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domingo, 22 de enero de 2012

Cita de la Semana



"Uno de los motivos para abstenerme de la bebida es que deseo darme cuenta de que me estoy divirtiendo."

Frase de: Lady Nancy W. Langhorne Astor, 2ª Vizcondesa Astor, política (1879-1964).

sábado, 21 de enero de 2012

LUIS XVI: Contrastes



Hoy, 21 de enero de 2012, se celebra el 219º aniversario de la ejecución del rey Luis XVI de Francia y de Navarra (1754-1793), último monarca absoluto y primer rey constitucional que reinó entre 1774 y 1792, y que fue guillotinado el 21 de enero de 1793, tras un juicio discutible y unas votaciones trucadas que le llevaron al cadalso.

CONTRASTES:



ROBESPIERRE:
«Luis debe morir para que la patria viva».
MARAT: «No creeré en la República más que cuando la cabeza de Luis XVI
no esté ya sobre sus hombros. Hay que condenarlo en virtud del derecho
de insurrección».
«Se le ha llamado Luis más de cien veces, no ha testimoniado la menor
impaciencia todo el tiempo que se le ha tenido de pie. Él, ante quien
ningún hombre tenía el derecho de sentarse. Si hubiera sido inocente,
¡qué grande habría sido a mis ojos en esta humillación!».

DANTON: «No se trata de juzgarlo, sino de matarlo. A los reyes se les
golpea en la cabeza».

SAINT JUST (el padre del totalitarismo, según A. Camus): «Lo que
constituye la República es la destrucción total de lo que se opone. La realeza
es un crimen eterno contra el que todo hombre tiene el derecho de alzarse y
armarse. Todo rey es un rebelde y un usurpador. Hay que vengar el asesinato
del pueblo con la muerte del rey. Nadie puede reinar inocentemente».

Abate GRÉGOIRE: «Los reyes son en el orden moral lo que los monstruos
en el orden físico».



OPINIÓN DE AUTORES MODERNOS Y CONTEMPORÁNEOS SOBRE LA FIGURA DE LUIS XVI:
Ernest RENAN: «El asesinato del 21 de enero fue la más vergonzosa
profesión hecha nunca de ingratitud, bajeza y olvido del pasado».

Jules MICHELET: «Un hombre cualquiera, de apariencia burguesa, de
rentista, de padre de familia, de aire simple, un poco miope».

Albert CAMUS (L´Homme revolté): «Es un repugnante escándalo haber
presentado como un gran momento de nuestra historia el asesinato de un
hombre débil y bueno».

Max GALLO, célebre escritor republicano: «Fue heroicamente fiel a lo que era su
sistema de valores* y culpable en su relación con una sociedad y valores nuevos».

François FURET, el más reconocido especialista en el estudio de esta época:
«Es abusivo compararlo con el asesinato de los Romanov por los
bolcheviques. Fue peor la suerte de Maria Antonieta en pleno Terror. Los
Romanov fueron asesinados con sus hijos sin juicio, en un acto de
brutalidad pura. En la Convención** los radicales eran una minoría, la
mayoría quería un juicio justo, aunque no lo fue***».
«La Convención no podía juzgar al "rey de Francia", porque habría
implicado retroactividad. Ni al "rey de los franceses", inviolable según
la Constitución».
«No hubo pruebas de la traición del rey. Las habrían encontrado en la
correspondencia con el emperador de Austria, pero no lo sabían».

Pierre CHAUNU, ilustre historiador galo: «Fue un proceso idiota e
inmundo. Luis XVI estaba protegido por la Constitución, era inocente, y
tenía buenas intenciones. Su condena fue un crimen y una estupidez. Luis
XVI, durante el proceso, se comportó con una dignidad perfecta,
mostrando infinita calma y coraje****».
Jean Claude CASANOVA, escritor francés contemporáneo: «Con
Luis XVI desaparece para siempre el ser sagrado que encarna a los franceses.
Seguimos en duelo, porque no hemos reemplazado ese símbolo».


* Hay cuatro derechos naturales que el Príncipe está obligado a conservar a cada uno de sus súbditos; no los tienen más que de Dios y son anteriores a toda la ley política y civil: la vida, el honor, la libertad y la propiedad (Luis XIV).

** Esa Asamblea, que asumió los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y violó la primera constitución democrática de Francia
(Jean-François Revel).

*** Al parecer, recientemente, un investigador y abogado llamado LOMBARD ha demostrado que el voto de la victoria de los partidarios de la decapitación estaba trucado.

**** Del acta del ujier de la ejecución: "A las 10,20, Luis Capeto,
llegado al pie del cadalso, bajó del coche. A las 10,22 subió al
cadalso. La ejecución fue consumada al instante, su cabeza mostrada al
público y nosotros firmamos".



Comentario de Robespierre: "Una ejecución apacible".

LUIS XVI DE FRANCIA: Iniciativas de su reinado personal

LAS INICIATIVAS DE LUIS XVI
entre 1774 y 1789:



Datos sacados de "Luis XVI tiene la palabra", de Paul & Pierrette Girault de Coursac.

1774

Luis XVI decidió aliviar a su pueblo dispensándole del "derecho de feliz advenimiento", impuesto percibido a cada cambio de reinado.

1776
Luis XVI funda el 1er cuerpo de bomberos.

Luis XVI permite a las mujeres acceder a todos los trabajos.

1777
Luis XVI autoriza la instalación de bombas de agua para aprovisionar París en agua de manera regular.

Luis XVI crea un monte-pío en París, para combatir la usura y venir en ayuda de la gente sin recursos.

1778
Luis XVI cede a los equipajes de sus barcos el tercio del valor de sus presas que le eran normalmente reservadas en tiempo de guerra.

Luis XVI decide ayudar al Abad de L'Épée en su obra para la educación y formación académica de los sordo-mudos sin fortuna, a los que enseña un lenguaje por signos de su invención. Para ello, le concede al abad una pensión de 6.000 libras de su bolsillo personal, contra la opinión del arzobispado que le acusa de jansenista.

Luis XVI dota económicamente a la Escuela de Valentin Hauÿ para ciegos.

1779
Luis XVI da la orden a sus comandantes de barco de no inquietar y molestar a los pescadores ingleses y obtiene la reciprocidad para los pescadores franceses.

Luis XVI otorga el derecho a las mujeres casadas y a las menores de cobrar sus pensiones sin pedir autorización de sus maridos o tutores.

Luis XVI fue el primero en emplear la expresión "justicia social".

1780
Luis XVI ordena a los Hospitales Militares tratar a los heridos enemigos "como los propios súbditos del Rey", 90 años antes de la primera convención de Ginebra.

