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miércoles, 5 de diciembre de 2012

SIR CHARLES LUCAS: el héroe de la Guerra Civil Inglesa


SIR CHARLES LUCAS DE COLCHESTER, Kt.
LORD LUCAS
1613 - 1648
 
 


Tercer hijo de Sir Thomas III Lucas de Saint-John, Gran Sheriff de Essex (ob.1625) y de Lady Elizabeth Leighton, fue el hermano de la célebre Lady Margaret Lucas-Cavendish, duquesa de Newcastle, de Lady Elizabeth Walter de Sarsden, de Lady Catherine Pye, de Lady Mary Killigrew, de Sir John Lucas, 1er Lord y Barón Lucas de Shenfield y de Sir Thomas IV Lucas de Saint-John. Nació en la suntuosa casa solariega de Saint-John Abbey de Colchester (Condado de Essex) en 1613, en el seno de una de las más influyentes y opulentas familias del Este de Inglaterra, y educado junto a sus siete hermanos.

A temprana edad, abrazó la carrera militar haciendo su bautizo de fuego en los Países-Bajos en la década de 1630, y distinguiéndose en la Guerra de los Obispos (1639-1640), al mando de un regimiento de caballería bajo las órdenes de su hermano mayor Sir John Lucas (1606-1671). Su arrojo y valentía le valieron enseguida ser el centro de atención de la corte, y el rey Carlos I le nombró y armó caballero en 1639 (Knight).

 
Retrato del rey Carlos I de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1600-1649).


Al estallar en 1642 la Guerra Civil Británica (confrontación entre Carlos I y el Parlamento), obviamente partidario del rey y al frente de un regimiento de caballería, libró batalla en Powick Bridge siendo herido. Poco tiempo después, y repuesto de sus heridas (1643), Sir Charles Lucas se puso a las órdenes del Príncipe Palatino Rupert de Baviera, duque de Cumberland (primo del rey), comandando un regimiento de caballería y llevando a cabo la campaña de Nottingham hasta el año 1644 cuando, por recomendación del príncipe, fue nombrado teniente-general de caballería de William Cavendish, Marqués de Newcastle (su futuro cuñado).

 
Retrato del Príncipe Rupert de Baviera, Conde Palatino del Rhin y Duque de Cumberland (1619-1682); según Sir Peter Lely.
 
 
Retrato de William Cavendish, Lord Ogle, Ier Conde y Marqués de Newcastle (1592-1676).
 


Cuando Lord Newcastle se dirigió a York, para enfrentarse al ejército Escocés (aliado de los Parlamentarios), Sir Charles y su caballería atacaron en campo abierto a la avanzadilla escocesa, arrasando y dispersándola. Luego se reunió al ejército del príncipe Rupert en la "Marcha de York", con nada menos que 5.000 jinetes. En la batalla de Marston Moor, en julio de 1644, Lucas capitaneaba junto con el teniente-general Lord Goring, el ala izquierda del ejército realista y, cuando Lord Goring provocó la desbandada de la caballería de Sir Thomas Fairfax, Lucas se echó sobre la infantería escocesa mandada por Lord Leven (Alexander Leslie, Conde de Leven, 1580-1661), aniquilandola y provocando la huída de éste, que fue a refugiarse a Leeds. Sin embargo, Sir Charles Lucas fue herido y posteriormente hecho prisionero por los Parlamentarios, tras la derrota del príncipe Rupert en el campo de batalla.

En un intercambio de prisioneros entre ambos bandos, en el invierno de 1644-1645, Sir Charles Lucas recobró la libertad y fue nombrado gobernador del Castillo de Berkeley, fortaleza que tuvo que defender durante un breve asedio llevado a cabo, y sin éxito, por el coronel Rainsborough.

En 1646, Lucas fue nombrado segundo-comandante de Sir Jacob Astley, en la última campaña realista de la Guerra Civil. Desgraciadamente, tras librar batalla en Stow-on-the-Wold, fueron ambos hechos prisioneros y posteriormente liberados, tras dar su palabra de no volver a tomar las armas contra el Parlamento en el futuro.

