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viernes, 12 de diciembre de 2014

MARAT: de médico a revolucionario

JEAN-PAUL MARAT
1743 - 1793
 
 
Nació en 1743, en la localidad suiza de Boudry, Cantón de Neuchâtel, y falleció asesinado en París, en 1793. Marat era un francés de origen suizo, hijo de un médico calvinista español que huyó de Cerdeña para instalarse en Suiza.

En 1759, abandona el hogar familiar para cursar sus estudios de medicina en Toulouse, Burdeos y París, viajando posteriormente por Europa antes de afincarse en Gran-Bretaña, en 1765, en calidad de médico y veterinario. Viviría durante un tiempo en Newcastle, rindiendo servicios bastante apreciados como para recibir un diploma de ciudadano de honor.

Paralelamente, escribiría "The Chains of Slavery" (Las Cadenas de la Esclavitud) en 1774, que no llegaría a publicarse en Francia hasta el año 1792; era un panfleto bastante violento denunciando los "oscuros atentados de los príncipes contra los pueblos". Se puede decir que, por entonces, ya daba muestras de lo que iba a ser su ideología.

 
Retrato del Príncipe Carlos Felipe de Francia, Conde d'Artois (1757-1836).


Regresado en Francia en 1776, se convierte en médico de los Guardias-de-Corps del Conde de Artois (hermano menor del rey Luis XVI), de 1777 a 1783. Intentará entonces confirmar su reputación científica, intentando experimentos sobre el fuego (Búsquedas Físicas sobre el Fuego, 1780), sobre la Luz (Descubrimientos sobre la Luz, 1780) y sobre la electricidad (Búsquedas sobre la electricidad, 1782). Publicaría también memorias sobre las verdaderas causas de los colores que presentan los objetos de vidrio, las pompas de jabón y otras materias diáfanas extremadamente finas. Rechazado por la Academia de las Ciencias, que desaprueba sus trabajos, se convierte en un personaje frustrado y extremista.



Las condiciones creadas por la reunión de los Estados-Generales y la liberalización más o menos relativa del régimen de prensa, hicieron de Marat un periodista implicado y uno de los teóricos más escuchados del pueblo parisiense. Las ideas políticas que difundía en su periódico, "L'Ami du Peuple" (El Amigo del Pueblo), evolucionan a medida que se precisan los ataques de los aristócratas, contra los cuales no cesó jamás de poner en guardia, hasta el punto de ser apodado "Casandro-Marat" por su rival Camille Desmoulins. Denunció a los ricos que militaban en las filas del Tercer Estado, y que pasaban su tiempo sacando provecho de los cambios políticos y sociales. Criticó los falsos ídolos de la opinión pública, tales como Jacques Necker, el Marqués de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. Acusó a la reina Maria-Antonieta de intrigar con su "comité austríaco", y al general Dumouriez de trahición.



A partir de la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, Marat adopta una posición clara: según él, unas quinientas cabezas cortadas permitirían romper con el pasado. En 1791, hace un llamamiento para que se aplique la prohibición de voto de los prelados, de los financieros y de los oficiales del Rey. En 1792, confiesa su esperanza en una "dictadura suprema" que permita instaurar la auténtica revolución. Sus posiciones extremistas conducirían a las tremendas Masacres de Septiembre, en 1792.



Elegido en la Convención, sienta con los Montañeses que, en su mayoría, desconfían de él. Elegido presidente del Club de los Jacobinos el 5 de abril de 1793, promueve enseguida una encarnizada lucha contra los Girondinos, pidiendo la destitución de sus miembros. En respuesta, los Girondinos atacan a la dictadura montañesa simbolizada por el triumvirato de los diputados parisinos: Robespierre, Danton y Marat.

Su combate contra los Girondinos acaba el 2 de junio de 1793, fecha en que la Convención, bajo amenaza de insurrección parisina que Marat ha atizado y promueve, los elimina. Este acontecimiento lleva a la formación de un gobierno mayoritariamente jacobino.



Marat nunca lo sabría, pero los odios que suscitó conducirían a su asesinato a manos de Marie-Anne-Charlotte de Corday d'Armont, "Charlotte Corday", el 13 de julio de 1793. La República le concedería unos grandiosos funerales, siendo su cuerpo inhumado en los jardines del antiguo convento de los Cordeliers. Sobre su tumba se grabaron esas palabras: Aqui yace Marat, el amigo del pueblo asesinado por los enemigos del pueblo, el 13 de julio de 1793.