Luis XVI decide abolir la servidumbre en todos los dominios reales y el derecho que permitía a los señores perseguir a los siervos que abandonaban sus dominios.

Luis XVI ordena la abolición de la "cuestión preparatoria" (tortura de los presos).

Luis XVI ordena la construcción, a sus expensas, de enfermerías "claras, iluminadas y aireadas" en las cárceles de Francia.

Luis XVI suprime los numerosos cargos de la Casa del Rey (más de un tercio) por economía.

1781
Luis XVI financia todos los acondicionamientos de los hospitales de caridad para que cada enfermo tenga su propia cama individual.

Luis XVI funda un hospital para los niños afectados por enfermedades contagiosas, hoy llamado "Hospital de los Niños Enfermos".

1782
Luis XVI crea el Museo de las Ciencias y Técnicas, futuro Centro Nacional de Artes y Oficios.

1783
Luis XVI funda la Escuela de Minas.

Luis XVI financia de su propio bolsillo los experimentos aereostáticos de los hermanos Montgolfier.

Luis XVI financia los experimentos de Jouffroy d'Abbans para la adaptación de la máquina de vapor a la navegación.

1784
Luis XVI suprime, a favor de los Judíos, el peaje corporal y otros derechos humillantes. Ordena la construcción de las sinagogas de Nancy y Lunéville (Lorena), permitiendo a los Judíos tener acceso a todos los ámbitos laborales.

Luis XVI dona 7 millones de libras a las víctimas de la ola de frío invernal.

Luis XVI constituye y concede las primeras pensiones de jubilación en beneficio de la profesión marítima.

1785

Luis XVI pide el establecimiento anual del balance del comercio.

1786

Luis XVI crea el derecho de propiedad de los autores y compositores de música.

1787

Luis XVI concede el estado-civil a los súbditos protestantes, con los mismos derechos y deberes que los demás súbditos católicos.

1788
Luis XVI impulsa una notable mejoría en las condiciones de los prisioneros detenidos preventivamente, antes de sus juicios.

Luis XVI decide conceder a todo inculpado una indemnización así como un derecho de anuncio de rectificación en prensa, en el caso de que su inocencia sea reconocida por el tribunal.

1789
Luis XVI concede el primer derecho de voto a las mujeres en el ámbito de las elecciones de los diputados de la Asamblea de los Estados Generales.

Luis XVI funda la Escuela de Música y de Danza de la Ópera de París, así como el Museo del Louvre.

viernes, 20 de enero de 2012

LAS FRAGANCIAS DE LA ÚLTIMA REINA DE FRANCIA


Maria-Antonieta y los perfumes



Por culpa de muchos historiadores, la gente de hoy día asocia el siglo XVIII con aquellas damas convertidas en muñecas empolvadas de mejillas rojas y con lunares coquetones, y perfumadas a ultranza con un penetrante pachuli para esconder el hedor de sus cuerpos sudados y la falta de aseo e higiene generalizada. Las fragancias de Versailles no fueron siempre una hedionda mezcla de orines y heces...

Luis XIV era un forofo de los perfumes, si, y también un obseso de la pulcritud corporal. A fin de cuentas, a él se debe la instalación de una serie de salas de baño en palacio para su uso y el de otros miembros de la familia real. Y si es cierto que, al envejecer, el monarca solar empezó a detestar las esencias fuertes por sufrir de migraña, prefiriendo el aire fresco y ordenando que todas las ventanas fueran abiertas en las estancias en las que se encontraba, no significa que oliera a rancio.

Luis XV, de temperamento ardiente, siempre acalorado, cambiaba de camisa de tres a cuatro veces al día al empaparlas de sudor; encargaba en París sus perfumes, exclusivas creaciones líquidas de precios astronómicos contenidas en lujosos frascos... Mientras, el Mariscal de Richelieu, convertido en boticario experto en farmacopea, fabricaba sus propias sales de baño y adoraba sumergirse en aguas espumosas perfumadas con pasta jabonosa de almendras. A mediados de siglo, los salones de Versailles y París olían a violetas hasta la náusea, mientras que de las calles subían pútridas fragancias que se hacían insoportables y causa de desmayos en pleno verano.

Con Luis XVI y su esposa Maria-Antonieta, se abandonaron los pesados perfumes de salón por fragancias suaves, más "frescas" y naturales, más agradables y asociadas a la vida campestre. La reina lanzó la moda de los vestidos sencillos, blancos, ligeros, en algodón y lino y telas livianas, vaporosas, pionera de la comodidad y de la sencillez doméstica tan mal acogida por sus contemporáneos pero, finalmente, adoptada por todas las damas a finales de siglo.

Elisabeth de Feydeau, profesora de la Escuela de Perfumistas de Versailles, escribió un interesante libro al respecto: Jean-Louis Fargeon, Perfumista de Maria-Antonieta (Ed. Pérrin, 2004). En él nos descubre a qué olía la más célebre de las reinas de Francia, cuales eran sus gustos y preferencias, su pasión por las flores y los perfumes, su alto grado de higiene corporal y su amor por el confort.

¿Cual fue el papel del perfume en la alta sociedad del siglo XVIII? Asociado a los guantes desde finales del siglo XII, la reina Maria-Antonieta parece haber tenido una verdadera pasión por los guantes perfumados. Perfumados, si, pero menos ornamentados que en siglos anteriores, protegían de la suciedad y de los diversos miasmas y se llevaban durante todo el día, hasta la muñeca para los hombres y cubriendo todo el ante-brazo para las mujeres. Maria-Antonieta, que detestaba comer y cenar en público, era entonces muy criticada en la corte de Versailles porque omitía quitarselos en la mesa. Por la noche, las damas elegantes llevaban guantes cosméticos engrasados para preservar la tersura de su piel.



¿Cuales fueron las esencias preferidas de la reina? Es la época de los cambios, teniendo en cuenta que las recolecciones son variables según los años y que los perfumes, enteramente naturales, son inestables. Maria-Antonieta tiene una pasión por las flores. Crea en Versailles un cargo especial para que todas las estancias de palacio sean siempre decoradas con grandes ramos de flores frescas y su jardín anglo-chino de Trianon, más allá de las esencias más buscadas, refleja sus preferencias por la rosa, la violeta, el jazmín y las tuberosas. Jean-Louis Fargeon, descendiente de una dinastía de perfumistas de Montpellier, crea para ella perfumes convenientes para cada ocasión. Resaltemos su "eau d'ange" (agua de angel), concebida para su alumbramiento en 1778, y menos cargante que los "esprits ardents" (espíritus ardientes) que apreciaba hasta entonces y que había rebautizado como sus "esprits perçants" (espíritus penetrantes). Pero es sobretodo en el dominio del maquillaje donde innova, abandonando la moda del "enyesado" de polvo blanco y del rojo por colores mucho más naturales, subrayando la belleza de sus ojos azules con khôl*.

