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martes, 26 de abril de 2016

SAINT-SIMON, el favorito de Luis XIII

EL PRIMER DUQUE DE SAINT-SIMON
Auge y caída de un favorito real
 
 

Claude de Rouvroy, Conde de Rasse, 1er Duque de Saint-Simon y Par de Francia, Vizconde de Clastres, Barón de Benay, Vidamo de Chartres, Señor de La Ferté-Arnault (La Ferté-Vidame) y de Beaussart (Castillo de Saint-Simon, Picardía, Francia, 16-08-1607 / Castillo de La Ferté-Vidame, 03-05-1693). Fue un cortesano, Primer Escudero de Francia, Lobero Mayor del Reino, Primer Gentilhombre de la Cámara del Rey, Caballero de la Orden del Espíritu Santo y de San Miguel, consejero de Estado y favorito del rey Luis XIII de Francia.

Orígenes

La filiación de la noble familia De Rouvroy de Saint-Simon está auténticamente establecida desde Mathieu de Rouvroy apodado "el Tuerto", que vivió a inicios del siglo XIV. El apodo de "el Tuerto" fue igualmente llevado por el hijo y el nieto de Mathieu, dándose la curiosa coincidencia que los tres perdieron un ojo en acto de servicio.

El apellido De Rouvroy viene de la tierra y señorío del mismo nombre, situado en la riba izquierda del Somme, a media legua de Saint-Quentin, en Picardía. Ese feudo estaba, en 1047, en manos de Gautier de Rouvroy, tutor del Conde de Vermandois.

Fue a partir de la boda en 1333 de Mathieu II de Rouvroy "el Tuerto", caballero, señor du Plessis-Choiseul (1315-1389), con Marguerite, Dama de Saint-Simon y última heredera de un linaje que se cree procedente en quinto grado de Eudes "el Insensato", señor de Saint-Simon y único hijo de Herbert V, último Conde de Vermandois y miembro de la dinastía Carolingia, cuando los De Rouvroy unen a su nombre el del señorío de Saint-Simon.

Familia

Hijo segundón del Caballero Louis II de Rouvroy de Saint-Simon, Señor du Plessis-Choiseul y de Rasse (1568-1643), gobernador y baílio de Senlis, y de Denise de La Fontaine de Lesches, Dama de Lesches, de Vaux-sur-Meulan y de Boubiers (hija de Louis, Señor de Lesches, y de Jeanne de Canjon, Dama des Orgereux), tuvo por hermano mayor a Charles de Rouvroy, Marqués de Saint-Simon (1601-1690), jefe de su casa y casado con Louise de Crussol (1606-1695), hija de los Duques de Uzès. Ambos representaban la rama de Rouvroy de Rasse, surgida en el siglo XVI.

Después de Charles, Marqués de Saint-Simon, y de Claude, Conde de Rasse, vinieron los siguientes hermanos:

-Louis de Rouvroy de Saint-Simon, Caballero de la Orden de Malta (+1697), Abad de Saint-Sauveur de Blaye, Comendador de Pézenas y de Piéton, Capitán del Regimiento de Guardias y Comandante en el asedio de La Rochelle.

-Jeanne de Rouvroy de Saint-Simon, c.c. Louis de Fay, Señor de Château-Rouge y de Cressonsac.

-Louise de Rouvroy de Saint-Simon, c.c. Laurent Charles du Châtelet, Señor de La Fresnière.

Carrera en la corte



Sin embargo, el padre se ha visto arruinado por las guerras de religión y la familia vive sobretodo del sueldo que obtiene de la Corona como gobernador y baílio de la ciudad de Senlis, sin lujos. Claude, por ser el segundón, es enviado a la corte bajo el nombre de "Conde de Rasse", colocado como paje de la Pequeña Montería del Rey Luis XIII y consigue prosperar rápidamente al captar el interés y la amistad del monarca. Según el cáustico Tallemant des Réaux, la virtud esencial del joven Claude de Rouvroy es la de "no babear en el cuerno de caza del rey" pero, sobretodo, el de seguir fielmente al rey en todas sus campañas. Tampoco resulta ser un mal cortesano cuando, en el curso de la Jornada de los Engaños, respalda y sostiene al Cardenal de Richelieu frente a los Grandes y a la Reina-Madre María de Médicis. Ese gesto tan inteligente le brindará el favor, nada despreciable, del cardenal y primer ministro... Las recompensas no se harán esperar demasiado.

