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lunes, 12 de mayo de 2014

CLAGNY: La residencia de la Marquesa de Montespan


EL CASTILLO DE CLAGNY
 
El Castillo de Clagny, cuyos planos fueron dibujados por el arquitecto Jules Hardouin-Mansart para la favorita de Luis XIV, la Marquesa de Montespan, estaba situado al Noreste del Palacio de Versailles. Su construcción iniciada en 1674, terminó en 1680. Clagny fue un regalo de despedida del rey a su amante caída en desgracia tras el sórdido "Caso de los Venenos", y la repentina e inexplicable muerte de la Duquesa de Fontanges, su sucesora supuestamente envenenada. Años antes de su muerte, acaecida en 1707 mientras estaba haciendo una cura termal en la estación balnearia de Bourbon-L'Archambault, la Marquesa de Montespan cedió, reservándose el usufructo, la propiedad del Castillo de Clagny a su hijo Luis-Augusto de Borbón, Duque du Maine, como regalo de boda al contraer éste matrimonio con una nieta del Príncipe de Condé.

 
Retrato de la Marquesa de Montespan recostada en un diván, en la Gran Galería de su Castillo de Clagny. / Abajo, recreación en 3D del Castillo de Clagny con sus jardines, a vista de pájaro.




Clagny, junto con las otras residencias de los Duques du Maine (Sceaux, Montrond y Châtenay), fue escenario de grandes fiestas, divertimentos musicales, bailes de máscaras y suntuosas recepciones dignas del "Grand-Siècle" francés hasta la muerte del duque (1736). Viuda la Duquesa du Maine y no pudiendo mantener el mismo dispendioso tren de vida, tuvo que renunciar a los fastos de antaño y deshacerse de su castillo de Montrond, cuyos costes de mantenimiento se habían hecho excesivos, y finalmente hasta se vio obligada a alquilar su palacete parisino a un financiero. La Duquesa, retirada en París, fallecería en 1753. La propiedad de Clagny pasa entonces a sus hijos, el Príncipe de Dombes y el Conde d'Eu pero, muertos éstos sin herederos, el castillo revierte naturalmente a la Corona en 1766.




La fabulosa mansión, que había tenido un coste estimado en no menos de 2 millones de libras y empleado a 1.200 obreros, fue finalmente víctima de la negligencia de Luis XV. Abandonado y sin destino preciso, acabó siendo demolido en 1769. Parte de sus piedras, recuperadas, fueron destinadas para la construcción de un convento fundado por la reina María Leszczýnska y la edificación de palacetes nobiliarios en las inmediaciones de Versailles.


Videos 3D del Castillo de Clagny con fuegos artificiales:



 

domingo, 11 de mayo de 2014

MEUDON: La residencia del Gran Delfín de Francia

EL CASTILLO DE MEUDON
 
 

Situado en la localidad del mismo nombre en el departamento de los Altos-del-Sena, el castillo de Meudon fue la residencia del Marqués de Sablé, del Marqués de Louvois y del Gran Delfín Luis de Francia, heredero de Luis XIV. Constaba originalmente de dos edificaciones conocidas como "Castillo Viejo" y "Castillo Nuevo". Uno y otro fueron respectivamente incendiados en 1795 y en 1871. Programada la demolición del "Castillo Nuevo" al principio de la IIIª República, fue finalmente restaurado y transformado en observatorio (1876), antes de ser asociado al Observatorio de París en 1927.

 
El Castillo de Meudon en 1708, según una recreación en 3D.


La finca, situada entre París y Versailles, en el corazón de una abundante reserva de caza y gozando de una topografía ideal para vastos jardines, se benefició de las suntuosas construcciones por parte de sus sucesivos propietarios. El conjunto de la finca fue finalmente inscrito en la lista de los Monumentos Históricos de Francia en 1972.

Remontando hasta el Renacimiento, se sabe que la vetusta mansión señorial que entonces existía en Meudon fue arrasada en 1520 por su propietario, Antoine Sanguin, quien mandó construir en su lugar otra más grande y en el gusto de la época, a la italiana. Siete años después, Antoine Sanguin da su castillo a su sobrina Anne de Pisseleu, amante oficial del rey Francisco I de Francia. Para alojar con más comodidad a su amante, el rey ordenará una ampliación del castillo con 2 pabellones cuadrados y 2 alas terminadas con pabellones idénticos.

 
Retrato de Anne de Pisseleu, Duquesa d'Étampes (1508-1580). 