¿Cuáles fueron sus relaciones con su perfumista Fargeon? Menos estrechas que las existentes con su modista, Rose Bertin, o su peluquero, Léonard. Pero le transmite sus gustos y preferencias, y le corresponde a él entonces el transcribirlos en perfumes mediante su arte, su fineza y su agudeza psicológica.

Los cortesanos decían de Maria-Antonieta, que dejaba tras de si un olor a primavera. Es gracias a su gusto por los baños diarios, perfumados con pequeñas bolas creadas por Fargeon a base de incienso y aceites de arándano, de nenúfar o de membrillo y destinadas a desengrasar y blanquear la epidermis, que debe esa reputación de gran frescura, a imagen y semejanza de sus vestidos vaporosos que puso de moda, blancos, en linón de Bruselas y sencillamente ceñidos a la cintura con un lazo, lo que llevó a que se le acusara de querer arruinar las sederías de Lyon.



(*)_El Khôl es un tipo de lápiz de ojos, con una mina confeccionada con un polvo muy negro y prensado, o también en solución líquida usada con una fina varilla como aplicador. Su utilización se remonta al Antiguo Egipto y era básico en la cosmética árabe.

martes, 17 de enero de 2012

CURIOSIDADES -3-



LAS ABEJAS DE NAPOLEÓN



Se sabe que el manto imperial que se utilizó en la coronación de Napoleón I -que medía 22 m. cuadrados y pesaba 40 kgs.-, estaba sembrado de abejas de oro; lo que se ignoraba, es el motivo que empujó a reemplazar la flor de lis por las abejas en los emblemas del poder soberano. Por lo visto, Napoleón quería sustituir los colores e insignias de los Borbones con símbolos que se relacionaran con las primeras dinastías reales de Francia, como la de los Merovingios.

Fotografía de una abeja imperial bordada en hilo de oro sobre el manto de la coronación.

Maniquí con la reproducción, más o menos fidedigna, del manto imperial llevado por Napoleón I en 1804.

Copia exacta del manto imperial original creado en 1804 para la consagración  de Napoleón I en la catedral de Notre-Dame de París.



En 1653, año en que el joven rey Luis XIV se dispone a ser coronado en la catedral de Reims, se descubrió en la tumba de Childerico, padre de Clovis, junto con los esqueletos de su caballo y de su paje, sus armas y su orbe de cristal de roca, además de trescientos objetos que los entonces entendidos en heráldica tomaron por abejas de oro con las alas adornadas con piedras rojas que parecían ser cornalina. Esas supuestas "abejas" eran, en realidad, "florones" arrancados al harnés del caballo de Childerico y fueron enviados a Luis XIV, para formar parte de la colección real.

Fotografía de un par de las abejas de oro y cornalina del tesoro de Childerico I, rey de los Francos entre 457 y 481.


Bajo el 1er Imperio, se recuperaron al encontrarlas fortuitamente escondidas en el Palacio de Versailles, y se dispusieron en todo lo largo y ancho del manto imperial como figuras alegóricas del trabajo y del genio, mientras que el manto en sí tenía que ser, inicialmente, de terciopelo de seda verde (como el utilizado en la coronación en Milán), color de la dinastía Merovingia.



lunes, 16 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -101-



Habiendo Madame de Maintenon ganado el corazón del Rey Luis XIV, y cayendo en desgracia la altiva favorita real, Madame de Montespan, esta última se vio obligada a abandonar sus lujosos aposentos de la planta noble para ocupar otros en la planta baja de palacio y dejar sitio a la nueva estrella ascendente. En el momento en que la Marquesa de Montespan bajaba a la planta inferior por la Escalera de la Reina, se cruzó casualmente con la Marquesa de Maintenon, que subía por ella. Ésta, en un raro a la par que inesperado arranque de ácido ingenio mezclado de sarcasmo, le espetó sonriendo:

-"¿Bajáis Madame? ¡Yo subo!"



Anécdota de: Françoise d'Aubigné, Marquesa de Maintenon (1635-1719), consorte morganática del rey Luis XIV de Francia.

Anécdotas Históricas -100-



Felipe II, rey de España, se encontraba un día solo y sin insignia alguna que indicase su identidad en una de las galerías de su palacio de El Escorial cuando un foráneo, que estaba visitando las maravillas artísticas allí atesoradas, se acercó a él y le pidió si era posible que le explicara qué cuadros se encontraban en la galería.

-"¡Como no!" respondió el monarca, quien se afanó en satisfacer la curiosidad del visitante. Éste, tras haberle largamente preguntado sobre aquel u otro cuadro, de pedirle que le guiase por otras estancias, y lejos de sospechar de la identidad de su guía ocasional, se despidió de él diciéndole:

-"Señor, os estoy infinitamente agradecido por vuestras excelentes explicaciones. Me llamo Pedro Pacheco; soy maestro cuchillero en Segovia: mi tienda se encuentra junto a la catedral. Si jamás pasáis por allí y queréis venir a verme, prometo haceros probar un buen vino."

-"Señor, replicó Felipe II, os estoy muy agradecido. Me llamo Felipe y soy el rey de España; si jamás pasáis por Madrid y venís a visitarme, os prometo que probaréis el mejor."

Anécdota de: Felipe II de Austria, Rey de España y de Portugal (1527-1598).

Anécdotas Históricas -99-



Famosa fue la respuesta que hizo en su día el Mariscal de Catinat a un oficial que, tras una cruenta batalla, habiéndole oído dar la orden de reunir las tropas y dirigirlas contra el enemigo, le había representado que aquello les conduciría a una muerte certera:

-"¡Es cierto, replicó Catinat, la muerte está ante nosotros, pero la vergüenza está detrás!"

Anécdota de: Nicolas de Catinat de La Fauconnerie, Señor de Saint-Gratien, Mariscal de Francia (1637-1712).

Anécdotas Históricas -98-



El mariscal francés Catinat, que fue uno de los más brillantes capitanes del reinado de Luis XIV, era tan modesto como bueno y desinteresado. Su carácter prudente y reflexivo le habían merecido el apodo, otorgado por sus tropas, de "Padre Pensamiento". La sencillez en su forma de vestir era equivalente a su indiferencia por los honores y las distinciones. Enemigo de cábalas y de la intriga, se había elevado hasta la primera dignidad militar sin jamás haber solicitado nada a nadie.
En 1705, su nombre fue incluído en una lista de nuevos caballeros de las órdenes del Rey, pero Catinat rehusó tal distinción atrayéndose los reproches de parientes y familiares. Cansado de oír siempre la misma queja al respecto, acabó por soltarles:

-"¡Pues muy bien! ¡Ya podéis borrarme de vuestra genealogía!"

