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domingo, 29 de octubre de 2017

ACTUALIDAD: La Independencia de Catalunya, el problema de Europa

CATALUNYA: París y sus vecinos europeos se equivocan

La historia prueba que esas declaraciones de rechazo al independentismo, rara vez resisten a las realidades políticas.

Artículo de Jean-Baptiste Naudet.



Así, París y las principales capitales europeas han anunciado que no reconocerían la independencia de Catalunya. Conocemos los principales argumentos: el respeto de la ley, de la Constitución española y, en segundo plano, el miedo de una “balcanización” de Europa.

La historia, dicen, es una sucesión de errores de cálculo. Y parece ser que en materia de independentismo, nuestros dirigentes quizás no han conseguido aprender a contar bien. Antes que barrer de un  manotazo la proclamación del 27 de octubre, mejor les habría ido callarse, simplemente callarse. Por varias razones. Primero, porque, sin remontar demasiado atrás y quedándonos en el continente europeo, la historia demuestra que este tipo de declaraciones, a veces contraproducentes, de rechazo al independentismo, resisten raras veces a las realidades políticas. ¿Cómo llamamos a un líder separatista que ha triunfado? Un Jefe de Estado.

Y he aquí que nuestros dirigentes franceses se turnan en Argel para ir a estrechar la mano de un fuera-de-la-ley! Un bandido! Un rebelde! El terrorista del FLN (sin embargo Jefe del Estado Argelino) Abdelaziz Bouteflika. En Argel, vamos incluso a pedir perdón, pero solo con la boca pequeña, por haber masacrado (“legalmente”) hombres, mujeres y niños.

Más recientemente: ¿dónde se encuentra nuestro amigo Slobodan Milosevic, el Jefe de Estado serbo-yugoslavo, que París ha respaldado durante mucho tiempo contra vientos y mareas, en medio de las masacres, contra los “irrealistas” separatistas eslovenos, croatas, bosnios, kosovares, etc.? Ha muerto en prisión en el Tribunal Internacional de La Haya, mientras era juzgado por crímenes de guerra y crímenes de lesa-humanidad.

¿Dónde están esos poco recomendables líderes separatistas de la ex Yugoslavia a los cuales nuestros dirigentes no querían dirigir la palabra? En el poder, en Zagreb, en Pristina, en sus repúblicas independientes. Para descargo del Quai d’Orsay, del Palacio del Elíseo, hay que decir que el embajador de Francia en Belgrado había analizado perfectamente la situación del conflicto. A los periodistas, a esos “catastrofistas sensacionalistas” que se horrorizaban por la peligrosa y sangrienta carrera chovinista de Milosevic, pequeño apparatchik comunista reconvertido al nacionalismo de la Gran Serbia, ese diplomático francés, escuchado en altísimos niveles del Estado Francés, respondía: “Cuando Yugoslavia estalle, estallará de risa.” Todos los que después vivieron, sobrevivieron a esos años de guerra de los Balcanes, no se han reído todos los días.

Tratándose de separatismo, de independentismo, la clarividencia de nuestros dirigentes ha sido aún más impactante en la ex Unión Soviética y en Rusia. En nombre de un apoyo sin fisuras a Mikhail Gorbachov (por otro lado organizador de sangientos conflictos separatistas en la Unión Soviética), el presidente francés François Mitterrand trató con desdén, ninguneó, humilló a Boris Yeltsin, primer presidente electo de Rusia. Resultado: cuando la URSS desaparece y Gorbachov con ella, cuando Bori Yeltsin se convierte en el Jefe de Estado de una de las mayores potencias del mundo, nuestros dirigentes se emplean a corregir, diciéndole que todo lo que hace es justo y bueno. Como por ejemplo aplastar, en la sangre y la tortura, a la minúscula Chechenia (separatistas, musulmanes para colmo). Total que, para reparar un error, se cae directamente en la infamia.

Haz lo que te digo, no lo que yo hago

Sabemos que nuestros dirigentes, de tradición centralista, “integracionista” y jacobina, están en contra de la separación de Catalunya del resto de España, que no reconocen el referéndum sobre la independencia organizado por Barcelona el 1 de octubre pasado. Pero, curiosamente, no dijeron nada cuando los Británicos (que no deben ser tan demócratas como los Franceses o los Españoles?), organizaron un voto separado sobre la independencia de Escocia.

Muy extrañamente también, es en nombre del referéndum de independencia separado que Francia ocupa ilegalmente Mayotte, la cuarta isla del Archipiélago del Estado de las Comores, en el Océano Indico, desde 1975 y que París se hace condenar regularmente por ello ante la ONU. Así que, es menester que en Madrid el primer ministro español haga lo que Francia le dicta pero, sobretodo, que no haga como ella. Y aún así…

Pero lo más grave no está en eso. Lo más problemático no es la cuestión jurídica que, en el conflicto catalán, no es más que el ridículo taparrabos democrático de la confrontación de dos nacionalismos. Al respaldar, incluso indirectamente Madrid contra Barcelona, “en nombre de la ley”, París y las demás capitales europeas alientan a los conservadores en el poder del Partido Popular español, lejano heredero del franquismo, con tendencias autoritarias, machistas y dominadoras, a utilizar la represión contra el independentismo catalán. Que estemos a favor o en contra, que ese independentismo sea una buena cosa o no lo sea, aquí no está la cuestión. La cuestión es que la represión, aunque fuera “legal”, tiene muy pocas posibilidades de llegar a ninguna parte. Todo lo contrario. Se arriesga a ser contraproducente, a alimentar el fuego de la indignación y de la revuelta y, finalmente, a hacer de la independencia, que se pretendía combatir, en un hecho inevitable. Quizás lo sea ya.