Tras la muerte del rey Francisco I, la Duquesa d'Etampes cae en desgracia y se ve forzada a vender su mansión al Cardenal Carlos de Guisa en 1552. Su nuevo propietario ampliará aún más el castillo siguiendo el gusto por la arquitectura italiana. En 1654, sus herederos lo venden a Abel Servien, Marqués de Sablé y Superintendente de las Finanzas, quien adopta el título de Barón de Meudon. Su contribución al embellecimiento de la residencia será notable al contratar al arquitecto Louis Le Vau. Se cavan entonces lagos artificiales, estanques y grandes fuentes.

 
Retrato de Abel Servien, Marqués de Sablé y Barón de Meudon (1593-1658).


Muerto Abel Servien en 1658, su hijo tendrá que vender la finca al Marqués de Louvois en 1679. La ubicación de ésta es ideal para el ministro, ya que está cerca de Versailles y de su castillo familiar de Chaville. Como su anterior propietario, Louvois contribuirá en gran medida a convertir Meudon en una gran residencia señorial, enriqueciendo tanto su arquitectura exterior con balcones y bustos, como su interiorismo con salones ricamente decorados con obras maestras. También se emprenden grandes trabajos hidráulicos para alimentar sus estanques y fuentes. Los jardines, diseñados por Le Nôtre, se renuevan entre 1679 y 1681 con creaciones de bosquecillos y parterres a la francesa. Se incluye la instalación de un huerto a lo largo de la avenida principal del castillo.

 
Retrato oval de Luis, Gran Delfín de Francia (1661-1711).


En 1695, y sobre la propuesta del rey Luis XIV, la Marquesa Viuda de Louvois, Anne de Souvré, intercambia su finca de Meudon por el Castillo de Choisy. De este modo, Meudon recae en manos del presunto heredero del trono, el Gran Delfín. El castillo conocerá entonces el más brillante de sus periodos.

 
 

El hijo y heredero de Luis XIV invertirá de su propio bolsillo para llevar a cabo grandes obras de remodelación. En total se gastaría 1 millón ciento cuarenta mil libras en Meudon, pese a que su padre incluye la finca en la lista de los Reales Sitios y a cargo del departamento de los Reales Edificios de la Corona. El Gran Delfín dará rienda suelta a su temperamento de artista y a sus propias concepciones artísticas, rompiendo con la grandiosidad del estilo Luis XIV. Por primera vez se utilizarán paneles esculpidos y barnizados, de madera de roble y doradas con pan de oro para revestir paredes, precursores del estilo Regencia. En Meudon, el heredero reunirá sus ricas colecciones de arte que rivalizan con las de su padre el rey: jarrones de ágata, telas de las Indias, tapicerías de Los Gobelinos, porcelanas de China, cuadros de grandes maestros y, sobretodo, su soberbia colección de gemas.


 
Recreación en 3D del Gabinete de los Espejos, del Castillo de Meudon, 1700.
 
 
Recreación en 3D de la Alcoba de Gala del Gran Delfín, del Castillo de Meudon en 1709.


En su nueva morada, el Gran Delfín Luis aprecia rodearse de sus amigos, artistas y cortesanos, alojando también entre sus muros a su amante y esposa morganática Mademoiselle de Choin. A imagen y semejanza de su padre en Marly, el príncipe hace de Meudon una residencia donde el ambiente es mucho más distendido y familiar, lejos de la férrea etiqueta de Versailles. Pero, para alojar a tanta gente, se verá obligado a llevar a cabo grandes ampliaciones. Una capilla sería también construída por Jules Hardouin-Mansart.




En 1705, con la acuciante falta de espacio, se destruye el pabellón de la gruta juzgado pasado de moda y, en su lugar, se erige el "Castillo Nuevo" con la colaboración de Hardouin-Mansart. Su sobria arquitectura es enriquecida por esculturas sobre los pabellones laterales y ángeles sosteniendo las armas del Delfín sobre el pabellón central. Es sobretodo la disposición interior donde se acomete la sorprendente innovación del edificio nuevo. Toda una serie de apartamentos se abren sobre un corredor central que conecta con grandes salones de reunión. La decoración interior que pone en relieve las colecciones artísticas del heredero del trono, es compuesta por paredes recubiertas de paneles barnizados o pintados con colores claros y realzados por relieves esculpidos y dorados. Casi de manera inmediata, el Castillo Nuevo provoca la admiración de toda Europa y lanza un nuevo estilo de interiorismo.



Los jardines también sufrirán notables y hermosas transformaciones. A la finca se sumará la vecina de Chaville, que servirá de reserva para la caza del venado. Finalmente, su extensión hará que Meudon enlace de manera directa con el Real Sitio de Versailles.

