¿Has pensado alguna vez cuantas historias se esconden tras un retrato? Pues ésas son las que componen lo que llamamos "Historia".
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lunes, 23 de noviembre de 2015
domingo, 4 de agosto de 2013
DOCUMENTAL: Alienígenas ancestrales / Templos de oro -3-
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DOCUMENTAL: Alienígenas ancestrales / Templos de oro -1-
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martes, 23 de julio de 2013
DOCUMENTAL: Alienígenas ancestrales / El Bigfoot
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sábado, 13 de julio de 2013
DOCUMENTAL: Alienígenas ancestrales / Los Muertos Vivientes
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lunes, 18 de junio de 2012
ENIGMA VAMPÍRICO -I-
Un clérigo, Eugenius Van Rechem (1858-1943), segundo del Obispo de Gante en la Iglesia de San Bavón, fue un teólogo de renombre que creó una orden femenina llamada "Hermanas de María", y el guardián del célebre cuadro de los hermanos Van Eyck, "El Cordero Místico" y de las otras reliquias y tesoros de la catedral de Gante, entre las cuales se cuenta con la pretendida "Cabeza de San Juan Bautista" que fue ofrecida a Salomé.
Gran erudito, consagró buena parte de su existencia a estudiar los orígenes del cristianismo, y sus relaciones con los ritos paganos de los cuales la cristiandad hacía más que tomar prestados algunos de sus elementos. Se centró también sobre muy antiguas profecías de carácter bíblico, así como sobre la leyenda medieval de los Reyes-Pescadores. Y sobre la historia de los Cátaros, Templarios y de su misión en Tierra Santa. Incluso se interesó por la herejía espiritista, pues algunas técnicas en vigor no estaban exentas de utilidad.
Un día de 1914, recibió en confesión a uno de sus amigos, que ya conocimos en el anterior artículo titulado "¿Vampiros?" de este foro de Historia, y que fue rebautizado con un nombre falso: el extraño Señor Pieter Schlemihl...
Recordemos que Schlemihl era un médico de Gante, especialista de la sangre, protagonista de una asombrosa peripecia relatada en "¿Vampiros?" . Pues bien, este extraño caballero le confió el relato de su aventura que le había llevado hasta los confines de Hungría, y de las consecuencias que le habían acarreado. Incrédulo al principio, Van Rechem se hizo entregar todas las pruebas que autentificasen su historia y habían provocado su condenación eterna. Éstas consistían en una maleta y los rollos de cera que contenían las grabaciones del testimonio del cazador de vampiros.
Lentamente, su visión del cristianismo cambió, acompañada de un cierto malestar, y particularmente cuando entró en contacto con el arqueólogo que, el primero, había descubierto la tumba panoniana. Hablamos, evidentemente, de la Panonia Romana.
El citado arqueólogo andaba en la búsqueda de la tumba de un personaje bíblico importante, y cuya existencia se había terminado en los confines del Imperio Romano en el siglo I de nuestra Era. La tumba en cuestión era la de Poncio Pilatos, el procurador romano que hizo condenar a Cristo a la crucifixión.
Según un texto apócrifo llamado "Mors Pilati", citado por el historiador cristiano Eusebio (siglo IV d.C.), habría sido exiliado a la actual ciudad de Viena (Austria), donde se habría suicidado. Viena entonces se llamaba Vindobona, en la época romana.
Tras el descubrimiento de lo que parecían ser las ruinas de la mítica ciudad de Troya, por el multimillonario Schliemann, pocos años antes, algunos arqueólogos aficionados no dudaron en fiarse de las leyendas para llevar a cabo sus búsquedas arqueológicas.
Recreación virtual de la antigua ciudad romana de Vindobona, en el s. I d.C.
Tras haber llevado a cabo infructuosas búsquedas cerca de la ciudad francesa de Vienne, en el Delfinado, en el Lago Pilate, y en Suiza, en el monte del mismo nombre en cuya cúspide se encuentra igualmente un lago, acaba por llegar a Austria y Hungría, entre las ciudades de Viena y de Budapest. En el curso de las pesquisas, descubrió, en una zona de 60 km alrededor de un punto concreto, todos los cuerpos enterrados en tumbas datadas del siglo XIV hasta el XVIII, y que llevaban un crucifijo sobre la frente o sobre el pecho. Como si una superstición local quisiera protegerles de algo o de alguien. Algunos esqueletos tenían, además, una moneda puesta entre los dientes para impedirles que masticasen, cuenta la leyenda....
