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jueves, 15 de marzo de 2012

EL DUQUE DE MORNY

CHARLES AUGUSTE DE MORNY
DUQUE DE MORNY
1811 - 1865



Charles Auguste de Morny, conde luego duque de Morny (1811-1865) fue un financiero y un político francés, medio-hermano del emperador Napoleón III, y un bulímico de la política y de las finanzas.

Su nombre de pila fue también el de otro fascinante y extraordinario personaje del siglo XIX: el príncipe Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, y no se puede decir que sea esa una coincidencia fruto del azar, puesto que la vida de Morny fue movida, a imagen y semejanza de su presunto padre natural.

Tendremos en cuenta su sorprendente ascendencia, que se complacía en definir sin complejos y con mucho sentido del humor con esas palabras: "En mi linaje, somos bastardos de madre a hijo desde hace tres generaciones. Soy el bisnieto de un rey, el nieto de un obispo, el hijo de una reina y el hermano de un emperador."

Retrato de Hortense de Beauharnais, Reina de Holanda (1783-1837), consorte de Luis I Bonaparte, rey de Holanda e hija de Josefina de Beauharnais, Emperatriz consorte de los Franceses. Hija adoptiva de Napoleón I, se convirtió también en su cuñada al casar con su hermano Luis.


Su partida de nacimiento le sitúan en París, el 21 de octubre de 1811. En realidad, su madre no era otra que la reina Hortensia (nacida De Beauharnais), consorte de Luis I Bonaparte, rey de Holanda. Si su tercer hijo fue Luis Napoleón Bonaparte -el futuro Napoleón III, emperador de los Franceses-, Charles Auguste de Flahaut, futuro duque de Morny, figuraba como el cuarto. Lejos de ser un Bonaparte, Morny no era sino el fruto de un desliz de la reina Hortensia de Holanda con el apuesto conde Charles de Flahaut de La Billarderie. Eso explicaría también por qué la reina prefirió parir al bastardo en Suiza y no en París, por discreción y decoro. En cuanto al Sr. Demorny, intermediario que prestó su apellido al bastardo, desapareció rápidamente después de haber convenientemente dado su nombre a cambio de una buena suma; poco después, el apellido Demorny se convirtió en De Morny y luego en el título nobiliario de "duque de Morny".

El Conde Charles de Flahaut (1785-1870), amante de la reina Hortensia y padre natural del Duque de Morny era, a su vez, hijo natural del Príncipe Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord y de Adélaïde Filleul, Condesa de Flahaut de La Billarderie.


Su padre natural, el conde Charles de Flahaut, tampoco era hijo del Conde de Flahaut de La Billarderie, aristócrata de treinta y siete años más viejo que su encantadora esposa, Adélaïde Filleul, condesa de Flahaut, conocida en la sociedad de la época por ser la amante de Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, Obispo de Autun. Entonces las infidelidades se hacían públicas...

Retrato de Adélaïde Filleul, Condesa de Flahaut de La Billarderie (1761-1836) con su hijo Charles, habido con su amante el entonces obispo de Autun, Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord; obra de E. Vigée-Lebrun.


El complaciente y cornudo Conde de Flahaut no tuvo reparos en reconocer al bastardo como hijo suyo, dándole sus apellidos, a menos que fuera engañado o que no se le pidió su expreso permiso a la hora de inscribir al niño en el registro.

Finalmente, para llegar a la tercera generación, decir que Adélaïde Filleul, condesa de Flahaut, era hija de Irene du Buisson de Longpré, rica mujer que dividía salomónicamente sus noches entre su marido, un comisario en vinos, con un potentado recaudador de impuestos y con... el mismísimo rey Luis XV de Francia. De ahí que el duque de Morny pudiera presumir de su real ascendencia.

Beneficiario de tan brillante procedencia, resulta fácil comprender que Morny se haya atribuido, sin escrúpulo alguno, una partícula transformando así su presumible apellido original y añadiendo nada menos que el título de conde y de duque, pese a que la ascendencia real quedaba por demostrarse tenida cuenta de los eclécticos gustos de Irene du Buisson de Longpré.

Retrato de Adélaïde Filleul, Condesa Vda. de Flahaut de La Billarderie (1761-1836), convertida en Condesa de Souza tras casarse con un diplomático portugués.


Educado por su abuela paterna, la condesa Adélaïde de Flahaut, viuda y convertida tardíamente en la esposa de un diplomático portugués, el Señor De Souza, el joven Morny inaugura su carrera en tiempos de la Monarquía de Julio (1830-1848), como brillante oficial enrolado para la conquista de Argelia.

Retrato de Charles Auguste de Morny, 1er Duque de Morny (1811-1865).


Rápidamente hastiado de la vida militar, se lanza en la fabricación de azúcar de remolacha al comprar una empresa azucarera de Clermont, que le sirve simultáneamente de trampolín para entrar en la vida política al hacerse elegir diputado del Puy-de-Dôme en 1842. Reelegido en 1849, entra en contacto con su medio-hermano el príncipe Luis Napoleón Bonaparte, recientemente elegido Presidente de la IIª República Francesa.

Retrato de Napoleón III (1808-1873), Presidente de la IIª República entre 1848 y 1852, Emperador de los Franceses entre 1852 y 1870; obra de Alexandre Cabanel, c.1865.


No se puede afirmar que entre ambos exista una perfecta sintonía, pero el presidente aprecia el dinamismo del diputado, que le empuja a ampliar sus poderes aprovechando la baza de su popularidad. De hecho, Morny será el hombre clave del Golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851. Singular paralelismo: su abuelo, Talleyrand, había sido el instigador del Golpe del 18 de Brumario (2 de diciembre de 1799).

Sus servicios se ven recompensados con la cartera ministerial del Interior, que abandonará casi de inmediato... (2 de diciembre de 1851 hasta el 22 de enero de 1852). Curiosamente, Morny es un Orleanista de corazón y de sentimiento, y no aprecia en absoluto la ingerencia de la República, que ha secuestrado los bienes de la familia de Orléans.