Al morir en 1711 el Gran Delfín, el Castillo de Meudon es abandonado por la familia real. Luis XV, biznieto de Luis XIV, prefiere construir un nuevo castillo en Bellevue, para alojar allí a su amante oficial, la Marquesa de Pompadour. Meudon tan solo seria utilizado para proporcionar alojamiento a los cortesanos y a los reales infantes. Los que serían a la postre los tres últimos reyes de Francia, Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X, entonces Duque de Berry, Condes de Provenza y d'Artois respectivamente, pasarían parte de su infancia en Meudon bajo la supervisión de la Condesa de Marsan. El parque y sus jardines sufrirían un progresivo destrozo en provecho del venado.

Durante la Revolución Francesa (1792), el Castillo de Meudon es saqueado y vaciado de sus tesoros. En 1793, la Convención convierte sus dos edificios en una fábrica de aerostáticos, y un taller de artillería es instalado. Las tierras de alrededor servirán de campo de entrenamiento y de pruebas donde se procede a los ensayos de obuses.

En 1795, un incendio reduce a cenizas el Castillo Viejo. Es arrasado en 1803, tras rescatar de sus ruinas elementos ornamentales reutilizables. Sus columnas de mármol serían supuestamente empleadas para el Arco de Triunfo del Carrusel, frente al Palacio de Las Tulerías. Otras columnas de piedra serían empleadas para la pequeña rotonda del Palacio de Luxemburgo.

En 1807, el emperador Napoleón ordena la restauración de los jardines y la rehabilitación del Castillo Nuevo. En 1811, se instala entre sus paredes al pequeño Rey de Roma. Tras la caída de Napoleón I, Meudon vuelve a caer en desuso.

Durante la guerra franco-prusiana, el invasor alemán descubre Meudon como un sitio estratégico que domina la capital francesa e instala allí una batería de artillería prusiana en 1870. El Castillo sería incendiado por los Prusianos en 1871. Sus ruinas ennegrecidas serían confiadas al astrónomo Jules Janssen en 1875. Entre 1880 y 1885, el astrónomo instala allí un observatorio gracias a la colaboración del arquitecto Constant Moyaux.

lunes, 8 de abril de 2013

SECRETOS DE LAS GRANDES MANSIONES V.O.

SECRETS OF THE MANOR HOUSE
English Version

Interesante programa televisivo sobre los entresijos de la vida cotidiana en las grandes mansiones de la Gran-Bretaña de la Era Eduardiana, trasladándonos a la época de los grandes terratenientes británicos bajo el reinado de Eduardo VII. Un instructivo viaje al pasado de una desaparecida sociedad clasista, mostrando el anverso y reverso de ésta y que nos recuerda, de pasada, la famosa serie de Arriba y Abajo (Upstairs & Downstairs) o la más reciente Downton Abbey : de un lado la despreocupada y ociosa vida de los señores, y del otro la semi-esclavitud de los criados y la extrema miseria de la clase obrera.
 

martes, 13 de noviembre de 2012

CURIOSIDADES -84-

"Los cuervos de Su Graciosa Majestad"



La "Torre de Londres" no es una torre como tal sino un castillo medieval situado casi en el centro de Londres que alberga las famosas "Joyas de la Corona".

Siempre ha habido cuervos en ella y existe la leyenda según la cual, si deja de haberlos, ésta caerá junto con la monarquía inglesa y el imperio británico.

Para evitar que se vayan, recortan las alas a algunos de ellos.

domingo, 4 de noviembre de 2012

SCHLOSS HERRENHAUSEN en 3D


EL PALACIO DE VERANO DE HERRENHAUSEN
 
 
Herrenhausen significa "Casa de los Caballeros" y se sitúa en lo que antaño eran los alrededores de la capital, Hannover. Construído en la segunda mitad del siglo XVII por orden del príncipe Johann Friedrich I de Brünswick-Lüneburg, Duque de Kalenberg (ob.1679), la residencia fue heredada por su hermano menor el futuro Elector Ernesto-Augusto I de Hannover. Por encargo de la Princesa Electriz Sofía del Palatinado, esposa de este último, el arquitecto paisajista francés Martin Charbonnier creó los vastos jardines a la Francesa inspirados en los del Palacio de Versailles, sobre una extensión de 50 hectáreas de terreno. Al palacio principal, se añadieron otros palacetes y pabellones anexos como la "Orangerie", la "Librería" del Berggarten y otro castillo bautizado como "Welfenschloss" en el Welfengarten, que actualmente está ocupado por la universidad de Hannover. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, las obras de Herrenhausen prosiguieron hasta finalizarse poco antes de que Prusia se anexionara Hannover y privara a sus monarcas de su reino independiente desde 1815.

Schloss Herrenhausen: aspecto de la Rittersaal o Salón de los Caballeros a finales de la década de 1930. / Abajo, fotografía de la Thronsaal o Salón del Trono, dónde los reyes de Hannover concedían sus audiencias oficiales.
 


