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viernes, 6 de noviembre de 2015

ALFONSO XIII, ese golfo que fue rey

EL BORBÓN CALAVERA Y VIVIDOR
 

 

Alfonso XIII financió el precedente del cine de suecas de José Frade y tuvo cinco hijos bastardos.

“La biografía de don Alfonso XIII está todavía oscurecida por la pasión”

-FERNANDO DÍAZ-PLAJA-

Alfonso XIII fue rey borbón, fumador y putero que hacía trampas en las apuestas de los galgos y tenía halitosis y el barman Emile del Hotel París de Montecarlo le puso su nombre a un cóctel hecho con ginebra y dubonet. Alfonso XIII financió pelis porno con putas del barrio chino de Barcelona que eran medio pandorgas y bigotudas y fue buen tirador de pichón y de pájara. Por lo demás, era prognato, su labio inferior obedecía a la gravedad, le barruntaba el hocico y tendía a perder dientes. Lo que le gustaba era hacer bastardos con las suripantas, jugar mal al bridge y ponerse uniformes de coracero como si fuera el káiser Guillermo mandando tropas en una guerra bonita y colonial. Alfonso XIII tuvo su guerra colonial en el moro, pero no le salió bonita porque se le llenó de muertos capaos y se la protestaron en casa y cuando los quintos morían en los blocaos del Rif él estaba en las playas de Deauville, jodiendo modistas. Apreció, sin embargo, que le dijeran el Africano, como a Escipión, igual porque le pareció postizo de reconquista en comparación con el Piernitas, que era como le llamaba el popular por enclenque. Su madre María Cristina, que te quiere gobernar, le decía Bubi, que tampoco es nombre de Miura. Alfonso XIII intuyó, en cambio, la campechanía borbónica y pensó que reinar era bajar al castizo, comerse un cocido con un simple y contarle dos chistes verdes, pero juraba la constitución por la mañana y por la tarde consentía la dictadura de Primo de Rivera. Al rey Manuel II de Portugal le aconsejó salir en los ecos de sociedad y meterse a sus súbditos en el bolsillo porque “en nuestros reinos no se reina por la tradición, sino por la simpatía y los actos personales del soberano”. Alfonso XIII fue simpático de oficio, pero sus actos personales eran los de un señorito un poco calavera que salía de noche al cañí a rendir una juerga de peleón y putas y esencialmente se conducía con el sentido de la superioridad natural de quien ha sido rey desde la niñez. Gregorio Marañón dijo que era un botarate educado entre faldas y sotanas y le vio hacer apuestas de mil duros por disparo en el tiro al pichón. Una tarde ganó sesenta mil pesetas porque no era mal tirador y en una cacería en Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real, cobró 450 perdices, 130 conejos y 40 liebres.
 
 
Alfonso XIII fue a buscarse novia al extranjero y le arreglaron una cita con la princesa Patricia de Connaught, que le rechazó por feo (según el historiador Juan Balansó) y porque le apestaba el pico a retrete por la halitosis y el rey se trajo a casa a Victoria Eugenia de Battenberg de trofeo de consolación, que era pechugona y rubia. La casó y le atinó siete aciertos que culminaron con irregular suerte y casi no perpetuó la estirpe porque le salieron dos hijos hemofílicos y uno sordo, pero enseguida le perdió el interés y se puso a merendar fuera de casa. Dejó preñadas a dos institutrices de los infantes, una de ellas era escocesa y sabía tocar el piano, y tuvo dos hijos con la actriz Carmen Ruiz Moragas y otro con Mélanie de Vilmorin que cuando creció se hizo botánico. Carmen Ruiz Moragas debutó en el María Guerrero y estuvo casada seis meses con el torero Rodolfo Gaona, el Califa de León, y el rey le puso un chalet en la avenida del Valle. La leyenda quiere que cuando murió en 1936 de cáncer de útero, se untó los labios de canela y el rey se los besó como el príncipe necrófilo de la Bella Durmiente, pero para entonces ya estaba casada con el periodista comunista Juan Chabás y se había hecho republicana. El rey brioso adornó su lista de queridas con abundamiento y pudo presumir entretenimientos con Celia Gámez y con la Bella Otero, con la marquesa de Craymayel, con Beatriz de Sajonia-Coburgo, con la viuda del duque de Fernán-Núñez y con la bailarina Carmen de Faya, que en un concurso hípico en San Sebastián le regaló sus zapatos de raso en un arranque de fetichismo y él le devolvió flores. Cuando se iba de putas usaba el nombre de Monsieur Lamy y le gustaban merinas y a medio lavar y encomendó al conde de Romanones la misión de encargarles a los hermanos Baños, propietarios de la productora Royal Films, el rodaje de pelis porno con rameras del barrio chino de Barcelona que salían enseñando los parruses selváticos y sin peinar y tocándole la flauta a un cura. El clero debió apreciarlas, en todo caso, porque tres de ellas (las películas, no las golfas) aparecieron sesenta años después en el monasterio de Moncada y hoy se conservan en la Filmoteca Valenciana.
 