Anécdota de: Nicolas de Catinat de La Fauconnerie, Señor de Saint-Gratien y Mariscal de Francia (1637-1712). 

domingo, 15 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -97-



El 22 de mayo de 1724, se pudo asistir en Francia a un eclipse solar y el joven monarca Luis XV, que tenía entonces 14 años, quiso observar el fenómeno en las mejores condiciones. El célebre astrónomo Cassini tuvo entonces que presentarse en el castillo de Trianon y disponer allí su telescopio. El Rey y la corte acudieron, escucharon las explicaciones de Cassini y el monarca miró por el telescopio, sorprendiéndose.

El sol acababa de reaparecer cuando una pequeña marquesa pidió admirar ella también el eclipse.

-"¡Es demasiado tarde!" -espetó el Rey.

Y la inocente marquesa replicó:

-"Con el permiso de Su Majestad, Monsieur Cassini querrá sin duda repetirlo."

Anécdota de: Luis XV, Rey de Francia y de Navarra (1710-1774).

sábado, 14 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -96-

LOS CALZONES DE NAPOLEÓN I



La imagen ha popularizado los retratos de Napoleón I en uniforme. Todo el mundo sabe que el poderoso dueño de Francia iba normalmente vestido con una casaca verde de los coroneles de los Cazadores de la Guardia, de un chaleco y unos calzones de casimiro blanco. Esas dos últimas partes de su uniforme eran de una extrema delicadeza. La menor mancha hacía imposible llevarlos y, para colmo, el emperador no era nada cuidadoso. Siempre que se sentaba en la mesa, se manchaba inevitablemente. No dedicaba más de 20 minutos a sus comidas y, como siempre estaba ocupado en proyectos de gran envergadura, guiaba sin mirar sus manos del plato a la boca. Obviamente, las salsas acababan por inundar sus calzones y su chaleco inmaculados y, como la pulcritud de esos dos componentes de su vestimenta eran capitales, siempre acababa por cambiarlos. Esa operación solía ocurrir varias veces al día.



Eso llevó a Napoleón I a poseer un gran número de calzones y chalecos blancos, mucho mayor que el número de sus victorias. A base de limpiar sus trajes y de renovarlos con tanta frecuencia, la factura del Sr. Léger, el sastre de Su Majestad Imperial, se inflaba considerablemente. El proveedor se alegraba, ya que el Emperador era un cliente serio a quien se podía, con toda seguridad, abrir un crédito sin límite. Pero, en el Palacio de Las Tulerías, un alto funcionario veía con angustia aumentar la cuenta de gastos en calzones y chalecos: el Conde de Rémusat, Gran Maestre de la Guardarropía Imperial, encargado de velar por el correcto mantenimiento y renovación del armario del Emperador. Para ello, se le destinaba anualmente la suma de 20.000 Francos para sus uniformes pero, el gasto rebasaba desde hacía mucho el crédito concedido por el sastre.

Preocupado, Rémusat no osaba informar a Su Majestad que se estaba endeudando, ya que Napoleón no siempre se mostraba de buen humor. Una observación en un momento inoportuno, una palabra que le desagradara y el funcionario era fulminantemente despedido. Asi que, para evitar la cólera del Emperador, Rémusat no imaginó otro medio que el de hacer esperar al Sr. Léger y retrasar los pagos que se le adeudaban. El sastre tenía mucha paciencia; sin embargo, la cuenta llegó a los 30.000 Francos y el Emperador seguía manchando sus ropas!



Un día, Léger se encontró en la necesidad de disponer del dinero que se le adeudaba y solicitó al Conde de Rémusat que se le liquidara la cuenta. El Gran Maestre se salió por la tangente y consiguió retrasar el vencimiento a un mes. Expirados los treinta días, el sastre reiteró su demanda; Rémusat consiguió retrasar el pago quince días más. Al final, el pobre Sr. Léger tuvo que ir día si y día también a palacio para intentar que se le abonaran las cantidades adeudadas por el Emperador. Usando de estratagemas poco creíbles, Rémusat huía de él pretextando malestares, una urgencia o un recado de última hora para no recibirle.

Ese circo habría durado mucho de no ser que Napoleón juzgó oportuno encargar un uniforme nuevo. Las sesiones de prueba en palacio ofrecieron al sastre la ocasión de ver al Emperador en persona y hablarle directamente pero, ¿de qué modo? Tenía que exponerle el problema sin despertar su enfado. Léger estaba tan absorto en buscar cómo plantear al soberano el asunto de su factura pendiente de pago que, al cortar la casaca verde, se equivocó en las medidas.



El día fijado, se presentó en palacio sin haber constatado su error. Cuando el Emperador le recibió en su gabinete y se ponía a su disposición para probar el uniforme, pareció que éste estaba de humor agradable.

-"Buenos días Monsieur Léger. Parecéis preocupado, señor."

-"Sire, los asuntos van con dificultad. Se me adeuda mucho dinero. Los clientes no pagan siempre regularmente..."

El giro que estaba tomando la conversación habría podido dar lugar al sastre exponer sus quejas, sin embargo, el temor de despertar la cólera imperial le frenó. Finalmente, Napoleón endosó la casaca verde y reventaron las costuras.

-"¿Qué es esto, Monsieur Léger?¡No entro en este uniforme! Es demasiado estrecho."

El sastre empalideció. Era la primera vez que se equivocaba en las medidas, y eso para un proveedor de la corte era inaceptable. Antes que reconocer su error, el Sr. Léger se aventuró jugando la carta de la audacia.

-"Sire, Vuestra Majestad perdonará mi franqueza pero, me veo en la obligación de confesarle que, con ella, debo ensancharle el paño para vestirla."

-"¿Qué significan esas palabras Monsieur Léger? Si falta el paño en Francia, conquistaré Inglaterra donde se fabrican unos muy buenos!"

-"Sire, no es el paño lo que escasea sino el dinero. Monsieur de Rémusat me debe más de treinta mil Francos para liquidar la cuenta de Vuestra Majestad."

Sin mediar palabra, el Emperador tiró de la campanilla y mandó que acudiera en su presencia el Gran Maestre de la Guardarropía para relevarle de sus funciones.

-"En cuanto a vos, Monsieur Léger, tendréis cuidado, mañana, de traerme otro traje que no sea ni demasiado estrecho, ni demasiado ancho!"