Pese a las recomendaciones de la Casa Real Británica, los bombarderos ingleses en sus incursiones sobre Hannover, no pudieron evitar soltar sus bombas sobre el palacio principal durante la IIª Guerra Mundial (¿una revancha por los repetitivos bombardeos alemanes sobre Buckingham Palace?). El palacio sufrió tanto que, al final de la contienda, tan solo subsistía un edificio arruinado y calcinado, por lo que se decidió finalmente que era irrecuperable y debía ser demolido hasta los cimientos. Como único recuerdo del palacio, tan solo se conservan fotografías anteriores a 1939-1945 y grabados de los siglos XVII, XVIII y XIX.
Video del Schloss Herrenhausen en 3D:


EL CASTILLO DE RICHELIEU en 3D


EL SUNTUOSO CASTILLO DE RICHELIEU RESUCITADO



Se trata de una reconstrucción virtual en 3D del célebre Castillo de Richelieu, construído en la primera mitad del siglo XVII para Armand-Jean Du Plessis De Richelieu, Obispo de Luçon, Cardenal y 1er Duque de Richelieu y de Fronsac, primer ministro todopoderoso del rey Luis XIII de Francia. Es a partir de 1621 cuando el Cardenal de Richelieu consigue comprar el viejo castillo (y el señorío) de su familia, en el que ha nacido, mediante subasta por la suma de 79.000 libras. Su hermano mayor Henri, legítimo propietario de la finca solariega de los Du Plessis y Señor de Richelieu, cubierto de deudas, había sido asesinado por el Marqués de Thémines en el curso de un duelo en 1619, después de enterrar a su mujer e hijo fallecidos en el curso del parto.

Retrato del Cardenal Armand-Jean du Plessis de Richelieu (1585-1642), Obispo de Luçon, 1er Duque de Richelieu & Par de Francia (1631); según Philippe de Champaigne.
 
Retrato del arquitecto Jacques Lemercier (1585-1654), según P. de Champaigne.
 

Adquirida la propiedad, el Cardenal encargó al arquitecto Jacques Lemercier la nueva construcción del castillo con la condición de que respetase el ala dónde había visto la luz al nacer. Aprobado el proyecto, las obras se iniciaron en 1625 y siguieron bajo la supervisión de Jean Rogier, Señor de La Marbeliere, encargado del seguimiento y pago de los 2.000 obreros empleados para la construcción de un palacio grandioso y, por tanto, digno de acoger entre sus muros al mismísimo rey.

Retrato de Luis XIII (1601-1643), Rey de Francia y de Navarra entre 1610 y 1643.


Paralelamente, el Cardenal irá adquiriendo señoríos colindantes para extender sus posesiones, con el fin de que el ducado proporcione una renta adecuada al rango de duque y par del reino. Y, ante la falta de actividad agrícola y comercial en dichas tierras, el Cardenal obtendrá de Luis XIII, el permiso real para levantar una pequeña ciudad en las proximidades del castillo en 1631. En agosto del mismo año, Luis XIII firma la erección del señorío de Richelieu en ducado con paridad francesa. En 1632, el Cardenal en persona visita las obras, pero será la única vez que pisará la finca ancestral; su labor al frente del Gobierno le impedirán volver a Richelieu, posponiendo una y otra vez su deseo de ver por si mismo la evolución de las construcciones. En 1640, su viaje previsto a Richelieu es anulado. En 1642, cuando el Cardenal regresa de Perpiñán, se prevee una pernoctación en vano; enfermo, los médicos del primer ministro deciden que es más aconsejable renunciar. Poco después, el Cardenal-Duque de Richelieu muere. Unos meses después, es Luis XIII quien fallece.



Aunque ninguno de los dos llegó a alojarse en el espléndido Castillo de Richelieu, el edificio acogió a personajes de gran importancia: el Duque Gastón de Orléans, la Duquesa de Montpensier su hija, el Rey Luis XIV, la Duquesa d'Aiguillon (sobrina del Cardenal y amiga de San Vicente de Paul), Jean de La Fontaine y muchas otras figuras...



De gran amplitud, extensión y suntuosa decoración, fruto de una fortuna colosal adquirida durante su gobierno (20 millones de libras), el castillo de Richelieu sufrió del vandalismo revolucionario en 1791: saqueado, sus obras de arte y su suntuoso mobiliario fueron robados, confiscados arbitrariamente y, algunos, dispersados en subastas públicas por una república necesitada de fondos para sostener sus guerras contra las naciones enemigas. Las sepulturas del Cardenal y de sus sucesores, como el Mariscal de Richelieu, ubicadas en la iglesia universitaria de La Sorbona, serían violadas por la chusma pese a la intervención personal de Alexandre Lenoir, y sus restos profanados. Los duques de Richelieu habiendo optado por exiliarse en Alemania y luego en Rusia para huir de la Revolución que había puesto precio a sus cabezas, el Gobierno secuestró la extensa finca y el castillo y dependencias como "bienes de emigrados".