En 1929 se mezcló en un asunto feo de galgos y mangantes y engordó la cartera con sus acciones de la sociedad la Liebre Mecánica, que recibía los réditos de las apuestas de las carreras de galgos organizadas por el Club Deportivo Galguero Español, una sociedad sin ánimo de lucro cuyos beneficios debían ir al fomento del galgo español y a la beneficencia en vez de al bolsillo de los jetas.
 
Cuando se proclamó la República en 1931, el rey quemó su colección de fotos de chavalas en cueros, dejó a la familia en la cama, recibiendo pedradas y guardada por veinticinco alabarderos, y se escapó del Palacio Real por una puerta de retaguardia que daba al Campo del Moro. Se montó en un Hispano Suiza y llegó a Cartagena, se embarcó en el “Príncipe Alfonso”, al mando del capitán Manuel Fernández Piña, y puso rumbo a Marsella, donde llegó a las tres de la mañana y se quejó de que estuviesen cerradas las casas de putas. Valle Inclán dijo que el pueblo le echó por ladrón. Alfonso XIII hizo un exilio decadente de hoteles, casinos, safaris en Sudán y viajes a Hollywood con Douglas Fairbanks, al que le pidió que le presentase a Fatty Arbuckle, su cómico favorito, y cuando le dijo que no era una compañía conveniente desde que se le había muerto una corista de una peritonitis provocada por la introducción de una botella de champán por la escotilla, le contestó que eso le podía haber pasado a cualquiera. Encontró que el exilio engordaba y la libertad le pareció una lata porque tenía que bajar a por el periódico. Se compró un Bugatti y lo guiaba a ciento veinte por hora y en Viena mató a un peatón y se apostaba cien libras por mano en las mesas de Deauville jugando al chemin, una variante del bacarrá. Murió el 28 de febrero de 1941 en el Gran Hotel de Roma, de una angina de pecho, atendido por el doctor Frugoni y por sor Inés, una monja navarra del valle de Echauri, abrazado al manto de la Virgen del Pilar y diciendo según unos: “¡Dios mío, España!”, y según otros pidiendo agua fría. Baroja le encontró esencialmente cursi y dijo que tenía los gustos de un señorito de la burguesía y que sus andanzas de colchón no tenían mérito porque eran facilísimas por su posición de sultán, y que “anduvo con una cupletista tonta que en Cuba, según dicen, estuvo liada hasta con los negros”. La inclusión de los negros cimarrones en la ecuación de don Pío igual le confundió y tenía en la cabeza al príncipe Alfonso de Borbón y Battenberg, el primogénito del rey, que renunció a sus derechos sucesorios para casarse con la cubana Edelmira Sampedro, que le decían la Puchunga, de la que se divorció para reincidir en el Caribe y volverse a casar con la modelo Marta Rocafort, natural de La Havana, con la que solo duró seis meses. Don Alfonso se consoló en Miami con una cigarrera de un boliche de alterne que se llamaba Mildred Gaydon y le decían la Alegre y a la que pidió casorio que no llegó a celebrar porque se mató, el pobre, estampándose en coche contra una cabina.
 
MARTÍN OLMOS

jueves, 25 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -170-

"Es de mal nacidos ser un desagradecido"



Cuando el general golpista Francisco Franco Bahamonde (1892-1975) emprendió su "cruzada" fascista y ultracatólica para derrocar la IIª República Española a sangre y fuego, contó con un distinguido patrocinador exiliado desde 1931: el ex rey Alfonso XIII de España (1886-1941). El ex monarca que había renunciado a permanecer en el trono tras la arrolladora victoria republicana en las elecciones municipales, diciendo que prefería exiliarse antes que ver verter la sangre de los Españoles, no caviló en el momento de dar su apoyo al general rebelde otorgándole una financiación harto generosa: nada menos que 2 millones de libras Esterlinas!

Obviamente, el confiado Alfonso XIII albergaba la esperanza de que, con semejante dádiva, Franco, una vez victorioso, le pagaría naturalmente su apoyo con la devolución del trono y la corona española. Pero nunca tuvo lugar el regreso del exiliado rey y Franco, convertido en el Caudillo de España, se aferró al poder hasta su muerte. 

domingo, 5 de octubre de 2014

CURIOSIDADES -154-

"De Rey de Las Españas a una sola"

 
Moneda con la efigie de Carlos II de Austria rodeado por la siguiente leyenda escrita en latín: Carolus II Deo Gratia Hispaniarum Et Indiarum Rex / Carlos II Por la Gracia de Dios Rey de Las Españas y de Las Indias.