Cuando los independentistas catalanes solo tenían una mayoría relativa en votos (entre un 40% y 45%) antes de la represión española en el referéndum “ilegal”, según Madrid, los separatistas catalanes, a los que se unieron los “indecisos” indignados por los porrazos, se habrían convertido en mayoritarios según un sondeo confidencial. El único medio de reprimir eficazmente un movimiento independentista tan poderoso como el de Catalunya, que reúne casi la mitad de la población (sin duda ya superior en número desde el 1 de octubre), es el aplastamiento a lo Putin en Chechenia, a la Milosevic en Kosovo.

Entonces, si queremos evitar a cualquier precio el riesgo de un baño de sangre, hay que reconducir Madrid para que tome la única vía posible, la única solución democrática: la del diálogo, la de organizar, si no es ya demasiado tarde, modificando la Constitución española, un referéndum legal sobre la independencia en Catalunya. Si Madrid, París o Berlín pretenden conservar a Catalunya en el seno de España, deben arriesgarse a perderla en esa votación. Catalunya debe sentirse libre. Es por eso que lucha. Es como en un matrimonio: cuanto menos libre se sienta, con más ganas querrá partir.

Sabemos que el Partido Popular español en el poder en Madrid (la derecha conservadora que, por naturaleza, no comprende jamás que los tiempos cambian), siempre ha estado en contra del divorcio. Pero es legal hoy en España.  Y no es legal dar una paliza a su mujer si ella quiere marcharse. Y si mañana las porras de una Guardia Civil aún infiltrada por fascistas y por nostálgicos del franquismo se abaten sobre manifestantes pacifistas catalanes, si se derrama sangre en Barcelona, veremos cómo el pueblo francés tomará partido. Francia no son las declaraciones del Elíseo, no son los comunicados del Quai d’Orsay que, desde la caída del muro de Berlín, ha reconocido en Europa la independencia de todos los países a los que, sistemáticamente, había jurado jamás reconocer. Francia es la Revolución Francesa (ilegal). Es lo que hay escrito en nuestros edificios públicos. “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Y para Catalunya también.


Jean-Baptiste Naudet, periodista en Obs.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Anécdotas Históricas -279-



Un viernes del mes de enero de 1719 en París, en casa de la Princesa de Conti, se encontraba cenando la Marquesa de Charlus en compañía de otros distinguidos invitados, como era habitual entre dos partidas de cartas. La ya anciana y rica marquesa tenía fama de ser tan avara como diestra en el juego, por lo que jamás se perdía esa cita semanal tan concurrida. Entre partida y partida, tanto ella como los demás invitados, se levantaban para cenar algo en el salón contiguo dónde habían dispuesto varios bufetes y sentarse alrededor de una mesa convenientemente dispuesta. Esa noche, la marquesa tenía a su lado a Su Eminencia el Cardenal François de Mailly-Nesle, arzobispo de Reims. Escogiendo un huevo pasado por agua, la marquesa lo abrió y se adelantó para coger la sal, arrimando accidentalmente su alto peinado empolvado a una vela que lo prendió enseguida. Al ver el arzobispo que la cabeza de la dama estaba en llamas y que ésta no se había percatado, le arrancó la peluca sin mediar palabra para luego pisotearla y apagarla, dejándola con la cabeza desnuda y sus escasos cabellos, despeinados, canosos y sucios a la vista de todos. Madame de Charlus, sorprendida por ese gesto tan brusco como inesperado, sintiéndose ridícula y centro de las miradas de los demás comensales enmudecidos, lo tomó como una ofensa intolerable y le faltó tiempo para tirar su huevo a la cara del arzobispo y cubrirle de insultos. Tanto el arzobispo como los demás, estallaron enseguida en carcajadas al ver la reacción y el ridículo aspecto de la vieja marquesa calva. Intervino entonces la Princesa de Conti para templar los ánimos, y mandó traer a Madame de Charlus una de sus pelucas para cubrirle las sienes, mientras los invitados se reían viéndola refunfuñar de indignación contra el Cardenal de Mailly-Nesle, empeorando aún más si cabe el malentendido.

Anécdota de: Marie Françoise de Paule de Béthisy de Mézières, Marquesa de Charlus (1657-1719) y del Cardenal François de Mailly-Nesle, Arzobispo de Reims (1658-1721).

viernes, 5 de junio de 2015

ACTUALIDAD: La chulería del Rey Felipe VI con el PNV

IÑAKI ANASAGASTI
"LA CHULERÍA DEL REY FELIPE VI CON EL PNV"
 
 
 
Felipe de Borbón ha visitado oficialmente Francia de donde viene su apellido. Ha sido un viaje por todo lo alto, con chulería, con grave chulería incluida.
 
Dicen que este hombre está muy preparado. No tanto. Ha tenido una mala educación. Se cree superior a los demás.
 
Sabe francés e inglés, pero eso hoy en día y con una buena programación educacional lo saben casi todos los jóvenes  con master o sin él.
 
Pero mi condena a este señor que visita Marruecos y no se preocupa  de los saharauis ni de los  derechos humanos conculcados como le pide Amnistía Internacional, que viaja a Arabia al funeral de un sátrapa  al que llaman también rey, que machacó los derechos de la mujer, que recibe al presidente de Egipto y solo le habla de negocios, es lo que acaba de hacer hoy  contra el PNV.
 
Su anterior viaje fue  suspendido a cuenta del accidente de Lufthansa. Pero  al ver  que en el programa estaba la visita a la sede que el PNV compró en 1936 en Paris en la Av. Marceau y que fue incautado por la Gestapo y por el franquismo y donde hoy funciona el Instituto Cervantes le pregunté al gobierno por esta anomalia.
 