En referencia a la Guerra Civil, dicho conflicto que enfrentó a Carlos I con el Parlamento (realistas y covenantners, o parlamentarios), se divide en dos partes: la 1ª Guerra Civil abarca desde su inicio en agosto de 1642 hasta la derrota militar del rey en Naseby, en 1645. La 2ª Guerra Civil, mucho más brutal y corta que la anterior, se inaugura en la primavera de 1648, cuando el ejército de Escocia penetra en Inglaterra para liberar al rey prisionero en Londres, y es derrotado finalmente en Preston por el ejército de Oliver Cromwell (agosto de 1648).

Sin embargo, en 1648, una serie de rebeliones y alzamientos contra el Parlamento atizaron nuevamente las llamas de la guerra civil por todo el país. Sir Charles Lucas, entonces retirado en sus posesiones de Colchester, tuvo que tomar el mando de los insurgentes realistas de Essex, uniéndose a él Sir George Lisle, Lord Capel (1604-1649) -que en agosto de 1641 había sido hecho 1er Barón Capel de Hadham, siendo padre del futuro 1er Conde de Essex- y el Conde de Norwich en la localidad cercana de Chelmsford.

 
El Castillo de Colchester, representado en la época medieval cuando fue construído para defender la ciudad.


El 12 de junio de 1648, Sir Charles ocupó el castillo de Colchester, intentando reclutar más tropas antes de llevar a cabo una incursión a través de los condados de Norfolk y de Suffolk, para apoyar la causa del rey Carlos I. Los planes sufrieron un grave contratiempo cuando apareció Lord Thomas Fairfax con su ejército parlamentario e inició el asedio de la plaza de Colchester, que se había convertido bajo Sir Charles Lucas, en una fortaleza infranqueable. Atrapados, resistieron los repetidos a la par que infructuosos asaltos de Fairfax hasta el 27 de agosto (que le costaron a los Parlamentarios unas bajas de 10.000 hombres en una sola noche). En vista del poco éxito, Fairfax tuvo que hacer gala de paciencia e ingenio, y resolverse a mantener Colchester sitiada. Y, para evitar que la ciudad fuera socorrida o recibiese víveres por el río Colne, bloqueó la entrada al puerto fluvial.

 
Retrato de Sir Thomas Fairfax, IIIer Lord Fairfax of Cameron (1612-1671), General de las tropas parlamentarias.


Ante el lamentable estado de la población y de los soldados realistas, desnutridos y enfermos, y la noticia de la rendición de Lord Norwich el mismo día tras la derrota de los escoceses en Preston, Sir Charles optó por negociar su rendición con la condición de que los habitantes no sufrieran represalias ni pillajes (27 de agosto de 1648). Una vez entregada la plaza de Colchester, Lord Fairfax ordenó que él y Sir George Lisle fuesen ejecutados por un pelotón de fusilamiento sin previo juicio argumentando, ante las protestas de indignación, que Sir Charles Lucas había roto su promesa de no volver a tomar las armas contra el Parlamento (1646); semejante acto violó los términos de la rendición, pero Fairfax, desoyendo las protestas, insistió que "en la guerra, todo era justificable".

 
Cuadro representando la mañana del 28 de agosto de 1648, en la que Sir Charles Lucas y Sir George Lisle son sacados al exterior del Castillo de Colchester para ser ejecutados / Abajo, grabado conmemorando la ejecución, titulado "el leal sacrificio".
 
 


El 28 de agosto de 1648, a las 7 de la mañana, Sir Charles Lucas y Sir George Lisle fueron sacados de sus celdas y dispuestos contra los muros del castillo de Colchester ante un pelotón de fusilamiento. Lucas eligió ser el primero y, con soberbia, espetó a sus verdugos: "¡Ahora rebeldes!¡Haced lo peor!"

Y cayó muerto.



Su compañero de armas, Lisle, se puso al lado del cuerpo sin vida de Charles y fue a su vez fusilado. El tercer fusilado fue el coronel Farre... Tan solo se libró Sir Bernard Gascoigne, por su condición de mercenario y ciudadano "extranjero"; fue liberado.

