Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2015. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de diciembre de 2015

ACTUALIDAD: La Indecencia de los Políticos Españoles

INDECENTES
 
 
Me gustaría transmitirle al Gobierno pasado, al actual, y al que puede venir lo siguiente:
...
TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignado a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas y su teórica función puede ser desempeñada de forma más cualificada por muchos funcionarios públicos titulados y que lamentablemente están infrautilizados.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes. Y bastantes más por diferentes motivos que se le pueden agregar.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35/40 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos y sindicatos pesebreros, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE, No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que NO se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno “derecho de pernada” mientras no se cambien las leyes que lo regula.

¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.


Autor: Arturo Pérez Reverte

viernes, 25 de diciembre de 2015

ACTUALIDAD: La Oligarquía tiene miedo

Un Mensaje Real Que Trasluce Terror
 
 

Nooooooo, la cuestión catalana no iba a influir en las elecciones españolas. Iglesias, que se dio una castaña en las catalanas del 27 de septiembre por marrullear con la autodeterminación de Cataluña, ahora se la pone a Pedro Sánchez como conditio sine qua non para negociar, obligado por la señora Colau; él que, como se ve, manda mucho en su partido.

Nooooo, la cuestión catalana no iba a marcar la política española y ayer el rey Felipe V + I, dedicó casi todo su discurso a hablar de Cataluña sin mencionarla.

¿Se recuerda cuando Zapatero no podía pronunciar la palabra "crisis" ni Rajoy el nombre de "Bárcenas"? Pues el Borbón tiene el mismo lapsus neurótico: habla durante un cuarto de hora de Cataluña sin nombrarla. Quince minutos de un discurso plano,  insufrible, repleto de vulgaridades, anacolutos y simples necedades, solo para reflejar, sin advertirlo, el miedo que tiene la oligarquía española al proceso catalán hacia la independencia, la única ruptura real, republicana, radical que se avizora en un país lleno de revolucionarios de plató y reaccionarios de plasma.

Solo ese miedo a la ruptura catalana, que la oligarquía no sabe cómo parar, explica la densa matraca de (y cito textualmente) la unidad, lo que nos une, lo que hemos hecho juntos, el ser y sentirnos españoles, distintas formas de sentirse español, nuestra nación (España, claro), nuestra cohesión nacional (española, claro), nuestro proyecto común de convivencia, el conjunto de los españoles, la voluntad de entendimiento de todos los españoles, superación de nuestras diferencias históricas, los intereses generales de la Nación (española, claro), todo el pueblo español, unidad y continuidad de España, íntima comunidad de afectos e intereses entre todos los españoles.

Un chorreo, un verdadero lavado de cerebro, una obsesión casi de psicópata, una monserga falsa e insufrible para contraponer una realidad sumisa y reiteradamente alabada (los españoles) a otra insumisa e insistentemente silenciada (los catalanes). Un delirio que no consigue ocultar el terror de esta oligarquía de incompetentes a que, por fin, reviente el invento del que han vivido durante años, siglos.

La facundia de Rajoy estaba en cada párrafo: la grandeza de España (dos veces) y la grandeza del Estado español. Solo le faltó decir al Monarca que esa grandeza se fundamenta en que los españoles son mucho españoles. Y, por supuesto, aparte de la facundia, el autoritarismo de raíz franquista y la amenaza bajo forma de advertencia de que la "ruptura de la Ley" solo nos traerá problemas. Esa Ley que lleva cuatro años administrada por un gobierno y un parlamento dominados por un partido corrupto al que los jueces consideran una asociación de supuestos malhechores y presidido por un presunto corrupto que se ha dedicado a saquear el país.

La corrupción aparece indirectamente mencionada en un renglón y medio, cosa que no está mal para el hermano de una infanta que en unos días se sentará en el banquillo, acusada de delitos contra la Hacienda Pública.

Y si de la corrupción no se habla, de la crisis, menos, salvo para mencionar una situación idílica que es lo contrario del desastre que ha perpetrado este gobierno de incompetentes y corruptos.

Un paseo proforma para hablar de Europa y remate de faena con vuelta a la indisoluble unidad de los hombres y las tierras de España del difunto caudillo Franco, en el fondo el inspirador último de este discurso.

Noooooooooooo la cuestión catalana no iba a influir en nada en la política española. 

¿De dónde sale este pánico atroz que de pronto aterroriza a la oligarquía? Lo ha revelado el subconsciente del amanuense del Rey: si Cataluña se va, ¿puede hablarse de la continuidad de España?
 
Ramón Cotarelo / in Palinuro.

viernes, 16 de octubre de 2015

ACTUALIDAD: Madrid, ese ombligo

MADRID ES EL PROBLEMA
 
 

El año 1887, Valentí Almirall, en su L’Espagne telle qu’elle est, sentenció que el gran problema político de entonces era España, no Catalunya. El último número de la revista L’Avenç lleva un editorial titulado "El problema es español". Pienso que el principal problema que hoy tenemos no es Catalunya, ni tampoco es España, sino que es Madrid. O mejor dicho, el bloque político-económico que desde Madrid controla y gestiona toda España.