Y al centro, casi geométrico, de ese círculo yacía una tumba romana panoniana aislada de las demás, fechada entre el siglo I o II de nuestra Era. De ésta proceden los objetos, mandíbula y osamentas, que persuaden más tarde al médico el iniciar su búsqueda del vampiro.
Gobernador de Judea, Pilatos habría recibido su nominación gracias a los orígenes "imperiales" de su esposa, Claudia Procula (hija ilegítima de Claudia, esposa del emperador Tiberio, y nieta del emperador Augusto). Es ella quien, en la Bíblia (Mat 27, 19) será avisada por un sueño de no meterse en los asuntos de "ese hombre", Jesús de Nazaret, y que advertirá a su esposo. Éste habría hecho bien en escucharla...
Pilatos fue procurador del 26 al 36 de nuestra Era, hasta el final del reinado de Tiberio. Su exilio parece ser una extraña e inesperada condena por parte de Roma, esa Roma que aún pervive bajo el reinado del Vaticano, como todos sabemos.
¿La tumba panoniana es pues la suya? Nadie lo sabrá con certeza pero, aunque eso parezca extraño, esto explicaría el orígen del primer vampiro en nuestras tradiciones occidentales.
En el curso de la flagelación de Cristo, Pilatos fue salpicado por su sangre, y absorbió algunas de esas salpicaduras quizás por burla o por inconsciencia (?). No se sabe. Preso de pánico por las transformaciones que se operaban en él, se lavó rápidamente las manos para deshacerse de la maldición ligada al deicismo del cual era responsable. La Biblia es tajante sobre este tema:
"Ya tengo bastante sangre de este justo..."habría dicho Pilatos, a lo que la muchedumbre judía respondió: "¡que recaiga sobre nosotros!" (Mat. 27, 24-25).
Otros personajes, como el judío errante, han sido maldecidos por haber participado a este asesinato en toda regla.
Seguidamente, y tras la crucifixión, Pilatos fue responsable de varios baños de sangre de los cuales los judíos fueron víctimas. La locura sanguinaria ya no le abandonó. Este hecho nos trae a la memoria a otro personaje de la Historia, ligado a esta aventura, que acabó también por suicidarse. No hace falta recordar que los desfiles nazis se asemejaban furiosamente a los desplazamientos de las hordas romanas, y que la sangre de Cristo recayó sobre los Judíos, ni que Roma e Italia estaban del lado de los nazis...
Nótese que en Suiza y en Francia, en los dos lagos mencionados anteriormente, y llamados "Pilate" (Pilatos), está terminantemente prohibido tirar cualquier cosa por temor a provocar una tremenda tempestad, poder atribuido a los vampiros, por cierto...
Sangre del Justo, sangre de los profetas, sangre de la Alianza, la sangre inocente, el precio de la sangre,... "ésta es mi sangre derramada para vosotros"; la sangre juega un papel capital en la Biblia.
El miedo al crucifijo, propio del vampiro, es el recordatorio de su primera falta, y es curioso notar que éste no reacciona ante los demás símbolos de las diferentes religiones. Extraña teoría quizá, pero curiosamente lógica si, siguiendo el ejemplo de Arminius Vambéry, interpretamos la Historia desde un punto de vista mágico, desde el punto de vista de lo Sagrado.
Recordemos sin embargo que los primeros mitos vampíricos son de origen asirio-babilónico y tibetana-india, aunque en Occidente se califique a éstos de "superstición" ligada a la cristiandad.
En enero de 1933, con la llegada de Adolf Hitler al poder, Eugenius Van Rechem tuvo la confirmación de que la confesión de Pieter Schlemihl desembocaba sobre la negra realidad. También se percató del secreto que, desde hacía 2000 años, se escondía en el seno de la cristiandad y cubría un saber aún más extraño e infinitamente más mágico...
Adivinó la presencia de las fuerzas oscuras luchando por hacerse con el poder absoluto y demencial en el interior mismo de la Iglesia Romana. Se puso entonces a buscar el método más eficaz con el cual destruir el mal que se estaba expandiendo por el mundo como una mancha de aceite. La eliminación de la "criatura" exigía el uso de extraordinarias armas sobrenaturales.
Alphonsus Joseph-Mary Augustus Summers Montague (1880-1948), sacerdote inglés católico traductor del Malleus Maleficarum y autor de varias obras sobre vampirismo, licantropía, demonología y brujería.
