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domingo, 5 de marzo de 2017

Cita de la Semana



"La conciencia nos advierte como un amigo antes de castigarnos como un juez."

Frase de: Estanislao I Leszczynski (1677 - 1766), Duque de Lorena y de Bar, ex Rey de Polonia.

viernes, 24 de febrero de 2017

Cita de la Semana



"Al no hacer nada, aprendemos habitualmente a hacer mal las cosas."
 
Frase de: Estanislao I Leszczynski, Duque de Lorena y de Bar, ex Rey de Polonia (1677-1766).

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cita de la Semana



«Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores».

Frase de: Alfonso X "el Sabio", Rey de Castilla y León (1221-1284).

sábado, 29 de septiembre de 2012

CURIOSIDADES -62-



Fue un médico francés, el Doctor Pourmiès de La Siboutie, quien señaló en su diario que el rey Carlos XIV de Suecia y de Noruega (fallecido el 8 de marzo de 1844), entonces conocido como el Mariscal Bernadotte, se había hecho tatuar un gorro frigio en 1792 con la leyenda siguiente sobre el brazo derecho: "¡Muerte a los Reyes!"

Su tatuaje revolucionario, que databa de su época juvenil antimonárquica, fue redescubierto a su muerte cuando lo amortajaron. Toda una ironía del destino.

lunes, 23 de julio de 2012

Cita de la Semana



"Echad los prejuicios por la puerta, y volverán a entrar por la ventana."

Frase de: Federico II "el Grande", Rey de Prusia y Elector de Brandenburgo (1712-1786).

viernes, 6 de julio de 2012

Cita de la Semana




"El amor es el rey de los jóvenes y el tirano de los viejos."

Frase de: Luis XIV "el Grande", Rey de Francia y de Navarra (1638-1715).

sábado, 30 de junio de 2012

Cita de la Semana



"La religión es el ídolo de la muchedumbre: ésta adora todo aquello que no comprende."

Frase de: Federico II "el Grande", Rey de Prusia y Elector de Brandenburgo (1712-1786).

jueves, 10 de mayo de 2012

Anécdotas Históricas -142-



En el ocaso de su vida y reinado, el gran monarca solar Luis XIV escribió a su nieto Don Felipe V, rey de las Españas y de las Indias, a propósito de sus quejas sobre lo difícil y tedioso que le resultaba desempeñar su tarea de soberano:

"(...) Si habéis creído que era muy fácil y muy agradable ser rey, estábais muy equivocado."

Anécdota de: Luis XIV "el Grande", Rey de Francia y de Navarra (1638-1715).

martes, 1 de mayo de 2012

Anécdotas Históricas -141-



Un día en que el rey Jorge III de Gran-Bretaña se paseaba por los establos de su vasto castillo de Windsor, se topó con un jovencísimo trabajador al que no conocía. Le preguntó cual era su cometido y cuánto ganaba por ello. El niño contestó al monarca:

-"Mi trabajo consiste en ayudar en los establos y por ello tan solo me dan de comer y ropa para vestirme."

-"Pues considerate feliz, chico. ¡Yo no tengo mucho más!" sentenció el rey.

Anécdota de: Jorge III, Rey de Gran-Bretaña e Irlanda, Elector de Hannover (1738-1820).

martes, 14 de febrero de 2012

LOS 10 REYES DE EUROPA


DINASTÍAS EUROPEAS
Casas Reales reinantes o no en Europa


Esta es la lista completa de las dinastías que reinaron y reinan todavía en la actualidad, debidamente reseñadas, y con el actual jefe y soberano de cada familia real sea en el ejercicio de sus funciones o simplemente relegado al papel de actual pretendiente a la dignidad que le correspondería en el hipotético caso de ser jefe de Estado.