El día siguiente, el Emperador tuvo su traje nuevo y el sastre cobró la totalidad de la suma que se le adeudaba. Napoleón dio el puesto de Rémusat a uno de sus chambelanes, el Conde de Montesquiou-Fezensac, aconsejándole:

-"Espero, señor, que nunca me expondréis a la vergüenza de verme reclamar el precio de mis calzones y de los trajes que llevo!"



Anécdota de: Napoleón I, Emperador de los Franceses (1769-1821).

Cita de la Semana



"La envidia es una declaración de inferioridad."

Frase de: Napoleón I, Emperador de los Franceses (1769-1821).

jueves, 12 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -95-



El Duque de Orléans y Príncipe Real Fernando-Felipe, hijo y heredero del rey Luis-Felipe I, era amigo del pintor Camille Roqueplan. Un día, se presentó sencillamente vestido y llamó a la puerta del conserje del inmueble donde residía el artista:

-"¿Está el Señor Roqueplan en casa?"

-"Si señor, -respondió el conserje sin reconocer al príncipe heredero- pero, disculpe: ya que el señor va a su casa, ¿puede el señor ser tan amable de subirle este pantalón que acaba de traer su sastre?"

-"Si, claro." -contestó sonriente el duque.

Y el Duque de Orléans subió con el pantalón hasta el apartamento del artista mientras el conserje se felicitaba de haber encontrado a alguien que le ahorrase una agotadora subida hasta el sexto piso.

Anécdota de: Fernando-Felipe de Francia, Príncipe Real y Duque de Orléans (1810-1842).

miércoles, 11 de enero de 2012

LA LEYENDA DE LA CONDESA SANGRIENTA


La Condesa de Deux-Forts



En el siglo XII, en Francia, se cuenta la historia de una condesa, propietaria de un castillo llamado "Château de Deux-Forts" (Castillo de Dos-Fuertes), en el importante condado de Auvernia, y que nos recuerda extrañamente a la célebre condesa Erzsebet Báthory-Nadasdy, aunque todo hay que decirlo, mucho más anterior a ésta. Su historia es la siguiente:

Una noche, en el momento en que la condesa se disponía a acostarse, descubrió una extraña mancha marrón en su vientre. Dió orden a sus sirvientas que la frotasen con agua fría primero, y con agua caliente luego. Pese a las enérgicas friegas, la mancha no desaparecía. Al día siguiente, por la mañana, la condesa estaba apesadumbrada. Lejos de haber desaparecido, la mancha parecía haber aumentado de tamaño. Mandó que buscasen al médico. El galeno oscultó la condesa y la examinó detalladamente. Tras mirar una y otra vez, el médico declaró con voz clara que su señoría sufría de un principio de lepra. Al oír semejante noticia, la condesa agarró por los brazos al doctor y le susurró al oído que ordenaría a sus servidores que le desollaran vivo si no encontraba un remedio para curarla.

Quizás es esa amenaza lo que inspiró al galeno desesperado, de sugerir el siguiente remedio. Tan solo quedaba una cosa que hacer, dijo el médico, para que se curase completamente la condesa de tan horrenda enfermedad. Tenía que bañarse en sangre humana y fresca. Ni corta ni perezosa, la condesa siguió la prescripción del doctor...

A partir de ese infausto día, los niños de la región empezaron a desaparecer. En los pueblos y aldeas del Valle de Sioule, se murmuraba que la condesa de Deux-Forts era un ogro diabólico que devoraba chiquillos. Guillermo VIII, Conde de Auvernia, hizo caso de los rumores y transmitió las preocupaciones de sus súbditos al rey de Francia. Las autoridades religiosas de Clermont hicieron lo mismo. Una investigación aclaró los sangrientos crímenes de la condesa. Su juicio se instruyó poco después.



El médico y toda la servidumbre de la condesa fueron condenados a morir ahorcados. En cuanto a la condesa, ésta fue descuartizada por cuatro caballos.

Tras el horrible proceso y la ejecución, una cruz de piedra fue erigida en el emplazamiento mismo donde fue ejecutada. Se la conoce como "La Croix de Male Mort" (la Cruz de la Mala Muerte).

Desgraciadamente, se ignora el nombre de esta condesa y las fechas exactas en las cuales se desarrollaron los hechos.

EL HECHIZAMIENTO DE BLAISE PASCAL



Clermont, Francia, año 1624. En la mansión digna de un gran notable de provincias, viven los Pascal y acaban de tener un hijo varón, Blas, que ya ha cumplido su 1er año.

La Señora Pascal es una mujer joven, dotada de mucho ingenio, piadosa y muy caritativa. Con regularidad distribuye limosnas a mujeres pobres de la ciudad de Clermont, que recibe semanalmente en su domicilio para proporcionarles comida, ropa y un poco de dinero. Entre esas mujeres, hay una reputada ser bruja y, a pesar de los persistentes rumores, la Señora Pascal hace oídos sordos puesto que no cree en esas maledicencias. No es crédula y continúa acogiendo en su casa a la supuesta diabólica.

Sin embargo, el pequeño Blas Pascal no tiene una buena salud y va empeorando a medida que pasa el tiempo. Por lo visto ha caido en una especie de languidez que lo va consumiendo lentamente y amenaza seriamente su vida. Su decaimiento va acompañado de dos reacciones por lo menos extraordinarias: no soporta la visión del agua... Sea en un vaso o ver como se sirve, le provoca automáticamente terribles convulsiones. La 2ª peculiaridad: no tolera ver a sus padres juntos. Puede abrazar a su padre, recibir caricias de su madre pero, desde el momento en que ve a sus progenitores juntos cerca de él, empieza a sufrir violentos ataques de cólera, grita, se agita con una sorprendente violencia, se sofoca y se ahoga.

De camino a su 2º cumpleaños, su estado ha ido empeorando paulatinamente y los ataques se hacen cada vez más peligrosos para su salud, ya muy decaída, y amenazan con provocarle la muerte! Los médicos no encuentran explicaciones a sus males y han desistido en sus vanos intentos de curarle con fármacos, sangrías y purgas (lo cual, sea dicho de paso, empeora sensiblemente su ya fenecida salud física).