Hice una pregunta oral al ministro de Asuntos Exteriores, Jose Manuel García Margallo y éste hace un mes me contestó desabridamente que ese palacete era del estado español según sentencias y resoluciones del Consejo de ministros. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen. Un robo por todo lo alto y ellos unos ladrones.
 
Y todo mentira.
 
La sede fue incautada por la Gestapo en 1940, puesta a la venta bajo ocupación alemana en 1941, recuperada por el PNV en 1945 y perdida en 1951 por la dichosa sentencia del Tribunal del Sena ocurrida bajo ocupación alemana. ¿Qué querían estos demócratas a la violeta? ¿Que Jose Antonio Aguirre hubiera ido en 1941 a ese Tribunal a reclamar lo propio para que le hubieran detenido y fusilado al amanecer?.
 
Parece que sí. Y en base a este criterio dicen hoy que el Instituto Cervantes está muy bien ubicado en un lugar robado al PNV.
 
Le advertí al ministro que se lo dijera al rey, y que no visitara nada sin el permiso del PNV, su legítimo propietario.
 
Pues bien. El llamado rey ha ido hoy al despacho del Lehendakari Aguirre y realizado una asquerosa ceremonia de chulería, queriendo decir con su gesto inamistoso: "esto  es nuestro  y yo soy el jefe del cotarro".
 
Este señor me parece lo que es: un chulo maleducado y una persona que no sabe el ABC de la democracia.
 
Esto no ocurre hoy en ningún lugar de Europa sensible con lo que ocurrió en la segunda guerra mundial.
 
Ha cubierto  el expediente  con un tardío  homenajillo  a los pocos republicanos vivos que llegaron a la liberación de París. Menos homenaje a unos viejecitos republicanos a los que se les dedica un parquecito en París, aunque nada parecido lo hayan hecho todavía en Madrid.
 
Con la misma chulería institucional.
 
Lástima que no se le pite como se le pitó el sábado pasado en la final de Barcelona.
 
Todo pues una ópera bufa muy a la española. Y muy de la España cañí.
 
Hoy me ratifico una vez más en mi sentimiento republicano vasco y creo que nuestras autoridades deberían por lo menos protestar o tratarle en el futuro a este sujeto como él trata a la historia y a lo que es del PNV.
 
Una total sinvergonzonería. Con mucho sinvergüenza suelto.
 
De: Iñaki Anasagasti "La chulería de Felipe VI con el PNV" in www.ianasagasti.blogs.com

viernes, 12 de diciembre de 2014

MARAT: de médico a revolucionario

JEAN-PAUL MARAT
1743 - 1793
 
 
Nació en 1743, en la localidad suiza de Boudry, Cantón de Neuchâtel, y falleció asesinado en París, en 1793. Marat era un francés de origen suizo, hijo de un médico calvinista español que huyó de Cerdeña para instalarse en Suiza.

En 1759, abandona el hogar familiar para cursar sus estudios de medicina en Toulouse, Burdeos y París, viajando posteriormente por Europa antes de afincarse en Gran-Bretaña, en 1765, en calidad de médico y veterinario. Viviría durante un tiempo en Newcastle, rindiendo servicios bastante apreciados como para recibir un diploma de ciudadano de honor.

Paralelamente, escribiría "The Chains of Slavery" (Las Cadenas de la Esclavitud) en 1774, que no llegaría a publicarse en Francia hasta el año 1792; era un panfleto bastante violento denunciando los "oscuros atentados de los príncipes contra los pueblos". Se puede decir que, por entonces, ya daba muestras de lo que iba a ser su ideología.

 
Retrato del Príncipe Carlos Felipe de Francia, Conde d'Artois (1757-1836).


Regresado en Francia en 1776, se convierte en médico de los Guardias-de-Corps del Conde de Artois (hermano menor del rey Luis XVI), de 1777 a 1783. Intentará entonces confirmar su reputación científica, intentando experimentos sobre el fuego (Búsquedas Físicas sobre el Fuego, 1780), sobre la Luz (Descubrimientos sobre la Luz, 1780) y sobre la electricidad (Búsquedas sobre la electricidad, 1782). Publicaría también memorias sobre las verdaderas causas de los colores que presentan los objetos de vidrio, las pompas de jabón y otras materias diáfanas extremadamente finas. Rechazado por la Academia de las Ciencias, que desaprueba sus trabajos, se convierte en un personaje frustrado y extremista.



Las condiciones creadas por la reunión de los Estados-Generales y la liberalización más o menos relativa del régimen de prensa, hicieron de Marat un periodista implicado y uno de los teóricos más escuchados del pueblo parisiense. Las ideas políticas que difundía en su periódico, "L'Ami du Peuple" (El Amigo del Pueblo), evolucionan a medida que se precisan los ataques de los aristócratas, contra los cuales no cesó jamás de poner en guardia, hasta el punto de ser apodado "Casandro-Marat" por su rival Camille Desmoulins. Denunció a los ricos que militaban en las filas del Tercer Estado, y que pasaban su tiempo sacando provecho de los cambios políticos y sociales. Criticó los falsos ídolos de la opinión pública, tales como Jacques Necker, el Marqués de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. Acusó a la reina Maria-Antonieta de intrigar con su "comité austríaco", y al general Dumouriez de trahición.



A partir de la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, Marat adopta una posición clara: según él, unas quinientas cabezas cortadas permitirían romper con el pasado. En 1791, hace un llamamiento para que se aplique la prohibición de voto de los prelados, de los financieros y de los oficiales del Rey. En 1792, confiesa su esperanza en una "dictadura suprema" que permita instaurar la auténtica revolución. Sus posiciones extremistas conducirían a las tremendas Masacres de Septiembre, en 1792.



