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viernes, 14 de noviembre de 2014

DON MANUEL DE PORTUGAL, El Infante Aventurero


INFANTE REBELDE Y AVENTURERO
DON MANUEL DE BRAGANZA
CONDE DE OURÉM

 

 

Don Manuel José Francisco Antonio Caetano Estevao Bartolomeu de Bragança y Baviera-Neuburg, Infante de Portugal, Conde de Ourém -por cortesía-, nació en el Palacio da Ribeira, Lisboa, Portugal, el 3 de Agosto de 1697 y falleció en la Quinta de Belas, Sintra, Portugal, el 3 de Agosto de 1766. Fue el séptimo hijo de Don Pedro II, Rey de Portugal y de los Algarves, y de su esposa la reina María-Sofía de Baviera-Neuburg, y hermano menor del rey Juan V de Portugal que, por no querer obedecer al deseo real de entrar en las órdenes clericales, se fugó a Amsterdam y recorrió Europa para ofrecer sus servicios al Emperador del Sacro Santo Imperio Romano Germánico.



Su educación principesca le llevaría a idealizar la vida militar, a tener un alto concepto de sí mismo y de su posición, soñando con gloriosas hazañas, laureles y honores. Sin duda influenciado por la Guerra de Sucesión Española a sus diez años, dejó escrito una sentencia que definía perfectamente su carácter: "Más deben los hombres perder la vida con honra que vivir en la infamia."

 
Retrato de Don Juan V de Bragança, Rey de Portugal y de los Algarves (1689-1750).


Destinado naturalmente a la carrera eclesiástica, el Infante Manuel se rebeló contra el deseo de su hermano a que entrase en las órdenes por ser el menor de la Familia Real. Deseoso de llevar una vida llena de aventuras y, sobretodo, a ejercer una gloriosa carrera militar a pesar de que su país estuviera en paz con sus vecinos, el Infante se enfrentó al rey negándose a doblegarse ante su deseo de convertirle en un príncipe de la Iglesia. La tensa audiencia pública entre el monarca y su hermano se saldó con un bofetón real ante toda la corte al perder el rey su sangre fría. Tras la deplorable desavenencia, el humillado, encolerizado e indignado infante de 18 años se dio a la fuga.

Acompañado por tres personas que formaban su restringida comitiva, se distinguían entre ellos a un hijo del Conde de Tarouca, Manuel Teles da Silva, de su misma edad, y a dos jóvenes criados más un repostero y otro de servicio general, el Infante Manuel se daba a la fuga con un puñado de joyas, 20 mil cruzados de plata y una carta de cambio del mismo valor (firmado por el comerciante Manuel de Castro Guimaraes con orden de cobro en Londres) en los bolsillos, embarcó secretamente a bordo de un barco británico destino a los Países-Bajos, el 5 de noviembre de aquel año de 1715.

Tras de si dejaba una extensa carta al rey Juan V, en la que justificaba su partida para atender el ofrecimiento de Viena a luchar contra los Turcos.

Una vez desembarcado en Amsterdam (14 de noviembre de 1715), donde fue recibido por el embajador Luis da Cunha, llevó una vida alegre y disipada que provocó las quejas del viejo diplomático: "Incesantes fiestas, carreras de trineos y bailes en las que danzaba hasta las 7 de la mañana me dejaban medio muerto, al tener que asistir..."; de Amsterdam pasó a La Haya donde el jolgorio siguió a lo largo de 3 meses más. Recibió allí la orden de su hermano de volver inmediatamente a Portugal. Desafiante, rehusó doblegarse y viajó a París, donde fue bien acogido por el Conde da Ribeira Grande y agasajado por la corte francesa. Una nueva orden de regreso por parte de Lisboa le empujó a huir de nuevo.

 
Retrato del Príncipe Eugenio de Saboya-Carignano (1663-1736), según J. Van Schuppen.


De Francia pasó a Alemania y ofreció sus servicios al Príncipe Eugenio de Saboya-Carignano, primer ministro del emperador Carlos VI de Austria, para luchar contra los Turcos en Hungría. Aceptada su oferta por Viena, se le encontró 4 días después guerreando en la batalla de Petrovaradin, donde sufrió una herida sin importancia pero en la que se cubrió de gloria. Poco después, participó activamente en el asedio y captura de Timisoara.

 
Retrato de Carlos VI de Austria, Emperador del S.S.I.R.G., Rey de Hungría y de Bohemia (1685-1740).


En 1717, convertido en un oficial del Ejército Austríaco, siguió sirviendo bajo las órdenes del Príncipe Eugenio y participó en la conquista de Belgrado. Tras el Tratado de Passarowitz, que ponía un término a la guerra austro-turca (1718), fue agraciado con el rango de mariscal-de-campo de los Ejércitos Imperiales y obtuvo el mando de un regimiento de acorazados con una renta de 50 mil cruzados. Sin ocupación ni destino concreto, el Infante Manuel se dedicó a viajar por todas las cortes europeas, viviendo una vida de placeres y frivolidades que hicieron correr ríos de tinta entre los escritores contemporáneos.


