hablando del siglo XVII. No tire por tanto piedras contra nuestro propio tejado.
    Por último, déjeme enrolarle en mi cruzada anti envidia.
    El pecado capital de los españoles es la envidia.
    Por unas razones socioeconómicas de nuestra historia. El problema es que esas razones ya no existen. Y lo que podría ser un factor de emulación, como pasa en los países que prosperan, está impidiendo nuestro desarrollo y está creando mal clima social.
    Está pues en nuestro interés personal y el de nuestra familia abandonar esta enfermedad del carácter y empezar a disfrutar de la vida y de las personas que nos rodean, y aprovechar las oportunidades para prosperar que están pasando por delante de nosotros constantemente, sí, también en la "crisis2 (la envidia está destrozando la economía y nos hace votar partidos que nos mueven con nuestra envidia)
    Para ello no tiene más que visitar la sección de autoayuda de cualquier librería.

    ResponderEliminar
  2. (continuación)
    Tal vez le mueve un interés personal a favor de la República y en contra de la Monarquía Constitucional.
    Ambas formas de gobierno son legítimas y son buenas si funcionan.
    Pero usted tiene que ser claro y honesto, y no intentar engañar al lector.
    Lamentablemente ninguno de los líderes de la II República estuvieron a la altura de las circunstancias, y fueron (a parte de su ambición desmedida y la falta de recursos intelectuales) no mejores que Alfonso XIII
    Después de la experiencia personal de estos 30 años de "democracia", más lo que hemos visto en los demás países, solo tenemos la certeza que el "poder" no es del Pueblo, sino de los que dicen que "hablan" en nombre del Pueblo. Insistir en este punto tan evidente me parece tan obvio que solo el que va de mala fe se puede atrever a contradecir una realidad ampliamente contrastada. Si usted no es de estos políticos que quieren vivir a nuestra costa -o es su familiar o amigo con opción a sinecura pública- no veo razón que siga engañando al Pueblo.
    Por último, nosotros no dependemos nunca de los políticos, sino del clima de estabilidad económica y social que puedan crear y mantener. Nosotros dependemos que haya empresas, se invierta y se consuma, porque ésto es lo que nos va a dar oportunidades para prosperar, lo que traerá ofertas de trabajo, lo que pagará el "Estado de bienestar" y lo que garantizará las pensiones (es decir, no es una "voluntad política"
    Y no diga que como usted es funcionario, "a mi plin", que cuando el Pueblo se canse de sus chulerías, no va a haber piedad.

    ResponderEliminar
  3. Jajajaj que bueno hasta parece escrito por Pérez Reverte

    ResponderEliminar
  4. a mi sinceramente Alfonso XIII me parece un hombre desgraciado con dinero sí, pero un desgraciado, un insatisfecho sexual y un hombre que sólo amó a su madre y a sus hermanas, aparte de así mismo.No tuvo ni idea de gobernar una nación y se casó con una señora que solo apreció su físico. pobre hombre .

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. Si es cierto que los reyes lo son por derecho divino, es evidente que Dios tiene mucho sentido del humor en lo que atañe a los monarcas españoles.

    ResponderEliminar
  7. Este panfleto sobre Alfonso XIII, escrito en lenguaje tabernario y barriobajero. Pretenciosamente anti monarquico. Imagino que el sujeto que tenemos la desdicha de leer es bastante desgraciado en su vida personal y profesional, si es que tiene algo de eso.
    Solo ha faltado que nos mencione en su forma mas vulgar, como y cuando venteaba y defecaba.
    Supongo que esas ventosidaes, oleran a rosas en su particular version sobre Stalin, Lenin, Pol Pot, El che o el koletas.
    Vayase a Venezuela, alli tiene usted mucho futuro como asesor de Maduro.

    ResponderEliminar
  8. Alguien, con datos históricos contrastados, puede, por favor, reseñar algún hecho positivo en todo lo realizado por este señor como rey de España?.

    ResponderEliminar
  9. creo que es mi tatarabuelo que hago???

    ResponderEliminar