Elegido en la Convención, sienta con los Montañeses que, en su mayoría, desconfían de él. Elegido presidente del Club de los Jacobinos el 5 de abril de 1793, promueve enseguida una encarnizada lucha contra los Girondinos, pidiendo la destitución de sus miembros. En respuesta, los Girondinos atacan a la dictadura montañesa simbolizada por el triumvirato de los diputados parisinos: Robespierre, Danton y Marat.

Su combate contra los Girondinos acaba el 2 de junio de 1793, fecha en que la Convención, bajo amenaza de insurrección parisina que Marat ha atizado y promueve, los elimina. Este acontecimiento lleva a la formación de un gobierno mayoritariamente jacobino.



Marat nunca lo sabría, pero los odios que suscitó conducirían a su asesinato a manos de Marie-Anne-Charlotte de Corday d'Armont, "Charlotte Corday", el 13 de julio de 1793. La República le concedería unos grandiosos funerales, siendo su cuerpo inhumado en los jardines del antiguo convento de los Cordeliers. Sobre su tumba se grabaron esas palabras: Aqui yace Marat, el amigo del pueblo asesinado por los enemigos del pueblo, el 13 de julio de 1793.

El 21 de septiembre de 1794, un decreto le hace "inmortal" y se desentierran sus restos para darle nueva sepultura en el Panteón. El 16 de noviembre, la República le hace el siguiente elogio: "Como Jesús, Marat amó ardientemente al pueblo y tan solo le quiso a él. Como Jesús, Marat odió a los reyes, los nobles, los sacerdotes, los ricos, los canallas y, como Jesús, no cesó de combatir a esas pestes de la sociedad".

El 8 de febrero de 1795, la reacción thermidoriana hizo votar un decreto estipulando que los honores del Panteón no podrían ser concedidos a cualquier ciudadano, con un mínimo de diez años después de su muerte. En consecuencia, y de nuevo, los restos de Marat fueron exhumados y llevados al cementerio contiguo de Sainte-Geneviève.


Charlotte Corday, la vengadora de los inocentes


Marie-Anne Charlotte Corday d'Armont nació el 27 de julio de 1768, en la localidad de Les Champeaux, en la granja du Ronceray, una casa típica comprada por su padre en 1765. Charlotte era el cuarto retoño de una familia de la pequeña nobleza provincial: su madre se llamaba Charlotte-Marie Gautier des Authieux y su padre Jacques-François de Corday d'Armont, biznieto de Marie Corneille, hermana de Thomas y de Pierre Corneille, el célebre dramaturgo francés del siglo XVII.

En pleno Terror, Charlotte Corday se hizo célebre asesinando a Jean-Paul Marat, "el Amigo del Pueblo", en su bañera el 13 de julio de 1793. Ese gesto la convirtió en la heroína de todo un pueblo. Inmediatamente arrestada, su juicio se tradujo en una predecible condena a muerte. El 17 de julio de 1793, hacia la 19 h 00, fue guillotinada. En un gesto del verdugo, que quiso así humillarla, abofeteó su cabeza recién decapitada y sus mejillas enrojecieron para sorpresa de los testigos. Tenía 25 años.

lunes, 8 de diciembre de 2014

EL TERROR DE ROBESPIERRE


Personas guillotinadas durante el terror
 
 
Os ofrezco un pequeño extracto de la interminable lista de las víctimas del Régimen de Terror instaurado por el gobierno revolucionario de Robespierre, y que supuso la instauración del juicio rápido y la condena a muerte expeditiva de muchísimas personas, privadas de toda defensa y de cualquier medio para rebatir las acusaciones del jurado. Cualquiera que fuera arrestado y llevado ante esos tribunales, sabía de sobras que acabaría en el cadalso. Las denuncias arbitrarias se multiplicaron: por venganza, por odio, por miedo o por simple placer de verlos subir por los peldaños del cadalso, los indefensos acusados acababan con sus cabezas cercenadas y sus cadáveres tirados en enormes fosas comunes. En los años de 1793 y 1794, la guillotina no cesó de funcionar. Las plazas donde se erguía "Madame Guillotine" llegaron a convertirse en inmensas charcas de sangre que, en épocas calurosas, resultaban nauseabundas e irrespirables para espectadores y transeúntes, como la actual parisiense Plaza de la Concordia.



-Antoine Philippe de La Trémoïlle, príncipe de Talmond, nacido en 1765, ex-aristócrata ejecutado el 7 Pluvioso del Año II (1794), condenado por el tribunal de la comisión militar de Rennes. Se le acusa de ser jefe de asaltadores de caminos de la Vendée.

-Charles Auguste Godefroy, príncipe de La Trémoïlle, clérigo de 29 años, guillotinado el 27 prairial Año II, encontrado culpable de ser fiel al papa de Roma por el tribunal revolucionario de París.

-Marie Félicitée de Launay, esposa de Burcke, edad 25 años, residente en París, acusada por el tribunal revolucionario de París de haber conservado sus títulos de nobleza y sus blasones. Guillotinada el 19 messidor del Año II.

-Paul Launay, 18 años, voluntario del 4º batallón de Seine-et-Oise, nativo de Dourdan, guillotinado el 17 messidor del Año II en París, por haber gritado "¡Viva el Rey!¡Viva la Reina!¡Mierda para la República!"

-Pierre de Montmorency-Laval, 25 años, nativo de París (departamento del Sena), guillotinado el 29 prairial del Año II (1794), por sospecha de conspiración.