Me explicaré: cuando escribía Almirall, y años después Joaquín Costa, una oligarquía poco moderna y un caciquismo tradicional dominaban España desde un Madrid pequeño, burocrático, provinciano y bastante desvinculado de Europa. El gran cambio se produjo con el franquismo, que consiguió convertir Madrid en "la capital del capital". El régimen de Franco no sólo hizo de Madrid el exclusivo centro de las decisiones políticas, también propició que fuera el principal núcleo financiero y sede del poder económico. Se quiso hacer de Madrid un importante centro fabril, puesto que era preciso "descongestionar las grandes y peligrosas concentraciones industriales de Barcelona y Vizcaya" (Franco, 1944). Y si el primero y el segundo objetivo se lograron con creces, el tercero fracasó. Hoy no queda casi nada de las grandes industrias madrileñas creadas durante franquismo.

El proceso de convertir Madrid en la capital del gran capital se ha reforzado notablemente durante los 35 años de democracia, a pesar de la creación del Estado autonómico. Los gobiernos del PSOE y del PP han hecho de Madrid al gran beneficiado de sus políticas. En Madrid se recaudan los impuestos, se concentran las principales inversiones extranjeras –más del 65%–, se controlan los principales flujos financieros, es la sede de los más importantes centros de decisión públicos y privados y de más de la mitad de las empresas de mayor volumen de ventas. Pero Madrid exporta poco, está muy por debajo de lo que le correspondería porque produce muy poco. Sobre todo gestiona y reparte los recursos del conjunto español, pues su modelo es básicamente extractivo.


Hay un fenómeno significativo que aparece en todas las encuestas sobre los sentimientos identitarios de los españoles: la Comunidad de Madrid es donde hay el más alto sentimiento de pertenencia español y la menor identificación con su comunidad autonómica. No ha cuajado un regionalismo madrileño, cosa que sí ha pasado en la mayoría de las otras comunidades. El sentimiento de "capitalidad" imprime un carácter tan acusado que ha producido una gran identificación con el Estado-nación español hasta el punto que hoy son muchos los madrileños que piensan que, en el fondo, España es Madrid.


Estamos ante una sutil forma de apropiación de España por parte de Madrid. La enfática defensa de la nación española hecha por muchos políticos y los intelectuales de Madrid es una hábil forma de proteger el "modelo Madrid". Aunque esta gran concentración de poderes sólo beneficia a una pequeña minoría. A una élite integrada por buena parte de los máximos dirigentes de los partidos españoles, por directivos bancarios y de multinacionales, por altos técnicos de la administración pública, por ejecutivos de empresas, por algunos profesionales e incluso por intelectuales. Las estrechas relaciones entre política y negocios, lo bastante bien engordadas durante la locura especulativa de los años 1996-2010, han consolidado una nueva oligarquía española, más moderna, poderosa y ambiciosa que la denunciada por Costa hace un siglo.

El comportamiento de esta élite no es de simple administradora del patrimonio común de todos los ciudadanos, sino que a menudo actúa como el amo de la finca: recuerden aquello de "el solar es nuestro". Esta minoría privilegiada, como controla también buena parte de los medios de comunicación, ha logrado difundir la falacia de que está defendiendo la nación de todos los españoles cuando, de hecho, protege su modelo de gobernar y decidir. Esta élite es la principal causante y beneficiaria de la baja calidad de la actual democracia española: monopolio de los partidos institucionales, políticas de influencias y corruptelas. Y es la gran responsable del considerable despilfarro de recursos públicos provocado por su política neocaciquil. Favorecida por el bipartidismo institucional (como durante la Restauración), esta élite se muestra firmemente opuesta a cualquier reforma democratizadora y, evidentemente, al derecho a decidir reclamado por la mayoría de los catalanes.

Catalunya es demasiado importante para dejar que se escape de su control: concentra el 16% de la población, el 19% del PIB, el 25% de las recaudaciones fiscales, el 25% de las exportaciones, el 25% del turismo, el 35% de las patentes comunitarias, etcétera. Su forma de gestionar la vida política española sería inviable sin Catalunya. Hoy la élite de Madrid ve Catalunya como una "grande y peligrosa" concentración económica y "es preciso" que no tenga un auténtico poder: hace falta que todo continúe igual.

El caso catalán no ha provocado la actual crisis política española. Al contrario, es uno de los resultados de la persistencia del "modelo Madrid". Los propugnadores de hipotéticas terceras vías tendrían que saber que cualquier propuesta o pacto sobre el futuro político español pasa necesariamente por el desmantelamiento de este depredador y escasamente democrático modelo de gobierno que sólo está beneficiando a la nueva oligarquía madrileña del siglo XXI.

-Borja de Riquer-

Otro artículo con título Madrid es el problema que un gentil lector me ha hecho llegar:
http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/madrid-problema-2213897

martes, 29 de septiembre de 2015

ACTUALIDAD: La Revolución Catalana

INDEPENDENCIA Y REVOLUCIÓN
 
 

La participación ha sido la más alta de la historia en elecciones autonómicas. Somos libres de interpretar el hecho como queramos, pero no de obviarlo. Han sido de más de 10 puntos respecto a las de 2012 y veinte respecto a las de 2010. O sea, el interés aumenta y quienes recriminaban a Mas que tuviera al personal aburrido con la papeleta en la mano, encizañaban con mala fe. Sí, es verdad, tres elecciones autonómicas en cinco años y, sin embargo, el interés popular crece porque todos saben que en ellas se juegan mucho. Cada vez más. Eso prueba que en Cataluña hay un intenso sentido ciudadano, lo cual honra a los catalanes.