El 21 de septiembre de 1794, un decreto le hace "inmortal" y se desentierran sus restos para darle nueva sepultura en el Panteón. El 16 de noviembre, la República le hace el siguiente elogio: "Como Jesús, Marat amó ardientemente al pueblo y tan solo le quiso a él. Como Jesús, Marat odió a los reyes, los nobles, los sacerdotes, los ricos, los canallas y, como Jesús, no cesó de combatir a esas pestes de la sociedad".

El 8 de febrero de 1795, la reacción thermidoriana hizo votar un decreto estipulando que los honores del Panteón no podrían ser concedidos a cualquier ciudadano, con un mínimo de diez años después de su muerte. En consecuencia, y de nuevo, los restos de Marat fueron exhumados y llevados al cementerio contiguo de Sainte-Geneviève.


Charlotte Corday, la vengadora de los inocentes


Marie-Anne Charlotte Corday d'Armont nació el 27 de julio de 1768, en la localidad de Les Champeaux, en la granja du Ronceray, una casa típica comprada por su padre en 1765. Charlotte era el cuarto retoño de una familia de la pequeña nobleza provincial: su madre se llamaba Charlotte-Marie Gautier des Authieux y su padre Jacques-François de Corday d'Armont, biznieto de Marie Corneille, hermana de Thomas y de Pierre Corneille, el célebre dramaturgo francés del siglo XVII.

En pleno Terror, Charlotte Corday se hizo célebre asesinando a Jean-Paul Marat, "el Amigo del Pueblo", en su bañera el 13 de julio de 1793. Ese gesto la convirtió en la heroína de todo un pueblo. Inmediatamente arrestada, su juicio se tradujo en una predecible condena a muerte. El 17 de julio de 1793, hacia la 19 h 00, fue guillotinada. En un gesto del verdugo, que quiso así humillarla, abofeteó su cabeza recién decapitada y sus mejillas enrojecieron para sorpresa de los testigos. Tenía 25 años.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LAMETH: el aristócrata liberal

Alexandre Théodore Victor
Conde de Lameth
1760-1829
 
 


Nació en París y sirvió como coronel en la Guerra de Independencia Americana bajo las órdenes del Conde de Rochambeau, después de entrar en el cuerpo de los Guardias-de-Corps del Rey en 1777 y ascender a capitán del regimiento Real-Caballería en 1779.

De su participación en la Guerra de Independencia Americana, traería ideas de libertad que se revelaron incompatibles con las instituciones seculares de la monarquía francesa.

De vuelta a Francia en 1785, es ascendido a coronel de caballería en el 2º Regimiento Real-Lorena.



En 1789, fue elegido diputado de la nobleza de Péronne para los Estados Generales celebrados en Versailles. Luego, pasó al bando del Tercer Estado y, con dos de sus hermanos, dinamitó con empeño las bases del Antiguo Régimen. Fue uno de los promotores de la abolición de los privilegios de la nobleza y del clero (4 de agosto de 1789), privilegios de los cuales era uno de los detentores y a los cuales renunció inmediatamente. Su siguiente ataque fue contra el clero, reclamando la confiscación de los bienes eclesiásticos para pagar las deudas del Estado. Más tarde, se opuso abiertamente al derecho de veto del rey y propuso la nacionalización de los bienes de la Iglesia y la supresión de los parlamentos. En 1790, reclamó que el derecho de declarar la guerra fuera acordado a la Asamblea Legislativa y no al rey, y exigió la plena libertad de prensa sin restricciones. El mismo año, fue elegido presidente del Club de los Jacobinos pero no pudo o no supo resistir a la creciente influencia de Robespierre.

En la Asamblea Constituyente formó, junto con Duport y Barnave, el "triumvirato" que encabezaba a una agrupación de unos cuarenta diputados. En ella presentó un interesante informe para la reorganización del Ejército Francés (en la que preconizaba el ascenso por mérito y antigüedad), pero su celebridad se debe sobre todo a su elocuente discurso del 28 de febrero de 1791, en el Club de los Jacobinos, contra el Marqués de Mirabeau, en el que denunció sus relaciones con la corte. Mirabeau era entonces enemigo personal suyo.

Fue uno de los miembros fundadores del Club Massiac, un sindicato de plantadores, armadores y negociantes con las colonias de ultramar, lo que le colocaba en contra de la emancipación de los negros.