Pronto, en 1627, se convierte en el Primer Montero de Francia, después en el Lobero Mayor del Reino (1628) y en Primer Gentilhombre de la Cámara del Rey, brindándole un trato constante e íntimo con Luis XIII. Como soldado, se distingue en el asedio de La Rochelle y, como premio, recibe el señorío de parte de la ciudad conquistada a los hugonotes. En 1630 es nombrado gobernador de Blaye y de los castillos reales de Saint-Germain y de Versailles. Finalmente, en enero de 1635, recibe su carta patente de 1er Duque de Saint-Simon con paridad francesa y es recibido en el capítulo de la Orden de los Caballeros del Espíritu Santo, convirtiéndole en caballero de las Ordenes del Rey.



Sin embargo, en 1636, cae en desgracia por haber traicionado el secreto del Consejo del Rey al que asiste: dio aviso a su tío el Barón de Saint-Léger de que éste había sentenciado su arresto y encarcelamiento por haber entregado demasiado rápido las armas y la plaza fuerte que defendía como gobernador.

Después de una década como favorito real, el duque es exiliado en Blaye, territorio del cual es gobernador y del que saca una sustanciosa renta de 60.000 libras anuales. Tan solo se le autorizaría volver a pisar la corte en 1643, estando ya muerto el Cardenal de Richelieu, y pudiendo asistir a la agonía de Luis XIII.

A partir de ese momento, se aparta de cualquier asunto político o público, lo que no le impide tomar abiertamente partido por la regente Ana de Austria y por el Cardenal de Mazarin durante las guerras de la Fronda.

En 1644, contrae matrimonio con Diane-Henriette de Budos, Marquesa de Portes y Dama de Honor de la Reina-Regente (1629-1670), hija de un vice-almirante de Francia, el Marqués Antoine Hercule de Portes, y de Louise de Crussol d'Uzès. De dicha unión nacerían tres hijos:

-Gabrielle Louise de Rouvroy de Saint-Simon, Marquesa de Portes (1646-1684), c.c. Henri Albert de Cossé, 4º Duque de Brissac y Par de Francia.

-Louis de Rouvroy de Saint-Simon, Marqués de Portes (1650-1651).

-Marie-Madeleine de Rouvroy de Saint-Simon, Madame de La Ferté (1659-1665).



Viudo en 1670 e inquieto al ver que no tiene heredero varón que pueda dar continuidad al ducado, que su hermano mayor tampoco tiene hijos, contrae un segundo matrimonio a sus 67 años con Charlotte de L'Aubespine de Châteauneuf (1640-1725), quien le dará el heredero tan ansiado:



-Louis III de Rouvroy de Saint-Simon, Vidamo de Chartres y futuro 2º Duque de Saint-Simon (1675-1755).

Desde entonces, dedica todos sus esfuerzos y utiliza todos sus viejos contactos en la corte para proporcionar una excelente educación y asegurar un puesto en ésta a su hijo. Fallecería justo después de recibir, con no poco alivio, el nombramiento de su hijo al rango de capitán bajo el amparo y protección del rey Luis XIV.

domingo, 17 de mayo de 2015

Anécdotas Históricas -272-



En 1695, la linajuda Condesa de Grignan, hija de la célebre Marquesa de Sévigné, casaba a su primogénito, Louis-Provence de Castellane d'Adhémar de Monteil, Marqués de Grignan, con la hija de un intendente de provincias, de nobleza de nuevo cuño pero muy rico: Anne-Marguerite de Saint-Amand. Como en otras grandes familias de la aristocracia de entonces, se trataba de un matrimonio por interés puramente económico entre el heredero de un nobilísimo pero arruinado linaje y una hija de la alta burguesía recientemente incorporada a esa nueva nobleza gracias a su dinero.

