Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Merovingios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Merovingios. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de febrero de 2012

Anécdotas Históricas -113-



Antes del año 595 d.C., y bajo los primeros reyes francos de la dinastía Merovingia, el asesinato era perdonado a cambio de un puñado de monedas contantes y sonantes, como si se tratase de una multa por falta grave: por matar a un obispo, el asesino debía abonar 400 escudos; por un pastor o un campesino, 30 escudos; por un orfebre y joyero, 150... Pero todo cambió en febrero de 595, cuando el rey Childeberto II decretó que todo asesinato sería castigado con la pena de muerte.

Anécdota del Siglo VI.

martes, 17 de enero de 2012

CURIOSIDADES -3-



LAS ABEJAS DE NAPOLEÓN



Se sabe que el manto imperial que se utilizó en la coronación de Napoleón I -que medía 22 m. cuadrados y pesaba 40 kgs.-, estaba sembrado de abejas de oro; lo que se ignoraba, es el motivo que empujó a reemplazar la flor de lis por las abejas en los emblemas del poder soberano. Por lo visto, Napoleón quería sustituir los colores e insignias de los Borbones con símbolos que se relacionaran con las primeras dinastías reales de Francia, como la de los Merovingios.

Fotografía de una abeja imperial bordada en hilo de oro sobre el manto de la coronación.

Maniquí con la reproducción, más o menos fidedigna, del manto imperial llevado por Napoleón I en 1804.

Copia exacta del manto imperial original creado en 1804 para la consagración  de Napoleón I en la catedral de Notre-Dame de París.



En 1653, año en que el joven rey Luis XIV se dispone a ser coronado en la catedral de Reims, se descubrió en la tumba de Childerico, padre de Clovis, junto con los esqueletos de su caballo y de su paje, sus armas y su orbe de cristal de roca, además de trescientos objetos que los entonces entendidos en heráldica tomaron por abejas de oro con las alas adornadas con piedras rojas que parecían ser cornalina. Esas supuestas "abejas" eran, en realidad, "florones" arrancados al harnés del caballo de Childerico y fueron enviados a Luis XIV, para formar parte de la colección real.

Fotografía de un par de las abejas de oro y cornalina del tesoro de Childerico I, rey de los Francos entre 457 y 481.


Bajo el 1er Imperio, se recuperaron al encontrarlas fortuitamente escondidas en el Palacio de Versailles, y se dispusieron en todo lo largo y ancho del manto imperial como figuras alegóricas del trabajo y del genio, mientras que el manto en sí tenía que ser, inicialmente, de terciopelo de seda verde (como el utilizado en la coronación en Milán), color de la dinastía Merovingia.