 
Retrato de Maria Zofia Sieniawska (1698-1771), Princesa Czartoryska.


En 1728, se convirtió en uno de los candidatos barajados para obtener la mano de la rica Maria Zofia Sieniawska (1698-1771)*, gracias al respaldo de Viena, en un intento de conseguir una sólida posición en Polonia antes de la celebración de la elección de un nuevo monarca polaco. De sobras conocido en las cortes de Viena y de San Petersburgo, fue propuesto como el nuevo Rey de Polonia durante un breve tiempo en el curso del año 1733, y durante la Guerra de Sucesión Polaca. El fracaso de su candidatura polaca le desilusionó y le llevó a regresar a Portugal el 21 de octubre de 1734, al no tener los medios suficientes para seguir viviendo lejos de su país natal y sin el sustento de una pensión. Para colmo, había acumulado muchas deudas por culpa de su dispendioso tren de vida.

 
Retrato de Don Manuel de Bragança, Infante de Portugal, Conde de Ourém (1697-1766).


Regresado a la corte lisboeta, su hermano Juan V le asignó a residencia en el Palacio de los antiguos Señores de Belas (La Quinta de Belas, en Sintra, propiedad del Conde de Pombeiro), bajo la estrecha vigilancia de su guardia, concediéndole también el título de Conde de Ourém y una pensión, amén del pago de sus deudas pero vetándole el acceso a la corte. Instalado en su nueva residencia, pasó sus 32 ultimos años como un mecenas sin grandes medios económicos pero rodeado de una animada corte de escritores y artistas.

Sobrevivió a su hermano el rey Juan V y al devastador terremoto que destruyó Lisboa al encontrarse en Sintra.

Murió soltero y sin hijos el día de su 69º cumpleaños y fue sepultado con honores en el Panteón Real del Monasterio de Sao Vicente de Fora, de Lisboa.

(*)_Maria-Zofia Sieniawska, viuda de su primer matrimonio con el magnate Stanislaw Donhoff, acabó casándose con el Príncipe August Aleksander Czartoryski, tras ser pretendida por 5 otros candidatos (el Conde de Charolais, príncipe de la Casa de Borbón-Condé, el Infante Manuel de Portugal, el Conde Jan Klemens Branicki, el Conde Franciszek Salizy Potocki y el Príncipe Jan Tarlo) . Su fabulosa herencia, recibida de su padre en 1726, se componía de extensas propiedades en Rutenia, amén de 35 ciudades, 235 pueblos y aldeas, y de la fortaleza de Berezhanyski; a esa prodigiosa fortuna se sumaron las propiedades y fincas de su difunto marido, y todos los bienes de su madre. Es la antepasada de la actual Reina de los Belgas, Mathilde d'Udekem d'Acoz, consorte del rey Philippe I de los Belgas.


miércoles, 3 de agosto de 2011

FRANCISCO XAVIER DE PORTUGAL, El Infame Infante

Francisco Xavier de Braganza
Infante de Portugal
VIIº Duque de Beja, Condestable de Portugal
IIº Señor del Infantado, Prior de Crato
1691 - 1742




EL INFAME INFANTE


El Infante Don Francisco Xavier de Portugal, nació en el Palacio Real de Lisboa el 25 de mayo de 1691 y falleció en Óbidos, el 21 de julio de 1742. Sus nombres de pila bautismal fueron los de Francisco Xavier José Antonio Bento Urbano de Braganza, siendo tercer hijo del rey Pedro II de Portugal y de su segunda esposa Maria-Sofía de Baviera-Neoburgo; fue pomposamente bautizado en la capilla real por el arzobispo de Lisboa y capellán mayor de palacio, Don Luis de Sousa, teniendo por padrino al Elector Palatino, hermano de su madre, representado por el Cardenal Veríssimo de Lancastre, arzobispo-primado de Braga e Inquisidor General del Reino.


Retrato de Don Pedro II, rey de Portugal y de los Algarves (1648-1706).

En el orden sucesorio al trono, figuraba en segundo lugar después de su hermano Juan, Príncipe de Beira y de Brasil (1689-1750) -futuro rey Juan V de Portugal en 1706-. Mientras su hermano mayor careció de descendencia, fue el presunto heredero de la Corona hasta 1711, fecha en que nació la infanta Maria-Bárbara (futura reina de España).