Desde el siglo XVI hasta 1868, sin olvidarnos del intermezzo de las Cortes de Cádiz a inicios del siglo XIX (1810-1814), tanto los Austrias como los Borbones que reinaron en Madrid fueron titulados genéricamente como "Rey de Las Españas" (título que aglutinaba a todos los demás reinos reunidos bajo un solo monarca) además del tradicional título de "Rey de Castilla", como así atestiguan los documentos de entonces y las monedas acuñadas con sus inscripciones latinas. La ruptura de aquellas Cortes con el antiguo orden político mediante la Constitución de 1812, apodada "La Pepa", proclamó España como una nación soberana que abarcaba no tan solo el territorio peninsular sino también a las colonias hispanoamericanas y las Filipinas.

 
 
Moneda de 8 escudos de oro de 1729, con la efigie de Felipe V, Por la Gracia de Dios Rey de Las Españas y de Las Indias.

 
Moneda de 8 maravedís de 1823, con la efigie de Fernando VII Por la Gracia de Dios y de la Constitución, Rey de Las Españas.
 
 
Moneda de 1 escudo de 1868 con la efigie de Isabel II, Por la Gracia de Dios y de la Constitución, Reina de Las Españas.
 
Sin embargo, tanto Fernando VII -que abolió por dos veces la Constitución de 1812- como su sucesora Isabel II, siguieron utilizando el tradicional título de "Rey/Reina de Las Españas Por la Gracia de Dios" hasta 1868.

 
Moneda de 3 pesetas de 1871 con la efigie de Amadeo I, Rey de España.


En 1870 fue elegido y oficialmente saludado como "Rey de España" el príncipe italiano Amadeo I de Saboya, siendo el primero en ostentar tal título. Cuando en 1874, y gracias a un golpe de Estado, fueron restaurados los Borbones con Alfonso XII, éste y su sucesor Alfonso XIII asumieron el título de "Rey de España" inaugurado por Amadeo I. Lo propio hizo Juan-Carlos I en 1975, tras la muerte del dictador Francisco Franco.

Actualmente, Felipe VI es el 5º Rey de España desde junio de 2014. 

martes, 17 de junio de 2014

ALFONSO XIII : el gran mecenas del cine porno español

"Vicios Reales"
 
 

La aparición de las películas pornográficas es casi tan antigua como lo es la misma industria del cine y el propio cinematógrafo de los Hermanos Lumière. La curiosidad y afición del ser humano por rodar y visionar escenas sexuales llevó a que, ya en sus inicios, muchos fueran los personajes interesados en financiar este tipo de películas.

De sobra es conocida en la Historia de España las innumerables correrías sexuales que han sido protagonizadas por los monarcas que han ido ocupando el trono, siendo los Borbones muy proclives a tener amantes y algún que otro escándalo muy sonado en su tiempo.

Y fue uno de ellos, concretamente Alfonso XIII, quién financió las primeras películas pornográficas que se rodaron en nuestro país.

Eran los inicios de la década de los años 20 del pasado siglo, una época en la que un halo de liberación hizo que éstos fueran conocidos como ‘los felices años 20’ y en los que, tras siglos de represión, parecía que casi todo estaba permitido, poniéndose de moda infinidad de locales en los que mujeres ligeras de ropa alegraban a los caballeros que acudían en busca de diversión.

La afición del, por aquel entonces, rey de España hizo que éste quisiera tener sus propias películas de alto contenido sexual rodadas exclusivamente para él y bajo su supervisión. Para ello utilizó a Álvaro de Figueroa y Torres (Conde de Romanones), hombre de su total confianza,  que había ocupado varios puestos de responsabilidad en el gobierno (entre ellos el de Presidente del Consejo de Ministros en tres ocasiones) y quien se encargó de contactar con los hermanos Ramón y Ricardo de Baños, pioneros del cine en nuestro país y propietarios de la productora ‘Royal Films’.

Alfonso XIII aportó el capital necesario para rodar una serie de films de escasa duración y cuyo contenido tenía una gran carga sexual. Pero no sólo se conformó con ser quien financiaba las películas, sino que colaboraba en los guiones, sugiriendo las tramas a rodar en los estudios que la productora poseía en Barcelona.

Algunos de esos filmes pornográficos mostraban situaciones en las que el protagonista solía ostentar un importante cargo dentro de la sociedad (sacerdote, ministro, médico…).

Poco se sabe del número exacto de películas que mandó rodar, debido a que éstas se realizaron para visionado privado del monarca y tras su marcha del país, al proclamarse la Segunda República en 1931, todo hace suponer que se las llevó consigo, aunque quedaron algunas copias escondidas, siendo destruidas la mayoría durante la Guerra Civil y la Dictadura Franquista, en la que se volvió a ejercer una feroz represión hacia las libertades, retrocediendo varias décadas a todo lo avanzado durante la década de los años 20.