Llamó a uno de sus colegas ingleses, un tal Montague Summers, autor de varias publicaciones sobre el vampirismo, el cual confirmó todos sus temores. Por regla general, el vampiro está ligado a su tierra; no puede abandonarla durante mucho tiempo, salirse de su territorio. Poncio Pilatos había aprovechado la enorme extensión del Imperio Romano; Hitler también iba a intentar ganar espacio vital. Recordemos que el Führer abandonó en pocas y contadas ocasiones Alemania antes de la IIª Guerra Mundial, salvo para ir brevemente a Italia.
El vampiro, sostenido por las potencias de las sombras (entre otras la sociedad secreta de Thule), había encontrado en el fascismo un inimaginable medio de extender su poder más allá de los límites que le eran generalmente impuestos.
El puñal contra los demonios ya no era un arma suficiente para combatir a las legiones de la noche. Había que encontrar otra cosa...
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domingo, 11 de marzo de 2012
LA MUJER-LOBO DE APCHON
1588: Un Caso de Licantropía en Francia.
Estamos en Francia, en el año 1588 y la primavera es soleada y suave aquella mañana, en las montañas del Cantal. En un pequeño castillo erigido sobre una pequeña colina, a dos leguas de la localidad de Apchon, cerca de Mauriac, un gentilhombre de Auvernia, el Barón Nicolas de Barioux, que se ha propuesto la enorme tarea de escribir la historia de su familia, rasca su pluma de oca sobre el pergamino. La genealogía se alarga, llena de antiguos difuntos: "Robert de Barioux, nacido en 1412, muerto en 1464, hijo de Adhémar de Barioux, nacido en 1348 en Aurillac, esposo de Héloïse de Signac..." . A veces interrumpe su ardua tarea y se pone a soñar un instante. Ese día, deja de lado a sus ancestros para observar la primavera floreciente desde la ventana de su estudio. No cae en la cuenta, evidentemente, que ese gesto le va a hacer vivir una de las más extrañas aventuras de todos los tiempos.
En el momento en que se pone a contemplar los árboles en flor, un hombre de la región llamado Roger Griffoul, pasa por el camino colindante al castillo, su arcabuz bajo el brazo. El barón le llama:
-¡Buenos días Roger!¿Vas de cacería?
-¡Pues si!- le contesta.
-Pues mira, si no vuelves con las manos vacías, piensa en mi!
-¿Qué preferís?¿Conejo o perdiz?
-Tanto me da, no tengo preferencias, tráeme lo que encuentres.
-¡De acuerdo! -¡Hasta la noche!
Y mientras el cazador desciende hacia la llanura, el gentilhombre vuelve a su trabajo.
A las diez y media, hora del almuerzo por aquél entonces, abandona su estudio y se va al comedor donde le espera su esposa, la encantadora Arline, una morena de destellantes ojos verdes, a la que ama por su natural dulzura y generosidad.
Justo después de los postres, la baronesa le habla de sus pobres.
-Como todos los viernes, dice ella, les voy a llevar alguna limosna. Estaré pues ausente toda la tarde...
-Sois realmente la mejor mujer que hay en el mundo, le dice el barón. No conozco a ninguna más caritativa y hermosa que vos...
Después del almuerzo, los dos esposos se abrazan, se despiden y se separan. Ella se va a visitar a sus pobres, y él, vuelve a sus escritos de familia.
Y la tarde pasa...
Hacia las 6 de la tarde, mientras el barón de Barioux se embrolla con las ramas de su árbol genealógico, Roger Griffoul, el cazador, se encuentra en los albores de un bosque. Está de bastante mal humor ya que, desde esta mañana que lleva recorriendo los campos, no ha cazado nada de nada. Ni un conejo, ni una perdiz,...¡nada de nada! Ya se ve regresando a casa con las manos vacías.
De repente, en un rincón del bosque, ve surgir un enorme lobo que viene a su encuentro. Rápido, carga su arcabuz y dispara. Pero la emoción le hace errar y el animal se abalanza sobre él. Entonces Griffoul agarra su cuchillo de caza y se defiende con todas sus fuerzas. El cuerpo a cuerpo es tremendo. Diez veces, veinte veces, cree darle una cuchillada certera pero la hoja resbala sobre el pelaje de la bestia, roza una oreja, dando en el vacío y aquellos ojos amarillos parecen burlarse de sus infructuosas intentonas. Y he aqui que, en un gesto desesperado, consigue cortar la pata derecha del lobo. Malherido y amputado, el animal abandona el combate y huye gimiendo en la espesura del bosque, desapareciendo.