Los diez monarcas reinantes en Europa por orden de antigüedad en el trono


-Elizabeth II, Reina de Gran-Bretaña e Irlanda del Norte desde 1952: 60 años en el trono (Casa de Windsor)



-Margrethe II, Reina de Dinamarca desde 1972: 40 años en el trono (Casa de Oldenburgo)



-Carl XVI Gustaf, Rey de Suecia desde 1973: 39 años en el trono (Casa Bernadotte)



-Juan-Carlos I, Rey de España desde 1975: 37 años en el trono (Casa de Borbón)



-Beatrix I, Reina de Los Países-Bajos desde 1980: 32 años en el trono (Casa de Orange-Nassau)



-Harald V, Rey de Noruega desde 1991: 21 años en el trono (Casa de Oldenburgo)



-Albert II, Rey de Los Belgas desde 1993: 19 años en el trono (Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha)



-Henri I, Gran-Duque de Luxemburgo desde 2001: 11 años en el trono (Casa de Borbón-Parma-Nassau-Weilburg)



-Albert II, Príncipe de Mónaco desde 2005: 7 años en el trono (Casa Grimaldi)



-Alois III, Príncipe de Liechtenstein desde 2005: 7 años en el trono (Casa de Liechtenstein)



Los Reyes, Príncipes & Pretendientes sin trono

-Duarte, Duque de Braganza, Jefe de la Casa Real de Portugal desde 1976 (Casa de Braganza-Sajonia-Coburgo)

-Henri, Conde de París y de Clermont, Jefe de la Casa Real de Francia desde 1999 (Casa de Borbón-Orléans)

-Vittorio-Emanuele, Duque de Saboya, Príncipe de Nápoles, Jefe de la Casa Real de Italia desde 1983 (Casa de Saboya)

-Carl, Príncipe Imperial y Archiduque de Austria, Príncipe Real de Hungría y de Bohemia, Jefe de la Casa Real e Imperial de Austria y Hungría desde 1961 (Casa de Habsburgo-Lorena)

-Georg-Friedrich, Príncipe Real de Prusia, Príncipe Imperial de Alemania, Jefe de la Casa Real e Imperial de Prusia y de Alemania desde 1977 (Casa de Hohenzollern)

-Maximilian, Duque en Baviera, Príncipe Real de Baviera, Jefe de la Casa Real de Baviera desde 1995 (Casa de Wittelsbach)

-Ernst-August V, Duque de Brünswick-Lüneburg, Príncipe Real de Hannover, Jefe de la Casa Real de Hannover desde 1987 (Casa Güelfa de Hannover). Desde 1866, el Reino de Hannover dejó de tener soberanía propia al ser incorporado a Prusia.

-Emmanuel-Maria, Margrave de Meissen, Duque de Sajonia, Príncipe Real de Sajonia, Jefe de la Casa Real de Sajonia desde 1968 (Casa de Wettin)

-Carl, Duque de Württemberg, Príncipe Real de Württemberg, Jefe de la Casa Real de Württemberg desde 1975 (Casa de Württemberg)

-Maximilian II, Margrave de Baden, Duque de Zähringen y Príncipe Gran-Ducal de Baden, Jefe de la Casa Gran-Ducal de Baden desde 1963 (Casa de Zähringen)

-Moritz, Landgrave de Hessen-Cassel y de Hessen-Darmstadt, Jefe de la Casa Gran-Ducal de Hessen desde 1980 (Casa de Brabante-Hessen-Cassel-Darmstadt)

-Friedrich-Franz V, Gran-Duque de Mecklemburgo-Schwerin, Jefe de la Casa Gran-Ducal de Mecklemburgo desde 1945 (Casa Obodrita de Mecklemburgo-Schwerin)

-Georg-Alexander, Duque de Mecklemburgo-Strelitz, Príncipe Gran-Ducal de Mecklemburgo-Strelitz y Jefe de la Casa Gran-Ducal de Mecklemburgo-Strelitz desde 1963 (Casa Obodrita de Mecklemburgo-Strelitz)

-Christoph, Duque de Schleswig-Holstein-Sönderburg-Glücksburg, Jefe de la Casa Ducal de Schleswig-Holstein-Sönderburg-Glücksburg desde 1980 (Casa de Oldenburgo)

-Anton Gunther, Gran-Duque de Oldenburgo, Jefe de la Casa Gran-Ducal de Oldenburgo desde 1970 (Casa de Oldenburgo)

-Carlos de Borbón-Dos Sicilias, Infante de España, Duque de Calabria, Jefe de la Casa Real de las Dos-Sicilias desde 1964 (Casa de Borbón-Dos Sicilias)