Tan sólo tres de esas películas rodadas por los hermanos de Baños, por encargo real, se pudieron recuperar y fueron restauradas por la IVAC  (Filmoteca Valenciana) a principios de los años 90, siendo sus títulos: “Consultorio de señoras”, “El ministro” y “El confesor”. De esta última se puede encontrar por la red algunos minutos.

Artículo de Alfred López / Cuaderno de Historias, 2012.

martes, 3 de junio de 2014

ABDICACIONES REALES


UNA TRADICIÓN EN LA HISTORIA DE ESPAÑA
DESDE 1556
 
 

El 2 de junio de 2014, a las 10:30 de la mañana, se anunciaba oficialmente y mediante una alocución del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y desde La Moncloa, que el rey Juan-Carlos I hacía pública su decisión de abdicar la corona en su hijo y heredero el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón y Grecia, de 46 años de edad. El monarca, de 76 años, renunciaba "por motivos de salud" -entre otros- y para dar paso a un cambio generacional al frente de la más alta institución del Estado, en un momento en que, sea dicho de paso y que no escapa a nadie, la monarquía española registra su más baja cota de popularidad.

En cualquier caso y aparte del 'falso' efecto sorpresa, que ya se andaba planeando en La Zarzuela desde enero, pero que se retrasó (?) para no perjudicar al partido en el poder de cara a las elecciones europeas del 25 de mayo, la 'inesperada' abdicación del Rey no es una novedad en la cronología de sus predecesores en el trono. Sí lo es para una Constitución como la actual (1978), en la que ningún artículo contempla semejante decisión por parte del Jefe del Estado ni regula su situación posterior a la renuncia formal.



El primer monarca castellano que abdicó la corona de los reinos hispánicos en su hijo, fue el segundo representante de la dinastía de Austria: Carlos I (1500-1558), también Emperador Romano Germánico con el ordinal de Carlos V. Su primera renuncia en su hijo y heredero Felipe II, fue el 24 de julio de 1554, fecha en la que le cedió la corona de Nápoles. El 25 de octubre de 1555, también renunciaba al título de Duque de Borgoña. Finalmente, el 16 de enero de 1556, abdicaba en Felipe II la Corona de las Españas, de las Indias, de Sicilia y de Cerdeña. Dicen que, al poco de su abdicación, se arrepintió. Su último acto de renuncia fue el 24 de febrero de 1558, cuando abandonaba la corona imperial en favor de su hermano el Archiduque Fernando. Fallecía finalmente el 21 de septiembre del mismo año, en su retiro de Yuste.

Después de Carlos I, ningún monarca de la Casa de Austria abdica. En el caso del rey Felipe IV, biznieto del rey-emperador y quinto representante de la dinastía, se registra el año de 1640 como el "Annus Horribilis" de la monarquía castellana; Portugal se independiza al tiempo que otros reinos ligados a la persona de Felipe IV se alzan en armas contra el autoritarismo del valido Conde-Duque de Olivares y su política recaudatoria. Los Países-Bajos, Cataluña, Aragón y Andalucía se sublevan contra el centralismo castellano. A punto estuvo entonces de producirse la desintegración de la Monarquía Hispánica y su confederación de reinos. El mismo año, Cataluña rompía con Madrid y ofrecía la corona de Conde de Barcelona al rey Luis XIII de Francia.



Al alba del siglo XVIII, y con la implantación de la nueva dinastía en Madrid con el rey Felipe V (1683-1746), el reino de las Españas verá cómo el primer Borbón abdica en su primogénito Luis I, después de apenas 24 años de reinado (10 de enero de 1724). Pero el reinado del joven e inexperto rey Luis I no rebasa los 229 días, y dada la juventud del Infante Fernando, Felipe V vuelve a asumir la corona no sin varios intentos de volver a renunciar; intentos que fueron cortados de raíz por su segunda consorte Isabel de Parma.

Tras la muerte sin herederos del rey Fernando VI, se opera el polémico traspaso de la corona a su medio-hermano Carlos III -entonces rey de Nápoles y de Sicilia con el ordinal de Carlos VII-, en detrimento del Infante Felipe, Duque de Parma, en 1759.



Será con el rey Carlos IV (1748-1819), quinto representante de la dinastía Borbón, cuando se produce la tercera abdicación. Ésta sería fruto del motín de Aranjuez en 1808. La fuerte impopularidad del valido de los reyes, avivada por los partidarios del entonces Príncipe de Asturias (fernandistas), obligarán a Carlos IV a renunciar en favor de su hijo Fernando VII el 19 de marzo de 1808, tras la detención de su "querido" Manuel de Godoy.