Como ya anochece, el cazador prefiere volver al pueblo. Naturalmente, se acuerda de pasar antes por el castillo de Barioux.
-¿Y pues?¿la caza ha sido buena?, inquiere el barón.
Griffoul suspira:
-He aqui todo lo que traigo: la pata de un lobo...
Y se pone a remover en su saco, pero se queda estupefacto: en lugar de la pata que había metido en su bolsa, se encuentra la mano de una mujer!
-¿Qué es esto?, pregunta el barón.
-No tengo ni idea. He sido atacado por un lobo, le he cortado una pata, y he aqui que traigo una mano de mujer...Tiene incluso un anillo en uno de sus dedos.¡Mirad!
-Déjame esta mano, le dice a Griffoul, yo la guardaré...Y ahora, vete a tu casa...
En el momento en que el cazador abandona el castillo, el barón se va en busca de su esposa. La encuentra en el comedor, junto al fuego, escondiendo su brazo derecho bajo un mantel.
-¿Dónde estábais esta tarde?
-Con mis pobres, bien lo sabéis...
-Dadme vuestra mano para que la bese... Arline le tiende su mano izquierda.
-No, Señora, la otra...
-Me he hecho una herida con un cuchillo...
-Oh, Señora, Señora..., le dice el barón; cuanto daño me hacéis!...Sé la verdad... No podéis darme vuestra mano derecha porque os la han cortado esta tarde...he aqui vuestra mano!
Al ver su mano cortada, Arline se derrumba.
-Es cierto, admite ella, soy un monstruo. Me han hechizado...Una vez por semana, me transformo en lobo...Y ésta tarde, fui yo, lo confieso, quien atacó a Roger Griffoul...Si, es a mí a quien cortó la pata, y he aqui por qué ya no tengo mano en este brazo... Y muestra su brazo mutilado que un anciano del pueblo le ha curado, atajando la hemorragia con unas cuerdas de cuero y cubriendo el muñón sangriento con unas tiras de ropa.
-Pero,¿no me denunciaréis, verdad?...Fuera de esos momentos en los que soy un lobo, no soy mala, vos lo sabéis muy bien...
Y hace el gesto de acercarse a su marido. Pero el barón la rechaza.
-Os quiero, y no dejaré de quereros, Arline; pero, por el bien de vuestra alma, no puedo dejaros vivir con esta maldición...Pensad en los niños que habéis devorado, destrozado y desmembrado... Siento por vos una mezcla de ternura y de horror...
Y la entregó a la Justicia.
Después de un juicio que apasionó el público, la baronesa Arline de Barioux fue quemada el 12 de Julio de 1588, en la gran plaza de la ciudad de Riom, ante un rugiente gentío y un marido derrumbado...
El increíble proceso judicial de la Baronesa de Barioux fue recogido a principios del siglo XVII en una obra escrita por un juez llamado Henri Boguet. Ese juez había ejercido en la localidad de Saint-Claude, a finales del siglo XVI, en la misma época en que se desarrolló el juicio contra Arline de Barioux, en Riom en 1588. Boguet, que era un apasionado de los casos de brujería, publicó los textos de los procesos judiciales más importantes de su época, entre los cuales el que hemos relatado aqui. Y la historia no se acaba aqui, ya que, cuando Nicolas de Barioux entrega a su esposa a la Justicia, el caso toma otra dimensión. ¿Qué pasó cuando interrogaron a la baronesa? Pues que confesó. Confesó entre lágrimas que se transformaba en lobo, que había devorado niños, relata con exactitud en qué circunstancia atacó a Roger Griffoul, y enseña como prueba su brazo derecho mutilado... Y cuando los jueces le preguntan con gravedad sobre su licantropía, responde y da detalles. Va hasta a admitir que mantuvo relaciones sexuales con otro lobo. Finalmente, Arline de Barioux es condenada a morir quemada viva en la hoguera.
¿Que cuántos casos similares hubieron? Muchos. En 1521, tres hombres acusados de licantropía fueron quemados vivos en Besançon. Habían confesado que, después de haberse frotado el cuerpo desnudo con grasa, se transformaban en lobos, se acoplaban con lobas y habían devorado varios niños...