En 1805, un empresario mal inspirado que respondía al nombre de Alexandre Bontron, compró la propiedad ducal para demolerla y vender sus materiales con el fin de recuperar su inversión. De semejante masacre, tan solo sobrevivieron el pabellón de la cúpula, la Orangerie, sus bodegas y los pabellones de la monumental entrada del castillo.

Retrato de Armand-Emmanuel de Vignerot du Plessis, Vº Duque de Richelieu (1766-1822), Primer Ministro de Francia; según Sir Thomas Lawrence.


Cuando se trató de devolver la propiedad a su legítimo propietario, el duque Armand-Emmanuel de Richelieu, futuro primer ministro del rey Luis XVIII y amigo del zar Alejandro I de Rusia, después de 1815, se encontró con un castillo arrasado casi hasta sus cimientos. Dado que era demasiado oneroso reconstruir el castillo familiar con su antigua apariencia y reunir su antigua colección de arte (confiscada por el Estado y que se encontraba en el Museo del Louvre), el Duque de Richelieu renunció a cualquier proyecto por inviable. Sus herederos serían finalmente indemnizados por el Estado gracias a la ley promulgada por Carlos X, que contemplaba reembolsar con dinero contante y sonante a todas las familias nobles que habían sido expoliadas de sus bienes inmuebles durante la Revolución Francesa.

Retrato de Mary Alice Heine (1858-1925), VIIª Duquesa de Richelieu & Marquesa de Jumilhac, luego Princesa de Monaco.


En 1852, en los inicios del IIº Imperio, otro empresario llamado Laurence adquirió la finca Richelieu para construir una gran mansión bautizada como "Petit Château" (pequeño castillo) frente al Pabellón de la Cúpula. En 1877, la propiedad es comprada por Michael Heine, banquero de origen alemán y nacionalidad estadounidense afincado en París, quien se afana por reconstituirla para regalarla a su recién casada hija Mary Alice Heine y a su yerno, el Marqués Marie Odet Jean Armand de Jumilhac y 7º Duque de Richelieu.

En 1930, el 8º y último Duque de Richelieu y Marqués de Jumilhac, Armand, al carecer de herederos directos, donó la finca solariega de sus antepasados a la Universidad de La Sorbona de París, en recuerdo al Cardenal de Richelieu, que había sido su director y renovador.



Hoy, gracias a las posibilidades que ofrecen los programas de animación virtual en 3D, se ha podido reconstituir a grandes trazos lo que fue en su época una de las más magníficas residencias aristocráticas de la Francia del Antiguo Régimen. Y hasta aqui os cuento, para que podáis ver por vosotros mismos el resultado mediante estos vídeos.


Chateau de Richelieu por LavalVirtual
Nautilus - Richelieu phase 2 por Nautilus-crea

Trailer Richelieu complet por Nautilus-crea

martes, 31 de enero de 2012

CURIOSIDADES -6-

AGUA CORRIENTE PARA EL REY



El rey Carlos V de Francia, apodado "el Sabio" (1338-1380), ya disponía de agua corriente en sus aposentos del Castillo de Vincennes cuando ese sistema seguía siendo entonces desconocido en la Europa del siglo XIV. Gracias a un sencillo sistema de recolección de agua de lluvia, instalado en lo alto de la torre del homenaje del castillo real, el monarca disponía de ésta con solo tirar de una cadena para lavarse los dientes o cuando iba a su letrina, cuyas paredes estaban tapizadas para protegerle del frío. Aún hoy se puede descubrir esa rareza medieval visitando el Castillo de Vincennes.


martes, 13 de diciembre de 2011

EL CASTILLO DE ROQUETAILLADE



El castillo de Roquetaillade, sito en la localidad de Mazères, en Aquitania y no demasiado lejos de la ciudad de Burdeos (Depto. de la Gironde, Francia), con su aspecto macizo de aquellas medievales construcciones defensivas, responde perfectamente al imaginario popular del típico castillo-fortaleza. Ya en época del emperador Carlomagno (o Carlos I "el Magno"), existía una primitiva fortaleza que, con el tiempo, vino a ampliarse y a modernizarse hasta adquirir el tamaño actual. De fortaleza medieval, pasó a ser una residencia señorial, permaneciendo en manos de la misma familia a través de las mujeres -los Señores de La Mothe, los Marqueses de Lansac y de Mauvesin- desde el siglo XI hasta nuestros días, lo que nos da una friolera de 700 años de historia familiar.