En el curso de la famosa ''Entrevista de Bayona'', en la que Carlos IV, Maria-Luisa y Fernando VII se encuentran con Napoleón I, el emperador de los Franceses obligará a Fernando a abdicar la corona y devolverla a su padre el 6 de mayo, desconociendo que Carlos IV ya había pactado de antemano con el emperador la cesión de sus derechos dinásticos. Fruto de esa repulsiva tragicomedia de renuncias que dice poco a favor de padre e hijo, la corona cayó en manos de Napoleón y éste la otorgó a su hermano José Bonaparte.



Los ex reyes fueron retenidos en Francia hasta la caída de Napoleón. En diciembre de 1813, regresaba como rey de España Fernando VII (1784-1833) a Madrid, mientras que sus padres se retiraban a Roma. El conocido como "Rey Felón" fue, sin embargo, destituido por el Consejo de Regencia en 1823 y repuesto a la fuerza en el trono por las tropas francesas de Luis XVIII, que acudieron a socorrerle.



La quinta abdicación sería protagonizada por la hija de Fernando, Isabel II (1830-1904), aunque con retraso. Expulsada de España por la Revolución de 1868, y exiliada en París, Isabel II no renunció a la corona hasta el 25 de junio de 1870, en favor de su joven hijo el futuro Alfonso XII, preparándose entre bambalinas la restauración de los Borbones gracias a un golpe militar.



La sexta abdicación corresponde al rey electo Amadeo I de Saboya (1845-1890), que en 1870 aceptó ceñir la corona española, ofrecida por el general Prim. La caótica situación política del país, llevaría a Amadeo a renunciar el 11 de febrero de 1873, proclamándose automáticamente la Iª República.



El caso del rey Alfonso XIII (1886-1941), cuyo reinado se interrumpió abruptamente el 14 de abril de 1931, con la proclamación de la IIª República, es un caso de renuncia que no de abdicación. Considerándose heredero y transmisor de los derechos dinásticos de sus antecesores, y que no podía disponer de ellos a su antojo, Alfonso XIII no quiso abdicar jamás de sus prerrogativas reales; solo optó por exiliarse, muriendo 10 años después en Roma, tras perder todas las esperanzas de regresar a España de la mano del General Franco.



En pretendiente al trono de España se convirtió el tercer hijo varón de Alfonso XIII, el Infante Don Juan (1913-1993), en 1941 y usando el título real de Conde de Barcelona. Pero las circunstancias nunca fueron propicias para que él se convirtiera en el restaurador de la monarquía en España. Su hijo Juan-Carlos I, confiado desde niño al dictador Franco, se convirtió en el nuevo rey en noviembre de 1975, pasando por encima de sus derechos legítimos y, ante los hechos consumados, Don Juan no tuvo más remedio que renunciar en favor de éste el 14 de mayo de 1977.

jueves, 3 de abril de 2014

ACTUALIDAD: La Mentira Oficial de Pérez Reverte

LA MENTIRA OFICIAL DE PÉREZ REVERTE
 
 
Leíamos con estupor en XLSemanal (23-29 de marzo de 2014) en el artículo de Pérez Reverte ("Una historia de España -XXI-" http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20140323/historia-espana-7004.html) que "la elección de la lengua castellana por España [sic] fue voluntaria … de una forma que podríamos llamar natural". Y los que opinan lo contrario son (somos) "manipuladores, cantamañanas, idiotas, mareantes y tontos del ciruelo".

No debería necesitar el Sr. Pérez los insultos para reforzar sus argumentos, si los tuviera. Su opinión no es otra cosa que la doctrina oficial, la que el rey Juan Carlos elevó a dogma en la entrega del Premio Cervantes el 25 de abril de 2001: "Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro, … a nadie se obligó nunca a hablar en castellano, … fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes."




 
Lamentablemente las cosas no han sido así. Esa idílica elección "natural" y "voluntaria" del castellano, se ha ido tejiendo a base de arrinconar a las demás lenguas de la península, y muy especialmente a costa del asturiano-leonés y del aragonés (léase sobre esto el reciente libro del catedrático de lingüística de la Universidad Autónoma de Madrid, Juan Carlos Moreno Cabrera: Guía del imperialismo lingüístico panhispánico).


 
 
En nuestro caso la entronización de los Trastamara en el Compromiso de Caspe ocasionó una sustitución paulatina del aragonés y el catalán como lenguas de la Corte, por el castellano. En el siglo XVII ya comienzan a documentarse (en Zaragoza) los efectos de la sustitución. Así en las "Exequias y certamen poético por Margarita de Austria" celebrado en 1612, se excluye a un concursante por utilizar la palabra aragonesa fusta en lugar de la castellana madera (Gerónimo Pérez justa / muy mal, pues que no se ajusta / al cartel, y, le ha llamado / a vn árbol recién cortado, /en vez de madera, fusta.), o pocos años después (1629) al mandar los jurados de la ciudad sustituir el nombre del gremio de pasamaneros por el castellano de parcheros.