Más tarde, y tras la huída de la Familia Real a Varennes, Lameth se reconcilió secretamente con la corte por temor al peligroso giro que iban tomando los acontecimientos revolucionarios.



La declaración de guerra contra Austria en abril de 1792, hizo que volviera al ejército. Sirvió en calidad de mariscal de campo bajo el Barón Nicolas von Luckner y el Marqués de La Fayette, pero fue acusado de traición el 15 de agosto de 1792, y cruzó la frontera siendo apresado por los Austríacos durante 3 años. En Francia, tras descubrirse su correspondencia con el rey y su memorándum a favor de los emigrados y de los sacerdotes refractarios, fue acusado de traición.

Tras su liberación, gracias a la influencia de su madre, se afincó primero en Londres (de donde fue expulsado por Pitt) y luego probó suerte en los negocios en Hamburgo junto con su hermano Charles y el Duque d'Aiguillon, y no volvería a Francia hasta 1796, teniendo que huir nuevamente tras el golpe de Estado de 1797; su segundo regreso se produce tras el advenimiento del Consulado, en 1800.



Bajo el 1er Imperio, sirvió en sucesivos departamentos ministeriales y, en 1810, Napoleón I le concedió el título de barón del Imperio y le condecoró con la Legión de Honor. En 1814, se declaró abiertamente partidario del retorno de los Borbones y, bajo la Restauración, Luis XVIII le nombró prefecto de la Somme, siendo luego diputado del Sena-Inferior y, finalmente, diputado de Seine-et-Oise.

Durante los Cien-Días, tomó nuevamente partido por su antiguo benefactor y aceptó un asiento en la Cámara de los Pares.

Al regreso de Luis XVIII, que le hace mala cara, presenta su renuncia pero es rechazada en 1816. Al año siguiente, el Ministerio de la Guerra le concedía una pensión de 4.000 Francos por sus 40 años de servicio en el ejército. Fue, sin embargo, privado de su título de Par de Francia y expulsado de la Cámara.

Durante el reinado de Carlos X, fue el líder de la oposición Liberal hasta su muerte, acaecida el 18 de marzo de 1829.

domingo, 5 de agosto de 2012

BARNAVE: Las dos caras de la Revolución Francesa

ANTOINE PIERRE JOSEPH MARIE BARNAVE
1761 - 1793
"Las dos caras de la Revolución"



Nació el 21 de septiembre de 1761 en Grenoble, capital del Delfinado (Departamento de Isère), y murió guillotinado el 29 de noviembre de 1793 (9 Frimario Año II), en la actual Plaza de la Concordia, París. Fue abogado (de confesión protestante) en el Parlamento de Grenoble, miembro de los Estados del Delfinado que se reunieron en el castillo de Vizille en 1788, y diputado del Tercer Estado para el Delfinado en los Estados Generales reunidos el 5 de mayo de 1789 en Versailles.

Llegó a Versailles junto a su amigo Mounier, precedido de una notoriedad adquirida durante la rebelión de los Estados Provinciales del Delfinado, y su nombre estuvo asociado a "La Jornada de las Tejas" (Grenoble, 1788).

Barnave era un orador nato, un "héroe parlamentario" que fue, en suma, uno de los fundadores del régimen político actual francés.

Fue uno de los fundadores del Club de los Jacobinos, antiguamente llamada "Sociedad de los Amigos de la Constitución y de la Libertad", y constituyó un "triumvirato" con Lameth y Duport que, paulatinamente, se opuso a los ministros. Presidente de la Constituyente en octubre de 1790, goza entonces de una enorme popularidad, popularidad que menguará entre los demócratas cuando se opone al Sufragio Universal y a la emancipación de los esclavos en las colonias de ultramar (los Lameth tenían intereses en las plantaciones), que le atraerán la hostilidad de Brissot, Robespierre y el abad Grégoire, "Amigos de los Negros".

Ejerció sobre la Asamblea una influencia comparable a la del Marqués de Mirabeau, al cual, junto con Alexandre de Lameth y Adrien Duport, se opuso. Durante los debates sobre la Constitución, intervino de manera constante para restringir las prerrogativas reales. Posteriormente, encargado de traer de vuelta a París al rey Luis XVI, tras la huída de Varennes, se operó un acercamiento a la Familia Real y defendió su irresponsabilidad. Mantuvo una correspondencia secreta con la reina Maria-Antonieta y se unió al Club de los "Feuillants" y al partido monárquico-constitucional, abandonando a los Jacobinos y militando contra la República y contra cualquier intento de vulnerar el derecho de propiedad.

