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lunes, 12 de mayo de 2014

CLAGNY: La residencia de la Marquesa de Montespan


EL CASTILLO DE CLAGNY
 
El Castillo de Clagny, cuyos planos fueron dibujados por el arquitecto Jules Hardouin-Mansart para la favorita de Luis XIV, la Marquesa de Montespan, estaba situado al Noreste del Palacio de Versailles. Su construcción iniciada en 1674, terminó en 1680. Clagny fue un regalo de despedida del rey a su amante caída en desgracia tras el sórdido "Caso de los Venenos", y la repentina e inexplicable muerte de la Duquesa de Fontanges, su sucesora supuestamente envenenada. Años antes de su muerte, acaecida en 1707 mientras estaba haciendo una cura termal en la estación balnearia de Bourbon-L'Archambault, la Marquesa de Montespan cedió, reservándose el usufructo, la propiedad del Castillo de Clagny a su hijo Luis-Augusto de Borbón, Duque du Maine, como regalo de boda al contraer éste matrimonio con una nieta del Príncipe de Condé.

 
Retrato de la Marquesa de Montespan recostada en un diván, en la Gran Galería de su Castillo de Clagny. / Abajo, recreación en 3D del Castillo de Clagny con sus jardines, a vista de pájaro.




Clagny, junto con las otras residencias de los Duques du Maine (Sceaux, Montrond y Châtenay), fue escenario de grandes fiestas, divertimentos musicales, bailes de máscaras y suntuosas recepciones dignas del "Grand-Siècle" francés hasta la muerte del duque (1736). Viuda la Duquesa du Maine y no pudiendo mantener el mismo dispendioso tren de vida, tuvo que renunciar a los fastos de antaño y deshacerse de su castillo de Montrond, cuyos costes de mantenimiento se habían hecho excesivos, y finalmente hasta se vio obligada a alquilar su palacete parisino a un financiero. La Duquesa, retirada en París, fallecería en 1753. La propiedad de Clagny pasa entonces a sus hijos, el Príncipe de Dombes y el Conde d'Eu pero, muertos éstos sin herederos, el castillo revierte naturalmente a la Corona en 1766.




La fabulosa mansión, que había tenido un coste estimado en no menos de 2 millones de libras y empleado a 1.200 obreros, fue finalmente víctima de la negligencia de Luis XV. Abandonado y sin destino preciso, acabó siendo demolido en 1769. Parte de sus piedras, recuperadas, fueron destinadas para la construcción de un convento fundado por la reina María Leszczýnska y la edificación de palacetes nobiliarios en las inmediaciones de Versailles.


Videos 3D del Castillo de Clagny con fuegos artificiales:



 

sábado, 6 de abril de 2013

LA PUERTA REAL DE VERSAILLES


EL PALACIO DE VERSAILLES
La Puerta & Reja Real reconstruída
 
 

La fisionomía del Palacio de Versailles ha recuperado por fin el fabuloso enrejado de la Puerta Real, que dividía antes de la Revolución Francesa el patio de armas o patio de honor del patio de mármol también llamado patio real. La inauguración tuvo lugar el 30 de junio de 2008 y responde a un proyecto que persigue devolver paulatinamente al palacio su aspecto original antes de 1790.



La reconstrucción y restitución de la Puerta Real a su antiguo emplazamiento (donde desde el reinado de Luis-Felipe I tronaba la estátua ecuestre de Luis XIV, ahora en restauración) ha costado dos años de trabajos para recrear con fidelidad absoluta ese gigantesco enrejado de hierro dorado, que había sido creado en 1680 bajo la dirección del arquitecto Hardouin-Mansart, antes de ser destruida durante la Revolución.

Desaparecida durante la Revolución, Luis-Felipe I (que convirtió Versailles en un museo dedicado a las glorias de Francia) tomó la iniciativa de erigir en su lugar la estátua ecuestre en bronce del rey Luis XIV, en 1836. La entonces Puerta Real formaba parte de un doble sistema de cierre por razones de etiqueta y de seguridad, separando el patio de honor o de armas del patio real o patio de mármol, al cual tan solo podían acceder los carruajes del rey, de la Familia Real, de los Príncipes de la Sangre y de los duques y pares de Francia.



Obra maestra de la arquitectura barroca, la fabulosa reja mide nada menos que 80 metros de longitud. Hicieron falta dos años de trabajo para que los más cualificados herreros y forjadores pudieran dar forma a quince toneladas de hierro puro y dorarla con 100.000 hojas de oro. En su reconstrucción también han intervenido escultores y doradores. Si el resultado es magnífico y fiel al diseño original de Hardouin-Mansart, el coste ha ido a la par: 5 millones de euros que han salido de fondos privados bajo el mecenazgo del Grupo Monnoyeur.



Para el presidente de los Museos Nacionales de Versailles y de Trianon, el señor Jean-Jacques Aillagon, la restitución de la reja devuelve al palacio un elemento esencial de su identidad histórica.

La devolución de la reja o puerta real a su antiguo emplazamiento divisorio, 327 años después de su creación, permitirá también regular el flujo de los visitantes y turistas, simplificando las vías de acceso al palacio, y acabando con las interminables colas de espera.