Redoblan entonces los persistentes rumores entre las gentes y los pobres de la ciudad que la "bruja" es la culpable de los males del pequeño hijo de los Pascal. Pronto se le acusa abiertamente de haber hechizado al niño... Para cortar por lo sano, el Señor Esteban Pascal convoca en su gabinete de trabajo a la supuesta "bruja" con el fin de esclarecer el asunto que va tomando proporciones bastante peligrosas. La mujer protesta con vehemencia ante el padre al comunicársele de lo que se le acusa, achacando a "mentiras" y "envidias" de las demás gentes todo lo que se viene rumoreando sobre ella. Asaltado por la duda, el Señor Pascal le previene que si esos rumores llegaran a comprobarse, él mismo se encargaría de hacerla colgar! Ante su sorpresa, la mujer se lanza a sus pies, abraza sus rodillas:

-Pues si, es cierto! He hechizado a su hijo. Pero la culpa es vuestra! No quisisteis ocuparos de mi juicio cuando os lo pedí! Pues me he vengado!... Ahora bien veo que amáis tiernamente a vuestro hijo. Y apenada me veis tener que deciroslo... Pero el mal que he echado, es el de la muerte!

-¿Como? ¿Hace falta pues que muera mi hijo?

- Si no me denunciáis, no morirá. Puedo salvarle. Puedo desviar el maleficio sobre otro.

Entonces, el honesto Esteban Pascal respondió:

-Mejor quisiera que muriera mi hijo, antes que hacer morir a otra persona.

-Escuchad, puedo echar el mal sobre una bestia.

Y ante la propuesta, el magistrado propuso entonces a la bruja uno de sus caballos.

-¡No hace falta hacer tanto gasto! Un gato bastará.

Y le hizo dar un gato. Al salir, la bruja se cruza con dos monjes capuchinos que van a visitar a la señora Pascal para consolarla, y de sobras conocen la reputación de la mujer. Uno de ellos acaricia al gato diciendo:

-Buena mujer, ¿vais ha hacer otro de vuestros maleficios?

Acto seguido la bruja tira al gato por la ventana con tanta violencia que la pobre bestia revienta sobre el pavimento del patio de la casa, y vuelve a pedir otro gato al señor Pascal, quien le hace dar otro. Sin duda porque un animal tocado por un monje ya no es adecuado para una operación mágica...

Tengamos en cuenta que esta conversación, por lo menos sorprendente, fue mantenida por un eminente y cultivado hombre. Esteban Pascal era un notable magistrado, presidente de la Corte de Ayudas (Cour des Aides) en Clermont. Gozaba de la simpatía del Cardenal de Richelieu, primer ministro del rey Luis XIII. Era además un físico y un matemático de cierto prestigio, que se carteaba con toda la sociedad científica de su siglo.

Al caer la noche, la bruja vuelve al domicilio de los Pascal. Explica al magistrado que le es menester un niño de menos de 7 años de edad para ir a coger, antes del alba, nueve hojas de tres distintas clases de hierbas. El señor Pascal propone entonces la hija pequeña de su boticario, que será encargada de recoger las hierbas.

A las 7 de la mañana, la bruja vuelve a casa de los Pascal con un cataplasma elaborado con las hierbas recogidas, indicando que hay que aplicarlo sobre el vientre del pequeño Blas. Se procede pues a la aplicación del cataplasma y el padre marcha, confiado, al palacio de Justicia.

Cuando vuelve a su casa, a eso del mediodía, encuentra a su mujer y criados llorando desconsolados. Blas Pascal ha muerto en su cuna. Terriblemente entristecido y con lágrimas de rabia en sus ojos, sale de la habitación de su hijo fallecido y se topa con la bruja. Le propina tan violentamente la bofetada que la mujer cae al suelo, pero esta se levanta:

-No os enojéis. Olvidé deciroslo esta mañana. Vuestro hijo parecerá muerto hasta la medianoche. A las doce resucitará!

El niño no tenía aliento, su pulso era imperceptible, y se iba enfriando. Como la esperanza siempre es lo último que se pierde, el padre recomendó que no le amortajaran ni le pusieran en un ataúd... Había que esperar.

Todo el día y toda la noche, el matrimonio veló el cuerpo aparentemente sin vida de su pequeño Blas. Finalmente, entre las 12 y la 1 de la noche, se estremecieron al ver a su hijo bostezar. Inmediatamente le cogieron, le hicieron friegas y le calentaron para reanimarle, dándole vino azucarado. Sin embargo, el pequeño Blas no parece consciente y sigue sin abrir los ojos. Por fin, sobre las 6 de la mañana, abre los ojos y, al ver a sus padres juntos e inclinados sobre su cuna, vuelve inmediatamente a sufrir esas horrendas convulsiones. Constatan amargamente que no se ha curado.

A pesar del pesimismo, y tras varios días, observarán lentos progresos en la salud de su hijo. Acabará por jugar entre los brazos de su madre con un vaso de agua... Al cabo de 2 semanas, soporta muy bien y hasta con sonrisa incluída, la presencia de sus padres juntos delante de el. Al cabo de 3 semanas, su languidez remite y desaparece. Retoma paulatinamente fuerzas y su salud física evoluciona favorablemente. Blas Pascal vivirá.

¿Curado por completo? Hay dudas. Blas Pascal, el famoso matemático autor de "Pensamientos", fallecería a sus 39 años de una enfermedad inexplicable aún hoy día. A lo largo de su corta vida se quejó de constantes malestares extraños: sensación de vacío en el costado, alucinaciones y migrañas oftálmicas. En 1954, el Doctor Torlais, avanzó la hipótesis de que su muerte fue ocasionada por un cáncer gástrico con metastasis intestinales y de meninges.

Dicho relato, por lo menos increíble, fue escrito por una mujer de toda confianza, Margarita Périer, su sobrina, que profesó en el Convento de Las Solitarias de Port-Royal, siendo hija de Gilberte, hermana menor de nuestro protagonista. El relato lo tiene pues de 1ª mano y nunca fue rebatido.

A sus 11 años, Blas Pascal escribió un tratado sobre la vibración de los sonidos... A los 12, inventando sin duda la geometría, encuentra la 32ª propuesta de Euclides. A los 16, escribe su "Ensayo sobre los cónicos", que supuso una auténtica humillación para Descartes!


in "Historias Mágicas de la Historia" de Louis Pauwels y Guy Breton, 1977.

Anécdotas Históricas -94-



El entonces Conde de Mirabeau, muy afeado por una viruela juvenil pero lleno de ingenio, habiendo sido encausado por un presunto rapto de seducción, asumió su propia defensa haciendo oficio de abogado ante el tribunal que le acusaba.

-"Señores, dijo al tribunal, me acusan de seducción; por toda respuesta y por toda defensa, pido que mi retrato sea remitido al escribano."

El comisario no entendió la petición de Mirabeau. A lo que el juez le espetó:

-"¡No seas tonto!¡Mira bien el rostro de este señor!"