En 1573, es en la ciudad de Dole, siempre en Francia, que un tal Gilles Garnier es juzgado, confesando el haberse transformado en lobo y haber matado a varios críos. Le queman vivo a él también. En 1578, es el Parlamento de París el que condena a la hoguera un tal Jacques Rollet, acusado de ser un hombre-lobo y el haber devorado a un niño... En 1804, en la época de Napoleón I, en Longueville, cerca de Méry-sur-Seine, un tal Maréchal, acusado de ser un hombre-lobo, es condenado a galeras, pues en aquella época del Primer Imperio, ya no se quema a los reos en la hoguera, pero se sigue creyendo en la licantropía.
Si la licantropía es, hoy día, seriamente puesta en duda o tomada por un desarreglo mental por otros, cabe preguntarse que, sabiendo los acusados cual era el final que les esperaba al término de sus confesiones con todo lujo de detalles en el juicio, ¿por qué confesaban y admitían lo que supuestamente creían ser?
in HISTORIAS MÁGICAS DE LA HISTORIA, de Louis Pauwels & Guy Breton, 1977.
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martes, 23 de agosto de 2011
EL DERECHO DE PERNADA: una falsedad histórica
EL MITO DEL DERECHO DE PERNADA
Se tiene por primer indicio del célebre "Derecho de Pernada" una canción satírica de principios del siglo XIII, de origen normanda, que evoca en verso francés la pésima condición del "villano", es decir del campesino dependiente de un noble señor feudal. Pero, sobretodo, menciona por vez primera lo que llamaríamos mucho más tarde el "Derecho de Pernada" y del que sabemos con certidumbre que realmente nunca existió.
Una leyenda cuidadosamente mantenida
Según ese documento, el señor normando habría tenido el derecho de acostarse con toda joven campesina viviendo en sus tierras, la primera noche de bodas, si contraía matrimonio con un hombre que no dependía de él; he aqui el por qué se ha llamado "el derecho de la primera noche" (jus primae noctis) o "derecho del señor". Este derecho que formaría parte del conjunto, complejo y múltiple, de los derechos señoriales durante el período feudal, se habría mantenido a lo largo de todo el Antiguo Régimen hasta la famosa noche del 4 de agosto de 1789, que protagonizó la abolición de todos los privilegios feudales en los primeros meses de la Revolución Francesa. Y respecto a esa célebre noche en la que cundió el general pánico entre la nobleza gala, hay que ser justos y honestos afirmando que de aquellos viejos privilegios y derechos feudales anacrónicos, no quedaba en realidad nada o casi nada.
De hecho, uno de los últimos rastros del derecho de pernada se encuentra en La Boda de Fígaro, obra teatral de Beaumarchais representada en 1787, y comedia que tuvo gran influencia social antes de la Revolución.
Retrato de Pierre Augustin Caron de Beaumarchais.
Entre el texto del siglo XIII y la comedia teatral de Beaumarchais, los eruditos del siglo XIX recuperaron una cincuentena de textos que atestiguaban de ese pretendido Derecho de Culada, que era tal y como se denominaba claramente en esa canción normanda.
Pero ese sombrío cuadro de costumbres bárbaras de tiempos pasados tiene un inconveniente: es absolutamente falso.
Pese a las ideas heredadas, el Derecho de Pernada jamás existió en la Europa Occidental Medieval. Obviamente, sería absurdo pretender absolver la Edad Media de cualquier brutalidad cometida contra las mujeres, o pretender que en aquella época un señor carecía de medios para imponer, en el aspecto sexual, su voluntad a aquellos que dependían de él. Sin embargo, no se trata de algún derecho reconocido.
Cuando el movimiento feminista, de finales del siglo XX, aborda y denuncia el "acoso sexual" en el ámbito laboral bautizándolo como "Derecho de Pernada", no se equivoca. En la Edad Media como en el siglo XX, y en todas las culturas, encontramos abusos sexuales fundados sobre el cúmulo de dos poderes: el poder social (ejercido por el señor sobre la campesina, o por el empresario sobre su empleada) y el poder sexual (la dominación masculina). Ese tipo de abusos puede ser reprimido o implícitamente tolerado, pero no se constituye como un derecho tanto en la Edad Media como en nuestra época.