-Carlos Hugo de Borbón-Parma, Duque de Parma-Plasencia-Guastalla, Jefe de la Casa Ducal de Parma, Plasencia y Guastalla y "Pretendiente Carlista" desde 1977 (Casa de Borbón-Parma)

-Maria, Gran-Duquesa de Rusia, Jefa de la Casa Imperial de Rusia desde 1992 (Casa Romanov-Holstein-Gottorp)

-Konstantínos II, ex-Rey de Los Helenos desde 1974, Príncipe de Grecia y de Dinamarca, Jefe de la Casa Real de Grecia desde 1964 (Casa de Oldenburgo)

-Aleksandar, Príncipe Real de Yugoslavia, Jefe de la Casa Real de Yugoslavia desde 1970 (Casa Petrovich-Karageorgevich). Actualmente Yugoslavia ha dejado de existir como nación.

-Mirkov, Príncipe Real de Montenegro, Jefe de la Casa Real de Montenegro desde 1986 (Casa Petrovich-Niegosch)

-Mihai I, ex-Rey de Rumanía desde 1947, Jefe de la Casa Real de Rumanía desde 1940 (Casa de Hohenzollern)

-Simeon II, ex-Rey de Bulgaria desde 1946, Jefe de la Casa Real de Bulgaria desde 1943 (Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha). Fue Primer Ministro de la República Búlgara entre 2001 y 2005, sin jamás haber renunciado formalmente a la corona.


Nota: No tendremos aquí en cuenta a los representantes de otras Casas Principescas o Ducales de Alemania, cuya soberanía estaba de hecho sometida a la autoridad prusiana, y poseedores de una importancia política muy relativa que terminó en 1918, tras la caída del IIº Reich Alemán después de la Iª Guerra Mundial. De todos modos os facilito el listado de estas dinastías que ejercieron antiguamente su soberanía en territorio alemán:

-Casa Ducal de Anhalt

-Casa Principesca de Hohenzollern

-Casa Principesca de Lippe

-Casa Principesca de Reuss

-Casa Ducal de Sajonia-Weimar-Eisenach

-Casa Ducal de Sajonia-Meiningen

-Casa Ducal de Sajonia-Coburgo-Gotha

-Casa Principesca de Schaumburg-Lippe

-Casa Principesca de Schwarzburg

-Casa Principesca de Waldeck-Pyrmont


Casas Importantes del Sacro Santo Imperio Romano Germánico


Lista de las 58 familias a cuyos miembros el Imperio Germano reconoció su rango, tratamiento de "Altezas" y la consideración de igualdad con los miembros de las familias reales europeas.

-Arenberg

-Auersperg

-Bentheim

-Bentinck

-Castell

-Colloredo-Mannsfeld

-Croÿ

-Dietrichstein

-Erbach

-Esterhazy de Galantha

-Fugger

-Fürstenberg

-Giech

-Harrach

-Hohenlohe

-Isenburg

-Kaunitz-Rietberg

-Kevenhüller-Metsch

-Königsegg-Aulendorf

-Kuefstein

-Leiningen

-Leyen

-Loblowicz

-Löwenstein-Wertheim

-Looz-Corswarem

-Metternich-Winneburg

-Neipperg

-Oettingen

-Orsini-Rosenberg

-Ortenburg

-Pappenheim

-Platten-Hallermund

-Plattenberg

-Puckler-Limpurg

-Salm

-Sayn-Wittgenstein

-Schaesberg

-Schlitz Von Görtz

-Schönborn

-Schwarzenberg

-Schönburg

-Solms

-Stadion

-Starhemberg

-Sternberg

-Stolberg

-Thurn und Taxis

-Törring-Jettenbach

-Trauttmansdorff

-Waldbott-Bassenheim

-Waldburg

-Wallmoden-Gimborn

-Wied

-Windisch-Graetz

-Wurmbrand-Stuppach

lunes, 31 de octubre de 2011

LOS FUNERALES REGIOS

Un Arte Macabro al Servicio del Poder




Mencionar los antecedentes históricos del arte funerario puede parecer, a estas alturas, un poco supérfluo para los que ya conocen cronológicamente su evolución a lo largo de los avatares de la humanidad. Sin embargo, más que ocuparnos de sarcófagos y ataúdes, queremos hacer especial hincapie en los añadidos que se implantaron en los ritos religiosos y que, de algún modo, guardan semejanzas entre si.