Nueva falacia: las elecciones eran autonómicas normales, no plebiscitarias. Ese empeño ha provocado muchas risas en todas las cancillerías, cuando los alguaciles de la gran nación mendigaban declaraciones anticatalanas de los más exóticos mandatarios, probando con hechos lo que negaban con palabras.



Ahora, otra argucia de político marrullero que repiten todos los perdedores: sí, los independentistas tenéis mayoría absoluta de escaños, pero no de votos y, por tanto, no podéis hacer nada, ni seguir con vuestra hoja de ruta, ni declarar DUI alguna. O sea, los mismos que decían que las elecciones de 27S no eran un plebiscito dicen el 28S que sí eran un plebiscito y solo cuentan los votos, pero no los escaños. Falso: eran una elecciones autonómicas de carácter plebiscitario y valen los votos y los escaños. Si el 32% del voto que tiene el PP (y mayoría absolutísima en el Congreso) lo facultan para legislar como quiere y lo que quiere, lo mismo o más sucederá con el 47% del voto en Cataluña.

La democracia parlamentaria significa que la soberanía popular reside en el Parlamento. Este, con mayoría absoluta y según doctrina del venerable constitucionalismo británico, puede hacerlo todo "excepto convertir un hombre en una mujer". Tal cosa es hoy perfectamente viable y por tanto el Parlamento puede hacerlo todo, por ejemplo, proclamar una DUI por mayoría absoluta de escaños, aunque no de votos.



Vamos ahora a los resultados por partidos. El PP, derrota sin paliativos. El partido de gobierno en España no pinta nada en Cataluña. Estirar el tamaño del candidato no ha aumentado los votos. Al contrario, estos han mermado. Palinuro ha abandonado ya todo intento de hacer comprender a estos neofranquistas y meapilas autoritarios que su discurso no vende en Cataluña. Si fueran menos compulsivamente reaccionarios podían ver cómo Ciudadanos con sus 25 flamantes diputados (de nueve en 2012) crece porque huele menos a cuartel, a sacristía y a delincuencia aunque, en el fondo, sea tan reaccionario como él.





El PSC, otro perdedor de la jornada aunque menos de lo que se barruntaba, gracias a la fidelidad de una militancia socialista tan castigada como en el resto de España por la fabulosa ineptitud de Pedro Sánchez, pero reanimada por Iceta. No obstante si la vieja socialdemocracia española no evoluciona con los tiempos, su lento declive será inevitable. Por ejemplo, ¿por qué no intenta Sánchez entender el derecho de autodeterminación de los pueblos que está en la raíz de la izquierda europea sin miedo a disgustar a esa recua de carcas que tiene como expertos en no sé qué?



El perdedor por excelencia, más incluso que ese Duran, gentleman de los grandes hoteles, es Podemos. Algo se maliciaron sus estrategas al comienzo, cuando destacaron a Iglesias y Errejón a montar sus cuarteles in partibus, a decir las tonterías de los abuelos y seducir a la gente del común. Pero no sirvió de nada. Su inanidad intelectual y falta de sintonía con los catalanes les han hecho perder escaños en relación con los que obtuvieron ICV-EUiA que ya es lamentable. Lo siento por mis amigos de Equo en ese corral, siempre apostando por plepas. Lo interesante ahora será ver cómo van a resistir los de Podemos el abrazo de los comunistas anguitianos de IU en España cuando sus expectativas han quedado por debajo de sus escrúpulos.



Los de la CUP, mis afinidades electivas, han tenido el mejor resultado de todos en términos relativos, pues han multiplicado por más de tres sus diputados. David Fernández y Antonio Baños sí que son gente nueva, directa, brava. A lo mejor demasiado. Entiendo su euforia con los resultados con los que la gente ha premiado su entrega y su esfuerzo, pero recuérdese el lema, de nada demasiado y de pureza e intransigencia tampoco. Piensen bien eso de cerrarse en banda a la investidura de Mas, sin hablar, sin acordar, sin negociar nada. Prima facie tiene un punto de injusticia que hay que despejar.



Por último la melée triunfadora de JxS que han ganado con toda claridad y toda legitimidad, pero han perdido escaños en relación a los de 2012. Tienen que articular una política de entendimiento con la CUP sin caer en la tentación de la soberbia de trato con alguien a quien se necesita aunque no lo aprecien mucho. Y con habilidad y destreza pues la CUP es como los erizos, está llena de púas: la púa anticapitalista, la feminista, la ecologista y algunas pinchan mucho.



Finalmente, el impacto institucional. Los nacionalistas españoles rezongarán lo que quieran sobre votos y escaños pero no hay duda de que el gobierno que salga de estas elecciones es infinitamente más legítimo que el español, tiene mucho más apoyo popular y no ha llegado al poder a base de mentir hasta a su santa madre, suponiendo que los partidos tengan madre.

Ese gobierno viene con un mandato claro de poner en marcha su hoja de ruta hacia la independencia. Por la cuenta que nos trae, sería bueno que, a la hora de negociar el cómo y el cuándo, la Generalitat encontrara un interlocutor en Madrid que estuviera a su altura. Es evidente que no es el caso del gobierno actual, un órgano de una incompetencia fabulosa, sostenido por un partido que semeja una asociación de malhechores y dirigido por un hombre que parece la personificación misma del principio de Peter.

Por diversas circunstancias, eso es imposible. Vistos los resultados de las elecciones, lo lógico sería que el gobierno de Madrid presentara la dimisión por haber metido al país en un problema que lo supera en todas las dimensiones. No pasará y quizá tampoco sirviera de mucho porque el gobierno que lo sucediera tendría menos de tres meses hasta las elecciones generales y carecería de margen de maniobra.