Anécdota de: Honoré Gabriel de Riquetti, Conde y luego 4º Marqués de Mirabeau (1749-1791), político, periodista, escritor y revolucionario.

martes, 10 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -93-



El abate Terray, controlador-general de Finanzas (hoy sería ministro de Hacienda), era dueño de un gran loro que siempre estaba apostado sobre la barandilla de la escalera que llevaba a su despacho. El animal, siempre que veía a alguien, gritaba indistintamente: "¡Al ladrón!"
Un visitante, al sorprenderse por el grito del loro, exclamó:

-"¡Ah, este animal, como podemos ver, está acostumbrado a anunciar a su dueño!"

Anécdota de: Joseph Marie Terray, Señor de La Motte-Tilly, Abad de Molesmes y de Troarn (1715-1778), Controlador General de Finanzas.

Anécdotas Históricas -92-




El político británico Lord Halifax era muy bromista. Un día iba en el tren y con él viajaban dos señoras muy estiradas que lo miraron mal cuando sacó un cigarrillo.

Peor lo miraron cuando dio un trago a su petaca y harto de tanto puritanismo, esperó a pasar un túnel para ultimar su "venganza".

Se propinó dos sonoros besos en la mano y cuando el vagón volvió a iluminarse, exclamó muy serio:

-"¿A quien de ustedes, señoras, debo agradecer el incidente del túnel?"

Anécdota de: Edward Frederick Lindley Wood, Lord Irwin luego 1er Conde de Halifax (1881-1959), político conservador Británico y Virrey de la India.

lunes, 9 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -91-



Maximilien de Robespierre había mandado a la guillotina al marido e hijos de Madame de A... . El 10 Thermidor del Año II (28 de julio de 1794), la pobre viuda acudió la primera hasta la Plaza de la Revolución para presenciar, en primera fila, la ejecución de ese sanguinario dictador y ver, con sus propios ojos, cómo rodaba su cabeza. Cuando cayó la cuchilla separando la testa del tronco de Robespierre, le costó creer que aquel que había asesinado a su familia recibía, por fin, su merecido castigo. No pudo entonces evitar gritar con todas sus fuerzas:

-"¡Bis!¡Bis!"

Anécdotas del Siglo XVIII.

domingo, 8 de enero de 2012

CURIOSIDADES -2-



Hace ya 1.200 años que el célebre queso de Roquefort posee sus cartas de nobleza. A su regreso de la Marca Hispánica, el emperador franco de Occidente, Carlomagno, lo probó in situ y le gustó tanto que exigió que se le enviara anualmente varias cajas de este queso a su corte de Aquisgrán. De este modo, el roquefort se convirtió en el queso imperial por excelencia.

Anécdotas Históricas -90-



A un periodista bastante ingénuo, por no decir tonto, no se le ocurrió otra cosa que preguntarle un día al dramaturgo Don Jacinto Benavente:

-"Y, ¿cómo se hizo usted homosexual Don Jacinto?"

-"Como usted, preguntando." -respondió escuetamente.

Anécdota de: Jacinto Benavente Martínez, dramaturgo, guionista, director y productor de cine (1866-1954).

Anécdotas Históricas -89-



El Doctor Pierre Chirac, Primer Médico del Rey Luis XV desde 1731 tras haberlo sido del difunto regente Felipe II de Orléans entre 1715 y 1723, se encontraba en el Real Sitio de Marly el 1 de marzo de 1732 cuando le sobrevino una apoplejía a sus 82 años. Sus colegas de profesión acudieron para socorrerle y ordenaron que se le sangrase varias veces.
Recobrando el conocimiento, Chirac se puso a delirar, creyendo que él mismo estaba atendiendo a un paciente. Su mano derecha cogió maquinalmente su brazo izquierdo y se tomó el pulso, exclamando:

-"¡Me han llamado demasiado tarde! Han sangrado a este enfermo. Había que darle una lavativa; ¡este hombre está muerto!"

Y, efectivamente, murió a las pocas horas.

Anécdota de: Pierre Chirac, Primer Médico del Rey de Francia (1650-1732).

Anécdotas Históricas -88-



En 1540, de camino a Flandes para reprimir una revuelta, el rey-emperador Carlos V visitó oficialmente París de la mano del rey Francisco I de Francia, su cicerone, después de pasar por Poitiers y Orléans. El rey francés le preguntó al césar qué le habían parecido aquellas ciudades que había visitado:

-"Poitiers es el pueblo más bello del mundo y Orléans la más bella ciudad."
-"Y, ¿qué decís de París?" -inquirió Francisco I.
-"París no es una ciudad, ¡es un mundo!"

Anécdota de: Carlos I y V de Austria, Rey de las Españas y Emperador del S.S.I.R.G. (1500-1558).

Anécdotas Históricas -87-



La Condesa Du Barry y el Duque de Choiseul, amante y ministro respectivamente del rey Luis XV, se detestaban mutuamente. Un día en que la condesa se cruzó con uno de sus cocineros, se le antojó que éste se parecía demasiado a su aborrecido enemigo:

-"¿Estáis a mi servicio?" -preguntó al cocinero.
-"Si, señora."
-"Vaya. Tenéis un rostro demasiado siniestro. Id a ver a mi intendente y decidle que no os quiero ver nunca más y que os despida." -sentenció ella.

La orden se ejecutó de manera inmediata.
La misma noche, la condesa dijo al rey, quien estaba al corriente de aquella anécdota:

-"He despedido a mi Choiseul. ¿Cuando despediréis al vuestro?"

Anécdota de: Jeanne Bécu, Condesa Du Barry (1743-1793). 

sábado, 7 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -86-



Un día, Madame de Simier preguntó al Cardenal Du Perron si hacer el amor era realmente un pecado mortal; a lo que el cardenal contestó:

-"No, ya que si asi fuera, ¡usted estaría muerta desde hace mucho!"

Anécdota de: Cardenal Jacques Davy Du Perron, prelado, poeta y diplomático (1556-1618).

Cita de la Semana




"Inteligencia militar son dos términos contradictorios."

Frase de: Groucho Marx, actor y humorista (1890-1977).

Anécdotas Históricas -85-



El Duque de Épernon era extremadamente orgulloso y puntilloso; no se le faltaba al respeto sin sufrir las consecuencias. Un buen día en que su carruaje atravesaba las tierras del Marqués de Bagé, el juez de la villa se adelantó con nutrida comitiva para darle la bienvenida con la habitual pomposidad de entonces:

-"Señor, Monseñor el Marqués de Bagé me envía..."

El duque interrumpe bruscamente al orador:

-"El Marqués de Bagé es señor, yo soy Monseñor y vos, ¡sois un idiota!"

Le dio la espalda y prosiguió su camino.

