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sábado, 6 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -168-

"Bodas Blancas"



Cuando el 30 de junio de 1670, falleció súbitamente la Duquesa de Orléans (Enriqueta-Ana, nacida Princesa de Inglaterra, Escocia e Irlanda), Luis XIV se puso a buscar una nueva esposa para su hermano, con la idea de asegurar la sucesión al trono galo. El rey mismo no había tenido más que un hijo varón superviviente de los seis habidos con su consorte española, y su bella cuñada inglesa, la difunta "Madame", solo pudo dar a luz a cuatro retoños de los que solo sobrevivieron dos niñas. La situación era pues crítica.



Gracias a la oportuna intromisión de la intrigante Princesa Ana de Gonzaga, Princesa Viuda del Palatinado, que defiende la candidatura de su sobrina política, Luis XIV negociará con ésta el enlace de "Monsieur" con la Princesa Elisabeth-Charlotte del Palatinado (1652-1722), de 19 primaveras y apodada "Liselotte".
Lejos de ser guapa y femenina, más bien todo lo contrario, la futura novia alemana tampoco aporta una sustanciosa dote, y para colmo es protestante y culta. A esto se une un carácter fuerte, sin dobleces, y un habla franca, amén de un andar de "granadero" que resulta chocante. La casan igualmente y por poderes en Metz, después de haber abjurado de su religión para abrazar la fe católica en un par de horas. El encuentro con el novio se produce finalmente en Châlons-sur-Saône y es en su catedral que ambos son casados (21 de diciembre de 1671).

Felipe de Francia, Duque de Orléans (1640-1701) tiene entonces 12 años más que su flamante esposa germana, y no siente ningún interés por las mujeres. Es una "loca" perfumada y enjoyada, rodeada de solícitos favoritos bien plantados, que le encanta disfrazarse de mujer y perder su tiempo en frivolidades. Se casa por deber dinástico, no por gusto, igual que en 1661, cuando casó con la Princesa Enriqueta-Ana de Inglaterra. Por eso la noche de bodas, en la que los recién casados son ceremonialmente conducidos a la cámara nupcial y acostados en el mismo lecho para consumar su unión, ambos se mirarán como dos perros de porcelana y, finalmente, dormirán plácidamente sin tocarse ni un pelo, como dos perfectos extraños. Del mismo modo que se acostó, Liselotte se despertó: virgen.

En el viaje hacia la capital, el duque y la duquesa irán al encuentro del rey Luis XIV y de la corte en el Castillo de Villers-Cotterets (una de las propiedades de los Orléans), y después de las formalidades, Monsieur le enseñará su propio Versailles, el fabuloso Castillo de Saint-Cloud, que será el nuevo hogar de Liselotte y del cual se siente extraordinariamente orgulloso. Será entonces cuando la flamante duquesa caerá en la cuenta que su extraño marido prefiere dormir con sus favoritos antes que con ella, al sorprenderle en la cama con dos de ellos.



Puesto que en ese matrimonio no hay lugar para el placer pero sí para el deber, el Duque de Orléans se esforzará en cohabitar con ella para cumplir con su objetivo: obtener descendencia masculina apta a la sucesión real. Para ello, Monsieur recurrirá a un remedio sorprendente, rodeando su miembro viril con rosarios y medallitas de santos previamente bendecidas para obtener la deseada erección.
Prueba de que el remedio funcionó, fue el nacimiento del primer hijo: un varón llamado Alejandro-Luis en 1673! Un segundo nacería en 1674 y, después de dar a luz a una niña en 1676, Monsieur y Madame deciden, de mutuo acuerdo, separarse amigablemente y llevarse bien, cada uno en sus respectivos aposentos.

Los cortesanos dijeron entonces con humor, sobre la extraña pareja: "...que Monsieur es mucho más Madame, y Madame es mucho más Monsieur!"
 

CURIOSIDADES -167-

"La Princesa Escritora"



La Princesa Elisabeth-Charlotte de Baviera-Palatinado, Princesa Palatina del Rhin (1652-1722), segunda esposa de "Monsieur" Felipe de Francia, Duque de Orléans y cuñada del rey Luis XIV, más conocida como "La Palatina" o "La Princesa Palatina", fue entre otras cosas, una escritora compulsiva. A lo largo de sus cuarenta años de vida en la corte de Versailles, no escribió menos de 60.000 cartas dirigidas en su mayoría a su adorada tía paterna la Electriz Sofía de Hannover y a sus otros parientes alemanes. En ellas se desahogaba sin florituras y en un lenguaje extraordinariamente moderno, de todo cuanto soportaba, sentía, escuchaba o veía a diario en la corte francesa. No había día en que no echase mano de la pluma para plasmar en papel los hechos diversos o expresar sus sentimientos con toda la crudeza imaginable, y eso, a pesar de su empleo del tiempo siempre lleno de compromisos, esclava de una vida cortesana programada al minuto y que ocupaban la mayor parte de sus jornadas.
De esa fabulosa correspondencia de 60.000 cartas, llenas de un lenguaje vivaz y franco, tan solo se han conservado 6.000 que, a día de hoy, se encuentran preciosamente encuadernadas, conservadas y depositadas en la biblioteca del Castillo de Chantilly. Constituyen, todas ellas, un retrato vivo de la época de Luis XIV.

viernes, 5 de octubre de 2012

Anécdotas Históricas -190-



Cuando en la corte de Versailles se anunció el compromiso del entonces Duque de Chartres, hijo de "Monsieur" Felipe, Duque de Orléans -hermano menor del rey Luis XIV- y de la deslenguada Princesa Palatina Elisabeth Carlota de Baviera, con una de las hijas bastardas legitimadas del monarca habidas con la Marquesa de Montespan, la Duquesa de Orléans entró en una furiosa indignación difícil de contener. Intentó, por todos los medios, impedir semejante matrimonio; pero fue en vano y tuvo que doblegarse.
Tras la boda, celebrada por todo lo alto en Versailles el 18 de febrero de 1692, la madre del novio no pudo reprimir su disgusto al ver a la flamante Duquesa consorte de Chartres:

-"¡Mi nuera se parece a un culo como dos gotas de agua!"

Anécdota de: Elisabeth Carlota de Baviera-Zimmern, Princesa del Palatinado, Duquesa de Orléans (1652-1722).