En consecuencia, no es exagerado decir que las elecciones más importantes del año para Cataluña y España cogen a esta sin gobierno. Y no solo sin gobierno. Quizá también con la forma de Estado francamente tocada. El independentismo catalán es republicano y en el horizonte se dibuja una República catalana. A lo mejor debiera el Rey hacer lo que nunca se ha hecho en España, esto es, someter a referéndum si los españoles desean una República o prefieren que el Monarca siga reinando sobre lo que quede al final de esta oleada de independentismo que nace hoy: Castilla y poco más.

Y eso no es lo más curioso. Sin hipérbole cabe calificar las elecciones de ayer en Cataluña, según viene haciéndolo Palinuro en los últimos tiempos, como una revolución. Una revolución de nuevo tipo y tiempo nuevo. La primera revolución del siglo XXI.



Artículo de Palinuro / Ramón Cotarelo in www.cotarelo.blogspot.com

viernes, 25 de septiembre de 2015

ACTUALIDAD: Pisando el rabo del león independentista en Cataluña

PISANDO EL RABO DEL
LEÓN INDEPENDENTISTA EN CATALUÑA
 
 

El independentismo en Cataluña se encontraba aletargado, anestesiado y profundamente dormido hace una década, situándose la mayoría del arco parlamentario catalán dentro de posiciones nacionalistas o federalistas, pero en ningún caso había un deseo especial de ruptura con España. Sin embargo, sí que existía un anhelo de reforma de un estatuto de autonomía que se había quedado obsoleto para las necesidades de la nación catalana en pleno siglo XXI. Su tramitación fue todo un ejemplo de madurez democrática por parte del Parlamento de Cataluña, que logró tras meses de intensos y productivos debates la elaboración de un texto que fue ratificado por más del 90% de los diputados en el año 2006. Sin embargo, las autoridades españolas en lugar de aceptar el texto (tal como lo había prometido el propio presidente José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE), iniciaron una feroz campaña propagandística, institucional e incluso jurídica, para recortar ciertos párrafos de dicho estatuto, ya que el gobierno socialista, acobardado y superado por las circunstancias, terminaba plegándose a las tesis anticatalanistas del PP (en ese momento en la oposición) y renegando de su promesa electoral.

Las Cortes Generales lo votaron entonces favorablemente y el pueblo catalán lo ratificó en referéndum, pero a pesar de ello, la derecha reaccionaria española no aceptó el resultado, acusó de todos los males a Cataluña, llamó a un boicot de sus productos, y recurrió lo votado ante el Tribunal Constitucional, el cual terminó plegándose a las tesis de los populares y recortó aún más si cabe el estatuto, siendo particularmente significativo el suprimir del preámbulo el reconocimiento jurídico de Cataluña como nación. Ello fue considerado como una humillación por una gran parte de los catalanes, lo que puede considerarse como la chispa que prendió la mecha.



Este creciente y justificado malestar en el seno de la sociedad catalana terminó eclosionando un tiempo después en la Diada de 2012 (la fiesta nacional catalana que tiene lugar cada 11 de septiembre), cuando más de un millón de ciudadanos salieron a la calle para pedir la independencia entre un mar de banderas esteladas. Ante esta situación, el presidente autonómico catalán, Artur Mas, decidió ponerse al frente del movimiento y convocó nuevas elecciones autonómicas, presentándose a ellas con un programa mucho más nacionalista para tratar de adaptarse al sentir de esa mayoría de ciudadanos catalanes. Aunque su partido perdió algunos escaños en dichos comicios, el presidente catalán resultó igualmente vencedor, e inmeditamente conformó un nuevo gobierno con el apoyo de los independentistas de ERC para tratar de negociar con Moncloa en una posición de mayor fortaleza, pero siempre también tendiendo una mano para lograr un acuerdo razonable que permitiese una salida consensuada entre Barcelona y Madrid. Sin embargo, el ejecutivo español (en esta ocasión ya presidido por Mariano Rajoy, del PP) hizo oídos sordos a las peticiones de esa mayoría de catalanes (aproximadamente un 80% de la población pedía el derecho a votar para decidir su futuro) e inició entonces de nuevo una feroz campaña anticatalana, demonizando a su presidente electo, condenando todos los actos independentistas y llegando a incitar tal odio en el resto de España que la sede de la Generalitat en Madrid terminó siendo asaltada violentamente por unos ultraderechistas.

Esta rotunda hostilidad de las autoridades españolas del PP hacia la voluntad de los catalanes, con los socialistas como mera comparsa seguidista de los dictados de Moncloa y sin plantear ninguna alternativa, provocó que en la Diada de 2013 aún más personas salieran a la calle, en una gigantesca cadena humana (desde los Pirineos hasta Castellón) para pedir de nuevo un referéndum con el que decidir su propio futuro, pero el gobierno de Madrid no movió ficha para adaptarse a la realidad de dicha gran movilización, sino que por el contrario, decidió emprender acciones jurídicas contra las autoridades autonómicas catalanas. Sin embargo, el presidente Artur Mas no claudicó a pesar de dichas amenazas, y decidió convocar una consulta en 2014 para que el pueblo catalán ejerciese de alguna forma dicho derecho a decidir, saliendo vencedora en dicha consulta la opción independentista por una amplia mayoría de casi dos millones de votos. Pero el gobierno central, de nuevo ignorando la voluntad de los catalanes, declaró la consulta ilegal, la ridiculizó mediáticamente e incluso utilizó los órganos jurídicos para impugnarla y demandar a los responsables de haberla convocada, contando de nuevo para dicho cometido con el apoyo tácito del PSOE.