Anécdota de: Jean-Louis de Nogaret de La Valette, 1er Duque de Épernon (1554-1642).

viernes, 6 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -84-



El Mariscal de Biron tuvo, en vida, fama de ser muy humano y comprensivo con sus criados y subalternos. Su intendente, el Sr. Sarrau, siempre andaba presionándole para que redujera su tren de vida y recortase gastos, asi que un buen día le presentó una lista detallada de todos los criados que él juzgaba prescindibles y que era menester despedir. El mariscal leyó la lista con atención y, una vez terminada la lectura, dijo a su intendente:

-"He aqui todos los criados que vos decís puedo prescindir. Habría que preguntarse si todos ellos podrán prescindir de mi!"

Y el bondadoso mariscal no despidió a nadie.

Anécdota de: Louis Antoine de Gontaut, 6º Duque de Biron, Mariscal de Francia (1700-1788).

Anécdotas Históricas -83-



La tarde del 16 de febrero de 1899, el Presidente de la IIIª República Francesa, Félix Faure, sufrió una fatal embolia cerebral en el Palacio del Elíseo mientras su amante, Marguerite "Meg" Steinheil, le practicaba su "juego sexual favorito": la felación. Presa de pánico y reajustando su vestido, la esposa del pintor Adolphe Steinheil alertó a los ayudas de cámara para que llamasen urgentemente a un médico, mientras ella se disponía a desaparecer de la escena y el presidente moribundo se quejaba tumbado en un sofá del Salón Azul. Pero, ante la gravedad del estado del presidente, su familia mandó a un abate para que le auxiliara en su último momento. Al llegar el clérigo a palacio, éste preguntó al ujier:

-"¿El Presidente sigue con su conocimiento?"

-"No. Ha salido por la escalera de servicio." -respondió el ujier pensando que hacía alusión a la amante del presidente.



Anécdota de: Félix Faure, VIIº Presidente de la República Francesa (1841-1899).

Anécdotas Históricas -82-



Numerosos son los ejemplos ilustrativos del servilismo de algunas gentes ante el poder pero, donde más abundan es en la nutrida corte del rey Luis XIV de Francia. Un buen día el monarca preguntó a uno de sus cortesanos, cuya mujer estaba a punto de dar a luz, para cuando sería el feliz evento, y éste respondió:

-"A la hora que guste a Su Majestad."

Anécdota de: Luis XIV, rey de Francia y de Navarra (1638-1715).

jueves, 5 de enero de 2012

Anécdotas Históricas -81-



Es al rey Carlos X de Francia -entonces Conde de Artois- a quien debemos la tan manida máxima política de "la mano de hierro en un guante de terciopelo". Fue durante un encuentro con el entonces Mariscal Bernadotte, príncipe heredero de Suecia (y futuro rey Carlos XIV Juan), cuando le dijo:

-"Hace falta, para gobernar a los franceses, una mano de hierro en un guante de terciopelo."

Anécdota de: Carlos X, rey de Francia y de Navarra (1757-1836).

Anécdotas Históricas -80-



A la reina Maria-Antonieta de Austria le encantaban los corderos y, en particular, los merinos. Asi que, en vez de andar acompañada por un perro, se hacía seguir por un macho de la raza merina en sus paseos por los jardines de Versailles. Como los perros, los merinos parecen tener la costumbre de marcar su territorio y, un buen día, a éste le vino el antojo de soltar su abundante meado sobre las piernas del rey Luis XVI para mayor espanto de los allí presentes. Creyendo que el monarca iba a enfadarse con la reina, los criados se precipitaron sobre el merino para apartarlo, a lo que Luis XVI, sin perder su buen humor les dijo:
-"¡Dejad, dejad mear al merino!"

La frase tuvo tanto éxito que, en cuestión de días, se hizo popular tanto en la corte como en la ciudad la expresión "dejar mear al merino".

Anécdota de: Luis XVI, rey de Francia y de Navarra (1754-1793).

Anécdotas Históricas -79-

El Queso de La Vaca Que Ríe




¿Por qué se ríe la vaca? Pues según lo que he podido descubrir, durante la Iª Guerra Mundial las divisiones francesas , con el fin de reconocerse entre ellas y por decisión del Estado Mayor, llevaban distintas insignias. Una de esas divisiones había adoptado el diseño de una cabeza de vaca que reía para burlarse de la Walkiria alemana (insignia de los transportes de las tropas germanas) y daba pie a un juego de palabras divertido (Wachkyrie / La Vache qui rit). El innovador logotipo se pintó enseguida en los camiones de proveedores de carne vacuna del ejército galo. Años después, uno de esos ex combatientes de la Gran Guerra, Léon Bel, que poseía una fábrica de quesos procesados, buscaba un logotipo que le sirviera de marca y fuera popular. No tuvo que devanarse mucho los sesos al recordar la insignia de aquella división francesa diseñada por Benjamin Rabier, y así nació en 1921 la marca de "La Vaca Que Ríe".


miércoles, 4 de enero de 2012

CURIOSIDADES -1-




¿Por qué eran pequeñas las camas de los siglos XVIII y XIX? Es una pregunta que se suele hacer el turista-visitante de turno cuando descubre el reducido tamaño de los catres en castillos y palacios abiertos al público, y suelen recibir una respuesta errónea: "porque en aquella época eran más bajitos que nosotros." ¡Falso! La realidad es bien distinta. Por aquel entonces, la gente de alcurnia y miembros de las familias reales dormían casi sentados en sus lujosas camas con dosel y cortinajes, porque existía la convicción generalizada de que aquellos que dormían totalmente tumbados se arriesgaban a tragarse su propia lengua y morir ahogados.

Las camas tenían dosel y cortinas sencillamente para que el usuario se pudiera resguardar del frío, de la humedad y de las corrientes de aire, y eran dispuestas sobre tarimas por el mismo motivo, además de la preservación de su intimidad.

Alcoba del rey en el Palacio de Versailles, según una pintura de 1861.


Las alcobas, por otro lado, eran las habitaciones más relevantes de cualquier mansión o palacio ya que, desde siglos atrás, se había convertido en el "salón" por excelencia del señor o de la señora para recibir a las visitas (de parientes y amigos, se entiende), y allí se socializaba entorno a la cama. El rey de Francia, cuya alcoba de gala se encontraba en el corazón mismo de Versailles, recibía incluso a los embajadores extranjeros, firmaba tratados o armaba caballeros de sus órdenes a personalidades relevantes a pie de cama. Muchos cuadros de entonces atestiguan de esa tradición.

Cama del rey Carlos X de Francia para el Palacio de Las Tulerías, 1824 (Museo del Louvre).