Interior de una tumba Etrusca (Italia).

Citar que en Europa todo empezó con la erección de túmulos y dólmenes, cuando en Egipto los faraones ya descansaban debajo de impresionantes pirámides, puede parecer repetitivo. Pero las honras al fallecido eran similares: tanto en el continente europeo como en el continente africano, asi como en Asia y América, los muertos eran enterrados con sus pertenencias y ofrendas alimenticias ya que se creía firmemente que la muerte era tan solo un tránsito hacia otra vida. Con más o menos abundancia, con más o menos riqueza, los muertos eran enterrados o sepultados con todo lo que habían poseído en vida: armas, utensilios de a diario, joyas, ropajes,... para que no les faltara de nada. Por supuesto, los reyes, reyezuelos, jefes de tribu, hechiceros, generales y altos dignatarios solían beneficiarse de una consideración post-mortem que no era concedida al común de los mortales.


Máscara mortuoria en oro del rey Agamemnón.


Máscara mortuoria en oro de una princesa Chen (China, siglo X).

Que fuera en Grecia, en China, en América del Sur o en Egipto, los monarcas se iban con todos los honores hacia sus últimas y elaboradísimas moradas. Y hay más: en todos esos países, los reyes y príncipes eran enmascarados con una faz de semblante hierático fabricada en oro, en jade o en madera pintada, en un vano intento de fijar en la eternidad su rostro con más o menos fortuna según el artista y orfebre. Buenas muestras de ello son las máscaras de oro de Agamemnón o de Tuthankamón, por citar a las más populares del siglo XX. En Europa, los enigmáticos etruscos fueron unos maestros en ese arte: no solo se contentaban con tallar, cincelar y esculpir sarcófagos con las efigies de los finados, tumbados o recostados, sino que además les excavaban en la roca viva su última morada, con salones y habitaciones que pudieran contener sus muebles y pertenencias que, a diferencia de los egipcios, no amontonaban esos enseres previamente desmontados, en algunos casos, en habitáculos reducidos que precedían la cámara mortuoria.


Recreación virtual del mausoleo subterráneo del primer emperador chino Qin Shi Huang.

Legendaria es la tumba del primer emperador chino, de la que se conservan citas sobre su magnificencia y grandiosidad bajo una montaña de tierra y piedras, y que se cree haber localizado recientemente. Se habla de una reproducción a escala del territorio chino, con sus ríos y mar de mercurio, de ejércitos petrificados y de tesoros de incalculable valor arqueológico. El hecho de haber descubierto tumbas imperiales menores, con sus momias de princesas y emperadores cubiertas por armazones de jade y piedras preciosas, dan una pequeña idea de lo que puede descubrirse si, finalmente, se consigue encontrar la entrada al templo funerario del primer emperador.



Y si los romanos son decepcionantes al reabrir sus tumbas, éstos observaban una costumbre oriental que consistía en moldear sobre el semblante de sus cadáveres una máscara de cera, que luego conservaban en sus casas y villas como retratos realistas en un lugar preferente que servía de "templo" particular, dónde les honraban de cuando en cuando. A esos recuerdos de sus muertos se sumaban bustos y estátuas a tamaño natural del finado o finada tallados en el mármol más impoluto. Y si en Grecia y Roma depositaban una moneda en la boca o un par sobre los ojos del muerto, para pagar su viaje a bordo de la barca de Caronte, en China a los emperadores y sus consortes se les introducía una gran perla apenas exhalado el último suspiro.


Los funerales de los reyes europeos


Sarcófagos policromados de Enrique I de Inglaterra y de Alienor de Aquitania en la Real Abadía de Fontevrault (Francia).