La Estratagema de algunos monjes
Cómo, entonces, interpretar los documentos medievales y sobretodo la canción satírica normanda? Anotemos primero que ese texto presenta el derecho como de uso antiguo, transformado en un simple desembolso monetario ("cuatro monedas") para la generosidad del señor. De hecho, la gran mayoría de los documentos auténticos que evocan el "Derecho de Pernada", lo ubican en el pasado y lo presentan como orígen de una tasa o impuesto en vigor. Sin embargo, a finales de la Edad Media, no dudaban en inventarse cualquier cosa con tal de justificar numerosos impuestos señoriales, cuyo motivo primitivo ha sido olvidado. El derecho de pernada constituye pues, indudablemente, un mito explicando el orígen de una tasa particular que había que pagar al señor en el momento de una boda campesina.
Fotografía de la Abadía benedictina del Mont-Saint-Michel, en Francia.
Otro aspecto del texto normando llama poderosamente la atención de los historiadores contemporáneos: el poema, firmado por un tal "Estout de Goz", totalmente desconocido, se encuentra en medio de un conjunto de documentos y cartas que establecían los derechos señoriales y los títulos de propiedad o de usufructo sobre un dominio o tierra. Redactado por los monjes de la Abadía del Monte-Saint-Michel, esos pergaminos conciernen a los campesinos de Verson (hoy en el Departamento del Eure), y enumera todos las cargas y las tasas que tendrían que sufrir los villanos si se encontraban bajo la jurisdicción y el dominio de un señor laico. Por otro lado, el documento incluído en primera página dentro del paquete de pergaminos, da una serie más corta de las tasas debidas a los monjes por los padres de esos mismo villanos.
Esto nos lleva a pensar que, amenazados por la concupiscencia de algún señor que andaría tras sus tierras, los monjes redactaron unos documentos tendenciosos: oportunamente, como quien no quiere la cosa, su dominación se presenta como mucho más favorable a los campesinos que lo sería la de su rival. Y claro está, no habría que temer de unos hombres que, dedicados a la castidad, ejercieran sobre las jóvenes novias ese escandaloso derecho del cual habla la canción!
Polémica
Retrato de François-Marie Arouet de Voltaire, realizado en 1735.
Ese aspecto polémico juega ciertamente un gran papel en la constitución y el éxito del mito. A partir del siglo XV, es entre los magistrados y los oficiales reales, hostiles al poder de los nobles, que se encuentran con más frecuencia las menciones al derecho de pernada. El Siglo de las Luces recogería el testigo de la acusación y lo aplica al Antiguo Régimen en su conjunto; es en 1755 cuando Voltaire inventa la expresión Derecho de Pernada que, por cierto, tendría un éxito inmenso, no solo en Francia sino en toda Europa.
En cuanto a la comedia de Beaumarchais, ésta toma su sitio en toda una tradición literaria inaugurada a principios del siglo.
Finalmente, a principios del IIº Imperio Francés, la afirmación del "Derecho de Pernada" se ve confortada por una poderosa corriente anticlerical y republicana que pretende así oponer el nuevo mundo, nacido durante la Ilustración, a una sociedad caduca, fundada sobre la aristocracia, la monarquía y la religión. Es en esta época que los historiadores se prestan a recoger sistemáticamente cualquier testimonio sobre el derecho de pernada. Pese al empeño de éstos, la mayoría de los documentos han revelado ser falsos o tan solo mencionan una inocente tasa sobre las bodas contraídas fuera del dominio señorial.
De hecho, esas bodas implicaban una pérdida para el señor, ya que los hijos de la pareja, según las reglas de la época, podían pasar a depender de otro señor si lo deseaban. La tasa entonces percibida nada tenía que ver con el famoso Derecho de Culada, tan gráficamente representado en la canción normanda del siglo XIII.
Queda aún un pequeño lote de documentos auténticos que mencionan un derecho de pernada caído en desuso, e incluso un derecho en vigor compensable por un regalo simbólico, como una parte del banquete de bodas. Esos textos, muy raros y escasos, señalan a señores de finales de la Edad Media venidos a menos y casi tan pobres como sus villanos, y que se esforzaban en conservar su prestigio a través de la evocación de un pasado bárbaro y legendario, en el que sus antepasados tenían todos los derechos. Pero no se encuentran huellas de esta afirmación más que en los documentos privados, que no tienen valor oficial.
Por otro lado, se sabe de costumbres vejatorias o folclóricas ligadas a los enlaces matrimoniales, como por ejemplo comunidades de jóvenes solteros que se cobraban su "tasa" sobre el novio foráneo, mediante bromas y farsas que también se denominaban "Culadas" ...
El Derecho de Pernada, ese mito masculino que esconde la realidad de los abusos sexuales, ya no debe beneficiar el pretendido ejemplo medieval.
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