Bajo el IIº Imperio, su papel político no conserva más que el aspecto representativo, asumiendo con eficacia el cargo de presidente del cuerpo legislativo. Esa función le permite, además, lanzarse en asuntos financieros, implicándose en múltiples empresas; el simple hecho de aparecer en cualquier negocio parece atraer a todos los inversores y los capitales, aunque muchas veces sus métodos sean discutibles.



De su mano surgirá Deauville, Le Vésinet, lanzará la carrera de la actriz Sarah Bernhardt y tomará bajo su protección a Alphonse Daudet, al que confiará el secretariado de sus negocios financieros. Su desaparición prematura, en 1865, le ahorrará ser testigo del desmoronamiento del IIº Imperio y de la caída de su medio-hermano. Fallece de un cáncer de páncreas, entonces desconocido por los médicos.

Retrato de la Princesa Sofía Sergeïevna Trubetzkaya (1838-1876), Duquesa de Morny; obra de F.X. Winterhalter.


En 1857 (7 de enero), contrajo matrimonio en San Petersburgo con una linajuda y rica aristócrata rusa, la princesa Sofía Sergeïevna Trubetzkaya, hija del príncipe Sergeï Trubetzkoy y de la condesa Ekaterina Moussin-Pushkina. Cuatro hijos nacerán de dicho matrimonio:

-Charlotte de Morny (1858-1883), casada en 1877 con José Osorio y Heredia, Conde de La Corzana -con descendencia-.

-Auguste de Morny, 2º Duque de Morny (1859-1920), casado en 1886 con Carlota de Guzmán y Ybarra -con descendencia-.

-Serge de Morny, Conde de Morny (1861-1922), oficial del Ejército, -soltero-.

-Sophie de Morny (1863-1944), casada en 1881 con Jacques Godart, Marqués de Belbeuf -sin descendencia-.

De su relación extramatrimonial con la Condesa Le Hon, tuvo a:

-Léopoldine Le Hon (1838-1931), casada en 1858 con el Príncipe Stanislaw August Poniatowski, con el que tuvo 3 hijos y, de entre su descendencia, se cuenta al Príncipe Michel Poniatowski, antiguo ministro del Interior durante el gobierno del Primer Ministro Raymond Barre (década de 1970), y a la Princesa Sarah Poniatowski, esposa del cantante francés Marc Lavoine.

martes, 13 de marzo de 2012

Frase de Cine



La Señorita Escarlata (Lesley Ann Warren):

-"¡Vaya! ¡Después de todo, hay vida después de la muerte!

La Señora Blanca (Madeline Kahn):

-"Eso es tan improbable como el sexo después del matrimonio."

Frases de: Lesley Ann Warren, actriz (n.1946) y Madeline Kahn, actriz (1942-1999), in Clue / El Juego de la Sospecha (Cluedo), 1985, film de Jonathan Lynn.

Anécdotas Históricas -127-



La gran promiscuidad de la actriz Joan Crawford era un secreto a voces en Hollywood; tanto que, su gran enemiga y rival, Bette Davis, no dudó en una ocasión declarar abiertamente en una entrevista:

-"Se ha acostado con todos los actores de la Metro, a excepción de Lassie."

Anécdota de: Bette Davis, actriz (1908-1989).

Anécdotas Históricas -126-



La reverenciada, polémica e inolvidable actriz británica Liz Taylor, ganadora de dos óscars por sus papeles en "Una mujer marcada" y "¿Quién teme a Virginia Woolf?", más uno honorífico por el conjunto de su carrera cinematográfica, tuvo nada menos que siete maridos y se vistió de novia ocho veces (en dos ocasiones para el mismo hombre, el actor Richard Burton). Es precisamente por ese detalle de su vida privada cuando, en una entrevista, se le preguntó por qué se casaba tantas veces; a lo que ella contestó espontáneamente:

-"¿Qué espera usted que haga?¿Que duerma sola?"

Anécdota de: Elizabeth "Liz" Taylor, actriz (1932-2011).

Frase de Cine



-"El que quiera ser el centro de una reunión, mejor que no acuda."

Frase de: Audrey Hepburn, actriz (1929-1993).

Frase de Cine



-"Cuando un hombre se echa atrás, retrocede de verdad. Una mujer sólo retrocede para coger carrerilla."

Frase de: Zsa Zsa Gabor, actriz (1917-....).

lunes, 12 de marzo de 2012

CURIOSIDADES -18-



Cuando el célebre pintor y escultor Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel) recibió el encargo de pintar el techo de la Capilla Sixtina, tuvo que trabajar en unas condiciones en las que la comodidad brillaba por su ausencia: encaramado en lo alto de los andamios, tenía que pintar los frescos totalmente tumbado y a pulso, por lo que las salpicaduras y goteos de la pintura le cubrían habitualmente la cara. Para cambiar de posición y avanzar, tenía que reptar y hacer contorsionismo para no desdibujar o malograr la pintura aún fresca... Y eso, durante cuatro largos años (1508-1512). Para colmo, el papa Julio II solía visitarle con frecuencia para meterle prisa en la ejecución de la obra, quejándose de la lentitud; en represalia, Michelangelo solía dejar caer desde lo alto del andamiaje potes de pigmentos para que el Pontífice y sus cardenales, asustados, dejasen de importunarle con sus visitas y sus críticas so pena de recibir en plena cogorota alguno de sus proyectiles.

domingo, 11 de marzo de 2012

LA MUJER-LOBO DE APCHON




1588: Un Caso de Licantropía en Francia.