Europa es otro cantar. Desde la Edad Media hasta el Renacimiento, las tradiciones evolucionan y se perfeccionan. De sencillas losas desnudas hasta las grabadas de escudos en relieve, excarvadas en los suelos de iglesias y catedrales, se pasa a sarcógafos diminutos que sirven de osarios como antiguamente se hacía en Israel, empotrados en lo alto de las capillas y policromados. Pronto se esmeran los artistas y maestros artesanos góticos: los sarcófagos se agrandan hasta contener el cuerpo entero del monarca, y sus pesadas tapas son delicadamente esculpidas con sus efigies adornadas con sus símbolos de soberanía, agarrando con elegancia sus cetros flordelisados y la testa recostada en un cojín y ceñida con sus coronas reales, arropados en sus mantos y túnicas de gala, y con los pies descansando sobre el flanco de un lebrel. Mármoles, alabastros, granitos, maderas e incluso bronces dorados serán cincelados para reproducir los rasgos de reyes, reinas, príncipes y princesas lo más fielmente posible; y para darles más realismo, las pintarán como si estuvieran de cuerpo presente. Colmo de ingeniosidad: consiguen incluso enmarcar esas regias tumbas bajo pequeñas capillas flamígeras que descansan sobre delicadas columnas.


Sepulcro encastrado del rey-emperador Alfonso VII de Castilla, justo debajo del Infante Pedro de Aguilar, bastardo del rey Alfonso XI, en la Capilla Mayor de la Catedral de Toledo. Aunque muerto en 1157 (siglo XII), los restos de Alfonso VII fueron ubicados en distintos sitios del templo toledano hasta que, a finales del siglo XV, su sepultura fue definitivamente colocada en su actual emplazamiento por orden del Cardenal Cisneros.


Tumbas Reales de los Condes de Barcelona y Reyes de Aragón, Pedro II "el Grande", Jaime II "el Justo" y Blanca de Anjou, en el Real Monasterio de Santes-Creus (Tarragona, Catalunya); los sarcófagos, antiguas bañeras romanas de porfirio, fueron especialmente traídas de Italia para acoger los restos de padre e hijo y nuera, siendo posteriormente añadidas las efigies esculpidas de los monarcas y los templetes góticos -originalmente policromados- que los resguardan (1307).


Tapa del sarcófago con efigie yaciente del Caballero Jean d'Alluye (Francia, siglo XIII).


Conjunto escultórico funerario para la tumba de Philippe Pot, Señor de La Roche-Pot.

Con la ola renacentista en el Sur del viejo continente, los difuntos ilustres siguen tronando sobre sus pesados sarcófagos, aunque en ocasiones algunas tumbas acaben siendo auténticas composiciones escultóricas de dos piezas: el osario o sarcófago por un lado, y la figura del finado tronando desde lo alto como un héroe de guerra que medita sobre su existencia, tal y como hizo con un Médicis el gran Michelangelo Buonarrotti, con reminiscencias de la antigua Roma Imperial.


El rey ha muerto, ¡viva el rey!


Mausoleo del rey Luis XII de Francia y de su segunda esposa la Duquesa Ana de Bretaña, en la Real Abadía de Saint-Denis (Francia).

Se cree que, sacado de la ceremonia de los regios funerales, nació la invención de los monumentos renacentistas de dos pisos en la Europa del Norte. Concretamente en Francia y desde el reinado de Carlos VI "el Loco", a la muerte del monarca se realiza una efigie funeraria de éste con su rostro moldeado con cera directamente sobre la cara, vestido con sus ropajes de la coronación y con la diadema real en las sienes, en posición orante o sosteniendo el cetro y la mano de Justicia y al que se sirve, tres veces al día, solemnes comidas respetando el habitual desfile de platos. Generalmente dispuesto sobre una cama engalanada, el maniquí del difunto rey representa la permanencia de la monarquía. Además de la coreografía de las comidas, se añaden los desfiles de príncipes llevando una barba dorada postiza en señal de duelo, y de nobles, clérigos, burgueses y gente común que acuden para despedir al finado en respetuoso silencio.


Mausoleo del rey Enrique II de Francia y de su consorte la reina Catalina de Médicis, en la Real Abadía de Saint-Denis, necrópolis de los soberanos galos / Abajo, detalle de las efigies de los mismos monarcas.



Estátua yaciente de la reina Elizabeth I de Inglaterra e Irlanda, sobre el sarcófago que guarda sus restos, en la Real Abadía de Westminster (Londres, Inglaterra, s. XVII).