-Marie Gabrielle Le Chapt, 60 años, viuda del marqués de Peissac, nacida en Action (Périgord), domiciliada en Marly, acusada de correspondencia con emigrados. Guillotinada el 17 pluvioso Año II.

-Charles Joseph Lécuyer, mayor general de caballería de Bélgica, 59 años, nacido en Charleville (departamento de las Ardenas), encontrado cómplice del general Dumouriez y culpable de conspiración, guillotinado en París el 14 de junio de 1793.



-Anne Louis François-de-Paule Le Fèvre d'Ormesson de Noiseau, 42 años, magistrado, hijo del ex-presidente del Parlamento de París, diputado de la Asamblea Constituyente. Guillotinado el 1 floreal Año II, por haber protestado contra la autoridad revolucionaria y acusado de conspiración.

-Charles Philibert Gaston, conde de Lévis-Mirepoix, mariscal de campo de 41 años, ex-miembro de la Asamblea Constituyente de París, acusado de conspiración y guillotinado en París el 8 prairial Año II.

-Félix Victor Locquet de Grandville, 34 años, noble de Bretaña, sospechoso de conspiración, guillotinado el 18 de junio de 1793.



-Louis Marie Athanase de Loménie, conde de Brienne, ex-ministro de la Guerra y alcalde de Brienne, edad 64 años, sospechoso de conspiración, guillotinado en París el 21 floreal Año II.

-Charles de Loménie, vizconde de Brienne, hijo del precedente, 33 años, ex-caballero de la Orden de San Luis y de la Orden Norteamericana de Cincinnatus, sospechoso de conspiración, guillotinado con su padre el 21 floreal Año II.



-Nicolas, barón de Luckner, nacido en 1722, edad 72 años, teniente general desde 1763, mariscal de Francia en 1791, comandante del ejército del Rhin y del Norte, sucesor del mariscal de Rochambeau en 1792. Sospechoso de traición, suspendido y arrestado en 1793 en Metz. Guillotinado el 13 nivosio Año II en París.

-Charlotte Felicité de Luppé, marquesa de Charry, 27 años, nacida en Versalles y residente en París, arrestada y encarcelada por haber intentado emigrar. Guillotinada el 15 frimario Año II, tras previo exámen médico sobre su posible estado de embarazo.

-Geneviève F. de Manneville, marquesa viuda de Colbert-Maulévrier, 63 años, oriunda de Rouen, residente en París. Guillotinada el 8 thermidor Año II, acusada de conspiración y por haber emigrado para reunirse con su hijo emigrado, y luego volver a Francia el 22 de mayo de 1792.



-Philippe de Noailles, duque de Mouchy, mariscal de Francia, 79 años, acusado de ser contra-revolucionario (de hecho totalmente senil), guillotinado con su esposa y su hija Dominique, de 53 años (completamente sorda), esposa del vizconde de Noailles, bajo sospecha de conspiración, el 9 messidor Año II.

-Geneviève de Gramont, condesa viuda d'Ossun, 44 años, viuda de un mariscal de campo y ex-dama de compañía de la Reina, acusada de conspiración (sin pruebas, para variar), guillotinada el 8 thermidor Año II.

y la lista sigue, imparable, donde se encuentran hasta humildes granjeros, prostitutas, comerciantes, soldados rasos, nobles que habían apoyado la revolución de 1789, viudas, esposas e hijas que, por el mero hecho de tener un parentesco con un sospechoso, eran por igual acusadas de "conspiración", o simplemente porque un vecino o vecina envidiosa les denunciaba sin aportar pruebas... La sangría se interrumpió al caer Robespierre y su gobierno gracias a un golpe de Estado de la oposición, harta de ese genocidio indiscriminado.

 
Grabado de 1794 que reza: "Robespierre ejecuta al último francés"; tras él, grabado en un monumento funerario, la frase de "Aquí yace toda Francia".
 

lunes, 12 de mayo de 2014

DOCUMENTAL: El París Real entre bambalinas (V.O.)

EL PARÍS REAL ENTRE BAMBALINAS

 

Documental en versión original (francés) sobre el corazón histórico de París, en el que se aborda desde la célebre Plaza Vendôme, sede de las más prestigiosas joyerías desde hace 150 años y de la columna napoleónica, pasando por los grandiosos apartamentos cerca del Palacio del Louvre y de la Iglesia de Saint-Germain-L'Auxerrois que se venden por no menos de 6 millones de Euros, los jardines de Las Tulerías y la Plaza de La Concordia con su obelisco, o el prestigioso Hôtel Meurice, un palace legendario donde los clientes VIP's son tratados como reyes desde 1815... Y, finalmente, el Palais-Royal y sus jardines, antigua residencia del Cardenal de Richelieu que pasó a ser palacio real y luego residencia de los Duques de Orléans para terminar siendo la sede de la Presidencia del Constitucional; bajo sus arcadas y galerías se ofrecen un sinfín de locales prestigiosos: restaurantes, cafés, tiendas de alta costura, librerías, anticuarios y residencias de famosos escritores y artistas del siglo XX, que han sustituido a los antiguos burdeles y garitos de lujo de los siglos XVIII y XIX.

 

sábado, 10 de mayo de 2014

Anécdotas Históricas -246-



En París, el pintor y artista malagueño Pablo Picasso se vió preguntar por un oficial nazi, a propósito del cuadro del Gernika:

-"¿Es usted el autor de este cuadro?"

-"¡Los autores son ustedes!" respondió secamente Picasso.

Anécdota de: Pablo Picasso, pintor y artista (1881-1973).

