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domingo, 18 de enero de 2015

MARY DE TECK, loca por las joyas ajenas


MARY DE TECK & LAS JOYAS RUSAS

 


 

Un turbio asunto de estafa familiar en Buckingham Palace

La reina Mary de Teck (1867-1953), consorte del rey Jorge V de Gran-Bretaña e Irlanda, tuvo una infancia marcada por grandes carencias pecuniarias gracias a un padre frívolo y a una madre manirrota que dilapidaron su fortuna.

De aquellos años como "pariente pobre" del Gotha Europeo, la reina Mary había adquirido una fobia enfermiza a la pobreza. Incluso casada con Jorge V, su nuevo estatus de reina consorte y la fortuna de aquél no consiguieron vencer su miedo. Para ella, todos los medios eran válidos con tal de hacerse aún más rica y, a ese comportamiento obsesivo se unió una cualidad muy fea: la racanería.

A lo largo de su vida como soberana consorte, se dedicó a acumular todo tipo de tesoros que pudiesen salvaguardarla de la pobreza: servicios de plata, cuadros, obras de arte y, sobretodo, joyas.

Cuando en muchas ocasiones era recibida por las familias de la rancia aristocracia británica, éstos se veían en la obligación de esconder todos los objetos valiosos que pudieran atraer su atención o provocar su admiración. Y es que ya estaba en boca de toda la alta sociedad el estiloso modo que tenía la reina Mary para conseguir que, aquello que le agradaba, le fuera ofrecido amablemente. Sabía cómo hacerse con cuadros, joyas u objetos: se pasmaba, se extasiaba de tal manera que sus propietarios, entre presionados y queriendo congraciarse a la reina, se veían casi obligados a regalárselos.


Las Joyas Rusas & la Reina Cleptómana

 

A la muerte de la Emperatriz Viuda Maria Feodorovna de Rusia (1928), su importante colección de joyas fue puesta en venta por sus hijas las grandes duquesas Xenia y Olga Aleksandrovna. Éstas, que tenían la reputación de no saberse manejar muy bien en los negocios, cometieron el craso error de dejar que la reina Mary se ofreciese, como quien no quiere la cosa, de intermediaria en las transacciones.

Una estimación de 350,000 Libras Esterlinas fue presentada por entonces, pero el resultado que habría permitido a las dos hermanas vivir holgadamente hasta el final de sus vidas no pareció concretarse. Tan solo se les dio un tercio de la cantidad estimada!

Ante la extrañeza de las grandes duquesas en el momento de percibir la irrisoria suma de dinero, la reina Mary les explicó que la venta de las alhajas había ido mal.

Tras el deceso de la reina Mary en 1953, el grueso de sus joyas personales fueron legadas a su nieta la reina Elizabeth II, su principal heredera. Otras pocas fueron a parar a la hermana de la soberana, la Princesa Margaret, Condesa de Snowdon que, posteriormente fueron vendidas por sus hijos tras su fallecimiento.

Al producirse la muerte de la gran duquesa Olga de Rusia (1960), sus hijos descubrieron finalmente la verdad. La reina Mary de Teck había metido mano en aquellas suntuosas alhajas imperiales y escogido las piezas que más le gustaban. Dicho de otro modo, la esposa de Jorge V se había servido y apropiado indebidamente de aquellas alhajas sin desembolsar un solo penique!

 
 

Entre aquel botín que representaban las alhajas de la penúltima zarina de Todas las Rusias, destacaba una hermosa diadema de diamantes y perlas que había pertenecido a la gran duquesa Maria Pavlovna (1854-1920), esposa del gran duque Vladimir de Rusia, nacida princesa de Mecklenburg-Schwerin.

Tihon y Guri Kulikovsky, los hijos de la gran duquesa Olga que descubrieron el pastel, no se quedaron de brazos cruzados y se dirigieron directamente a la reina Elizabeth II para que saldara la deuda de su abuela cleptómana.



Tras consultar con sus abogados, Elizabeth II satisfizo rápidamente la cuantía exigida por los hijos de la gran duquesa estafada.

Habían pasado 33 años desde la defunción de la gran duquesa Olga, pero Elizabeth II no quería separarse de su diadema preferida, y prefirió pagar las alhajas al precio actualizado antes que devolverla a sus hijos.

domingo, 7 de abril de 2013

Anécdotas Históricas -212-



En una ocasión, la gran actriz francesa Sarah Bernhardt se vio preguntar por la reina Mary de Gran-Bretaña -consorte del rey Jorge V-, por qué seguía actuando a una edad tan avanzada y ésta le respondió:

-"Madame, ojalá muera en escena. ¡Es mi campo de batalla!"

Anécdota de: Sarah Bernhardt, actriz de teatro y cine (1844-1923) y de Mary de Teck, Reina de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperatriz de la India (1867-1953).

martes, 22 de mayo de 2012

Anécdotas Históricas -145-



La reina Mary de Teck, esposa del rey Jorge V de Gran-Bretaña e Irlanda, detestaba a los perros porque los temía y la ponían nerviosa. A su nieta, la entonces princesa Elizabeth de York, le pasaba todo lo contrario con los canes: la entusiasmaban.

Fotografía de la entonces Princesa Elizabeth de York, con su pareja de perros Corgi Galeses.


Un día en que se celebraba una recepción en los jardines de Buckingham Palace presidida por los monarcas, la princesa Elizabeth acudió acompañada de sus Corgi Galeses y, para que su abuela venciera momentáneamente su fobia por los canes, no se le ocurrió otra cosa que entregarle una galleta para perros con el fin de que lo diera a comer a sus Corgi. De mal humor, la reina rehusó dar la galleta a los perros de su nieta y, sin saber qué hacer con aquella, aprovechó que el arzobispo de Canterbury estaba a su vera y se la dio sin más explicación. El arzobispo, agradecido y pensando que se trataba de una pasta de té, sonrió a la soberana y se la comió sin saber lo que se había llevado a la boca.

Anécdota de: Mary de Teck, Reina de Gran-Bretaña e Irlanda, Emperatriz de la India (1867-1953).