Así, colmada la paciencia de una gran parte del pueblo catalán y agotadas todas las vías de negociación debido a la sistemática negativa del gobierno español de llegar a algún tipo de acuerdo que permitiese encontrar una solución para el encaje de Cataluña dentro de España, el presidente Artur Mas decidió jugar su última baza: convocar unas nuevas elecciones autonómicas para septiembre de 2015, pero en esta ocasión con carácter plebiscitario, planteando abiertamente declarar la independencia de forma unilateral en el caso de que las candidaturas independentistas obtuviesen la mayoría absoluta. Para ello, se han formado finalmente dos listas partidarias de proclamar dicha república catalana: Junts Pel Sí (que agrupa a CDC, ERC y asociaciones independentistas) y la CUP (formación que aglutina a la izquierda alternativa y a los movimientos sociales). Las luces rojas entonces han saltado de verdad en la sede del gobierno español, pero en lugar de corregir la nefasta política que nos había llevado a esta situación de crispación y proponer una campaña respetuosa e inclusiva que tienda puentes hacia el pueblo catalán y prometa respetar su veredicto (siguiendo el ejemplo de la acertada actuación llevada a cabo por el primer ministro británico David Cameron cuando los escoceses solicitaron celebrar un referéndum sobre la independencia), el PP ha decidido optar por la reacción visceral del "¿Queréis guerra? ¡Pues tendréis guerra!", organizando una brutal campaña del miedo contra el independentismo catalán y no dudando en utilizar todos los medios económicos e institucionales a su alcance para lograr tal cometido. Además, el resto de partidos nacionales españoles (PSOE, Ciudadanos e incluso Podemos) también han decidido unirse a esta campaña del miedo, y aunque cada uno lo haga a su manera y emplee sus propios argumentos y matizaciones, al final todas están coincidiendo en esa linea común de demonización del independentismo.

Y en este contexto llegamos a estas dos semanas de intensa campaña electoral que estamos viviendo en la actualidad. Los cuatro partidos nacionales españoles, los medios de comunicación en castellano e incluso las instituciones estatales, están realizando una brutal campaña propagandística (probablemente la mayor que se haya visto en la historia reciente de nuestro país) contra el independentismo. Mariano Rajoy amenaza constantemente con emprender acciones legales contra el presidente catalán (incluyendo el artículo 155 de la Constitución), la diplomacia española mendiga palabras de condena de la secesión a varios líderes internacionales (Merkel, Cameron y Obama), el líder socialista Pedro Sánchez se une a la fiesta y demoniza a la candidatura unitaria independentista acusándola de corrupta y radical, Albert Rivera se llena la boca de amenazantes palabras sustentadas en base a los polémicos artículos de una Carta Magna ya obsoleta, y finalmente, Pablo Iglesias llega incluso a chantajear a los catalanes castellanoparlantes con un discurso bochornosamente etnicista. Para añadir más leña al fuego, personalidades de la política, la economía, y la intelectualidad española no cesan de realizar declaraciones y de publicar artículos en los que dibujan un futuro dantesco bajo una supuesta Cataluña independiente, y encima para ponerle la guinda al pastel, la periodista de televisión Ana Pastor realiza una entrevista absolutamente partidista, deshonesta y maleducada a Artur Mas. Sin embargo, tal abusiva campaña parece estar generando justamente el efecto contrario al deseado, al provocar el enfado de gran parte de los ciudadanos catalanes (hartos ya de que desde el resto de España se les diga lo que tienen que hacer), y prueba de ello es que en los sondeos se observa una tendencia al alza del voto independentista, ya que tanto Junts Pel Sí como la CUP no dejan de crecer (en los últimos estudios demoscópicos, estando ya solamente a unos días de los cruciales comicios, las dos candidaturas independentistas obtendrían una holgada mayoría absoluta de entre 75 y 80 diputados, y ya estarían rozando incluso el umbral del 50% de los votos). Es la campaña de la ilusión frente a la campaña del miedo, y en situaciones de crisis política, la ilusión suele generar mas adhesiones que el miedo.

En resumen, el león independentista catalán dormía plácidamente en su sabana sin molestar a nadie, pero durante diez largos años la clase política española (con una desastrosa actitud cortoplacista repleta de agresividad, prepotencia y torpeza) no ha hecho más que pisarle el rabo una y otra vez, y claro, obviamente el león al final ha terminado por despertarse con un cabreo muy considerable, sumándose además a su enfado el hambre voraz que ya de por si le había dejado la crisis. Por ello, si el 27 de septiembre el león independentista catalán se merienda a la España unionista de un bocado en las urnas, los españoles no tendremos ningún derecho a quejarnos, ya que nos lo hemos ganado a pulso durante todos estos años por no haber sabido percibir el inmenso movimiento popular que se estaba gestando en Cataluña y entender los legítimos sentimientos de sus ciudadanos.