Dos años escasos después, uno de los hermanos de Charles, Sir Thomas Lucas de Saint-John (casado con Lady Anne Byron y padre de dos hijos), que andaba combatiendo en Irlanda, junto con los católicos y contra Cromwell, fue mortalmente herido en la cabeza en 1649 o 1650.



En 1660, con la Restauración que supuso el regreso del rey Carlos II a Inglaterra, el soberano hizo celebrar unos solemnes funerales de Estado en memoria de Sir Charles Lucas y de sus compañeros de armas. La mismísima hermana de Charles, Lady Margaret, entonces marquesa de Newcastle, y su hermano Lord Lucas de Shenfield ordenaron levantar en el lugar de su ejecución un obelisco conmemorativo a los pies del castillo de Colchester. Poco después, Carlos II de Inglaterra concedió al difunto Sir Charles, al que consideraba un mártir de la causa realista, el rango de Par del Reino a título póstumo (Lord Lucas), por su ejemplar lealtad hasta la muerte.



Nota_el 22 de agosto de 1642, la mansión-abadía de Saint-John Abbey, en Colchester, propiedad de la familia Lucas, fue asaltada, saqueada e incendiada por la turba; la excusa para tal brutalidad, fue que la familia tenía en su posesión una ingente cantidad de armamento que podía servir, si se diese el caso, para equipar a todo un regimiento de soldados realistas. Pero en la práctica, la familia atesoraba una impresionante e histórica colección de armas blancas y de fuego que no estaban, precisamente, destinadas a equipar regimiento alguno. No contentos con el pillaje e incendio de la mansión, con arrestar a toda la familia y a su servicio doméstico, prosiguieron sus fechorías yendo a la Iglesia de St. Giles para violar los sepulcros de la familia Lucas, exhumar los restos de los allí sepultados y librarse a todo tipo de sacrilegios antes de tirarlos a una fosa común. En 1660, la Marquesa de Newcastle y Lord Lucas de Shenfield ordenaron localizar la fosa común, exhumar los restos de sus antepasados y familiares, y devolverles a su antiguo emplazamiento de la Iglesia de St. Giles, en un nuevo panteón construido para tal fin.

martes, 27 de noviembre de 2012

LA EXTRAVAGANTE DUQUESA DE NEWCASTLE





LADY MARGARET LUCAS CAVENDISH
DUQUESA DE NEWCASTLE
1623 - 1673
 
 

"Madge la loca"
 
Fue una aristócrata y escritora inglesa, más conocida por la biografía que ella misma escribió sobre su marido, y que fue publicada en 1667, en pleno reinado de Carlos II.

Lady Margaret Lucas nació en el seno de una de las más opulentas familias aristocráticas del condado de Essex, octava hermana de los ocho retoños nacidos del matrimonio de Sir Thomas Lucas de Saint-John de Colchester, Sheriff de Essex, y de la Honorable Elizabeth Leighton. Muy conocidos fueron dos de sus hermanos, Sir John Lucas (1606-1671), 1er Barón Lucas de Shenfield & Par de Inglaterra -a partir de 1645-, y Sir Charles Lucas de Colchester -Lord Lucas a título póstumo- (1613-1648), que fueron figuras de proa del movimiento realista durante la Guerra Civil británica.

Presentada e introducida en la corte del rey Carlos I en 1643, se convirtió en dama de honor de la reina Enriqueta-Ana de Francia, a la que siguió en el exilio instalándose en la corte del joven rey Luis XIV de Francia (1644), tras la derrota de las tropas reales en Marston Moor. Fue en el curso de su estancia en el exilio francés donde conoció al que sería su marido, Sir William Cavendish, Barón de Ogle, 1er Marqués de Newcastle (1592-1676) -y futuro 1er duque de Newcastle-; al contraer matrimonio en 1645, se convertía en su 2ª esposa, teniendo ella 22 años y él 53. Era entonces un hombre inmensamente rico, perteneciente a una de las más eminentes familias británicas (los Condes de Devonshire), y que desempeñaba el cargo de gobernador del Príncipe de Gales -futuro rey Carlos II-. Sin embargo, dimitió de su cargo en el curso de las maquinaciones políticas que iban a desembocar en la guerra civil inglesa y optó por exiliarse.