Fue en 1552, cuando la gran heredera de los Gaillard de La Mothe (señores de Roquetaillade desde el s. XII), Catherine de La Mothe, casa con Jean de Lansac aportando como dote el castillo de su familia, sus extensas tierras y numerosos feudos, amén de sus afamados viñedos. Serán los Marqueses de Lansac quienes se afanarán en restaurar el castillo de Roquetaillade a finales del s.XVI, después de haber sufrido serios daños y varios saqueos en el curso de las Guerras de Religión. Intentarán, de hecho, convertir la oscura fortaleza medieval en un castillo más luminoso y agradable para sus ocupantes, cosa difícil de realizar aún hoy. De aquellos reacondicionamientos salieron nuevas ventanas, hermosos salones, tres chimeneas monumentales renacentistas y una gran escalinata de piedra.

Retrato de Françoise de Souvré, Marquesa de Lansac, Gobernanta de los Infantes de Francia, señalando a los niños Luis XIV y Felipe de Francia, Duque de Anjou.

Una de las señoras del castillo, Françoise de Souvré, Marquesa de Lansac, fue la gobernanta del jovencísimo rey Luis XIV de Francia y de su hermano Felipe, Duque de Anjou, hijos de Luis XIII y de Ana de Austria.
A finales del siglo XVIII, el último Marqués de Lansac tan solo disponía de dos hijas para continuar con la saga familiar al frente de Roquetaillade. La menor de ellas, Marie-Henriette de Lansac (1767-1852), casaría en 1789 con el Conde François de Laborie, aportando en dote el castillo y las tierras de Roquetaillade. De esa unión nacería una única hija, Marie-Joséphine de Laborie (1791-1860) y, al poco, la madre solicitaría el divorcio al emigrar su marido a Inglaterra para escapar de la Revolución. Por aquel entonces, era cosa común ver a muchas grandes damas divorciarse de sus maridos huídos y emigrados al extranjero para salvaguardar sus bienes y patrimonios que, por norma, eran confiscados por el Estado y convertidos en "Bienes Nacionales" si los titulares abandonaban el país. Mujer extraordinaria, se pasó aquellos terribles años viviendo por todo lo alto entre Burdeos y Roquetaillade, ofreciendo espléndidas cenas y veladas a sus invitados mientras su padre y su hermana Geneviève se pudrían en prisión pendientes de acabar o no en la guillotina... Para colmo, afirmaba a sus amigos que jamás se lo había pasado tan bien como bajo el Terror!

Cuando estalló la Revolución Francesa, con esa fiebre de arrasar con todo cuanto recordara el Antiguo Régimen, Roquetaillade se convirtió en el punto de mira de los revolucionarios bordeleses. Por fortuna, cuando llegó una nutrida tropa de soldados y obreros con la intención de derrocar piedra por piedra la mansión, se encontraron con que su propietario, el Marqués de Lansac, les esperaba a la entrada para convencerles de que no ejecutasen la orden de demolición. Para ello, les dobló a todos el sueldo que la ciudad de Burdeos les había ofrecido para tirarlo al suelo y, luego, les invitó a probar los mejores caldos de su vasta bodega. Tanto les gustó aquella cata y la generosidad del marqués que, al final, renunciaron a ejecutar la orden dejando indemne el edificio y sus interiores.

Interior parcial del gabinete de las Musas, con su típico estilo "Luis XIII" (s.XVII), del Castillo de Roquetaillade. / Abajo, fotografía de la chimenea monumental de la Sala Sinodal del castillo.

Gracias a las juiciosas decisiones de su estrafalaria madre, Marie-Joséphine de Laborie pudo heredar en 1807 de toda la fortuna familiar y del patrimonio, salidos intactos de la tempestad revolucionaria -con algunas excepciones-, y casarse con el hombre adecuado: Hippolyte Le Blanc, Marqués de Mauvesin (1787-1860), cuyos descendientes siguen estando al frente de Roquetaillade.
A mediados del siglo XIX, el castillo se encontraba en tan mal estado de conservación que la familia Mauvesin no tuvo más remedio que encargar al arquitecto Viollet-Le-Duc su completa restauración, tanto externa como interna. Durante una década, las obras de remodelación y de reacondicionamiento del castillo fueron la gran prioridad de los Marqueses de Mauvesin, y los frutos de aquellos arduos trabajos se tradujeron en un rotundo éxito en materia de arquitectura e interiorismo, devolviendole su antiguo esplendor.
Todo aquello se debió a que el entonces heredero de Roquetaillade, el Marqués Lodoïs Le Blanc de Mauvesin, casaba con Marie-Geneviève de Galard de Brassac de Béarn el 18 de junio de 1849 y, para hacer más confortable el viejo castillo (cuyos interiores se habían degradado seriamente) a la flamante pareja, se decidió invertir una fortuna para devolver al edificio su pasada época dorada, aprovechando el auge de su comercio vinícola que les aportaba pingües beneficios.