 

sábado, 15 de marzo de 2014

CURIOSIDADES -139-

"Locura por las pelucas"



El siglo XVIII estuvo muy marcado por las modas y, sobretodo, por la importancia del peinado. París, capital del buen gusto y de la innovación en esa materia, se llenó de peluquerías y boutiques de pelucas en cuyos escaparates se exponían las novedades de temporada, inspiradas en batalles navales, en la naturaleza, flora y fauna ... Las damas y caballeros se apiñaban en esas lujosas boutiques y a menudo se peleaban por tener su propio peluquero. La demanda de esos profesionales no hacía más que aumentar a medida que avanzaba el siglo y se multiplicaban las excentricidades. El más famoso de entonces fue Léonard, peluquero de la reina María-Antonieta de Francia.

En 1780, se censaban en la capital francesa nada menos que 1.200 peluqueros profesionales!

 

viernes, 7 de febrero de 2014

CURIOSIDADES -133-

"Un regalo Imperial"



En 1920, el millonario norteamericano Horace Elgin Dodge Sr. (1868-1920) co-fundador de la Dodge Brothers Company, compró para su esposa, Anna Thompson Dodge (1871-1970), en la célebre joyería parisina Cartier, un collar de perlas por valor de $825.000,00 (el equivalente a $8,000,000,00 de hoy día). El collar más caro jamás vendido hasta entonces, habría pertenecido nada menos que a la Emperatriz Catalina II de Rusia y estaba compuesto originalmente por 389 perlas naturales dispuestos en cinco vueltas, con cierres cuajados de diamantes y otro cierre con el retrato en miniatura y esmaltado de la soberana rusa.

Sólo se puso el famoso collar en dos ocasiones.

En 2008, el famoso collar de la desaparecida multimillonaria Anna Dodge -considerada la mujer más rica del mundo en su época-, sensiblemente modificado por su dueña, fue vendido en una subasta con un precio de partida de $500,000 a $700,000. De cinco vueltas con 389 perlas, había pasado a tener tres con 224 perlas.

viernes, 8 de noviembre de 2013

PARÍS, 1684: El Caso de la Princesa Asesina

LA DAMA SANGUINARIA



Si los Británicos tuvieron a un hombre que aterrorizaba a las mujeres de mala vida con Jack "el Destripador", los Franceses también tuvieron a su asesino en serie, con la diferencia de que se trató de una mujer que masacraba únicamente a los hombres de buena familia, y que sobrepasó ampliamente el número de asesinatos cometidos por el serial killer de White Chapel. La única semejanza que puede existir entre ambos psicópatas parece ser la nacionalidad: los dos eran ingleses.

París, Año de Gracia de 1684. Los Parisinos llevan 2 meses encerrándose a cal y canto en sus casas al correr por las calles un escalofriante rumor: una bellísima mujer estaría tras las misteriosas desapariciones aún por resolver de 26 jóvenes muchachos pertenecientes a ricas familias de la capital, todos ellos de entre 17 y 25 años de edad.

Algunos piensan que es una princesa que padece del hígado y que, para curarse, toma baños de sangre joven y rica en testosterona; otros apuntan hacia los proveedores de colonos hacia las Américas; en otros círculos, se difunde que los culpables son los Judíos y que éstos utilizan la sangre cristiana para sus extraños rituales del Sabbat.

El temor de la gente de la capital, que va in crescendo y amenaza con provocar alguna que otra caza popular de brujas contra la comunidad Judía o contra quien pareciera sospechoso, empuja al rey Luis XIV a tomar cartas en el asunto. Para ello, no duda en utilizar a su mejor sabueso, el famoso Gabriel Nicolas de La Reynie, Teniente-General de la policía de París. Este último delega la investigación del caso al policía Lecoq, su más eficaz inspector, y ése mismo envía a su propio hijo, de nombre Exupère, a patrullar por las calles más de moda de la capital y, sobretodo, para servir de anzuelo.

 
Retrato de Gabriel Nicolas de La Reynie, Tnte. General de la Policía de París.


Disfrazado de joven pimpollo-gentilhombre guarnecido con una bolsa repleta de luises, Exupère Lecoq se pasea por calles y plazas en busca de la sospechosa ideal. Con espléndido aspecto de noble acaudalado, frecuenta los jardines de Las Tulerías, del Palacio de Luxemburgo, el Palais-Royal, ... dónde lo más granado de la capital suele mostrarse. Tras cinco días de paseos, se topa por fin con una bellísima dama acompañada de su "dueña" en los jardines de Las Tulerías. Después de algunos intercambios galantes, en las que Lecoq Hijo declara su violenta pasión por ella, éste recibe las confidencias de la acompañante quien le explica que su señora, en realidad, es una rica princesa polaca que responde al nombre de Jabirouska . Fijan una cita para esa misma noche, a las 21 horas, frente a la iglesia de Saint-Germain-L'Auxerrois.

Por fin de noche, el disfrazado Exupère Lecoq en ingénuo caballero es conducido por la dama de compañía de la princesa hasta la calle des Orfèvres e introducido en una casita, dónde es recibido "discretamente" por la galante princesa. Se deja seducir por ella a la luz de los candelabros; tanto que, casi olvida su misión al caer bajo el embrujo de esta hermosa Circe. En un momento dado, la dama se ausenta del salón con el pretexto de refrescarse (en realidad, iba a avisar a sus 4 cómplices que estuvieran preparados para asesinar al suspirante). Lecoq Hijo aprovecha entonces su ausencia para inspeccionar la estancia ricamente decorada. Tras unos paneles, descubre horrorizado una decena de cabezas cercenadas recién embalsamadas y dispuestas sobre bandejas de plata.

