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lunes, 29 de junio de 2015

ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA: 10 puntos aclaratorios

DIEZ RAZONES POR LAS QUE ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA
 
 

1. La Jefatura de Estado la impuso la dictadura franquista
El franquismo fue un régimen a todas luces ilegal, porque surgió de un golpe de Estado contra la República Legalmente constituida en democracia. El príncipe Juan Carlos, tras jurar lealtad al genocida Franco y a las leyes franquistas, sería designado por el dictador como su sucesor.
 
 
 


2. La Jefatura de Estado no es electa 
La monarquía es vitalicia y se hereda de padres a hijos como si fuera un cortijo de ferias, por lo tanto tiene un caracter profundamente antidemocrático, además de tener una total opacidad y descontrol de las cuentas que le asigna el estado para su mantenimiento. Tras la abdicación del rey Juan Carlos, en apenas 15 días, se realizó una 'Coronación Expres' de Felipe VI pactada por el bipartidismo y sin contar con la aprobación del pueblo.
 
 
 

3. Las cuentas del Estado las lleva Alemania. 
El gobierno no consulta al pueblo las decisiones importantes mediante referéndum y sigue las directrices económicas que marca Angela Merkel desde Bruselas. Se habla incluso de que España es una provincia de Alemania. 
 
 
 

4. La justicia no es igual para todos. 
El poder judicial es partidista porque lo eligen los partidos políticos. Carece de independencia y permite que la figura del rey sea inviolable. La justicia da privilegios e indulta a los grandes ladrones, lo que genera desigualdades y crea ciudadanos de primera, segunda y tercera. 

Respecto a los Derechos Humanos, España es el segundo país del mundo tras Camboya en número de desaparecidos con más de 140.000 personas cuyos restos no han sido recuperados ni identificados. La apología del franquismo es legal y la Ley de Amnistía de 1977 impide juzgar a los criminales franquistas.
 
 
 

5. La soberanía nacional no reside en el pueblo.
La democracia se limita a votar cada 4 años a algunos representantes políticos. Lo que se significa como una carta en blanco para que los políticos maniobren a su antojo, sin que el ciudadano tenga herramientas útiles (Referéndum vinculantes, ILP's sin la correspondiente censura del congreso y senado) para poder cambiar las negligencias políticas.
 
 
 

6. Recorte de libertades. 
La ley mordaza aprobada recientemente por el gobierno, es una vulneración total de las libertades esenciales en democracia como son la libre expresión, la información o el derecho a manifestarse. Lo que da pie a la criminalización de la protesta social. Otro claro ejemplo es la limitación del derecho a decidir de las mujeres sobre el aborto. 
 
 
 

7. La Constitución es papel mojado 
La Constitución de 1978 es el documento oficial que más artículos incumple, se ha convertido en un papel mojado, incapaz de garantizar los derechos ciudadanos elementales: salud y educación públicas, derecho a techo, salarios o pensiones dignas. Además de ser un documento cerrado, que da privilegios a la monarquía que nadie eligió por referéndum y que vino impuesta por la dictadura anterior. 

8. El sistema electoral es fraudulento. 
El reparto de los votos es desproporcionado, los grandes partidos están sobrerepresentados, es decir, tienen más diputados de los que les corresponden, todo a costa de los partidos minoritarios, lo que facilita un bipartidismo político. Las reglas del juego no son iguales para todos, es como jugar una partida con las "cartas marcadas". 
 
 
 

9. La Corrupción se ha institucionalizado 
En España no dimite nadie por corrupto. En muchos casos hemos visto que en las listas electorales participaban políticos imputados en múltiples casos de corrupción. Por si esto fuera poco, la corrupción ha salpicado a la monarquía. 

10. Las Listas electorales son cerradas 
Los votantes no tienen la opción de elegir a un representante, sino que tienen que elegir una lista cerrada de representantes. Esto no sucedía durante la II República donde las listas eran abiertas. Por otra parte, los diputados y senadores están sometidos a la disciplina de partido, sin tener en muchos casos libertad de voto.

Luis Egea


viernes, 7 de marzo de 2014

Cita de la Semana



"El último Estado peninsular procedente de la antigua monarquía católica que sucumbió al peso de la corona despótica y absolutista fue Cataluña; y el defensor de las libertades catalanas pudo decir, con razón, que él era el último defensor de las libertades españolas."