En los años sesenta, fue escenario principal del rodaje de la película protagonizada por Louis de Funès y Jean Marais: "Fantomas contra Scotland Yard", tercera y última entrega de la trilogía de Fantomas. En los noventa, volvió a ser el escenario de otro largometraje famoso inspirado en un hecho verídico: "El Pacto de los Lobos"*.

(*)_La Bestia de Gévaudan.

miércoles, 6 de julio de 2011

EL PALACIO DE LOS GRIMALDI : Historia del Palacio Monegasco

HISTORIA DEL PALACIO DE MÓNACO
de fortaleza a palacio renacentista




En 1162, bajo reserva de pleitesía, el emperador Federico I "Barbarroja" reconoce a la República de Génova la dominación de las costas Ligurias, desde Porto Venere hasta Mónaco.

El 30 de mayo de 1191, el emperador Enrique IV, concede el derecho a fortificar la roca de Mónaco, su puerto y tierras adyacentes para defender la cristiandad de los Sarracenos. Quedaba por adquirir la propiedad privada del terreno a los cónsules de Peille y a los monjes de la abadía de Saint-Pons, cosa hecha en 1197.

Sin embargo, pasarían 18 años más hasta que se iniciase la edificación de lo que se convertiría, después de muchas transformaciones y ampliaciones, en la residencia majestuosa de los Príncipes de Mónaco.

El 10 de junio de 1215, bajo la batuta del cónsul Fulco del Castello, los genoveses proceden a poner la primera piedra de la fortaleza primitiva dotada de 4 torres cuadradas y macizas, unidas entre sí por murallas de ocho metros de altura, y que delimitan aún hoy día el perímetro casi triangular del Palacio Principesco.

Rápidamente, ese dispositivo sería reforzado por murallas y torres que abarcarían la totalidad del promontorio rocoso de Mónaco, y añadiéndose una segunda fortaleza -hoy desaparecida- que defendía la entrada al puerto.



La historia de los Grimaldi se une a la del palacio-fortaleza a partir de 1297, época en que Génova se debate en luchas intestinas que oponen a Güelfos y Gibelinos, partidarios del Papa y del Emperador respectivamente. Es a principios de ese año, en la noche del 8 de enero, cuando Francesco Grimaldi, apodado "Malizia" -el Malicioso-, del Partido Güelfo y entonces expulsado de Génova, se apodera con nocturnidad y alevosía de la plaza fuerte de Mónaco.

Pero el castillo sería repetidas veces perdido y recuperado hasta que, 30 años más tarde, los Grimaldi se apoderan definitivamente de Mónaco y se instalan en el castillo-palacio del promontorio rocoso. El jefe de los Grimaldi, Carlos I, sería considerado como el primer señor de Mónaco a partir de 1341, así como de Menton (1346), y de Roquebrune (1355).

Siempre bajo la amenaza de ver arrebatada su "conquista", Carlos I y sus sucesores inmediatos tuvieron que concentrar sus esfuerzos en reforzar las fortificaciones y defensas de su castillo.

En el siglo XV, Lamberto I continúa activamente al frente de las mejoras defensivas pero añadiendo ciertas mejoras estéticas al castillo. Con la época y la primera oleada renacentista, el gusto por adecentar las residencias señoriales va cogiendo un auge gradual entre príncipes y nobles europeos. Si sigue siendo una fortaleza, el castillo se va complementando con estancias más espaciosas y luminosas, decoradas y amuebladas para hacer más agradable la vida entre sus austeros y fríos muros. Es Lamberto I quien inicia las primeras obras de importancia en el castillo, transformándolo paulatinamente en un palacio sin renunciar a las torres defensivas y las murallas almenadas.

Tras el devastador pero victorioso asedio sostenido contra Génova (1506-1507), el siglo XVI ve el solemne reconocimiento de la soberanía de Mónaco por sus poderosos vecinos y conoce una era de paz relativa. Los Grimaldi, preocupados por la importancia de su posición estratégica, proceden a la restauración de sus murallas y del viejo castillo gravemente afectados por la artillería enemiga.



En 1529, todos los trabajos de restauración son visitados por el emperador Carlos V de Austria, aprovechando su visita oficial en el principado monegasco. Y llega el tiempo en el que los Señores de Mónaco pueden dedicarse a la ampliación y embellecimiento de su antigua fortaleza que, poco a poco, perderá su carácter medieval para aparecer, al final del siglo, como el palacio renacentista de un gran señor italiano.