Artículo de: Miguel Candelas, politólogo, in www.ecorepublicano.es . Autor del libro "Cómo gritar Viva España desde la izquierda". Twitter: @MikiCandelas


lunes, 29 de junio de 2015

ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA: 10 puntos aclaratorios

DIEZ RAZONES POR LAS QUE ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA
 
 

1. La Jefatura de Estado la impuso la dictadura franquista
El franquismo fue un régimen a todas luces ilegal, porque surgió de un golpe de Estado contra la República Legalmente constituida en democracia. El príncipe Juan Carlos, tras jurar lealtad al genocida Franco y a las leyes franquistas, sería designado por el dictador como su sucesor.
 
 
 


2. La Jefatura de Estado no es electa 
La monarquía es vitalicia y se hereda de padres a hijos como si fuera un cortijo de ferias, por lo tanto tiene un caracter profundamente antidemocrático, además de tener una total opacidad y descontrol de las cuentas que le asigna el estado para su mantenimiento. Tras la abdicación del rey Juan Carlos, en apenas 15 días, se realizó una 'Coronación Expres' de Felipe VI pactada por el bipartidismo y sin contar con la aprobación del pueblo.
 
 
 

3. Las cuentas del Estado las lleva Alemania. 
El gobierno no consulta al pueblo las decisiones importantes mediante referéndum y sigue las directrices económicas que marca Angela Merkel desde Bruselas. Se habla incluso de que España es una provincia de Alemania. 
 
 
 

4. La justicia no es igual para todos. 
El poder judicial es partidista porque lo eligen los partidos políticos. Carece de independencia y permite que la figura del rey sea inviolable. La justicia da privilegios e indulta a los grandes ladrones, lo que genera desigualdades y crea ciudadanos de primera, segunda y tercera. 

Respecto a los Derechos Humanos, España es el segundo país del mundo tras Camboya en número de desaparecidos con más de 140.000 personas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados. La apología del franquismo es legal y la Ley de Amnistía de 1977 impide juzgar a los criminales franquistas.
 
 
 

5. La soberanía nacional no reside en el pueblo.
La democracia se limita a votar cada 4 años a algunos representantes políticos. Lo que se significa como una carta en blanco para que los políticos maniobren a su antojo, sin que el ciudadano tenga herramientas útiles (Referéndum vinculantes, ILP's sin la correspondiente censura del congreso y senado) para poder cambiar las negligencias políticas.
 
 
 

6. Recorte de libertades. 
La ley mordaza aprobada recientemente por el gobierno, es una vulneración total de las libertades esenciales en democracia como son la libre expresión, la información o el derecho a manifestarse. Lo que da pie a la criminalización de la protesta social. Otro claro ejemplo es la limitación del derecho a decidir de las mujeres sobre el aborto. 
 
 
 

7. La Constitución es papel mojado 
La Constitución de 1978 es el documento oficial que más artículos incumple, se ha convertido en un papel mojado, incapaz de garantizar los derechos ciudadanos elementales: salud y educación públicas, derecho a techo, salarios o pensiones dignas. Además de ser un documento cerrado, que da privilegios a la monarquía que nadie eligió por referéndum y que vino impuesta por la dictadura anterior. 

8. El sistema electoral es fraudulento. 
El reparto de los votos es desproporcionado, los grandes partidos están sobrerepresentados, es decir, tienen más diputados de los que les corresponden, todo a costa de los partidos minoritarios, lo que facilita un bipartidismo político. Las reglas del juego no son iguales para todos, es como jugar una partida con las "cartas marcadas". 
 
 
 

9. La Corrupción se ha institucionalizado 
En España no dimite nadie por corrupto. En muchos casos hemos visto que en las listas electorales participaban políticos imputados en múltiples casos de corrupción. Por si esto fuera poco, la corrupción ha salpicado a la monarquía. 

10. Las Listas electorales son cerradas 
Los votantes no tienen la opción de elegir a un representante, sino que tienen que elegir una lista cerrada de representantes. Esto no sucedía durante la II República donde las listas eran abiertas. Por otra parte, los diputados y senadores están sometidos a la disciplina de partido, sin tener en muchos casos libertad de voto.

Luis Egea


viernes, 5 de junio de 2015

ACTUALIDAD: La chulería del Rey Felipe VI con el PNV

IÑAKI ANASAGASTI
"LA CHULERÍA DEL REY FELIPE VI CON EL PNV"
 
 
 
Felipe de Borbón ha visitado oficialmente Francia de donde viene su apellido. Ha sido un viaje por todo lo alto, con chulería, con grave chulería incluida.
 
Dicen que este hombre está muy preparado. No tanto. Ha tenido una mala educación. Se cree superior a los demás.
 
Sabe francés e inglés, pero eso hoy en día y con una buena programación educacional lo saben casi todos los jóvenes  con master o sin él.
 
Pero mi condena a este señor que visita Marruecos y no se preocupa  de los saharauis ni de los  derechos humanos conculcados como le pide Amnistía Internacional, que viaja a Arabia al funeral de un sátrapa  al que llaman también rey, que machacó los derechos de la mujer, que recibe al presidente de Egipto y solo le habla de negocios, es lo que acaba de hacer hoy  contra el PNV.
 
Su anterior viaje fue  suspendido a cuenta del accidente de Lufthansa. Pero  al ver  que en el programa estaba la visita a la sede que el PNV compró en 1936 en Paris en la Av. Marceau y que fue incautado por la Gestapo y por el franquismo y donde hoy funciona el Instituto Cervantes le pregunté al gobierno por esta anomalia.
 
Hice una pregunta oral al ministro de Asuntos Exteriores, Jose Manuel García Margallo y éste hace un mes me contestó desabridamente que ese palacete era del estado español según sentencias y resoluciones del Consejo de ministros. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Un robo por todo lo alto y ellos unos ladrones.
 