Lecoq Padre, que esperaba fuera con sus agentes una señal de su hijo para entrar en tropel en el domicilio de la asesina, procede in extremis al asalto. Al oír el escándalo, la supuesta princesa irrumpe en la estancia con sus cuatro esbirros pero son inmediatamente apresados. Lo que descubren entre sus muros es realmente macabro: no solo encuentran cabezas cortadas, sino también cuerpos mutilados, miembros amputados por decenas. La dama, su "dueña" y los esbirros son inmediatamente arrestados, encarcelados, sometidos a tortura sin contemplaciones. Se descubre el motivo de semejante carnicería: el dinero. La distinguida dama, que se hacía pasar por princesa, no era más que una vulgar charcutera que comerciaba con los cadáveres de sus víctimas y se llenaba los bolsillos vendiéndolos a los estudiantes de medicina (las clases de anatomía humana eran, en esa época, poco tolerados y solo disponían de un cadáver al año para estudiarlo); en cuanto a las cabezas cercenadas, las vendía a muy buen precio a los frenólogos del otro lado del Rhin.

La falsa princesa devora-hombres afirmaba ser en realidad una noble inglesa de rancio abolengo que respondía al nombre de Lady Olympia Guilfort. Pero no era otro que uno de sus muchos alias. Lo único cierto al parecer fue su nacionalidad. Aristócrata o no, la Justicia Francesa la miró como lo que era: una vil asesina que encima sacaba pingües beneficios de sus crímenes. Mientras sus 5 cómplices fueron condenados a muerte y ejecutados públicamente poco después, ella desapareció en extrañas circunstancias.

 
Retrato del Príncipe Felipe de Francia, Duque de Orléans (1640-1701).


Más tarde se supo que, al comentar el caso el rey a su hermano el Duque de Orléans y a otros altos personajes de su corte, uno de ellos fraguó en su enfermiza mente la idea de sacar a la asesina de su celda para invitarla a cenar. El autor de semejante idea no era otro que el Caballero de Lorena, favorito de Monsieur, hermano del rey, quien consiguió convencer al príncipe que cenar con una asesina sería tremendamente divertido. Después de las protestas iniciales del Duque de Orléans, éste acabó autorizando la comedia y dejó a su favorito la organización de tan extraña velada.

 
Retrato del Caballero Philippe de Lorena-Armagnac (1642-1705).


Sacada de su celda bajo un falso pretexto y gracias a una orden rubricada por el príncipe, la pseudo-princesa asesina fue trasladada en carroza a una casa de campo a las afueras de la capital. Allí, fue recibida por el Duque de Orléans, el Caballero de Lorena y el Marqués d'Éffiat. Los cuatro cenaron y se divertieron a placer hasta que, tras observar al tenebroso personaje, el Duque de Orléans sentenció que era menester enviarla a La Bastilla y dejar que la Justicia Real se encargase de ella. El Caballero de Lorena opinaba que lo mejor era trasladarla en secreto a Bruselas o a La Haya y dejarla libre, como justo pago a ese divertimento. Harto y aburrido, el príncipe se marchó, dejando a la asesina en compañía de su favorito y del marqués quienes pretendían coronar la extraña velada con una pequeña orgía sexual a tres. El caso es que la dama en cuestión no se creyó las promesas de sus dos compañeros: los emborrachó a conciencia y, cuando ya habían caído en la mayor de las somnolencias, aprovechó para escapar de sus viciosos captores. Lo hizo tan bien que nunca más se supo de ella.

Desvanecida la asesina, se tapó el asunto para evitar el escándalo y se dijo que ésta había muerto en su celda de La Bastilla la misma noche de su traslado.

CURIOSIDADES -117-

"Calle sin pelos en la lengua"



La parisina Rue du Pélican (Calle del Pelícano), situada en el 1er arrondissement de la capital francesa, lleva un nombre que no es más que el fruto de una intencionada deformación de su nombre original. Remontando hasta el siglo XIV, esa calle que se encontraba a las afueras de las murallas de tiempos del rey Felipe II Augusto, se llamaba llanamente Rue du Poil au Con (literalmente: Calle del Pelo al Coño), por la sencilla razón de que, desde el siglo XI, en ella se venía ejerciendo la prostitución regulada y autorizada por el rey San Luis IX desde 1256.



De "Rue du Poil au Con" pasó a llamarse "Rue du Pélican" por deformación pudorosa. Cuando sobrevino la Revolución (1792), la rebautizaron como "Rue Purgée" (Calle Purgada) y luego "Rue de la Barrière des Sergents" (Calle de la Barrera de los Sargentos) en 1800. Bajo el reinado de Napoleón I, en 1806, recuperó su nombre de "Rue du Pélican" de forma definitiva.

Actualmente, es una estrecha callejuela paralela a la conocida Rue de Rivoli, muy cercana al Palais-Royal y al Palacio del Louvre (Riba Derecha).

 

sábado, 25 de mayo de 2013

Anécdotas Históricas -227-



Cuando Oscar Wilde se estaba muriendo aquejado de una meningitis, encamado en su habitación del parisiense Hotel d'Alsace, sito en el nº 13 de la Rue des Beaux-Arts, y a pesar de encontrarse en la más absoluta miseria, consiguió ofrecerse un último lujo antes de expirar bebiendo una copa de champagne. Mientras iba dando sorbos, exclamó:

-"¡Ay! ¡Estoy muriendo por encima de mis posibilidades!"

