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sábado, 5 de enero de 2013

CURIOSIDADES -92-




El rey Eduardo VII de Gran-Bretaña e Irlanda fumó hasta el final sus 20 cigarrillos y 12 cigarros al día y, cuando falleció de un enfisema pulmonar que se juntó con varios ataques al corazón el 6 de mayo de 1910, se encontraba agonizante entre su esposa, la reina Alexandra, y su amante Alicia Keppel que le velaron hasta que exhaló su último suspiro.

Se tuvo que insistir y pacientar durante 8 días para que la reina viuda Alexandra diera finalmente su permiso para que se llevaran el cadáver del rey.

Dada su enorme popularidad, sus funerales se convirtieron en un asunto de Estado: Eduardo VII fue el primer monarca británico fallecido que tuvo el honor de ser expuesto al público y velado por la guardia real en la vasta sala gótica de Westminster Hall, la estancia más antigua del Parlamento de Londres con sus 900 años de historia. La cola de gente que se formó para rendir los últimos honores al difunto monarca y despedirse de él, llegó a sobrepasar las 7 millas de longitud! (11,265 kms.)

Desde entonces, es tradición en Gran-Bretaña que el monarca difunto sea velado de cuerpo presente en Westminster Hall antes de ser sepultado en la Real Abadía de Westminster.

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