Frase de: Manuel Azaña Díaz, Presidente de la IIª República Española (1880-1940), escritor, periodista y político.

sábado, 13 de octubre de 2012

CURIOSIDADES -65-



En el momento en que el rey Alfonso XIII (1886-1941) deja España para iniciar su exilio en territorio francés (1931), no lo hace literalmente "con lo puesto". Lejos de verse en la necesidad de recurrir a la generosidad de sus linajudos "fieles", como quiso hacer creer la aristocracia española para salvar su "buen nombre", el monarca Borbón disponía de dos importantes y suculentas cuentas bancarias en París y Londres que le evitaron problemas económicos durante sus últimos años de vida. De hecho, cuando ya estaba confortablemente alojado en el Hotel Savoy de Fontainebleau, contaba con un buen colchón (48 millones de €uros de hoy día), pese a la confiscación de sus bienes y fortuna por parte de la recién proclamada IIª República, cifrada ésta en nuestros 144 millones de €uros!

Como hábil y bien aconsejado hombre de negocios, Alfonso XIII supo poner dinero de lado en el extranjero por un "si acaso" al sacar pingües beneficios de sus -algunos cuestionables-, chanchullos financieros con su gran amigo el entonces Duque de Alba. De ahí sus cuentas en bancos parisinos y londinenses.

Cuando falleció en Roma en 1941, en plena IIª Guerra Mundial, su fortuna había menguado sensiblemente hasta quedarse en una tercera parte de la suma inicial: 18,5 millones de €uros. En una década, se había gastado la friolera de 29,5 millones en coches, residencias, safaris a Sudán, viajes, fiestas, fulanas y estancias en hoteles de lujo a razón de casi 3 millones por año.

Retrato de Don Juan de Borbón y Battenberg, Infante de España y Conde de Barcelona (1913-1993).


En su testamento, legó la mayor parte de lo que quedaba (7,5 millones €) a su hijo y presunto heredero Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona, y asignaba el resto a sus demás hijos los infantes, sin olvidarse de los habidos con Carmen Ruiz Moragas (Maria-Teresa y Leandro), que se vieron beneficiados con 1 millón de Pesetas de 1931 depositados en una cuenta en Suiza.   

FRANCO: El azote de los Masones



Franco y la masonería

 
 
En la España de los siglos XIX y XX la masonería tuvo momentos de gran poder hasta la Guerra Civil de 1936. Con la dictadura del general Francisco Franco, los masones se convirtieron en el símbolo por excelencia de los enemigos de la Patria, y fueron perseguidos sin tregua. ¿Qué tenía la masonería para que Franco la odiara tanto? ¿Era cierta la famosa confabulación judeo-masónica? ¿Es verdad que Franco fue masón en algún momento de su vida?

por Javier Navarrete

"Lo de Franco con la masonería era una verdadera fijación, una manía persecutoria, aunque la idea de la confabulación judeo-masónica no es suya, se acuña a finales del siglo XIX por autores antimasónicos, algunos pertenecientes a los jesuitas. Franco la toma de ellos, incorporándola a su particular discurso contra los masones." Así se expresa el masonólogo Alberto Valín, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Vigo, confirmando que, para Francisco Franco Bahamonde, la masonería se convirtió en una verdadera obsesión, algo así como un enemigo personal al que atribuía todos los males de la Patria.

De hecho, el flamante general dio tempranas muestras de su peculiar fobia, antes de iniciarse la Guerra Civil. Cuando fue nombrado director de la Academia Militar General de Zaragoza, los enemigos que más encarnizadamente persiguió, expurgándolos como cizaña de aquel ámbito sagrado, fueron el comunismo, los masones y la sífilis, para él verdaderos jinetes del Apocalipsis. Y al levantarse en armas contra el gobierno republicano en julio de 1936, ya proclamó que lo hacía para liberar a España del comunismo y la masonería. El diario El defensor de Córdoba lo dejaba claro el 24 de ese mes: "Luchamos para formar un solo frente nacional contra los judíos y las logias de masones, contra Moscú y las sociedades obreras de tipo marxista". El 15 de septiembre, Franco publicó el primer edicto antimasónico de la España sublevada, declarando a la francmasonería fuera de la ley y culpando a sus miembros de "crimen de rebelión".

Archivo General de la Guerra Civil

Cumpliendo con esta proclama, persiguió a la masonería con especial empeño. En las ciudades que iban cayendo al avance de sus tropas, los masones eran encarcelados, sus bienes confiscados y anotados los datos de parientes y amigos. Por citar dos entre innumerables ejemplos, el local de la Logia Turdetana de Córdoba fue incendiado, y el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, incautado y convertido en sede de Falange.

Su afán inquisidor fue tan exhaustivo que el fichero de miembros y simpatizantes engordaba de forma espectacular, por lo que, en 1937, nombró a Marcelino Ulibarri director del Servicio de Recuperación de Documentos, con sede en Salamanca, para reunir allí todo lo incautado a las logias y centralizar la información sobre sus miembros. Y cumplió su misión mejor que bien. El profesor Valín, buen conocedor de la documentación elaborada en esa época, señala que "siendo alrededor de 4.500 los masones activos en la España de 1936, el Servicio llegó a confeccionar más de 80.000 expedientes personales de masones y simpatizantes, fichando incluso a quienes lo habían sido en el siglo XIX, tanto en la Península como en las colonias". Hoy es el Archivo General de la Guerra Civil, y cuenta con el más importante fondo documental sobre la masonería y su persecución en esos tiempos.

