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viernes, 14 de diciembre de 2012

LA RELACIÓN DE VICTORIA I CON IRLANDA



VICTORIA I
vs
IRLANDA
 
 

No fue precisamente por la exclusiva culpa de la reina Victoria I de Gran-Bretaña, que las relaciones de los Británicos con los Irlandeses fueron a peor durante su reinado. Como en cualquier conflicto, hay que repartir las culpas sin por ello restar la parte proporcional de responsabilidad a cada uno de los actores.

Tempranamente enamorada de Irlanda, Victoria I pasaría sus primeras "vacaciones" en Killarney, en el Condado de Kerry, poniendo esa localidad muy en boga durante el siglo XIX. En respuesta a su pasión por la isla, los Irlandeses le profesan, en un primer tiempo, un sincero respeto y le brindan una calurosa acogida en su tierra.

Por desgracia, en 1845, Irlanda es golpeada por una epidemia de mildiu que arrasa las cosechas de patatas, alimento básico de la población insular. En espacio de 4 años, la penuria y la enfermedad cuestan la vida a 500.000 Irlandeses y provocan la emigración de 1 millón, en un intento de dejar atrás la miseria y la muerte. Esa horrible época fue bautizada como "La Gran Hambruna".

Conmovida, la reina Victoria I hace un donativo de 5.000 libras, el más alto de la época jamás entregado, y se implica en diversas organizaciones que luchan contra el hambre en Irlanda, intentando concienzar a los demás británicos para que se vuelquen como ella y aporten su ayuda.

Teniendo en cuenta que la agravación de la hambruna en Irlanda sea imputable a la política del Gobierno de Russell, la que pierde su popularidad es la soberana. Para los republicanos irlandeses, Victoria se convierte en "La Reina de la Hambruna", y empiezan a correr falsos rumores sobre su exigua contribución a la lucha contra la hambruna en la que, siempre según las interesadas y difamadoras malas lenguas, tan solo habría donado la cantidad de 5 libras Esterlinas al tiempo que donaba mayores sumas para la protección de los animales abandonados.

Victoria I hace su primera visita oficial en Irlanda en 1849, de la mano de Lord Clarendon, jefe de la administración británica en la isla y representante de la Corona en Irlanda (Lord Teniente de Irlanda). El gesto de la reina pretende entonces llamar la atención de los británicos sobre la hambruna padecida por los irlandeses y alertar a los políticos sobre la amplitud de la crisis.

Pese al efecto negativo de la "Gran Hambruna" sobre la popularidad de la reina, ésta sigue disfrutando aún de cierta estima entre los nacionalistas irlandeses. Pero, durante las décadas de 1870 y 1880, el respeto por la Corona decrecerá paulatinamente a raíz de un lamentable desencuentro con la Corporación de Dublín en dos ocasiones: en 1863, ésta rehusa felicitar oficialmente al Príncipe de Gales por su enlace con la Princesa Alexandra de Dinamarca y, en 1864, repite la ofensa al negarse a felicitar a la pareja por el nacimiento de su primer hijo.



Ante la manifiesta descortesía de los dublineses hacia la Corona Británica, Victoria I anula su siguiente viaje oficial a Irlanda. Pese a las presiones de los lords tenientes de Irlanda, de sus primeros ministros sucesivos e incluso de los propios miembros de la familia real, que ruegan y le aconsejan pasar temporadas puntuales en la isla y escoger allí una residencia de verano, la reina opondrá siempre su rotunda negativa.

La intransigente actitud de Victoria I hacia los Irlandeses será, a la larga, desastrosa tanto para la monarquía como para la administración británica en Irlanda.

Habrá que esperar hasta 1900, para que la reina Victoria I se digne finalmente a pisar nuevamente suelo irlandés, y será para llamar a los irlandeses a filas para combatir en la IIª Guerra de los Boers. La visita real chocará frontalmente con la oposición nacionalista capitaneada por Arthur Griffith, fundador de una organización llamada Cumann na nGaedheal. Cinco años más tarde, Griffith utilizaría los contactos establecidos durante aquella campaña contra la visita real de 1900, para formar un nuevo movimiento político bautizado como Sinn Féin.


martes, 28 de junio de 2011

LORD CORNBURY: el travesti que gobernó Nueva York

EDWARD HYDE,
3er CONDE DE CLARENDON




El Gobernador travesti de Nueva York


Antecedentes familiares

Edward Hyde, Lord Cornbury y luego 3er Conde de Clarendon, nació el 28 de noviembre de 1661 y falleció el 31 de marzo de 1723, siendo el único vástago de Henry Hyde, Vizconde Cornbury (1638-1709), primogénito y heredero del 1er Conde de Clarendon, y de Lady Theodosia Capell (1640-1700), hermana del 1er Conde de Essex. Por parte paterna era el sobrino de Lady Anne Hyde, Duquesa de York y primera consorte del que sería a la postre Rey Jacobo II de Inglaterra en 1685.