Para disculparse ante la alta sociedad de semejante alianza desigual, dado que los Grignan eran de muy rancio abolengo, y según el testimonio del Duque de Saint-Simon, la condesa presentó entonces ante sus conocidos a su insignificante nuera de abultada dote del siguiente modo:

-"Verán ustedes: hace falta estiércol sobre las mejores tierras." 

Anécdota de: Françoise-Marguerite de Sévigné, Condesa de Grignan (1648-1705).

viernes, 9 de enero de 2015

Cita de la Semana



"La necedad extrema no está reñida con el orgullo."

Frase de: Louis de Rouvroy, 2º Duque de Saint-Simon (1675-1755), militar, cortesano, diplomático, escritor y memorialista.

miércoles, 5 de febrero de 2014

CURIOSIDADES -132-

"Favorito con motes"



El padre del célebre memorialista francés Saint-Simon*, Claude de Rouvroy, 1er duque de Saint-Simon (1607-1693), debe no solo el haber pasado a la historia por ser el tardío progenitor de ese engreído cortesano chismoso, que sigue haciendo las delicias de lectores hambrientos de jugosas anécdotas sobre la corte de Luis XIV y la Regencia, sino también a su pasado como penúltimo favorito del rey Luis XIII, cuyo único mérito fue no babear en el cuerno de caza de Su Majestad y 'entretenerla' en la intimidad.

El aguerrido e ingenioso Mariscal de Bassompierre, con quien no se llevó nada bien, le llamaba despectiva y públicamente "la Punaise" (la chinche) y el mote parece haber tenido éxito entre los cortesanos, como atestiguan las correspondencias de aquella época. Por su lado, Luis XIII acabaría apodándole "el Estercolero" por su lenguaje harto grosero con él (entre otras fechorías), y echándole de la corte y de su vera por su traición al secreto del Consejo del Rey, después de una década de favores.

Obviamente, el memorialista se guardó muy mucho de recordar esos pequeños detalles sobre su padre.

(*)_Louis de Rouvroy, 2º Duque de Saint-Simon y Par de Francia, Grande de España (1675-1755) fue un oficial militar, escritor y diplomático que dejó unas interesantes Memorias sobre su época y la corte francesa.

martes, 12 de abril de 2011

Anécdotas Históricas -24-


 

El Duque de Saint-Simon, embajador extraordinario de Francia en la corte española, se despedía de la entonces Princesa de Asturias, Luisa Isabel de Orléans, a la que había acompañado hasta Madrid para casarla con Don Luis, primogénito y heredero del rey Felipe V, en una solemne ceremonia. La flamante esposa del heredero del trono estaba entonces en pie, engalanada bajo un dosel, las damas a un lado y los Grandes de España al otro. El duque hizo sus tres reverencias de rigor, dijo un cumplido a la princesa y calló, esperando en vano una respuesta de ésta. Al ver que no decía nada y para romper un silencio incómodo, Saint-Simon le preguntó a Luisa Isabel si deseaba transmitir algún mensaje al rey de Francia, a la Infanta Mariana Victoria y a sus padres los Duques de Orléans. La Princesa de Asturias le miró y, por toda respuesta, le soltó un sonoro eructo dejando confundido al duque. Toda la corte enmudeció, atónita. Al primero le sucedió un segundo, igual de ruidoso provocando la risa floja entre toda la asistencia. Finalmente, la princesa soltó un tercer y estruendoso eructo, más fuerte que los dos anteriores, dando lugar a que todos los cortesanos, incluído el duque, estallasen en sonoras carcajadas y salieran corriendo de la estancia mientras se desternillaban, sin que la nuera del rey de España perdiera ni un ápice de su serenidad.


Anécdota de: Luisa Isabel de Orléans, Reina de las Españas (1709-1742).