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sábado, 6 de abril de 2013

LA PUERTA REAL DE VERSAILLES


EL PALACIO DE VERSAILLES
La Puerta & Reja Real reconstruída
 
 

La fisionomía del Palacio de Versailles ha recuperado por fin el fabuloso enrejado de la Puerta Real, que dividía antes de la Revolución Francesa el patio de armas o patio de honor del patio de mármol también llamado patio real. La inauguración tuvo lugar el 30 de junio de 2008 y responde a un proyecto que persigue devolver paulatinamente al palacio su aspecto original antes de 1790.



La reconstrucción y restitución de la Puerta Real a su antiguo emplazamiento (donde desde el reinado de Luis-Felipe I tronaba la estátua ecuestre de Luis XIV, ahora en restauración) ha costado dos años de trabajos para recrear con fidelidad absoluta ese gigantesco enrejado de hierro dorado, que había sido creado en 1680 bajo la dirección del arquitecto Hardouin-Mansart, antes de ser destruida durante la Revolución.

Desaparecida durante la Revolución, Luis-Felipe I (que convirtió Versailles en un museo dedicado a las glorias de Francia) tomó la iniciativa de erigir en su lugar la estátua ecuestre en bronce del rey Luis XIV, en 1836. La entonces Puerta Real formaba parte de un doble sistema de cierre por razones de etiqueta y de seguridad, separando el patio de honor o de armas del patio real o patio de mármol, al cual tan solo podían acceder los carruajes del rey, de la Familia Real, de los Príncipes de la Sangre y de los duques y pares de Francia.



Obra maestra de la arquitectura barroca, la fabulosa reja mide nada menos que 80 metros de longitud. Hicieron falta dos años de trabajo para que los más cualificados herreros y forjadores pudieran dar forma a quince toneladas de hierro puro y dorarla con 100.000 hojas de oro. En su reconstrucción también han intervenido escultores y doradores. Si el resultado es magnífico y fiel al diseño original de Hardouin-Mansart, el coste ha ido a la par: 5 millones de euros que han salido de fondos privados bajo el mecenazgo del Grupo Monnoyeur.



Para el presidente de los Museos Nacionales de Versailles y de Trianon, el señor Jean-Jacques Aillagon, la restitución de la reja devuelve al palacio un elemento esencial de su identidad histórica.

La devolución de la reja o puerta real a su antiguo emplazamiento divisorio, 327 años después de su creación, permitirá también regular el flujo de los visitantes y turistas, simplificando las vías de acceso al palacio, y acabando con las interminables colas de espera.

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL PALACIO REAL DE BERLÍN: muerte y resurrección



El palacio real de Berlín, que fue la principal residencia y sede de la monarquía prusiana desde el siglo XV hasta inicios del siglo XX, debió principalmente su aspecto y ordenación definitiva al arquitecto barroco Andreas Schlüter (1664-1714). Schlüter dio cuerpo al deseo del entonces Elector Federico III de Brandenburgo de tener un palacio a la medida de sus expectativas en el corazón mismo de la capital, que reemplazase la vetusta residencia de sus antecesores en la que se entremezclaban añadidos y ampliaciones de diferentes estilos y épocas. Las obras iniciadas en 1699, se darían por terminadas en 1706.

 
Grabado de 1702 que representa el Palacio Real de Berlín construído para Federico I de Prusia por Andreas Schlüter. / Abajo, otro grabado que presenta el palacio en 1760, reinando Federico II "el Grande".
 
 


De palacio electoral y ducal pasó a ser real en 1701 cuando Federico III de Brandenburgo se convirtió en el primer "rey en Prusia", por gracia del Emperador Carlos VI de Austria y en agradecimiento por su apoyo en el conflicto europeo que se estaba fraguando tras el ascenso al trono español del nieto de Luis XIV de Francia. Bajo Federico I y su hijo Federico-Guillermo I "el rey-sargento", el Stadtschloss de Berlín fue ampliándose hasta tener unos 85.000 metros cuadrados de extensión, bajo la batuta de los arquitectos Johann Friedrich Eosander von Goethe y Martin Heinrich Böhme. El palacio, dotado de tres plantas, evolucionó alrededor de dos patios interiores y albergó, además de la residencia real, los despachos de la alta administración prusiana. En 1850, los últimos retoques finalizan con la construcción de la enorme cúpula que corona la capilla palatina, reinando Federico-Guillermo IV.

La Gran Guerra de 1914-1918, sentencia no sólo las ambiciones imperialistas del káiser Guillermo II y su hegemonía europea, sino que decreta su abdicación y el exilio de la dinastía de Hohenzollern. En noviembre de 1918, tras su renuncia formal, el último rey-emperador abandona los muros del palacio real para encontrar asilo en Holanda y, desde sus balcones, se proclama la Iª República Socialista Libre Alemana que, luego, sería conocida como República de Weimar.