Anécdota de: Oscar Wilde, escritor, poeta y dramaturgo (1854-1900).

domingo, 24 de marzo de 2013

LAS TULERÍAS: redescubriendo un palacio en 3D

EL PALACIO DE LAS TULERÍAS
reconstitución virtual de un palacio histórico
 
 

Iniciado en la 2ª mitad del siglo XVI para la reina Catalina de Médicis a las afueras de la capital del Sena, y unido al viejo palacio del Louvre mediante una larguísima galería que bordea aún el muelle Norte del río, fue completado bajo el reinado de Luis XIV y ocupado en varias ocasiones por éste y sus sucesores, se convirtió en la residencia oficial de Luis XVI después de 1789. A raíz de la revolución, y durante el Consulado, el palacio volvió a recuperar su papel de residencia oficial del poder con Napoleón y en sede de la corte imperial. Después de 1814, con la restauración de los Borbones, siguió ostentando el rango de principal residencia de la monarquía a pesar de las dos revoluciones siguientes (la de 1830 y la de 1848), al ser nuevamente elegido por el último monarca francés Napoleón III. Fue este último emperador el que consiguió hacer realidad el sueño de sus antecesores: reunir en un único y vasto complejo los dos palacios históricos. La fecha de 1870, con la caída del IIº Imperio y la sublevación de los comuneros durante la ocupación prusiana, significó el final de una larga historia de 300 años cuando el palacio de Las Tulerías fue incendiado y finalmente arrasado durante la IIIª República.

A partir de grabados, fotografías y planos, se ha podido reconstruir virtualmente las estancias oficiales del desaparecido palacio, que sirvieron de marco de las monarquías borbónica y napoleónica. He aqui algunas de las muy logradas recreaciones del interiorismo del palacio de Las Tulerías:

 
Fachada del Palacio de Las Tulerías desde el Patio del Carrusel.
 
 
La Sala de los Guardias.


 
 
La Sala del Trono.
 


 
 
 
El Salón de Apolo, lugar de recepciones.
 
 
 
El Salón Luis XIV o comedor de diario, con la mesa dispuesta en su centro.

 
El Salón de Luis XIV o comedor de diario desde diferentes ángulos.
 

 
 
La Galería de Diana, antaño Galería de los Embajadores, que precedía los apartamentos reales e imperiales.
 
 

lunes, 24 de diciembre de 2012

PARÍS 1795: EL BAILE DE LAS VÍCTIMAS

LAS EXCENTRICIDADES DE UNA NUEVA GENERACIÓN DE ARISTÓCRATAS



El "Baile de las Víctimas" eran bailes concertados por asociaciones de personas de ilustre procedencia tras el período del Terror. Para ser admitido en esas asociaciones o en esos bailes, era imprescindible tener entre su familia, como mínimo, a un miembro guillotinado durante la Revolución Francesa.

Esos bailes, francamente macabros, comenzaron después de la ejecución de Maximilien de Robespierre, que aconteció el 28 de julio de 1794 (según el calendario revolucionario, el 10 thermidor Año II), siendo la primera señal de euforia y liberación de los franceses después de la muerte del dictador sanguinario, que puso un punto final a la opresión, a las persecuciones y ejecuciones arbitrarias.

El primer baile tuvo lugar en enero de 1795, en el Palacio de Richelieu, organizado por jóvenes cuyos padres o próximos parientes habían sido guillotinados, pero a quienes la Revolución había recientemente restituido los bienes anteriormente confiscados. Con ese cambio de actitud tan brutal por parte de la Iª República, en la que sus nuevos dirigentes querían subsanar los excesos del Terror y remediar las injusticias cometidas, esos asociados u organizadores del baile, a su vez aristocrático y decadente, pretendían reencontrarse entre ellos y recomponer su sociedad.

La descripción de esos bailes varían, pero tienen en común el de servir de catarsis a la expresión emocional de la ejecución de parientes, así como de las convulsiones sociales ligadas a la revolución. Tiempo después, mucha gente encontró que esos bailes eran algo inadmisible, infame, de muy mal gusto y motivo de escándalo e indignación.

 
Retrato de Madame Arnault de Gorse, peinada a la Tito; obra de Louis Léopold Boilly, 1796.


Los participantes llevaban vestidos de duelo o trajes con brazaletes negros. A la inversa, algunas mujeres aparecían enfundadas en vestidos greco-romanos de finísimas y translúcidas telas, iban descalzas o con sandalias planas que se ataban con cintas. Algunas llevaban los cabellos cortados muy cortos, peinados a la erizo o recogidos a la Tito o a la Caracalla con ayuda de una peineta, a imagen y semejanza de los condenados antes de su ejecución. Incluso, muchas se complacían en poner la guinda al pastel anudándose un hilo, una fina gargantilla o una cinta de seda rojo sangre alrededor del cuello, justo donde se supone que cortaba la cuchilla de la guillotina separando la cabeza del tronco.

Para colmo de ese sentido del humor negro francés, por no llamarle siniestro y lamentable cachondeo, las damas y los caballeros se saludaban entre ellos sacudiendo la cabeza con un golpe seco, queriendo imitar así el momento de la decapitación.



No extraña que, a la larga, esas "siniestras mascaradas", indignasen a los aristócratas de más edad, a los que habían padecido la cárcel y la angustia diaria ante el tan temido momento de oír si gritaban o no su nombre en la lista de la próxima hornada.

Hay un ejemplo anecdótico muy ilustrativo de la frivolidad de esa generación de aristócratas post-revolución. Un testigo de aquellos años, apodado Polichinela, acudió a uno de esos bailes que se celebraban en distintas residencias señoriales parisinas. Se topó con un joven y hermoso aristócrata vestido para la ocasión que, con expresión llorosa, se lamentó:

-"Ah! Polichinela,... han matado a mi padre!"

-"¿Han matado a su padre?", contestó sacando un pañuelo de su bolsillo para ofrecérselo al desconsolado.

Y, de repente, el caballero cambió radicalmente de expresión, pasando de la pena a la alegría; se puso a bailar y a cantar:

-"Ziga raga don don, un paso de rigodón!"