Su abuelo, Edward Hyde, 1er Conde de Clarendon (1609-1674) fue un historiador y hombre de Estado británico de gran fama e importancia. Ostentó sucesivamente los cargos de Canciller del Exchequer, Lord Canciller de Inglaterra, Primer Lord del Tesoro y Canciller de la Universidad de Oxford. Fue el autor del "Código Clarendon", que establecía y perseguía la preservación de la supremacía de la Iglesia de Inglaterra.



Fue el constructor de la admirada Clarendon House, una enorme y aristocrática mansión situada en el elegante barrio londinense de Piccadilly, entre 1664 y 1667. Pero al caer en desgracia en 1667, Lord Clarendon se exilió a Francia y falleció allí en 1674, tras romper sus relaciones con Carlos II. Sus herederos vendieron la casa a Christopher Monck, 2º Duque de Albemarle, por la suma de 26.000 libras en 1675. En 1683, la mansión sería demolida para dejar sitio a tres calles: Dover Street, Albemarle Street y Bond Street.



Su tío paterno, Laurence Hyde, 1er Conde de Rochester (1641-1711) hermano menor de su padre, fue una figura política y social importante, casado con la rica heredera anglo-irlandesa Lady Henrietta Boyle, hija del Conde de Burlington y de Cork. Maestre de la Guardarropa Real, enviado extraordinario en Versailles y embajador en Polonia, participó en un congreso diplomático en Viena a raíz del Tratado de Nimega, y pronto se convirtió en 1er Lord del Tesoro y principal consejero del rey Carlos II. La cercanía, el favor y el parentesco real hicieron que el monarca le crease 1er conde de Rochester, vizconde Hyde de Kenilworth y barón Wotton Basset (Noviembre de 1682). Pero caería en desgracia en 1687, dimitiendo de su cargo de Presidente del Consejo, y yéndose con una pensión anual de 4.000 Libras y tierras en Irlanda.


Doble retrato de Guillermo III de Orange y de María II, Reyes de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en un lienzo de 1689.

Tras la Revolución de 1688, Lord Rochester reaparecería como líder de los Tories, oponiéndose a la elección del Príncipe Guillermo III de Orange y de su sobrina la Princesa María Stuart como reyes de Inglaterra, Escocia e Irlanda, exigiendo el establecimiento de una regencia mientras el rey Jacobo II estuviese exiliado. Luego daría un giro de 180º para reconocer a su sobrina y al marido de ésta como nuevos soberanos británicos, siendo nombrado miembro del Consejo Privado de SS.GG.MM.

Un año antes de su muerte, volvería a asumir la presidencia del Consejo Real.

Lord Rochester fue el padre de Henry Hyde, 2º Conde de Rochester (1672-1758), quien en 1724 heredaría del título de Conde de Clarendon, aunque fallecería sin descendencia.

Pasó su infancia en la finca de Swallowfield, en el condado de Berkshire, y recibió educación académica en la Universidad de Oxford a partir del 23 de enero de 1675. Un mes después, su abuelo fallecía y su padre se convertía en el segundo Conde de Clarendon, convirtiéndole así en el nuevo Lord Cornbury (vizcondado que era feudo de los herederos del condado de Clarendon).


Carrera militar, política y cortesana

Años más tarde, ingresa en el Royal Regiment of Dragoons (también conocido como la Royal Horse Guards/1st Dragoons). De la vida militar pasaría prontamente a la política.

Entre 1685 y 1687, se convirtió en un miembro del Parlamento dentro del Partido Tory, representando el condado de Wiltshire, renovando su elección entre 1689 y 1696. Luego sería reelegido para Christchurch entre 1695 y 1701.


Retrato del Príncipe Jorge de Dinamarca y de Noruega (1653-1708), Duque de Cumberland y esposo de la Princesa Ana de Inglaterra.

Dada la alta posición de su familia en la corte londinense, es nombrado Caballerizo Mayor del Príncipe Jorge de Dinamarca, esposo de la Princesa Ana de Inglaterra (segunda hija del rey Jacobo II y de Lady Anne Hyde), para luego desempeñar el papel de "Paje de Honor" del rey Jacobo II durante la ceremonia de la coronación en Westminster, en 1686.


Retrato del rey Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia (1633-1701), grabado según un original de Kneller. Sucedió a su hermano mayor Carlos II en el trono en 1685, y lo perdió en 1688 al estallar "la Gloriosa Revolución" que, en 1689, le depuso definitivamente...

Sería uno de los primeros altos oficiales de la Corona en desertar en 1688, al estallar la Revolución Gloriosa, abandonando a su suerte a Jacobo II y llevándose consigo gran cantidad de tropas para unirse al Príncipe Guillermo III de Orange.

El mismo año y poco antes de la hecatombe, Lord Cornbury se casa secretamente, y en una ceremonia clandestina, con Katherine O'Brien, hija de Henry, Lord Ilbracken, primogénito del 7º Conde de Thomond. La novia heredaría de su madre, en 1702, el título de 8ª Baronesa Clifton.