Estamos en Francia, en el año 1588 y la primavera es soleada y suave aquella mañana, en las montañas del Cantal. En un pequeño castillo erigido sobre una pequeña colina, a dos leguas de la localidad de Apchon, cerca de Mauriac, un gentilhombre de Auvernia, el Barón Nicolas de Barioux, que se ha propuesto la enorme tarea de escribir la historia de su familia, rasca su pluma de oca sobre el pergamino. La genealogía se alarga, llena de antiguos difuntos: "Robert de Barioux, nacido en 1412, muerto en 1464, hijo de Adhémar de Barioux, nacido en 1348 en Aurillac, esposo de Héloïse de Signac..." . A veces interrumpe su ardua tarea y se pone a soñar un instante. Ese día, deja de lado a sus ancestros para observar la primavera floreciente desde la ventana de su estudio. No cae en la cuenta, evidentemente, que ese gesto le va a hacer vivir una de las más extrañas aventuras de todos los tiempos.

En el momento en que se pone a contemplar los árboles en flor, un hombre de la región llamado Roger Griffoul, pasa por el camino colindante al castillo, su arcabuz bajo el brazo. El barón le llama:

-¡Buenos días Roger!¿Vas de cacería?
-¡Pues si!- le contesta.
-Pues mira, si no vuelves con las manos vacías, piensa en mi!
-¿Qué preferís?¿Conejo o perdiz?
-Tanto me da, no tengo preferencias, tráeme lo que encuentres.
-¡De acuerdo! -¡Hasta la noche!
Y mientras el cazador desciende hacia la llanura, el gentilhombre vuelve a su trabajo.

A las diez y media, hora del almuerzo por aquél entonces, abandona su estudio y se va al comedor donde le espera su esposa, la encantadora Arline, una morena de destellantes ojos verdes, a la que ama por su natural dulzura y generosidad.
Justo después de los postres, la baronesa le habla de sus pobres.

-Como todos los viernes, dice ella, les voy a llevar alguna limosna. Estaré pues ausente toda la tarde...
-Sois realmente la mejor mujer que hay en el mundo
, le dice el barón. No conozco a ninguna más caritativa y hermosa que vos...
Después del almuerzo, los dos esposos se abrazan, se despiden y se separan. Ella se va a visitar a sus pobres, y él, vuelve a sus escritos de familia.

Y la tarde pasa...
Hacia las 6 de la tarde, mientras el barón de Barioux se embrolla con las ramas de su árbol genealógico, Roger Griffoul, el cazador, se encuentra en los albores de un bosque. Está de bastante mal humor ya que, desde esta mañana que lleva recorriendo los campos, no ha cazado nada de nada. Ni un conejo, ni una perdiz,...¡nada de nada! Ya se ve regresando a casa con las manos vacías.
De repente, en un rincón del bosque, ve surgir un enorme lobo que viene a su encuentro. Rápido, carga su arcabuz y dispara. Pero la emoción le hace errar y el animal se abalanza sobre él. Entonces Griffoul agarra su cuchillo de caza y se defiende con todas sus fuerzas. El cuerpo a cuerpo es tremendo. Diez veces, veinte veces, cree darle una cuchillada certera pero la hoja resbala sobre el pelaje de la bestia, roza una oreja, dando en el vacío y aquellos ojos amarillos parecen burlarse de sus infructuosas intentonas. Y he aqui que, en un gesto desesperado, consigue cortar la pata derecha del lobo. Malherido y amputado, el animal abandona el combate y huye gimiendo en la espesura del bosque, desapareciendo.
Como ya anochece, el cazador prefiere volver al pueblo. Naturalmente, se acuerda de pasar antes por el castillo de Barioux.

-¿Y pues?¿la caza ha sido buena?, inquiere el barón.
Griffoul suspira:
-He aqui todo lo que traigo: la pata de un lobo...
Y se pone a remover en su saco, pero se queda estupefacto: en lugar de la pata que había metido en su bolsa, se encuentra la mano de una mujer!
-¿Qué es esto?, pregunta el barón.
-No tengo ni idea. He sido atacado por un lobo, le he cortado una pata, y he aqui que traigo una mano de mujer...Tiene incluso un anillo en uno de sus dedos.¡Mirad!


Nicolas de Barioux se inclina para observar el extraño trofeo y se le hiela repentinamente la sangre, pues reconoce ese anillo como siendo de su propia mujer.

-Déjame esta mano, le dice a Griffoul, yo la guardaré...Y ahora, vete a tu casa...



En el momento en que el cazador abandona el castillo, el barón se va en busca de su esposa. La encuentra en el comedor, junto al fuego, escondiendo su brazo derecho bajo un mantel.

-¿Dónde estábais esta tarde?
-Con mis pobres, bien lo sabéis...
-Dadme vuestra mano para que la bese...
Arline le tiende su mano izquierda.
-No, Señora, la otra...
-Me he hecho una herida con un cuchillo...
-Oh, Señora, Señora...
, le dice el barón; cuanto daño me hacéis!...Sé la verdad... No podéis darme vuestra mano derecha porque os la han cortado esta tarde...he aqui vuestra mano!
Al ver su mano cortada, Arline se derrumba.
-Es cierto, admite ella, soy un monstruo. Me han hechizado...Una vez por semana, me transformo en lobo...Y ésta tarde, fui yo, lo confieso, quien atacó a Roger Griffoul...Si, es a mí a quien cortó la pata, y he aqui por qué ya no tengo mano en este brazo... Y muestra su brazo mutilado que un anciano del pueblo le ha curado, atajando la hemorragia con unas cuerdas de cuero y cubriendo el muñón sangriento con unas tiras de ropa.
-Pero,¿no me denunciaréis, verdad?...Fuera de esos momentos en los que soy un lobo, no soy mala, vos lo sabéis muy bien...
Y hace el gesto de acercarse a su marido. Pero el barón la rechaza.
-Os quiero, y no dejaré de quereros, Arline; pero, por el bien de vuestra alma, no puedo dejaros vivir con esta maldición...Pensad en los niños que habéis devorado, destrozado y desmembrado... Siento por vos una mezcla de ternura y de horror...
Y la entregó a la Justicia.

Después de un juicio que apasionó el público, la baronesa Arline de Barioux fue quemada el 12 de Julio de 1588, en la gran plaza de la ciudad de Riom, ante un rugiente gentío y un marido derrumbado...