Y todo mentira.
 
La sede fue incautada por la Gestapo en 1940, puesta a la venta bajo ocupación alemana en 1941, recuperada por el PNV en 1945 y perdida en 1951 por la dichosa sentencia del Tribunal del Sena ocurrida bajo ocupación alemana. ¿Qué querían estos demócratas a la violeta? ¿Que Jose Antonio Aguirre hubiera ido en 1941 a ese Tribunal a reclamar lo propio para que le hubieran detenido y fusilado al amanecer?.
 
Parece que sí. Y en base a este criterio dicen hoy que el Instituto Cervantes está muy bien ubicado en un lugar robado al PNV.
 
Le advertí al ministro que se lo dijera al rey, y que no visitara nada sin el permiso del PNV, su legítimo propietario.
 
Pues bien. El llamado rey ha ido hoy al despacho del Lehendakari Aguirre y realizado una asquerosa ceremonia de chulería, queriendo decir con su gesto inamistoso: "esto  es nuestro  y yo soy el jefe del cotarro".
 
Este señor me parece lo que es: un chulo maleducado y una persona que no sabe el ABC de la democracia.
 
Esto no ocurre hoy en ningún lugar de Europa sensible con lo que ocurrió en la segunda guerra mundial.
 
Ha cubierto  el expediente  con un tardío  homenajillo  a los pocos republicanos vivos que llegaron a la liberación de París. Menos homenaje a unos viejecitos republicanos a los que se les dedica un parquecito en París, aunque nada parecido lo hayan hecho todavía en Madrid.
 
Con la misma chulería institucional.
 
Lástima que no se le pite como se le pitó el sábado pasado en la final de Barcelona.
 
Todo pues una ópera bufa muy a la española. Y muy de la España cañí.
 
Hoy me ratifico una vez más en mi sentimiento republicano vasco y creo que nuestras autoridades deberían por lo menos protestar o tratarle en el futuro a este sujeto como él trata a la historia y a lo que es del PNV.
 
Una total sinvergonzonería. Con mucho sinvergüenza suelto.
 
De: Iñaki Anasagasti "La chulería de Felipe VI con el PNV" in www.ianasagasti.blogs.com

EL TTIP: ¿Qué es y en qué te afecta?

EL TRATADO TRANSATLÁNTICO DE COMERCIO E INVERSIONES aka TTIP 
(V.O. Sub. Castellano)
 

jueves, 28 de mayo de 2015

CURIOSIDADES -183-

"¿Cuánto pesan 300 millones?"



Cada vez que la Reina Elizabeth II de Gran-Bretaña e Irlanda del Norte acude a la sede del Parlamento Británico, en Westminster, para dar su discurso de "apertura" en la Cámara de los Lores, la soberana atraviesa Londres (desde Buckingham hasta Westminster) con toda la pompa y ceremonia que exige tal evento desde que se estipuló en el año 1536: a bordo de la carroza de oro y escoltada por la Guardia Real, engalanada con sus mejores joyas. Una vez llegada al palacio de Westminster, Elizabeth II cambia su diadema de 1.330 diamantes y 180 perlas (heredada de la Reina Victoria), por la corona imperial estatal cuajada de 2.868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas y 5 rubíes, con sus 31,5 cms. de altura y su peso de 1 kgr. En tan solo este quilogramo de peso se concentran, entre piedras preciosas y el armazón de oro, la friolera suma de 300 millones de euros.

 

martes, 14 de abril de 2015

CURIOSIDADES -178-

"¿Quién es el bastardo?"



Después de haber desenterrado por "casualidad", en 2012, los restos hasta entonces perdidos del rey Ricardo III de Inglaterra, haber desempolvado su maltrecho esqueleto, examinado sus múltiples traumatismos, reconstituido su semblante y darle un solemne funeral de Estado en Leicester quinientos treinta años después de su asesinato en Bosworth Field, los médicos forenses dieron un último bombazo mediático: tras cotejar el ADN de los restos del último rey de la Casa de York con el de la actual reina Elizabeth II, cuarta representante de la Casa de Windsor, han descubierto que no existe coincidencia alguna entre ambos. Dicho en plata, se ha destapado un viejo secreto de Estado: entre el último Plantagenêt y la actual soberana no hay parentesco, o sea, que Elizabeth II no es una descendiente de Ricardo III. La pregunta que se formula entonces es obvia: ¿en qué momento se puso en el trono británico a un bastardo?



Dado que entre Ricardo III y Elizabeth II hay nada menos que veintitrés monarcas de por medio, la tarea para averiguar quién de ellos es el o la "bastarda" que usurpó la corona, resulta harto complicada. La sola idea de tener que examinar uno a uno los restos de esos ilustres cadáveres, con el colosal gasto que eso implica, ya ha hecho desistir desde el primer minuto a los forenses e historiadores británicos emprender tamaña aventura. En cualquier caso, queda patente que Elizabeth II no cuenta entre sus antepasados al vilipendiado rey Ricardo III. 

martes, 10 de febrero de 2015

ARTÍCULO DE PRENSA: ¡Sí al museo militar!

¡Sí al museo militar!
 