Un gobernador travesti



En 1701, sería designado Gobernador de Nueva York y de Nueva Jersey, lo que le obliga a abandonar Inglaterra y cruzar el Atlántico para asumir sus nuevas funciones en las colonias británicas del continente americano.

Su llegada a Nueva York sería sensacional, ya que Lord Cornbury aparecería ante los colonos totalmente vestido de mujer.

La excentricidad de Lord Cornbury y sus hábitos inmorales darían muchos motivos para que fuera tachado de corrupto y ladrón, siendo acusado de servirse de los fondos públicos para sus propios placeres, sin vergüenza alguna.

De su gusto por travestirse quedaría un retrato actualmente conservado en la Sociedad Histórica de Nueva York (EE.UU.).


Sir Edward Hyde, Vizconde Cornbury y futuro 3er Conde de Clarendon (1661-1723), Gobernador de Nueva York y Nueva Jersey entre 1701 y 1708 en nombre de su prima la reina Ana I.

En 1706, su esposa Lady Cornbury fallecería y sería cristianamente sepultada en la Trinity Church de Nueva York, tras haberle dado un único heredero varón, Edward (que fallecería antes que su padre), y una hija llamada Theodosia, futura esposa de John Bligh, 1er Conde de Darnley (antepasados directos del actor Cary Elwes).

Dos años después, en 1708, Londres le releva de su cargo de gobernador y le ordena que regrese a la metrópoli. Demasiados escándalos...

Eso no supondrá que Lord Cornbury cambie de hábitos: seguirá vistiéndose de mujer y gastando la dote de su difunta mujer en carísimos vestidos de seda y complementos.


Deudas, cárcel y misión diplomática


Retrato de la reina Ana I de Gran-Bretaña e Irlanda (1665-1714), según Closterman en 1702.

Al fallecer su padre en 1709, Lord Cornbury se convierte en el 3er Conde de Clarendon. Sin embargo, las grandes deudas dejadas por su progenitor, le llevan hasta los tribunales y, no disponiendo de medios ni de liquidez para compensar a los acreedores, le cuesta una sentencia desfavorable y el inmediato encarcelamiento.

Rehabilitado a duras penas gracias al favor de su prima la Reina, es, pese a todo, nombrado representante de Gran-Bretaña en Hannover en 1714, para saludar al Elector de Hannover como nuevo Rey de Gran-Bretaña e Irlanda, bajo el nombre de Jorge I, al fallecer la Reina Ana I.

Sería su última misión. Sin el favor de la Reina, ya fallecida, Lord Clarendon se debate en medio de graves problemas financieros, falleciendo arruinado, abandonado, aborrecido y finalmente ignorado por todos en su casa de Chelsea, el 23 de marzo de 1723. Su cuerpo recibiría una más que honorable sepultura dentro de la Abadía de Westminster, en Londres, el 5 de abril siguiente.

Su heredero, por llamarle así, fue su primo Henry Hyde, 2º Conde de Rochester, quien se convirtió en el 4º Conde de Clarendon en 1724, y fallecería a su vez sin descendencia 34 años más tarde, lo que supuso la extinción de todos sus títulos.


Mala fama

Retrato de Lord Clarendon, según Sir Peter Lely.


Lord Cornbury parece, a ojos de la posteridad, ser el peor ejemplo de la arrogancia de la aristocracia británica y de la imbecilidad intelectual indisociable a su casta, en su aspecto más negativo.

Posteriormente, sería calificado de "personaje degenerado y pervertido, que pasaba gran parte de su tiempo vestido y maquillado como una mujer", de "presumido, vano, lechuguino y derrochador"...

Le acusaron de apropiarse indebidamente de la suma de 1.500 Libras destinadas a la defensa del Puerto de Nueva York, y de aparecer pública e indecentemente travestido de mujer, paseando por las defensas del puerto riéndose sardónicamente de la suerte de sus víctimas.

En oposición a sus detractores coetáneos, la escritora Patricia Bonomi rebatió muchas de las acusaciones de sus enemigos, poniendo en evidencia la falta de pruebas contundentes contra Lord Cornbury. Argumenta, además, la supuesta probabilidad que el gobernador de Nueva York tan solo se vestía una vez al mes, cada año, de mujer figurando ser la Reina Ana I, dado que él era el representante legal de la soberana en la colonia y gobernaba en su nombre.

Sin embargo, Bonomi pone en duda esa costumbre de Lord Cornbury y señala que la única evidencia reside en un retrato que, presumiblemente, representa al gobernador travestido de mujer, y actualmente conservado en la New York Historical Society. Pese a la leyenda, no se han encontrado pruebas suficientes que confirmen quién es el personaje pintado, ya que el lienzo de inicios del siglo XVIII carece de inscripciones...

En cuanto a la acusación de apropiación indebida, solo existen diversas cartas escritas por sus enemigos entre 1707 y 1709, en las que además se habla de rumores y no de hechos. Por tanto, P. Bonomi da por cuestionables las acusaciones vertidas contra él.

En cualquier caso, Lord Cornbury permanece en la Historia como el peor y más aborrecido gobernador real de los estados de Nueva York y Nueva Jersey.