Pero la cosa se destapó con la derogación de los Fueros en 1707, y así en las Instrucciones secretas para la aplicación de los Decretos de Nueva Planta (1717) Felipe V manda a los corregidores poner: "… el mayor cuidado en introducir la lengua castellana, a cuyo fin dará providencias más templadas y disimuladas para que se note el efecto sin que se note el cuidado."



Ya avanzado el siglo, Carlos III en una Real Cédula de 1768 impone la enseñanza en castellano: "Para que en todo el Reyno se actúe y enseñe en lengua castellana. [...] y a este efecto derogo y anulo todas cualesquier resoluciones, o estilos, que haya en contrario, y esto mismo recomendará el mi Consejo a los Ordinarios Diocesanos, para que en sus Curias se actúe en lengua castellana.[...] cuidando de su cumplimiento las Audiencias y Justicias respectivas…"

Y poco después (1770) con relación a América: "Por la presente ordeno y mando a mis Virreyes del Perú, Nueva Granada, Nuevo Reyno de Granada… guarden, cumplan y ejecuten, y hagan guardar, cumplir y ejecutar puntual y efectivamente [...] mi Real Resolución [...], para que de una vez se llegue a conseguir el que estingan los diferentes idiomas, de que se una en los mismos dominios, y sólo se hable el castellano, como está mandado por repetidas Reales Cédulas y Órdenes expedidas en el asunto."

Forma muy natural de conseguir las cosas ("razón de mercado", dice el Sr. Pérez) como en esta Real Cédula de 1772: "…por la cual mando, que todos los Mercaderes, y Comerciantes de por mayor y menor de estos mis Reynos, y Señoríos, sea Naturales, o Extranjeros, lleven, y tengan sus Libros en Idioma Castellano". Lo que se confirmará más tarde en el Código de Comercio de 1829 (art. 54): "Los libros de comercio se llevarán en idioma español. El comerciante que los lleve en otro idioma, sea extranjero, o dialecto especial de alguna provincia del reino, incurrirá en una multa…"

Ya en el reinado de Carlos IV, se dan unas "Instrucciones para el arreglo de teatros y compañías cómicas fuera de la Corte", en las se preceptúa que: "En ningún Teatro de España se podrán representar, cantar, ni baylar piezas que no sean en idioma castellano."

Y en los Estatutos del Seminario de Huesca de 1815, al que acudían los niños y jóvenes del Altoaragón se les prohibía "dentro del colegio hablar otra lengua que la castellana y al que hiciere lo contrario le mortificará el primario con algunas penitencias a su arbitrio", es decir que no podían hablar en aragonés.



"Cada maestro ó maestra tendrá una sortija de metal, que el lúnes entregará á uno de sus discípulos, advirtiendo á los demás que dentro del umbral de la escuela ninguno hable palabra que no sea en castellano, so pena de que oyéndola aquel que tiene la sortija, se la entregará en el momento, y el culpable no podrá negarse á recibirla"
-Regencia de María Cristina (1837)-.



Aunque peor se lo ponían a los maestros; por un R. Decreto de 1902 (Alfonso XIII): "Los maestros y maestras de Instrucción Primaria que enseñasen a sus discípulos la Doctrina Cristiana u otra cualquiera materia en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana serán castigados por primera vez con amonestación … y si reincidiese, serán separados del Magisterio oficial, perdiendo cuantos derechos les reconoce la Ley.
Y para finalizar, porque el espacio no da para más, Franco en una de sus primeras alocuciones (1 de octubre de 1936, en Radio Castilla de Burgos) ya dejó bien claro por dónde iban a ir los "tiros" de su largo mandato: "El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio para la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española.





 
No hace muchos años El Ribagorzano (diciembre de 1982) publicaba la noticia de que el maestro de Arén había multado con 50 pts. a los niños por hablar en su lengua en la escuela…
Pues eso, que los que pensamos que la cosa no ha sido tan "natural" somos "manipuladores, cantamañanas, idiotas y tontos del ciruelo" y nuestras lenguas, según el Sr. Pérez Reverte, han tenido mala suerte. Sí, la verdad que muy mala.


José Ignacio López Susín
Presidente de la Fundación Gaspar Torrente

domingo, 23 de marzo de 2014

Anécdotas Históricas -242-




Tal era la pasión del rey Alfonso XIII de España por las mujeres, que, durante todo su matrimonio, su consorte la reina Victoria-Eugenia vio como una detrás de otra, las amantes iban pasando por el lecho real.