El señor Ricardo Álvarez-Espejo, teniente general del ejército, ha propuesto recientemente que se cree un Museo Militar en Barcelona, objetivo que considera "ambicioso e irrenunciable". Nuestra opinión es que ya era hora que el ejército hiciera una propuesta que pudiera ser muy acogida por la sociedad catalana. Estamos seguros de que el señor Álvarez-Espejo se dejará asesorar, en una amable colaboración entre las fuerzas armadas y mundo civil.



Para empezar sería muy interesante que el Museo Militar dedicara una galería a las masacres que el ejército ha cometido históricamente contra la población civil catalana. Por ejemplo, escogiendo una entre tantas, los hechos de Cambrils de 1640, cuando después de un breve asedio la plaza se rinde a las tropas castellanas. Incumpliendo todos los pactos, el ejército masacró a más de setecientos cambrilenses.

Muy apropiada y visual sería una sección que se titulara: "Bombas sobre Barcelona", donde se detallaran todos los bombardeos que el ejército español, y sus aliados, han perpetrado históricamente contra la capital catalana. Difícilmente encontraríamos otro caso de una urbe bombardeada tantas veces, y tan salvajemente, por el mismo ejército que supuestamente tenía que defenderla. Digo que sería una sección muy visual porque se podrían incluir croquis y gráficos de la devastación urbana y humana, así como modelos de los proyectiles empleados, que incluirían desde la arcaica balística del siglo XVII hasta las modernas bombas de fragmentación de la guerra civil española.



Otro apartado lo merecerían los enfermos de psicopatía que se han enfundado el uniforme militar y han recalado en Catalunya. Como por ejemplo Charles de Espagnac (1775-1839), un francés expulsado de su país, por reaccionario, pero que hizo carrera en el ejército español. Su demencia lo llevó a prohibir las barretinas, el pelo largo en los hombres y las trenzas en las mujeres. Le gustaba bailar bajo la horca, entre los pies de los cadáveres que había mandado colgar, borracho por una combinación de ron y aguardiente. Fernando VII siempre lo defendió: "Está loco, pero para estas cosas no hay otro".



Una temática indispensable para cualquier Museo Militar que se precie sería la de los gobernadores militares y su relación con Catalunya. Recordemos la famosa frase del general Espartero. "Hay que bombardear Barcelona cada 50 años para mantenerla a raya". Menos célebre es el capitán general Juan Zapatero y Navas, conocido por sus propias tropas como el general Cuatro Tiros. Y con razón. Su frase preferida era: "Yo sé cómo se arregla; a ese, ‘cuatro tiros’; a ese otro, igual. Cuatro tiros y se acabó el problema". Los civiles catalanes, en cambio, preferían denominarlo el Vampiro por su afición a los fusilamientos indiscriminados. En cierta ocasión ajustició a un pobre chico jorobado, escogido al azar. ¿El motivo? Que según algunos delatores en la última revuelta obrera había participado un chico jorobado.



El general Severiano Martínez Anido no desmerecía a sus predecesores: en 1920, como gobernador militar de Barcelona, se enfrentó con el gobernador civil Carlos Bas, a quien acusaba de "blando". Anido le exigió que le dejara fusilar a "gente como Eugeni d’Ors, Lluís Companys, Joaquín Montaner, Francisco Layret, Salvador Seguí, Ángel Pestaña, Mario Aguilar, Guerra del Río, los hermanos Ulled, y otros". En sus memorias Bas narra el diálogo. Bas: "Señor gobernador militar, soy el gobernador civil, no un asesino". Anido: "No es cuestión de asesinar sino de ejecutar. No emplee usted palabras malsonantes".



Y puesto que nos referimos a "palabras malsonantes", también se podría dedicar una sección del museo a la temática "La prensa militar y Catalunya". En las hemerotecas hay centenares y centenares de artículos del siguiente estilo, publicado en La Correspondencia Militar, el 13 de diciembre de 1907: "El problema catalán no se resuelve, por la libertad, sino con la restricción; no con paliativos y pactos, sino por el hierro y por el fuego".

¡Qué gran fortuna que hoy en día el ejército español ya no practique las "palabras malsonantes", que sólo sean materia de memoria y de museo! Esto es loable y es cierto. Tan cierto como que el pasado mes de noviembre publicamos el artículo "¡Un paso al frente!", en el que describíamos el caso de un militar en activo, el teniente Luis Gonzalo Segura, a quien la fiscalía militar le ha abierto un expediente que podría acabar con la solicitud de seis años de prisión. ¿El delito? Ser el autor de una obra de ficción, concretamente una novela, donde se describen unas fuerzas armadas en las que reina el nepotismo y la corrupción a gran escala. Cuesta de creer, así que lo repito: en pleno siglo XXI la jurisdicción militar española puede pedir una pena de seis años de prisión por escribir una novela.

Precisemos, para acabar, que el mismo señor Álvarez-Espejo, que ahora nos regala la afortunada iniciativa del Museo Militar, publicó inmediatamente un artículo de réplica en este diario, titulado "Otro paso al frente", una réplica extraordinariamente peculiar, por cierto, puesto que en todo su artículo no mencionaba ni una sola vez el motivo de réplica: es decir, el teniente Segura y su caso.

Cuando escribo estas líneas, el teniente Segura vuelve a estar bajo arresto.


Artículo "Sí al museo militar" de Albert Sánchez Piñol, censurado por La Vanguardia / Barcelona 08-02-2015.

jueves, 29 de enero de 2015

ESPAÑA: ese reino de la mediocridad.




Es de todo punto necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.

Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

"EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES" de DAVID JIMÉNEZ in http://davidjimenezblog.com