Vista parcial del mausoleo del Primer Duque de Lesdiguières y de Vizille, último Condestable de Francia, con su efigie recostada y esculpida en alabastro, obra de los hermanos Jean y Jacob Richier (Francia, 1610); Originalmente situado el conjunto funerario en la capilla edificada junto al castillo de Lesdiguières, en ruinas desde 1692 tras sufrir un incendio, el mausoleo fue finalmente rescatado en 1798 y trasladado a la capilla de Saint-Pierre de la Catedral de Gap hasta 1836; tras varios traslados, fue finalmente instalado en la Sala de Armas del Museo de Gap (1972). El monumento contenía originalmente ocho ataúdes (del duque, de su esposa, de su hijo primogénito, de su yerno, de su hija, entre otros...) y los restos fueron finalmente sepultados en el castillo de Sassenage, cerca de Grenoble, en 1822.


El día de la inhumación, el ataúd es depositado dentro de un catafalco mientras la efigie regia es colocada sobre una plataforma superior. De este modo, la doble tumba de los reyes Luis XII y Ana de Bretaña traduce en mármol las arquitecturas efímeras de los funerales en la Real Abadía de Saint-Denis. Las otras dos tumbas dobles de los reyes Francisco I y Enrique II con sus respectivas consortes, son construídas según el mismo modelo: abajo, los cuerpos, generalmente representados de manera macabra; arriba, las efigies de almas serenas que rezan para elevarse hacia Dios.

Tumba del rey Enrique IV de Francia y de Navarra, Real Abadía de Saint-Denis, 1610 / Abajo, Tumba del rey Luis XIV de Francia y de Navarra, en el panteón real de Saint-Denis, 1715. Ambos nichos fueron, como todas las tumbas reales, profanados y los cadáveres embalsamados mutilados por los revolucionarios y luego enterrados en una fosa común hasta que, durante la IIª Restauración, fueron exhumados y recolocados en sus respectivas tumbas por el rey Luis XVIII.



Después de los Valois y a diferencia de éstos, los Borbones (de Enrique IV a Luis XV) optarán por ser inhumados en féretros de plomo encerrados por otros de madera bajo losas sencillas o en nichos ricamente adornados con esculturas en bajo relieve. Pese al cambio, se seguirá observando la costumbre de utilizar un maniquí con el semblante del rey para las exequias, permaneciendo arrodillado sobre una cama y rezando de cara al altar desde un lugar preferente de la abadía a lo largo del reinado siguiente y así sucesivamente.


Busto funerario en cera policromada del rey Enrique VII de Inglaterra, que formaba parte del maniquí para la remembranza en el momento de sus solemnes funerales en Westminster / Abajo, cabeza policromada de la reina María I de Inglaterra.


Los ingleses copiarán, desde el siglo XV, punto por punto esas ceremonias fúnebres que acabarán extendiéndose a gran parte de Europa del Norte (Suecia, Dinamarca, Países-Bajos, Polonia, Alemania, Austria,...), incluyendo al maniquí regio con sus máscaras de cera moldeadas y pintadas con más o menos éxito. Los grandes señores, no queriendo ser menos que sus monarcas, imitarán el ceremonial y tendrán sus propios maniquís, además de sus efigies esculpidas y policromadas sobre sus catafalcos que siguen haciendo las delicias de los turistas que visitan las iglesias, capillas y catedrales, y en las que demasiadas veces muestran su vandalismo con grafitis y amputaciones de manos, narices y pies.


Sepulcro de Henry Howard y Lady Frances De Vere, Condes de Surrey, con sus estátuas yacientes y orantes, sus escudos heráldicos e inscripciones en bajo relieve.


La evolución de la efigie real: del servicio fúnebre al museo de cera


Maniquí funerario de la reina Elizabeth I de Inglaterra; en el siglo XVIII su vestido estaba tan ajado que tuvieron que hacerle uno nuevo para sustituir el original caído en girones, y que dista mucho de ser exacto al de inicios del siglo XVII.