El increíble proceso judicial de la Baronesa de Barioux fue recogido a principios del siglo XVII en una obra escrita por un juez llamado Henri Boguet. Ese juez había ejercido en la localidad de Saint-Claude, a finales del siglo XVI, en la misma época en que se desarrolló el juicio contra Arline de Barioux, en Riom en 1588. Boguet, que era un apasionado de los casos de brujería, publicó los textos de los procesos judiciales más importantes de su época, entre los cuales el que hemos relatado aqui. Y la historia no se acaba aqui, ya que, cuando Nicolas de Barioux entrega a su esposa a la Justicia, el caso toma otra dimensión. ¿Qué pasó cuando interrogaron a la baronesa? Pues que confesó. Confesó entre lágrimas que se transformaba en lobo, que había devorado niños, relata con exactitud en qué circunstancia atacó a Roger Griffoul, y enseña como prueba su brazo derecho mutilado... Y cuando los jueces le preguntan con gravedad sobre su licantropía, responde y da detalles. Va hasta a admitir que mantuvo relaciones sexuales con otro lobo. Finalmente, Arline de Barioux es condenada a morir quemada viva en la hoguera.




¿Que cuántos casos similares hubieron? Muchos. En 1521, tres hombres acusados de licantropía fueron quemados vivos en Besançon. Habían confesado que, después de haberse frotado el cuerpo desnudo con grasa, se transformaban en lobos, se acoplaban con lobas y habían devorado varios niños...

En 1573, es en la ciudad de Dole, siempre en Francia, que un tal Gilles Garnier es juzgado, confesando el haberse transformado en lobo y haber matado a varios críos. Le queman vivo a él también. En 1578, es el Parlamento de París el que condena a la hoguera un tal Jacques Rollet, acusado de ser un hombre-lobo y el haber devorado a un niño... En 1804, en la época de Napoleón I, en Longueville, cerca de Méry-sur-Seine, un tal Maréchal, acusado de ser un hombre-lobo, es condenado a galeras, pues en aquella época del Primer Imperio, ya no se quema a los reos en la hoguera, pero se sigue creyendo en la licantropía.

Si la licantropía es, hoy día, seriamente puesta en duda o tomada por un desarreglo mental por otros, cabe preguntarse que, sabiendo los acusados cual era el final que les esperaba al término de sus confesiones con todo lujo de detalles en el juicio, ¿por qué confesaban y admitían lo que supuestamente creían ser?




in HISTORIAS MÁGICAS DE LA HISTORIA, de Louis Pauwels & Guy Breton, 1977.

sábado, 10 de marzo de 2012

Frase de Cine



-"Es mejor ser examinado que ignorado."

Frase de: Mae West, actriz (1893-1980).

Anécdotas Históricas -125-



El entonces ministro de la Marina del emperador Napoleón I, el vice-almirante y Duque Denis Decrès, estaba tan hasta la coronilla de los improperios que éste siempre soltaba a propósito de unos y otros que, un buen día, le soltó al monarca con tono exasperado:

-"¡Vuestra Majestad siempre tiene la boca llena de patadas en el culo!"

Anécdota de: Denis Decrès, Conde y Duque Decrès, Ministro de la Marina Imperial Francesa, Senador, Vice-Almirante (1761-1820). 

Frase de Cine



-"Ninguna mujer debe olvidar nunca que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella."

Frase de: Marilyn Monroe, actriz y cantante (1926-1962).

Frase de Cine



-"Muchas personas son demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no se preocupan de hacerlo con la cabeza hueca."

Frase de: George Orson Welles, actor, director, productor y escritor (1915-1985).

Frase de Cine



-"Hay tres cosas intolerables en la vida: el café frío, el champaña tibio y las mujeres sobreexcitadas."

Frase de: George Orson Welles, actor, director, productor y escritor (1915-1985).

Frase de Cine



-"La felicidad, es tener una buena salud y una mala memoria."

Frase de: Ingrid Bergman, actriz (1915-1982).

Cita de la Semana



"Únicamente son inmutables los grandes sabios y los grandes ignorantes."

Frase de: Confucio, pensador chino (551 a.C. - 479 a.C.)

martes, 6 de marzo de 2012

VICIOS, LOCURAS, MANIAS & ENFERMEDADES REGIAS -18-




LUIS XIV:
el hombre detrás del monarca solar


El más famoso y recordado de los reyes de Francia fue, sin duda, Luis XIV "el Grande" (1638-1715), el tercer representante de la Casa de Borbón cuyo reinado duró nada menos que 72 años -entre 1643 y 1715-, fue el más largo de la historia; un récord que sigue sin haber sido superado por ningún otro monarca europeo.

Retrato del joven Luis XIV en agosto de 1644.


Luis XIV sube al trono pocos meses antes de cumplir los 5 años de edad, el 14 de mayo de 1643, fecha en la que fallece prematuramente su padre Luis XIII y se impone una regencia detentada por su madre española, la reina Ana de Austria. En el momento de su ascenso hasta el solio real, Luis se convierte en el sexagésimo cuarto rey de Francia y en el cuadragésimo cuarto rey de Navarra. Su reinado marcará el apogeo de la construcción secular de un absolutismo de derecho divino.



Después de una minoría sacudida por las revueltas de la Fronda -entre 1648 y 1653-, Luis XIV asumirá personalmente el gobierno del reino tras la muerte de su mentor y principal ministro el Cardenal Mazarino en 1661, negándose a delegar sus poderes en un ministro principal como lo hizo su padre y predecesor.

Retrato del rey Luis XIV en 1667, a sus 29 años, según Le Brun.