 
Retrato de William Cavendish & de Margaret Lucas, Marqueses de Newcastle; obra de Rubens.

En 1651, Margaret regresó a Inglaterra para una breve estancia durante el mes de noviembre, empleando su tiempo en escribir su primera obra.

De regreso a Inglaterra con la "Restauración" de 1660, que ponía un término a la república dictatorial puritana de los Cromwell y devolvía el trono a Carlos II, Lord William Cavendish fue recompensado con la erección de su marquesado en ducado y Margaret se convirtió en la flamante 1ª Duquesa consorte de Newcastle (1665).

Siempre atenta a los chismorreos y rumores cortesanos, y de los secretos más íntimos de sus contemporáneos, Margaret encontraría de sobras buen material en terreno tan abonado para sus trabajos literarios.



Mujer poeta, filósofa, ensayista, dramaturga y, sin duda, eficiente e incansable publicista de si misma y de sus obras, dió el primer paso, sin precedentes entre las mujeres de tan alto rango, publicando ella misma sus trabajos sin adoptar seudónimos, consciente del peligro que acechaba a los escritores cuando éstos, por miedo y prudencia, publicaban sus obras bajo nombres falsos y exponiéndose a ver cómo otros se atribuían el mérito o las ideas. Hasta este punto era consciente del valor de la propiedad intelectual. Puntualicemos que, pese a haber recibido una educación propia de las mujeres de su tiempo, que se limitaba a la música, el baile, la escritura, el saber estar, las manualidades domésticas y otras artes del estilo, Margaret se hizo a si misma gracias a su sed de saber y su enorme curiosidad.

 
Retrato de Samuel Pepys (1633-1703)


El famoso cronista londinense y contemporáneo de la duquesa, Samuel Pepys, dijo de ella que era una "... loca, vanidosa y ridícula..." . Sus enemigos y detractores, que la desprecian por su condición de fémina y por su osadía de convertirse en escritora aplaudida, se burlan de su extravagancia en el momento de vestirse: original hasta en el más nimio detalle, crea sus propios vestidos y los luce sin ruborizarse, creando escuela... Lo que está claro es que, como escritora, se salía de lo normal; en su obra "New Blazing World", Margaret escribió la que se considera como la primera novela de ciencia ficción de la época. Y, prodigiosamente activa, permanece siendo la única mujer de su tiempo en haber publicado más de un libro, al menos en Europa.

 
Retratos de Thomas Hobbes (izq.) y de René Descartes (derecha).


Como filósofa, Margaret rechazó el pronunciado Aristotelianismo del siglo XVII en su "Natures Pictures", y combatió los puntos de vista de Thomas Hobbes (rebatiendo su "Leviathan"), de René Descartes (argumentando sobre la dignidad y racionalidad de los hombres y los animales), Robert Boyle y otros eminentes miembros de la Royal Society de Londres, que frecuenta asiduamente pese a que, por su condición de mujer, le es inicialmente vetada la asistencia.

Interesada en todos los avances científicos, criticó a los experimentalistas argumentando que la razón debía guiar los sentidos, y anotó la desconfianza existente acerca de los telescopios y microscopios, cuando ella disponía de una colección de 7 telescopios adquiridos por su marido entre 1644 y 1660, y que utilizaba para observar el firmamento, tal era su entusiasmo por la astronomía.

 
Arundel House fue, a partir de 1667, la sede de la Royal Society de Londres; obra de Cornelis Bol, s. XVII.


Tras una obstinada insistencia, la duquesa consigue asistir a una sesión de experimentos de Robert Boyle en la Royal Society (1667). La victoria no fue fácil: sus insistentes peticiones provocaron un alud de discusiones entre los académicos, y no pocos desaires por parte de éstos, antes de que se avinieran a concederle ese deseo.