Quizá, de todas las amantes la que más molestaba a la Reina era Carmen Ruiz de Moragas, una mujer de baja cuna a la que el rey apodaba ‘Neneta’ y con quien el monarca mantuvo una relación durante cerca de tres lustros de la que nacieron dos hijos, Leandro y María Teresa. Tanto es así, que la Reina fue consciente de que intentaban quitarla de en medio y la firme candidata a sustituirla era ‘Neneta’.

El cabecilla de la conspiración no era otro que el Duque de Lécera*, que se quedó lívido cuando Victoria Eugenia le mandó llamar a sus aposentos y le dijo:

- "¡Sé que estás detrás de esta conspiración, yo no puedo castigarte, pero Dios te castigará!".

Tal fue el impacto de las palabras de la Reina que cayó fulminado al suelo de la estancia, de la que salió cadáver.

Anécdota de: Victoria Eugenia de Battenberg, Reina de España (1887-1969).

(*)_Jaime de Silva Fernández de Híjar, 16º Duque de Lécera y de Bournonville, G.E. (1852-1925).

martes, 11 de marzo de 2014

DOCUMENTAL: Atentado contra Alfonso XIII

Madrid, 31 de Mayo de 1906:
Ramo-Bomba contra la comitiva Real
 
 
Desde la ventana de un 4º piso de una pensión de la Calle Mayor, el terrorista Mateo Morral lanzó un ramo de flores con bomba al paso del cortejo real, procedente de la Iglesia de Los Jerónimos y camino del Palacio Real. El objetivo eran los reyes recién casados: Alfonso XIII y Victoria-Eugenia.
 
 
  
 
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miércoles, 11 de septiembre de 2013

CURIOSIDADES -110-

"El Barça y la silbada a la dictadura de Primo de Rivera"




El Barça siempre ha sido una entidad catalizadora de los sentimientos de la sociedad catalana, especialmente en tiempos de dictaduras y regímenes totalitarios. Casi todos hemos oído decir que el Barça es más que un club por su especial relación con los ciudadanos de Cataluña, y del papel de integración social que tuvo el Barça durante los años de dictadura franquista, cuando fue un elemento cohesionador de la sociedad catalana y una herramienta de integración para los recién llegados de todo el estado español durante los años 60 y 70 a lo largo y ancho del Principado.

Algo más desconocida es la historia del Barça en relación con la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Durante los años 20 del siglo pasado el Barça sólo tenía un cuarto de siglo de vida, pero ya se había convertido en un fenómeno de masas que arrastraba multitudes y generaba grandes pasiones. Tanto es así, que el Barça tuvo que proyectar un nuevo estadio de fútbol en las afueras de la ciudad, que se culminó en 1922, bautizado con el nombre de Camp de les Corts (Campo de las Cortes).




En el Camp de les Corts era uno de los pocos espacios públicos donde se escuchaba la gente hablar catalán con cierta normalidad, y donde el público expresaba libremente sus opiniones políticas sin demasiado recato. En este contexto el Barça pidió permiso al Gobierno Civil del momento para celebrar un partido amistoso contra el Júpiter (otro club histórico de la ciudad) en homenaje al Orfeón Catalán. Ante las presiones populares, las autoridades del momento finalmente accedieron a que el partido se celebrara el 14 de junio de aquel 1925.

El día del partido el Campo presentaba un gran aspecto en las gradas, con la afluencia de más de 12.000 personas en el antiguo estadio del Barça. Antes del comienzo del partido una banda de música de la marina inglesa interpretó la Marcha Real Española (himno español), que fue contestada por un silbido monumental por parte del público del Camp de Les Corts. En cambio, recibieron con un gran aplauso el himno británico, conocido como God save the Queen.



Aquel hecho indignó las autoridades del momento, hasta el punto de sancionar al Barça con la clausura de su estadio durante seis meses (aunque finalmente se redujo la sanción a tres), el pago de una multa y se invitó a los directivos del Barça a abandonar la dirección del club (entre los que se encontraba el fundador del FC Barcelona, el Señor Joan Gamper). Lejos del castigo ejemplar que quisieron aplicar las autoridades, la imagen pública del Barça salió reforzada de este hecho, ya que buena parte de la sociedad civil catalana recibió con mucha simpatía la noticia de la pitada a los símbolos de la dictadura.

NOTA:

Éste es un artículo que participa de la iniciativa de la cadena de Blogs por la Independencia. Me enlazo con Sergi y su blog "Finestra Oberta", y doy la mano al blog "Lo Rogle de Josep M." de Josep M. Raduà.