Durante la Revolución Francesa, se cometieron irreparables barbaridades: a las violaciones de sepulturas reales y nobles, se sumó la quema indiscriminada de los maniquís de reyes y príncipes y la destrucción sistemática de numerosos panteones. Por suerte, en Gran-Bretaña, se siguen conservando milagrosamente muchas efigies reales y principescas que fueron utilizadas entre el siglo XV y el siglo XVIII, tal y como se puede ver en el museo de la Real Abadía de Westminster, y que consiguieron sobrevivir a una revolución y a los infernales bombardeos alemanes. Los maniquís de Enrique VII, de María I, de Elizabeth I, de Carlos II, de Guillermo III y de María II, de Ana I, de la duquesa de Richmond, de los tres Jorges (Jorge I, Jorge II, Jorge III) siguen suscitando curiosidad entre los visitantes del templo y sirvieron, a finales del siglo XVIII, para que Madame Tussaud realizara sus copias en cera para su museo londinense después de abandonar la Francia revolucionaria, dónde sus últimos trabajos no eran más que siniestras representaciones de nobles y políticos recién guillotinados. Podríamos pues afirmar, sin equivocarnos mucho, que Madame Tussaud perpetuó en cierto modo esa antigua costumbre europea de inmortalizar a los ilustres muertos.


Otra efigie funeraria de la reina Elizabeth I de Inglaterra -obviamente rejuvenecida-, y con gorguera.


Efigie funeraria a tamaño real del rey Carlos II de Inglaterra con el hábito de Gran Maestre de la Orden de la Jarretera, realizado en febrero de 1685; la impresionante figura tronó durante 150 años sobre la tumba del finado hasta que fue trasladada al museo de Westminster Abbey / Abajo, fotografía de la misma en 1896, realizada por Sir Benjamin Stone.



Efigie funeraria en cera del rey Guillermo III de Inglaterra.

Hoy en día, no hay nación que no cuente, entre sus atracciones turísticas, con algún museo de cera donde estén representados sus monarcas, políticos, militares, famosos e incluso asesinos de todas las épocas, gracias a la influencia de Madame Tussaud.

En cuanto a la tradición funeraria de confeccionar maniquís regios, acabó por ser abandonada en los albores del siglo XIX.

sábado, 10 de octubre de 2009

DICCIONARIO: T de Trono

Trono del Rey Christian VI de Dinamarca y de Noruega, realizado en plata maciza en 1740 (Museo del Castillo de Rosenborg, Copenhague, Dinamarca).

Trono de la Zarina Elisabeth I Petrovna, Emperatriz de Rusia (Palacio de Invierno, San Petersburgo, Rusia), realizado en madera tallada y dorada con láminas de oro en 1742.

Trono del Zar Pablo I Petrovich, Emperador de Rusia (Museo del Hermitage, San Petersburgo, Rusia) realizado en plata sobredorada entre 1796-1797.


Trono Partenopeo de Fernando I, Rey de las Dos-Sicilias (Palacio Real de Caserta, Nápoles, fines s.XVIII e inicios del s.XIX).

Trono del Rey Guillermo II de los Países-Bajos (1ª mitad siglo XIX).


T

Trono: silla con apoyabrazos y respaldo de tamaño superior a la media, reservado a los reyes y reinas, confeccionado con maderas talladas o materiales nobles y de gran precio, cuyo respaldo y asiento se empezaron a forrar con lujosas telas bordadas con hilo de oro y plata a partir del siglo XVI, a medida que se buscaba una mayor confortabilidad y lujo. El más antiguo que se conserva intacto es el trono del faraón Toth-Ank-Amón (Tutankamón), realizado en oro y cuajado de piedras semipreciosas pulidas y talladas. Los diseños complicados empezaron a generalizarse en la baja Edad Media (época Gótica flamígera) y evolucionaron según los gustos de las épocas posteriores hasta adquirir proporciones gigantescas en diversos países del mundo. El trono simboliza el asiento de Dios y de la Virgen, pasando a ser el símbolo del poder de los papas (Trono de San Pedro), reyes y emperadores que se erigieron en los representantes y administradores temporales de Dios en la Tierra. Famosos son los tronos que aún se conservan de Iván "el Terrible" de Rusia (realizado en marfil tallado), los de los reyes de Dinamarca y de Suecia (en plata maciza), el de los reyes de Inglaterra (trono del rey San Eduardo "el Confesor" en madera de roble tallado policromado de estilo gótico), el de los reyes de Escocia (la famosa piedra de Scone a la que se atribuyen poderes mágicos), el de los Shas de Persia y de los Sultanes Otomanos (especies de divanes de ricas sedas y armazones de oro macizo cuajados de piedras preciosas) por citar algunos.