Con la IIª Guerra Mundial y los bombardeos incendiarios de la RAF sobre Berlín, parte del palacio real es arrasado y convertido en ruinas. Cinco años después de la capitulación del IIIer Reich, en 1950, todo el vasto edificio es reducido a escombros y reemplazado por un palacio hecho de acero, cristal ahumado y mármol de dudosa estética para ser sede del gobierno de la República Democrática Alemana y de su parlamento, en un Berlín dividido en dos por el famoso muro.

Con la caída del muro de Berlín en diciembre de 1989 y la desaparición de la RDA, operándose la reunificación alemana (1990) bajo la batuta del canciller Helmut Kohl, el palacio de la RDA es abatido por insalubre. Ya en 2002, el Bundestag había votado a favor del proyecto Humboldt Forum, que perseguía la idea de reconstruir el desaparecido palacio real. Su coste se cifra entre 500 y 800 millones de €uros, siendo su financiación en gran parte privada. Pero, desde el estallido de la crisis financiera global (2008), las obras han sido interrumpidas hasta 2014.

 

jueves, 26 de julio de 2012

LAS JOYAS DE SISSÍ

LAS JOYAS DE SISSÍ



Una de las joyas "Star Sissi", que la emperatriz de Austria solía llevar prendidas en su peinado, robada en 1998 y que fue devuelta al Tesoro Imperial de los Habsburgo-Lorena, del Palacio de La Hofburg (Viena), en agosto de 2008 por el Gobierno Canadiense. / Abajo, detalle del famoso retrato de la Emperatriz Elisabeth "Sissi" de Austria (1837-1898), realizado en 1865 por Franz-Xavier Winterhalter, con sus estrellas prendidas en su hermosa cabellera.



En agosto de 2008, la prensa escrita y televisiva austríaca anunciaban la recuperación de la "Star Sissi" de diamantes que antaño perteneció a la más famosa de las emperatrices del siglo XIX: Elisabeth zu Bayern, Kaiserin von Oesterreich (Elisabeth en Baviera, Emperatriz de Austria), consorte del kaiser Francisco-José I, penúltimo soberano del Imperio Austro-Húngaro, que vivió entre 1837 y 1898.

Robada en 1998, en el curso de la exposición consagrada al centenario del asesinato de Elisabeth Amelia Eugenia von Wittelsbach, Duquesa en Baviera, más conocida bajo el apodo familiar de Sissi, la estrella ha sido finalmente restituida al Estado Austríaco por el gobierno de Canadá, dónde finalizó recientemente el juicio contra el ladrón de 35 años de edad.

Pese a que las estrellas de diamantes (que conforman una diadema si se desea o como broches por separado) fueron en su día puestas tras un cristal blindado, el ladrón canadiense consiguió dar el cambiazo reemplazando una de las joyas por una imitación. Un agente de seguridad se percató accidentalmente del subterfugio.

La estrella de Sissi no fue encontrada hasta un año después, gracias a las investigaciones llevadas a cabo en Canadá, a partir del robo cometido en un banco canadiense. De este modo, y por un casual, la policía descubrió el paradero de la "Star Sissi" en Winnipeg (en la provincia canadiense de Manitoba), en el domicilio de la abuela de uno de los sospechosos.



Retrato de Elisabeth, Emperatriz de Austria (1837-1898), según Georg Raab, 1875. / Abajo, el "set" de diamantes y rubíes de Sissi, compuestos por una diadema, una gargantilla y un broche pectoral, cuyas gemas pertenecieron a la reina Maria-Antonieta de Francia y a su hija Maria-Teresa, Duquesa de Angulema.



La emperatriz Elisabeth de Austria poseía una hermosa y admirada cabellera que decoraba a menudo, para las grandes ocasiones, con diademas y joyas que han sido inmortalizadas en sus retratos, cual catálogo de alhajas imperiales de la época. Un buen ejemplo es el retrato de Sissi con su diadema, gargantilla y broche de diamantes y rubíes, realizado por el artista Georg Raab en 1875. Y resulta curioso comprobar la trayectoria de dichas alhajas: habían pertenecido nada menos que a la reina Maria-Antonieta de Francia, que se los dejó en herencia a su hija mayor Madame Royale (la Princesa Maria-Teresa Carlota de Francia), posteriormente casada con el primogénito de su tío el conde de Artois (el rey Carlos X), Luis XIX de Francia, duque de Angulema y delfín de Francia, que reinó cinco minutos antes de abdicar. Al morir en el exilio, la duquesa de Angulema lo legó a sus parientes Habsburgo-Lorena. De ahí que pasaran a formar parte del joyero de la emperatriz Elisabeth de Austria.

miércoles, 23 de mayo de 2012

LA SIMIOCRACIA de Aleix Saló

LA SIMIOCRACIA :
 
vídeo explicativo de las consecuencias de la ineptitud de nuestros gobernantes, para gente que aún no ha entendido el por qué de la crisis y por qué la paga el pueblo. Dibujo animado basado en el libro del mismo título de Aleix Saló.