A la muerte de Mirabeau, en 1791, fue propuesto como sucesor de éste en calidad de consejero de la Corte. El mismo año, Barnave toma la dirección del periódico "Le Logographe". Aconsejó al rey adherirse a la Constitución de 1791 y desolidarizarse de los emigrantes. No siendo elegido para la Asamblea Legislativa, se retiró en su Delfinado natal permaneciendo fiel a dos principios: nada de contra-revolución, como tampoco la intervención extranjera en los asuntos internos de Francia. Pretendió evitar la guerra que, según él, no haría más que dar paso a una revolución democrática y el advenimiento de la República. Es por ello que, a través de su correspondencia con la reina, instó a ésta a que la realeza mostrara lealtad a la Constitución y condenase la emigración, siempre perseverando en el intento de evitar la guerra contra el emperador. Se descubre, tras el 10 de agosto de 1792, que aconsejó al rey, junto con Alexandre de Lameth, oponer su veto a los decretos sobre los emigrados y los sacerdotes refractarios. El 15 de agosto de 1792, se decretó su arresto en Grenoble. Condenado a muerte por el Tribunal Revolucionario, es ejecutado el 29 de noviembre de 1793.



Decapitado durante el Terror, fue guillotinado por haber sido uno de los sostenes y defensores de la monarquía constitucional. Su cadáver, cabeza y cuerpo, fue transportado hasta una fosa común del cementerio de La Madeleine, dónde también fueron sepultados Brissot "el amigo de los Negros", y la reina Maria-Antonieta de Austria-Lorena "Viuda Capeto".

Barnave se casó con una noble, Marie-Louise de Presle, de la que tuvo un hijo y dos hijas. Una de sus principales obras, "Introducción a la Revolución Francesa", fue redactada durante su arresto en 1792, y publicado posteriormente en 1843.

Su última frase pronunciada al pie del cadalso se hizo célebre:

"He aqui el precio de todo lo que he hecho para la Libertad".

viernes, 27 de mayo de 2011

EL VIZCONDE DE MIRABEAU

ANDRÉ BONIFACE LOUIS DE RIQUETTI

VIZCONDE DE MIRABEAU

"MIRABEAU-TONNEAU"

1754 - 1792



Fue el tercer hijo de Victor de Riquetti, 3er marqués de Mirabeau (1715-1789), distinguido economista francés, y de Marie-Geneviève de Vassan, y hermano del célebre tribuno Honoré-Gabriel de Riquetti, conde de Mirabeau (1749-1791) -marqués de Mirabeau a partir de 1789-.

Eclipsado por la personalidad de su hermano mayor, ninguneado por su padre, el vizconde de Mirabeau constató amargamente: "En otra familia, pasaría por ser una oveja negra y un hombre de ingenio, en la mía soy un tonto y un hombre honesto."  

A partir del año 1775 (julio), fue recibido en el seno de la Soberana Orden Militar de Malta, lo que no le impedirá llevar una de las vidas más disolutas desde su temprana edad, a imagen y semejanza de su hermano mayor. Poco antes, ingresó en un regimiento de caballería, pasando a ser luego caballero de Malta. De la orden será expulsado por haber insultado una procesión y volverá a Francia en 1778.

Retrato de Victor de Riquetti, 3er Marqués de Mirabeau (1715-1789).


Nunca tomaría partido en las incesantes disputas entre sus padres y, a pesar de sus excesos, quedará siempre en buenos términos con su padre, al contrario de su hermano mayor.

Participará con indiscutible bravura en la Guerra de la Independencia Americana, terminándola con el grado de coronel y condecorado con la cruz de la Orden de San Luis. A su regreso a Francia, retomará su libertina vida que acabará pasándole factura: su gordura, debida a los abusos de la mesa y del vino, le valdrán el apodo de "Mirabeau-Tonneau" (Mirabeau-Tonel). En la misma época, se convierte en Francmasón en París, como miembro de la Logia del Contrato Social.



Figuró en la asamblea de la nobleza del Alto-Limosín, en calidad de procurador de su madre que poseía la baronía de Pierre-Buffière, convirtiéndose en secretario y el 22 de marzo de 1789, será elegido diputado del Limosín para participar en la reunión de los Estados Generales.