Desplegará su autoridad al finalizar las grandes revueltas nobiliarias, parlamentarias, protestantes y campesinas que habían marcado los reinados de sus predecesores. Monarca absoluto, impone la obediencia y controla todas las corrientes de opinión, incluídas las literarias y religiosas; constituye un Estado centralizado en el cual su papel se acentúa aún más tras los decesos de los ministros Colbert y Louvois. Mediante la diplomacia y la guerra, acrecenterá su poder en Europa y, sobretodo, contra la dinastía rival de los Habsburgo. Su política interior busca ensanchar y racionalizar las fronteras del país, protegido por un "cinturón de hierro" y, para obtener el predominio económico, insufla el esfuerzo del desarrollo comercial y colonial conducido principalmente por su ministro Colbert. Practica el mecenazgo y patrocina a los artistas nacionales, somete a la nobleza atrayéndola a su vera y vigilándola de cerca en su palacio de Versailles; las artes y las ciencias encuentran en él al principal protector e impulsor de un prestigio cultural que convertirá la segunda mitad del siglo XVII en el "Grand Siècle" francés, y la lengua francesa en un idioma universalmente hablado.



El final de su reinado se verá marcado por el éxodo de los protestantes perseguidos, por los reveses militares, por las dos graves hambrunas de 1693 y 1709 -con dos millones de muertos-, por la revuelta de los "Camisards" y por los numerosos decesos en el seno de la Familia Real.

Habitado por la idea de su gloria y de su derecho divino, obsesionado por cumplir a rajatabla con su "trabajo de rey", Luis XIV se convirtió en el arquetipo del monarca absoluto.

Las miserias del hombre




Retrato de Luis XIV, Rey de Francia y de Navarra (1638-1715), a la edad de 63 años, según H. Rigaud, 1701.

Pero, más allá de la seductora imagen prefabricada del gran monarca cuyos rayos solares irradiaron toda Europa, Luis XIV fue un personaje perseguido por problemas de salud que convirtieron su cotidianeidad en un auténtico tormento perpétuo.

Desde su infancia, el joven rey escapa varias veces de la muerte:

-A los 5 años, casi muere ahogado en uno de los estanques artificiales del jardín del Palais-Royal. Es salvado por los pelos.

-A los 9 años, el 10 de noviembre de 1647, enferma de viruela. Diez días más tarde, los médicos no albergan esperanzas de que sobreviva pero, milagrosamente, Luis se recupera poco después.

-El 30 de junio de 1658, el rey es víctima de una grave intoxicación alimentícia en el asedio de Bergen-op-Zoom. El lunes 8 de julio, se le dan los últimos sacramentos y se empieza a preparar la sucesión; sin embargo, Guénaut, médico de la reina-madre Ana de Austria, le hace tomar un emético* a base de antimonio y de vino que, milagrosamente, cura otra vez al rey.

Retrato del rey Luis XIV disfrazado para un baile de máscaras en 1663, a sus 25 años.


Ferviente amateur de la danza, de los ballets y del juego de pelota (antepasado del tenis), Luis XIV fue también, como todos sus antepasados, un apasionado de la caza y de la equitación. Todo eso fue cierto, sobretodo durante su juventud. De gran resistencia física y moral, Luis parecía robusto e insensible a la fatiga: jamás se quejaba del calor o del frío, de la lluvia, de las tormentas o de la nieve y fingía extrañarse que los demás no pudieran sufrir estoicamente esos contratiempos climáticos. Pero, toda su vida tuvo una salud deficiente y varias veces expuestas al peligro. Tuvo numerosos problemas que no pegaban en absoluto con la imagen de fortaleza que daba de cara a la galería.

Por culpa de sus problemas dentales, Luis XIV tuvo un mal aliento que empujaba, en ocasiones, a sus diversas amantes a ponerse sobre las narices un pañuelo perfumado.

Su psicología presentaba tendencias megalómanas, como lo atestigua su gran colección de calzado de ballet decorados con suntuosos nudos y rosetones, llevándole a poseer 2.500 pares de zapatos.

La sola lectura del diario sobre la salud del rey, minuciosamente puesta al día, resulta muy reveladora. No hay días sin que el soberano no sea objeto de una purga, de una lavativa, de un emplaste, de una pomada o de una sangría. Entre otras indicaciones, encontramos:

-Problemas gástricos y disentería: indisposiciones crónicas debidas al enorme apetito de Luis XIV.

-Tumores: su pezón derecho sería cauterizado en enero de 1653.

-Gonorrea: mantenida secreta, esa enfermedad de transmisión sexual reaparece regularmente desde su juventud y desde mayo de 1655, época de sus primeras relaciones sexuales.

-Vapores y dolores dorsales frecuentes: algunos de estos malestares fueron atribuidos a la viruela, contraída en noviembre de 1647; se manifestaban con pústulas por todo el cuerpo y la cara, seguido de un principio de "gangrena" en los dedos de los pies.

-Fiebres varias: fiebres a finales de 1655, y fiebre tifoidea en junio de 1658.

-Dolores dentales: en 1685, toda su dentición superior del lado izquierdo es "arrancada" junto con el velo del paladar, que será cauterizado varias veces con puntas de hierro al rojo vivo, por lo que los líquidos ingeridos le salen a veces por el conducto nasal.

-Fístula anal: esa malformación le llevará finalmente a sufrir una operación experimental tremendamente dolorosa a manos del cirujano Félix, en noviembre de 1686.

-Molestias urinarias: probablemente se trataba de cálculos en la vejiga ya que sus micciones estaban acompañadas de dolorosas expulsiones de "pelotitas de arena".

-Gota: la excesiva retención de ácido úrico en su organismo le llevarán a sufrir insoportables ataques de gota en el pie derecho y en el tobillo izquierdo, obligándole a quedarse inmóbil cuando no modificaba su manera de caminar. En ciertas ocasiones tendrá que ir en una silla de ruedas durante sus paseos diarios. En la vejez, los ataques se hacen regulares y le atormentan hasta lo indecible.

(*)_Emético: bebedizo confeccionado con diversas sustancias para provocar en el paciente el vómito.

La muerte de Luis XIV





El 9 de agosto de 1715, al volver del Real Sitio de Marly, el rey aparece repentinamente abatido. El 10, se queja de un dolor en la pierna izquierda que su primer médico, Fagon, atribuye a una ciática y por la cual prescribe una medicina. Los días pasan y sus noches pasan a ser agitadas; el rey toca cada vez menos los platos en sus comidas y su apetito mengua sensiblemente, señal de que algo va mal. Día a día, Luis XIV se debilita cada vez más.