Honorato I (1522-1581) contrata los servicios del arquitecto Domenico Gallo, autor de la Galería de Hércules, pero también del pintor genovés Luca Cambiaso al cual es confiada la decoración de la fachada septentrional del Patio de Honor del Palacio de los Grimaldi.

La defensa de la plaza no deja de ser primordial. De este modo, la cisterna excavada en la roca viva, en medio del palacio, es ampliada para contener 15.000 m3 de agua potable, cantidad suficiente para permitir a un contingente de mil hombres aguantar un asedio de 648 días. Monumental, como la nave de una iglesia, con una bóveda apoyada sobre nueve pilares macizos, tiene una profundidad de 5 metros, una largada de 20 y una anchura de 18.

El proyecto del palacio renacentista existía desde el siglo XVI, y su metamorfosis se inicia principalmente bajo Honorato II, primer Príncipe de Mónaco (1597/r.1604-1662). Éste, educado en Milán, ha desarrollado desde su infancia el gusto por la fastuosidad y la magnificencia italianas. En verdadero mecenas, mantiene a toda una tropa de creadores talentosos: arquitectos como Jacopo Cantone, escultores como Martino Solaro,...


Vista del Palacio de Mónaco a inicios del s. XVIII, según J. Bressan.


Panorámica del Palacio Principesco de Mónaco en la 1ª mitad del siglo XVIII.

El Palacio Grimaldi conoce espectaculares transformaciones: se levanta, por un lado, el magnífico Pabellón de los Baños, junto con el Cuartel Real nuevamente levantado en la prolongación del ala Sur, y por otro lado, el ala Occidental con la Capilla Principesca dedicada a San Juan Bautista (1654). Con la apertura de la Puerta de Honor y la construcción de la escalera monumental ejecutadas bajo el reinado del Príncipe Luis I de Mónaco (1642/1662-1701), el Patio de Honor toma su aspecto definitivo.


La escalinata en forma de herradura, en el Patio de Honor del Palacio Grimaldi.

Todas las ampliaciones y decoraciones sucesivas, con sus grandes riquezas artísticas, sus tapizados delicadamente bordados, sus decorados pintados y sus frescos debidos a grandes artistas de renombre internacional, hicieron del Palacio de Mónaco, desde mediados del siglo XVII, una de las residencias más destacadas del Mediterráneo, donde se podían admirar ricas colecciones de muebles y objetos de arte diversos.


Fotografía de la Sala del Trono del Palacio Grimaldi, de cuyas paredes cuelgan los retratos de los sucesivos príncipes monegascos.

Cuando la Revolución Francesa llega al Principado de Mónaco, el palacio de los Grimaldi padece de los excesos revolucionarios; todas sus colecciones, sus obras de arte, sus archivos sufren del pillaje, de la destrucción indiscriminada y son dispersados y vendidos como Bienes Nacionales. El Palacio se transforma luego en hospital para el Ejército de Italia y, de 1808 a 1814, pasa a ser una casa de acogida para los mendigos del Departamento de los Alpes-Marítimos.


Fachada principal del Palacio Grimaldi desde la Plaza de Armas.

Al producirse la Restauración de 1814, con el retorno de los Príncipes a Mónaco, el estado del Palacio parece tan lamentable que se ven forzados a abatir una parte del ala que da sobre la fachada de la Plaza del Palacio, así como el suntuoso Pabellón de los Baños. Durante gran parte del siglo XIX, los Príncipes concentran sus fuerzas en devolver a su residencia el antiguo esplendor y los matrimonios con ricas herederas, como el de Alberto I con Mary-Alice Heine, gran heredera norteamericana, asi como la creación del Casino de Monte-Carlo contribuyen a la recuperación de sus lujosas estancias y de sus antiguas colecciones dispersadas durante la Revolución Francesa.


Vista del Palacio tal y como era en 1732, según Joseph Bressan.

Hoy día, el Palacio Grimaldi abre sus puertas al público en fechas concretas ( excepto entre el 1 de enero y el 1 de abril, y del 1 de noviembre al 31 de diciembre) y concede a los turistas y curiosos el privilegio de visitar los Grandes Apartamentos palatinos, las estancias más ricas y lujosas con sus ricos muebles, sus grandes retratos firmados por Largillière, Rigaud, Veroust, Laszlo de Lombos, sus paredes tapizadas y bordadas en oro y plata, sus asombrosos y coloridos frescos, sus bóvedas pintadas con grutescos italianos y sus resplandecientes suelos en marquetería de mármol.