En la asamblea de la nobleza, será uno de los principales opositores a la reunión de las tres órdenes y jurará quedarse en la cámara aunque fuera el último. Tras la jornada del 20 de junio, pensó dimitir y presentó una carta a la cámara de la nobleza del Alto-Limosín donde precisaba que: "...viendo que la mayoría de las voces de la Asamblea de los Estados Generales opinaba por el voto por cabeza, rogaba con insistencia de que se avinieran a encontrarle un suplente, habiendo ya decidido por esta causa, no entrar en la Asamblea Nacional."

El 29 de julio de 1789, un suplente le fue asignado. Sin embargo, nunca hizo efectiva su promesa de dimitir y su suplente nunca fue llamado a sentarse en la Asamblea.

Cuando la reunión de las tres órdenes será efectiva, sentará en el extremo derecha de la Asamblea, convirtiéndose en el secretario el 14 de septiembre y el 12 de noviembre de 1789. Aulard le pondrá entre los 96 oradores de la Constituyente. A raíz de este hecho, intervendría a menudo sobre cualquier tema propuesto, siempre de manera polémica y para defender las posiciones más reaccionarias. Escribirá, además, numerosos pamfletos y colaborará en el periódico los Actos de los Apóstoles.

Hay que subrayar que durante sus numerosas intervenciones en lo alto de la tribuna, defenderá los intereses de la provincia que le había elegido aunque no procediera de ésta. En el curso de la sesión del 12 de agosto de 1789, admitirá que el Gobierno había hecho mal en restaurar las murallas de París, pero insistió para que la mano de obra (procedente del Limosín) fuese pagada en el más corto plazo. Apoyará, defenderá y alentará una petición de la municipalidad de Limoges, pidiendo ayudas para luchar contra el hambre.




Su desacuerdo siendo patente con todas las reformas propuestas por la Asamblea, emigró en julio de 1790. Su carta de dimisión como diputado, fechada el 15 de agosto en Aix-la-Chapelle (Aquisgrán), será comunicada a la Asamblea el 26 del mismo mes. No será reemplazado.

Formará un regimiento llamado "La Legión Negra", compuesta en su mayoría por desertores franceses de Alsacia. Encargado del mando de la avanzada del ejército del príncipe de Condé, libró combate el 13 de agosto de 1792 con los franceses ocupando el Fuerte-Luis (Fort-Louis), aunque el resultado no irá más allá de una escaramuza sin consecuencias. Será destituido tras una operación sin pena ni gloria en Neuhausel.

El 15 de septiembre de 1792 le sorprendía una apoplejía en Friburgo, causándole la muerte.

NOTA:

-Los Riquetti o Riquet de Mirabeau, son originarios de Italia, procedentes de un mercader y fabricante cuya ascensión social, en el siglo XVI, es por lo menos ejemplar: matrimonio noble, nominación al consulado de Marsella y compra de un feudo; los Riquet se hicieron Riquetti, patricios florentinos y primos de los Médicis gracias a falsificaciones genealógicas. Se convierten en condes y luego marqueses de Mirabeau a lo largo del siglo XVII, pronto condes y duques de Caraman, y príncipes de Chimay y del S.S.I.R.G. bajo los reinados de Luis XV y Luis XVI de Francia, entran a formar parte de la alta aristocracia gala.


Escudo de armas de la familia Riquet de Caraman-Chimay.


Fotografía del Castillo de Marignane-Mirabeau.


-Los Riquet o Riquetti se asentaron previamente en la pequeña localidad de Digne, antes de que en 1570 Jean Riquetti se hiciera con el señorío y el castillo de Mirabeau, que anteriormente había pertenecido a la antigua familia provenzal de los Barras. En 1685, con Honoré de Riquetti, la familia obtiene la erección de su señorío de Mirabeau en marquesado. El hijo de éste, Jean-Antoine de Riquetti, 2º Marqués de Mirabeau, sirvió con distinción en las últimas campañas militares de Luis XIV, distinguiéndose especialmente en la batalla de Cassano (Italia, 1705), donde fue malherido en la garganta; sin embargo, jamás consiguió ascender más allá del rango de coronel por tener la excéntrica costumbre de hablar a sus superiores con rudeza. Retirado del servicio, contrajo matrimonio con Françoise de Castellane, dejando tras su muerte, en 1737, a tres hijos: Victor, 3er Marqués de Mirabeau (1715-1789) -que fue Gran-Cruz de la Orden de Vasa-, Jean-Antoine, Baílio de Mirabeau -caballero de la Orden de Malta- y el Conde Louis-Alexandre de Mirabeau.