Fachada del Pabellón del Rey del Castillo Real de Marly.

El 21 de agosto, Luis acepta la consulta colectiva de cuatro doctores de la facultad de medicina de París que confirman la ciática diagnosticada por Fagon, pese a encontrarle con fiebre y con la evidencia de un principio de necrosis en la pierna.

El sábado 24, la situación del real paciente se agrava: la supuesta ciática revela ser en realidad una gangrena contra la cual los médicos admiten su impotencia. Se habla de amputarle la pierna para salvar su vida pero el rey rehusa categóricamente someterse a esa operación.

El 26, tras haber cenado en su cama, ya no abandona su habitación y pone orden a sus cosas. Será en la cama donde recibirá a su heredero y biznieto -el futuro Luis XV-, de 5 años de edad, para soltarle un discurso y prodigarle consejos.

La jornada del 30 la pasa en una somnolencia casi constante.

El sábado 31, pasa una noche y un día horribles. A ratos recupera el conocimiento. La gangrena ha ganado la rodilla y se extiende por todo el muslo. Le administran un remedio que su nuera, la Duquesa du Maine, ha traído y que pasa por ser eficaz contra la viruela.

El 1 de septiembre de 1715, Luis XIV expira a las 08 h 15 de la mañana, rodeado por sus cortesanos y tras varios días de agonía. Su reinado había durado setenta y dos años y cien días.

El Salón de Hércules del Palacio de Versailles.


Su cadáver fue expuesto durante ocho días en el Salón de Hércules del palacio de Versailles. La noche del 9 de septiembre y, a la luz de las antorchas, su féretro fue transportado de Versailles a la Real Abadía de Saint-Denis, donde es sepultado en la necrópolis de los reyes.

El 2 de septiembre, el Duque Felipe II de Orléans, yerno y sobrino carnal del difunto rey, se presentó en el Parlamento de París donde fue declarado único Regente en detrimento de los otros príncipes legitimados.

El 4 de septiembre, el Parlamento de París anuló el testamento de Luis XIV, abriendo una era en la que volvían con fuerza la nobleza y los parlamentarios, y excluyendo de la sucesión real a los príncipes legitimados (el Duque du Maine, el Conde de Toulouse,...) que habían sido previamente incluídos por Luis XIV en el consejo de regencia previsto durante la minoría de edad del pequeño Luis XV.

Para la mayoría de sus súbditos, el envejecido soberano se había convertido en una figura cada vez más lejana y antipática. Su cortejo fúnebre fue incluso sujeto a burlas y abucheos durante su trayecto hasta Saint-Denis. Sin embargo, numerosas cortes extranjeras, incluso las tradicionalmente enfrentadas a Francia, tuvieron conciencia de que había desaparecido un monarca excepcional: el Elector Federico-Augusto I de Sajonia ni siquiera tuvo necesidad de mencionar su nombre cuando anunció solemnemente a sus ministros: "Señores, el Rey ha muerto."

CURIOSIDADES -17-


Luis XIV contra la etnia Romaní


En 1666, para acabar con el vagabundeo transfronterizo y, notablemente, con su utilización por algunos nobles, el rey Luis XIV de Francia decreta que todos los bohemios (gitanos, zíngaros o romanís) del sexo masculino sean arrestados y enviados a galeras sin juicio previo. Más tarde, mediante la ordenanza del 11 de julio de 1682, el monarca galo confirma y ordena que todos los bohemios varones sean, en todas las provincias del reino donde habitan, condenados a galeras a perpetuidad, sus mujeres afeitadas y sus hijos internados en hospicios. Por otro lado, se decretaba una dura condena contra cualquier noble que se atreviera a dar asilo a los gitanos en sus castillos: la inmediata confiscación de todas sus propiedades.

CURIOSIDADES -16-

Capone, Al Capone



A los 15 años, el napolitano Alfonso Gabriele Capone, más conocido como Al Capone, robó a un peluquero siciliano del barrio de Brooklyn (Nueva York) y como castigo le rajó las dos mejillas con una navaja de barbería, por cuyas cicatrices le vino el apodo de Scarface (cara cosida).

A los 21 años fue a Chicago y, de pistolero al servicio de John Torrio, se convirtió en el "rey de los gangsters" llegando al asesinato directo o indirecto de unas 300 personas.

Entre 1920 y 1933 entra en vigor en Estados Unidos la llamada "ley seca" -por la prohibición de vender bebidas alcohólicas-, y Al Capone encontró un gran negocio en el contrabando de bebidas (como la familia Kennedy), monopolizándolo durante casi 10 años y donde llegaba a tener más de 25 millones de dólares de beneficios al año.

En 1930 la justicia encontró finalmente su punto débil (impago de impuestos) y le condenó a 11 años de prisión, encerrándolo en el presidio de Atlanta y luego en la famosa cárcel de Alcatraz (San Francisco), donde sufrió los primeros síntomas de una parálisis progresiva. En Enero de 1940 fue liberado por buena conducta y, desde entonces, vivió retirado en su finca de Florida, en Miami Beach, donde murió de sífilis en 1947 a la edad de 48 años.

lunes, 5 de marzo de 2012

LA HIJA NEGRA DE MARIA-TERESA DE AUSTRIA


LA MONJA NEGRA DE MORET

En el otoño de 1695, toda la corte gala asiste a una extraña ceremonia: una joven negra pronuncia sus votos e ingresa en el convento de las Hermanas Benedictinas de Moret. El mismísimo rey Luis XIV le hace entrega de una generosa pensión... ¿a qué se debe tanta consideración?¿será de sangre real?

Retrato de la Infanta Maria-Teresa de Austria, Reina de Francia y de Navarra (1638-1683), en una miniatura de la 2ª mitad del siglo XVII.