Retirada en las posesiones de su marido, en Welbeck Abbey (Nottinghamshire), Margaret Lucas-Cavendish, duquesa de Newcastle, fallece súbitamente el 15 de diciembre de 1673, con tan solo 50 años y con nada menos que 14 obras publicadas en su haber. Tal es su prestigio, que Carlos II dispone que sea sepultada con honores en la Abadía de Westminster (Londres), privilegio que se concede únicamente a los personajes más relevantes del país.


 
Estátuas yacentes de las tumbas de William Cavendish y Margaret Lucas, Duques de Newcastle, en la Abadía de Westminster, Londres.
 

El duque de Newcastle, viudo y aquejado de la enfermedad degenerativa de Parkinson, moriría 3 años después, en 1676, y a la avanzada edad de 84 años.

En sus "Opiniones Filosóficas y Físicas", la duquesa escribió sobre la condición de las mujeres de entonces:

"Paupérrima educación, exclusión de las instituciones públicas, subordinación política y desamparo, dictados fisiológicos desde la niñez, y la convicción social en ver a las mujeres como seres incompetentes, irresponsables, incapaces de inteligencia e irracionales."

Algunas de sus obras importantes, entre las 14 que dejó a la posteridad, fueron:

-Poems and Fancies, 1653

-Philosophical and Physical Opinions, 1655

-Natures Pictures, 1656

-A True Relation, 1656 (autobiografía)

-Playes & Orations of Divers Persons, 1662

-Philosophical Letters, 1664

-New Blazing World, 1666

-The Convent of Pleasure

-Atomic Poems

-The Life of William Cavendish, 1667 (biografía de su marido)

-Observations upon Experimental Philosophy, 1668

-Grounds of Natural Philosophy, 1668

etc.



LA DUQUESA EXCÉNTRICA Y GENIAL

Texto de Pola Oloixarac
Correcciones de Arnau Lucas.


 
Retrato de Robert Boyle (1627-1691)
 
  Es mayo de 1667, Robert Boyle se apresta a disolver un cordero en ácido sulfúrico. Hombres de negro y peluca rizada lo secundan, y la Duquesa de Newcastle asiste maravillada al desfile de experimentos: bombas de vacío, imanes, telescopios –Boyle expone su teoría del color, Hooke le muestra su microscopio-. La Duquesa recorre la Royal Society de Londres (donde Newton postularía la gravedad dos décadas después) con un vestido de cola de seis metros, que manejan sus seis doncellas. Es la primera mujer a la que se permite presenciar esas ceremonias. En la calle, una multitud se agolpa para verla pasar; de frente, algunos la confunden con un joven caballero, porque también lleva un sombrero de ala ancha a la D'Artagnan y una entallada chaqueta de montar.




Para entonces la Duquesa de Newcastle ya era la autora más versátil del barroco inglés. Catorce años antes, en 1653, publicaba sus Atomic Poems, fantasías sobre la teoría atómica y De rerum Natura de Lucrecio, precedidas de algunas cartas defendiendo las capacidades femeninas para la poesía (verbigracia: si es deseable que tejamos, ¿por qué no escribir poesía, que es tejer con el cerebro?); tres meses después se imprime Philosophical Fancies, donde propone una alternativa para el sistema mecánico de la naturaleza; en 1655, un libro sobre física y metafísica, con una carta arengando a Cambridge y Oxford a que lean sus escritos. Se había puesto en duda que sus textos fueran la obra de una mujer, y se conjeturó que el verdadero autor era Lord Cavendish, su marido. Ansiosa por ser leída y discutida por las eminencias de su tiempo, piensa que quizás no asimilen sus ideas de manera inmediata; mientras, la Duquesa publica una historia de sí misma, algunas obras de teatro y un libro con escenas de la naturaleza. Y como sus interlocutores soñados persisten en ignorarla, recurre a un subterfugio incomparable: publica en 1663 un falso epistolario, Philosophical Letters, donde intercambia cartas con una mujer ficticia y discute sus propias ideas oponiéndose al mecanicismo de Hobbes, a Van Helmont y Descartes.