Perseguidos después de muertos

Entre los muchos datos que reflejan la peculiar obsesión de Franco por acabar con la masonería y borrar, incluso, el rastro de su memoria, resulta llamativo el que, el 21 de diciembre de 1938, diera un plazo de dos meses para eliminar de todos los cementerios cualquier símbolo masónico que existiera en sus tumbas y panteones.

Cuando, en 1939, dictó la Ley de Responsabilidades Políticas que declaraba fuera de la ley a las logias masónicas y a sus miembros, tuvo la cruel argucia de hacer retroactiva su aplicación hasta 1934, lo que le permitió perseguir impunemente a todos aquellos que eran masones cuando su actividad resultaba perfectamente legal en los años previos a la Guerra Civil.

Su inquina llegó a establecer que las sanciones económicas se cobrarían "aunque el responsable falleciere antes de iniciarse el procedimiento", haciéndolas efectivas con cargo a la herencia, e incluso responsabilizando de la deuda a los herederos. Ni la muerte, pues, limpiaba la mancha de ser masón.

La amenaza permanente

Terminada la contienda, en marzo de 1940 Franco promulgó la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo, creando el Tribunal Especial del mismo nombre para su aplicación. Esta ley castigaba a masones y simpatizantes con penas que alcanzaban los 30 años de cárcel para los grados más altos. La masonería, en definitiva, representaba tan grave pecado que nadie podía ser miembro de un Tribunal de Honor militar si tenía algún pariente, hasta segundo grado de consanguinidad, que hubiera sido masón.

Franco convirtió su monomanía antimasónica en uno de los pilares ideológicos del Régimen, y en sus discursos nunca faltaba la tradicional coletilla sobre la confabulación judeo-masónica unida al comunismo internacional. La masonería era la amenaza permanente del "enemigo que acecha en la sombra" y la causa de todos los desastres históricos de España, desde la pérdida de Gibraltar a la de los territorios de América, pasando por Cuba y Filipinas. Incluso hubo quien consideró a la IIª República Española, en bloque, como una "operación masónica", ya que seis de sus jefes de gobierno pertenecieron a la masonería y en las cortes constitucionales de 1931, de los 470 diputados existentes, se estima que 150 eran masones. Repartidos, eso sí, entre todos los partidos políticos, tanto de la izquierda como del centro y la derecha.

¿Perteneció Franco a la masonería?

Parece imposible que quien tanto empeño puso en acabar con la masonería, hubiera sido masón. Y, sin embargo, hay datos que apuntan en esta dirección y la posibilidad de que sea cierto, reconoce el profesor Valín, "todavía se discute en algunos foros".

Francisco Franco Bahamonde pertenecía a una familia de ideas liberales y marcada vocación militar, en la que no faltaron miembros de la masonería. Entre ellos, uno de los hermanos de Francisco: Ramón, quizás el más brillante de todos. Aviador militar, fue el héroe que realizó la travesía del Atlántico sur en el famoso hidroavión Plus Ultra. Claramente liberal y antimonárquico, cuando se produjo el levantamiento dirigido por su hermano se alineó, sin embargo, en sus filas. Otro hermano, Nicolás, no llegó a ser masón pero se quedó en puertas ya que se hizo rotario, antesala entonces de la masonería.

¿Y Francisco Franco? El conocido investigador de la masonería española Ferrer Benimeli apuntó la posibilidad de que, cuando menos, Franco intentara ingresar en la masonería siendo teniente coronel, en Larache, hacia 1926. Citó dos logias como probables objetivos del intento: la Lukus y la Lixus. Al parecer, fueron sus propios compañeros de armas los que le pusieron el veto por no reunir los méritos necesarios. Algunos afirman que volvió a intentar el ingreso en 1932, ya en Madrid, con el mismo resultado. No obstante, no se ha encontrado documentación que corrobore definitivamente esta sospecha, y el tema sigue siendo objeto de estudio.

En cualquier caso, si fuera cierto, es muy posible que Franco guardara profundos agravios contra la organización que lo rechazó. Una malquerencia a la que se sumaba su aversión a las ideas liberales y a los movimientos políticos en los que habían participado los masones durante la turbulenta IIª República. Quizá fuera esto lo que despertó su fobia, activa hasta tal punto que llegó a escribir personalmente artículos en la prensa y una novela que culminó en la película Raza, dando así rienda suelta a su obsesión antimasónica…

 
"Franco y la Masonería" in "Mas Alla" Nº194, Abril 2005.