Hija del rey Felipe IV de España, la Infanta María-Teresa de Austria se casa con el rey Luis XIV de Francia en 1660. Si la infanta española se sabía predestinada a un matrimonio real, el monarca galo parecía no tener la intención de casarse con ella. En su primer encuentro, la princesa se enamora profundamente de su futuro marido. Luis XIV, por su parte, se doblega a las exigencias políticas y del Estado, siguiendo las directrices marcadas por su madre la reina Ana de Austria y el cardenal Jules Mazarin: el matrimonio franco-español culmina una paz (la de los Pirineos) tan deseada después de tantas décadas de guerra, y un plan bien orquestado que incumbe la anexión de los enclaves españoles al Norte de Francia (Países-Bajos Españoles).

Madame de Motteville cuenta que, al salir de su primera entrevista con la infanta española, el rey declaró al Príncipe de Conti y al Vizconde de Turenne que, en un principio, la fealdad del peinado y del aparatoso vestido de Maria-Teresa le habían sorprendido, pero que al mirarla con más atención había notado su belleza y entendió que sería fácil amarla. Dicho de otra manera, Luis XIV se resignaba a desposar a esa niña rolliza y con los dientes estropeados.

Retratos de Luis XIV y Maria-Teresa de Austria, Reyes de Francia.


Durante los primeros meses de matrimonio, Luis XIV demostrará ser un esposo solícito pero, rápidamente, su ardiente temperamento le llevarán a mirar hacia otro lado: la corte francesa es un auténtico vivero de bellezas femeninas que compiten en ingeniosidad y gracia. Y si la reina Maria-Teresa está dotada intelectualmente y en posesión de un bagaje cultural notable, su carácter apagado y sus peculiares gustos de castellana no consiguen mantener la llama de la pasión del rey. Comparándola cruelmente con el antiguo amor de Luis, María Mancini, extraordinaria belleza morena y con la que pretendió casarse, la insípida rubia española pierde puntos por muy infanta y Habsburgo que sea. El monarca no es hombre de pasiones clandestinas; toda la corte está al tanto de sus devaneos amorosos: a la duquesa de Orléans, su propia cuñada, le sucede la hermosa, rubia y coja duquesa de La Vallière. Pero Maria-Teresa quiere sinceramente al rey y sufre, estoicamente, las afrentas de Luis. "A veces parecía que su corazón iba a estallar de tanta agitación, demostrando con esta emoción que su corazón estaba contento sólo cuando estaba junto al del hombre del que se quejaba", cuenta Madame de Motteville. Los llantos de la reina son, de hecho, frecuentes porque, sencillamente, se siente abandonada, arrinconada y humillada. Pese a tener a su propio séquito de damas de honor para acompañarla, permanece la mayoría de las veces malhumorada y desprecia el ambiente intrigante de la corte.

Retrato de un esclavo negro vestido de paje, según un pastel del siglo XVIII.

Retrato de François de Borbón-Vendôme, Duque de Beaufort (1616-1669), Almirante, Gran Maestre, Jefe y Superintendente de la Marina Real Francesa, era primo-hermano del rey Luis XIV y nieto de Enrique IV; según Jean Nocret, 1649.



Un día, el duque de Beaufort, almirante de Francia (y primo del rey), trae consigo de uno de sus viajes a un joven esclavo negro y lo presenta en la corte. Complaciente, el duque regala el negrito a la reina para su distracción. El niño africano sería cristianamente bautizado con el nombre de Nabo, revelándose al paso de los años como un joven impetuoso y de mente despierta, seduciendo y divirtiendo al círculo de la reina. Se impone entonces la moda, entre la alta sociedad, de poseer un esclavo negro y esta moda se plasma casi de inmediato en los talleres de los maestros pintores, que ejecutan retratos en pie de su noble clientela acompañada por negritos disfrazados de paje. Pero un día de 1664, durante uno de los embarazos de la soberana, llega la noticia de que Nabo ha fallecido súbitamente...



La reina tiene un embarazo difícil, llena de inquietudes y a menudo enfermiza. La mañana del 16 de noviembre de 1664, se hacen sentir los primeros dolores. El parto es largo y delicado, temiendose por la vida de la parturienta y del fruto de su vientre. Tras interminables horas, Maria-Teresa da a luz a una pequeña niña negra y, ante tamaña visión, se cree morir del tremendo disgusto. Los galenos y cortesanos asistentes están estupefactos. El cuerpo médico intenta, enseguida, encontrar explicaciones atribuyendo el color de la piel de la recién nacida al régimen alimenticio de la reina durante su gestación. También atribuyen las influencias del clima demasiado frío o caluroso, y de que a la niña le faltó aire durante el parto... Pero, aparte de las estrambóticas teorías exculpatorias, nadie se olvida del paje negro Nabo.

Se dice que la niña era frágil de salud y que falleció a los 48 días, un 26 de diciembre. El doctor Patin, médico y decano de la facultad, señala en su correspondencia: "la pequeña tuvo convulsiones y murió esta mañana; era débil y delicada, jamás tuvo salud."

Este hecho es recogido por varios cronistas de la época; sin embargo, no se han encontrado relatos de testigos directos de la muerte de la princesa negra.

Testimonios de la Duquesa de Montpensier y de Voltaire

Retrato de la Princesa Ana María Luisa de Orléans, Duquesa de Montpensier (1627-1693), prima-hermana del rey Luis XIV e hija del Duque Gastón de Orléans.


En sus memorias, la Grande Mademoiselle, Ana-Maria-Luisa de Orléans, duquesa de Montpensier (prima-hermana de Luis XIV), relata el difícil parto de la reina y describe a la recién nacida niña negra:

"Monsieur (Felipe de Francia, duque de Orléans y hermano menor de Luis XIV) me contó lo difícil de la enfermedad de la reina, de toda la gente que había cuando se trajo a Nuestro Señor, de cómo su primer capellán se había desmayado de aflicción y el príncipe y toda la gente junto con él se habían reído de la cara que puso la reina cuando vio que la hija que había dado a luz, se parecía a un pequeño moro que el señor de Beaufort había traído, que era muy bonito y que siempre estaba con la reina; cuando se dieron cuenta de que su hija se le podía parecer, se lo llevaron, pero ya era demasiado tarde, y le dijeron que la niñita era horrible, que no viviría y que no se lo dijera a la reina porque se moriría."