 

sábado, 13 de octubre de 2012

CURIOSIDADES -65-



En el momento en que el rey Alfonso XIII (1886-1941) deja España para iniciar su exilio en territorio francés (1931), no lo hace literalmente "con lo puesto". Lejos de verse en la necesidad de recurrir a la generosidad de sus linajudos "fieles", como quiso hacer creer la aristocracia española para salvar su "buen nombre", el monarca Borbón disponía de dos importantes y suculentas cuentas bancarias en París y Londres que le evitaron problemas económicos durante sus últimos años de vida. De hecho, cuando ya estaba confortablemente alojado en el Hotel Savoy de Fontainebleau, contaba con un buen colchón (48 millones de €uros de hoy día), pese a la confiscación de sus bienes y fortuna por parte de la recién proclamada IIª República, cifrada ésta en nuestros 144 millones de €uros!

Como hábil y bien aconsejado hombre de negocios, Alfonso XIII supo poner dinero de lado en el extranjero por un "si acaso" al sacar pingües beneficios de sus -algunos cuestionables-, chanchullos financieros con su gran amigo el entonces Duque de Alba. De ahí sus cuentas en bancos parisinos y londinenses.

Cuando falleció en Roma en 1941, en plena IIª Guerra Mundial, su fortuna había menguado sensiblemente hasta quedarse en una tercera parte de la suma inicial: 18,5 millones de €uros. En una década, se había gastado la friolera de 29,5 millones en coches, residencias, safaris a Sudán, viajes, fiestas, fulanas y estancias en hoteles de lujo a razón de casi 3 millones por año.

Retrato de Don Juan de Borbón y Battenberg, Infante de España y Conde de Barcelona (1913-1993).


En su testamento, legó la mayor parte de lo que quedaba (7,5 millones €) a su hijo y presunto heredero Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona, y asignaba el resto a sus demás hijos los infantes, sin olvidarse de los habidos con Carmen Ruiz Moragas (Maria-Teresa y Leandro), que se vieron beneficiados con 1 millón de Pesetas de 1931 depositados en una cuenta en Suiza.   

miércoles, 10 de octubre de 2012

Anécdotas Históricas -195-



Cuando los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia ya se encontraban exiliados en Francia e instalados en el Hotel Savoy de Fontainebleau, formaban una pareja rota, incapaz de compartir el mismo techo desde hacía años. En la última discusión que tuvo Alfonso XIII con la reina, éste le reprochó duramente su amistad con los Duques de Lécera y le dio a elegir: o ellos o él; furiosa, Victoria Eugenia le contestó en inglés:

-"I choose them, and I don't want to see your ugly face never more!" /"¡Les elijo a ellos, y no quiero volver a ver tu fea cara nunca más!"

Anécdota de: Victoria Eugenia de Battenberg, Reina de España (1887-1969).

martes, 2 de octubre de 2012

Anécdotas Históricas -189-



Tras producirse el 22 de julio de 1921 el desastre de Annual (Marruecos), que sentenció la derrota de España frente a los Rifeños comandados por Abd el-Krim y se tradujo con 13.000 bajas en las filas españolas más los 492 soldados caídos en manos enemigas, el Gobierno de Alfonso XIII tuvo que negociar el rescate de aquellos supervivientes. Llevadas por el empresario Horacio Echevarrieta, las negociaciones con Abd el-Krim llegaron finalmente a un acuerdo económico: los Rifeños liberaron a los 326 supervivientes españoles por la suma de 80.000 duros de plata (unos 3 o 4 millones de pesetas de entonces), el 27 de enero de 1923.

Ante tamaña suma, el rey Alfonso XIII no pudo reprimir su extrañeza y hacer la siguiente observación con tono despectivo:

-"¡Pues si que resulta cara la carne de gallina!"  

Anécdota de: Alfonso XIII, Rey de España (1886-1941).

martes, 19 de abril de 2011

Anécdotas Históricas -47-



Esta anécdota la atribuye Dn. José Antonio de Urbina al rey Alfonso XIII de España.

En el transcurso de un almuerzo oficial ofrecido por Alfonso XIII en palacio, uno de los invitados que no había visto en su vida un lavafrutas ni para qué servía, creyó que el bol con agua que cada uno tenía al lado de su plato servía para bebérselo. Asi que, ni corto ni perezoso, aquel caballero lo cogió y se lo bebió de un trago para mayor asombro de los allí presentes. Percantándose el rey de la metedura de pata del invitado, y para evitar que se pusiera en ridículo, hizo lo propio de manera inmediata: cogió su bol de agua y también se lo bebió. Puesto que el monarca había imitado al pobre hombre, los demás comensales, que no iban a ser menos, hicieron lo mismo sin mediar palabra.

Un hermoso ejemplo de educación y de cómo evitar que se ponga en evidencia la ignorancia de un invitado ante los demás.



Anécdota de: Alfonso XIII, Rey de España (1886-1941).