En 1666, cuando la peste negra asola Londres, aparece la primera novela de ciencia-ficción, The Blazing World, que relata la existencia de otros mundos a los que se llega por el Polo Norte, donde la narradora se pasea entre civilizaciones y decide invadir Inglaterra con un blitzkrieg de hombres-pájaro, ataques submarinos de hombres-pez y catapultas de diamantes que arrojan piedras de fuego. En el frontispicio del libro, la Duquesa posa para el lector… en toga. En el epílogo, invita gentilmente a los lectores interesados a convertirse en sus súbditos.

Escribe con la irresponsabilidad de una niña y la arrogancia de una Duquesa, reprobó Virginia Woolf. ¿Por qué no tradujo los clásicos, por qué no intercambió cartas con los genios masculinos de su tiempo? La Duquesa tenía "una inclinación salvaje por la extravagancia" que la privó de gozar, lamenta Woolf, de la humilde, oscura carrera a la que podía aspirar una mujer cuando publicar un libro con el nombre propio era una trasgresión emparentada con el ridículo.


Tres damas fueron reconocidas como intelectuales entonces: Anna Maria von Schurman (un libro sobre la educación de las mujeres), la Princesa de Bohemia (se cartea con Descartes) y Anne Conway (un libro anónimo y póstumo). La Duquesa, no. Aunque conoció a Hobbes, Gassendi y Descartes (los Cavendish fueron mecenas de los primeros), la Duquesa sólo mantuvo correspondencia en inglés con Glanville y Huygens, deidades menores; participaba en silencio de las tertulias ofrecidas en su castillo, donde Hobbes era un familiar, y se retiraba a sus habitaciones a despotricar contra lo que había escuchado o presentido. Su verdadera vida, escribió, estaba atesorada en sus libros; en su obra de teatro The Convent of Pleasure (1668) describe una comunidad de mujeres solas, libres y felices (con apuntes para un amor lésbico); en The Blazing World, explica que al escribir ha construido "un reino para sí misma", lo que le da más gloria y placer "de la que jamás sintieron Alejandro o César al conquistar el orbe terrestre".

Llega al teatro de Londres con un vestido de encaje por donde se adivinan sus pezones; especula sobre la naturaleza de la luna y la materia infinita; sale corriendo del laboratorio de su castillo con las enaguas incendiadas; diseña sus vestidos y los de sus damas; critica la noción de verdad única, la óptica de Hooke y el método experimental; se da cuenta que sus ideas van más rápido que sus dedos y contrata un amanuense, John, al que sienta al lado de su puerta a la espera del grito: "¡John, John, tengo ideas!"  
 

 

Antes de entregarse a la grafomanía, la joven Margaret (de soltera apellidada Lucas, hija de un rico baronet, sheriff de Essex) fue dama de honor de la Reina Enriqueta María de Francia.
Escapando de la guerra civil se exilió con la corte en Francia y allí conoció a Lord William Cavendish, entonces Marqués de Newcastle, con quien más tarde (al cabo de un volumen de poemas amorosos) se casaría.

En el prefacio de sus Observations upon Natural Philosophy la Duquesa escribe: "Es probable que, como dicen, mi hábito de escribir constantemente sea una enfermedad. Pero entonces debe tratarse de la enfermedad más augusta, pues tengo el honor de estar infectada con el mismo mal que marcó las vidas de Agustín, Cicerón, Homero, Paracelso…" (la lista sigue).


La ciencia del siglo XVII abunda en fantasías violentas, de alto voltaje sexual. Según Bacon, el científico, debe arrancarle a la naturaleza su secreto, perseguirla hasta su recámara y violarla si persiste en no entregárselo. La discusión intelectual que Margaret buscó, en vano, era un acontecimiento indescifrable para la época, como lo siguió siendo para el canon feminista inglés, que no le perdonó lo desparejo de su prosa, su fama de excéntrica, su desmesura (retrocesos en la causa). (Esto último quizás es justo: acostumbrada a vagabundear por su castillo, un cuarto propio le hubiera resultado inhabitable.) Como Bathory, que también fue prolífica pero en asesinatos, la Duquesa no puede comprender la censura ajena –su connubio con su yo escritor es demasiado íntimo, absoluto-. Escribir es algo que corresponde a su altísima dignidad; fue pionera en hacer de la escritura una forma de visibilidad, una jactancia, una aventura.