Voltaire, que fue a ver a la mora al convento de Moret, avanza la teoría de una hija bastarda del rey. Escribe en su "Siglo de Luis XIV":

"Ella era muy morena y, por lo demás, se parecía a él. El rey le regaló 20.000 escudos de dote al ponerla en un convento. La opinión que tenía de su nacimiento era motivo de orgullo para ella, lo cual molestaba a sus superioras. En un viaje al Real Sitio de Fontainebleau, Madame de Maintenon fue al convento de Moret y quiso inspirar más modestia a la religiosa. Ella hizo lo que pudo para sacarle esa idea que alimentaba su orgullo. "Señora -le dijo la religiosa-, la molestia que se toma una dama de su rango en venir a decirme que no soy la hija del rey, sólo me lo confirma".

La religiosa de Moret y las hipótesis

Retrato de Sor Luisa Maria Teresa, la monja negra de Moret (1664-1732).


Treinta años más tarde, en 1695, habiendo fallecido en 1683 la reina Maria-Teresa, la Marquesa de Maintenon presenta al convento de la Benedictinas de Moret a una joven negra -una mora, como se decía entonces- para que pronuncie sus votos solemnes y tome el hábito. Toda la corte está invitada a la ceremonia, y el 15 de octubre, el rey concede una pensión a la joven: 300 libras. Estas disposiciones parecen, de por sí, excepcionales, pero la atención que la Familia Real presta a esta religiosa no hace más que acrecentar la sorpresa y la sospecha.

Retrato de Françoise d'Aubigné, Marquesa de Maintenon (1635-1719), esposa morganática del rey Luis XIV a partir de 1683; según H. Rigaud.


La Marquesa de Maintenon, antigua aya de los bastardos reales nacidos de los amores entre el rey y la Marquesa de Montespan, y desde 1683 esposa morganática del monarca, va frecuentemente al convento de Moret para visitar a la mora. El Gran Delfín Luis, hijo y presunto heredero del rey Luis XIV, y sus hijos los príncipes Luis, duque de Borgoña, y Felipe, duque de Anjou, también acuden a visitarla. ¿Quién es esta joven que suscita tanta atención y deferencia? No parece tener ninguna duda sobre su auténtica identidad. El duque de Saint-Simon cuenta que "le oyó decir descuidadamente una vez, al oír que Monseñor (el Gran Delfín) cazaba en el bosque, que era su hermano quien estaba cazando."

Retrato del Príncipe Luis de Francia, Gran Delfín (1661-1711), presunto heredero del rey Luis XIV.


Sería entonces la hermana o hermanastra del Gran Delfín. Manifiestamente, ella no puede ser hija del rey Luis XIV y de la reina Maria-Teresa, pues ¿por qué milagro habría de ser negra? Pero podría ser la hija de Luis XIV y de una negra. La hipótesis seducía a Voltaire, el mismo que también ideó la teoría de que la Máscara de Hierro era un hermano gemelo de Luis XIV. Sin embargo, la hipótesis cuesta asimilar. Todas las amantes del rey eran conocidas, sus bastardos registrados y en aquella Francia del siglo XVII, las mujeres negras escaseaban... su número fue más frecuente en el siglo XVIII, habiéndose consolidado la moda entre la nobleza el tener un esclavo o esclava de color a su servicio.

No queda más que la teoría, más plausible y lógica, de que la monja negra fuera, en realidad, la hija que tuvo entonces la reina Maria-Teresa el 16 de noviembre de 1664 y presuntamente fallecida 48 días más tarde. Cabe imaginar que, abandonada y arrinconada, condenada al ostracismo por los cortesanos y el rey, Maria-Teresa se abandonase un "ratillo" entre los brazos reconfortantes de su esclavo negro, graciosamente bautizado con el nombre de Nabo, y que la princesita negra fuera el fruto de su desliz (o de varios)...

Retrato del rey Luis XIV de Francia y de Navarra (1638-1715), según H. Rigaud.


Este último argumento daría con la explicación de tantas atenciones por parte del rey y de su hijo el Gran Delfín, y de las repetidas visitas de Madame de Maintenon, ella que siempre estuvo en buenos términos con la reina y que encubrió, inicialmente, la existencia y educación secreta de los muchos bastardos del rey antes de que fueran debidamente presentados y oficialmente reconocidos. Si las faltas del rey eran públicas y asumibles, fruto de una larga tradición entre los soberanos galos que oficializaban -desde el reinado de Carlos VII, en el siglo XV- a sus queridas y a sus hijos ilegítimos, cosa que no afectaba en nada la continuidad e indiscutible legitimidad dinástica, no así se contemplaba en el caso de las reales consortes, estrechamente vigiladas para que no se dejasen seducir por otro hombre que no fuese el rey. Recordemos los casos de "La Torre de Nesle", en el que las nueras del rey Felipe IV el Hermoso, fueron asesinadas por cometer adulterio, o la especial relación que existió entre la reina Isabeau de Baviera con su cuñado el duque de Orléans, provocando la duda de que si su hijo Carlos VII era bastardo o no... Y mucho más cercano, el caso de la reina Ana de Austria, esposa de Luis XIII, sentimentalmente asediada por el duque de Buckingham, y que proporcionó a Dumas un buen argumento para sus "Tres Mosqueteros".

Un último apunte: la monja negra de Moret llevó los nombres de pila de Luisa Maria Teresa, y vivió entre 1664 y 1732.

sábado, 3 de marzo de 2012

Cita de la Semana



"Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse."

Frase de: Niccolò Macchiavelli aka Nicolás Maquiavelo, estadista y escritor florentino (1469-1527).