-Honoré-Gabriel de Riquetti, 4º Marqués de Mirabeau (1749-1791); nacido en el castillo de Le Bignon, cerca de Nemours (Isla-de-Francia), llevó en primera instancia y en vida de su padre, el título de "Conde de Mirabeau". Hombre político francés, diputado de la Constituyente, Mirabeau era fruto del matrimonio de Victor de Riquetti, 3er Marqués de Mirabeau (1715-1789), un economista discípulo de Quesnay, propagandista de la fisiocracia y autor de "El Amigo de los Hombres" (1756), y partidario de una adaptación de la nobleza a los nuevos tiempos, y de Marie-Geneviève de Vassan, baronesa de Pierre-Buffière. Marcado por la viruela, que dejará huellas imborrables en su rostro afeándole de por vida, fue un gran orador dotado de una voz de stentor cuya popularidad se impuso en toda Francia.

Tratado con dureza por su padre, tuvo una juventud tumultuosa y disoluta, multiplicó las deudas, se incorporó al ejército (en Córcega) como muchos jóvenes aristócratas de su edad (1767), y aunque contrajo matrimonio con la hija del marqués de Marignane (Émilie de Marignane) en 1772, mantuvo numerosas aventuras sentimentales con otras féminas. Su padre lo hizo encerrar repetidas veces en el castillo de Vincennes y, finalmente, consiguió exiliarlo al castillo de Joux, en el Jura, desde donde huyó a Holanda con Sophie de Ruffey, esposa del marqués de Monnier, presidente de la corte de cuentas de Dole. Mirabeau fue extraditado y encerrado en Vincennes de 1777 a 1780, viajando luego por Europa encargado de misiones de espionaje por cuenta del rey de Francia.

En el curso de sus peregrinaciones por las cárceles, escribió obras libertinas entre las cuales recalcamos sus "Cartas a Sophie", una serie de pamfletos contra la economía del Estado y algunos estudios históricos: "Ensayo sobre el Despotismo" publicados en Londres en 1775; "Cartas Selladas y Cárceles de Estado", publicadas en Hamburgo en 1782; así como obras sobre los judíos y la organización de la producción de sal.

Candidato a los Estados Generales de 1789, fue rechazado por sus pares pero elegido por el Tercer Estado de Aix-en-Provence. Su llamada a la nación provenzal y sus "Cartas del Conde de Mirabeau" (1789) durante el período en que el conflicto entre las órdenes aún no había estallado, le impusieron como un propagandista de primera fila. Su contestación al marqués de Dreux-Brézé, el 23 de junio de 1789, ( "Diga usted al Rey que estamos aqui por la voluntad del pueblo y que no saldremos que por la fuerza de las bayonetas.." ), acabó por colocarle a la cabeza de los patriotas. Orador brillante, se impuso a los Estados Generales y a la Asamblea Nacional Constituyente de la cual se convirtió en presidente, y dónde intervino en todas las cuestiones de importancia (la Declaración de los Derechos, el Veto Real, la Ley sobre la Declaración de Guerra, la Constitución Civil del Clero, etc.).

Aún combatiendo el absolutismo, Mirabeau era sin embargo un defensor de un poder monárquico constitucional inspirado en el modelo británico. No pudiendo acceder a las carteras ministeriales (el 7 de noviembre de 1789, la Asamblea había votado una ley prohibiendo a los diputados ser ministros), intrigó y se convirtió en el consejero secreto de Luis XVI a partir de mayo de 1790. Pese a sus exhortaciones, jamás fue escuchado y su doble juego fue prontamente denunciado. Pese a todo, su popularidad era aún inmensa cuando le sobrevino prematuramente la muerte el 2 de abril de 1791, sentida ésta como un luto nacional. Su cuerpo fue pomposamente sepultado en el Panteón y retirado en 1793, cuando se descubrieron los papeles del armario de hierro de Luis XVI, probando su familiaridad con los reyes y su percepción de una pensión de manos del soberano (6.000 Francos mensuales), además de la liquidación de sus deudas (208.000 libras) y de un pago de 1 millón de libras.