Tras él venían:

-Antonio de Braganza, Infante de Portugal (1695-1747)

-Teresa de Braganza, Infanta de Portugal (1696-1704)

-Manuel de Braganza, Infante de Portugal (1697-1766)

-Francisca Josefa de Braganza, Infanta de Portugal (1699-1736)

Aún niño, su padre le concedió el título de Duque de Beja (séptimo titular), la dignidad de Condestable de Portugal, la de Prior de Crato y el Señorío de la Casa del Infantado -o Señorío del Infantado-, que reunía un enorme patrimonio que se había constituído con los bienes incautados a los partidarios de la Corona Española durante la guerra de independencia lusa (1640), y cuya "capital" era la localidad de Queluz.

Jamás infante portugués obtuvo tantos bienes y tan fabulosas rentas; irónicamente, a su muerte estaría cubierto de deudas.

Según los historiadores portugueses que se interesaron por este singular personaje principesco, "... continúa siendo un personaje enigmático de la Historia Portuguesa (...) a quien se atribuye el proyecto de, por violentos medios, sustituir a su hermano en el trono. Faltan pruebas tangibles para asegurar que así fue, aunque ciertamente el infante no dejase buen recuerdo de su nombre, por sus instintos crueles y por la rudeza de sus maneras. Dedicaba su tiempo a las cacerías, su pasatiempo favorito, primero en Salvaterra y luego en el coto de Samora, acudiendo raramente a palacio para participar en las solemnidades religiosas y cortesanas (...) Todo rezuma misterio en su comportamiento, teniendo sin embargo la certeza de que a partir de 1715, se consumó su definitiva ruptura con la Familia Real."

Uno de sus deleites, entre tanto divertimento, era demostrar a su gente su pericia y puntería con sus pistolas y fusiles, abriendo fuego sobre las pobres gentes que acudían a verle pasar a bordo de su barco y le saludaban ingénuamente desde las orillas del Tajo.

En Queluz, era el terror de los habitantes por sus crueldades.


Retrato de Don Juan V, rey de Portugal y de los Algarves (1689-1750).

Ambicioso, alimentaba la idea de usurpar el trono y quitar la corona a su hermano Juan V, a imagen y semejanza de su padre Pedro II cuando se deshizo de su tío el rey Alfonso VI, que acabó recluído en las Azores. Por ello, y para seguir aquel ejemplo en todo detalle, cuando el rey Juan V salía de Lisboa, llegaba a incomodar a la reina Doña Maria-Ana Josefa de Austria, su cuñada, haciéndole descaradamente la corte y de la manera más indecorosa, buscando indisponerla con su marido con tentadoras ofertas y ambiciosas promesas.


Retrato de Doña Maria-Ana Josefa de Austria, Reina de Portugal (1683-1754), según J. Ranc.

La reina, desconfiando muy mucho de su carácter y de sus negros proyectos, se opuso terminantemente a que el rey acudiese a una peregrinación que Don Juan V deseaba hacer en Italia, a Nuestra Señora de Loreto.

Los amigos que formaban el dudoso entorno del Infante Francisco Xavier, decían de él que tenía grandes conocimientos de la ciencia náutica, teóricos y prácticos. Sus enemigos contemporáneos, por contra, recalcaron lo antipático que llegaba a ser el infante en su trato, distinguiéndose tan solo por su carácter cruel y sus no menos peligrosas ambiciones personales, amen de ser un auténtico criminal.




Nunca llegaría a casarse, su mala fama teniendo ecos negativos en las cortes europeas y en la lusa, obviamente. De vida disoluta y desordenada, derrochando a manos llenas su aparentemente inagotable fortuna, tuvo por amante a una monja que respondía al nombre de Mariana da Silveira, que encontraría la muerte en su convento de Santa Ana de Lisboa, al sorprenderle en su celda el terremoto de 1755. Aquella religiosa le dió sin embargo dos hijos bastardos:

-Pedro de Portugal (fallecido en 1741).

-Joao da Bemposta (1710-1780), que sería reconocido como sobrino natural del rey Juan V en 1750 (legitimado), y que fue capitán-general de la Armada Real y de las Galeras Reales, mayordomo mayor de palacio, consejero de Estado y de Guerra, teniendo privilegio de paso sobre los demás titulares de la Corte en funciones cuando éstos se reunían en presencia del rey. Sin embargo, el rey nunca le permitió heredar los cuantiosos bienes de su padre aunque, eso si, le concedió la propiedad real y palacio de Bemposta. Casaría en 1757 con Maria-Margarita de Lorena de Melo-Cadaval (1713-1764), Marquesa Viuda de Abrantes y Condesa de Penaguiao, 1ª Duquesa de Abrantes. No tuvieron descendencia.

El infame infante fallecería a la edad de 51 años, usado por los excesos y cubierto de deudas en la Quinta das Gaeiras, propiedad de Bernardo Freire de Sousa, en la localidad de Óbidos, siendo sepultado en el Panteón de los Braganza en el Monasterio de San Vicente de Fora, en Lisboa.